sábado, 7 de marzo de 2026

Los cuatro hermanos Díaz-Villalvilla Girón, de Ruyales del Páramo a Huérmeces (1825-1854)


Esta es la historia de un viaje al Páramo; eso sí, de un viaje de ida y vuelta, o de ascenso y descenso, si ustedes prefieren.

En el viaje de ida (1804), Gerónimo, un joven natural de Huérmeces, se casó en Ruyales con una joven del lugar, y allí terminó por establecerse, trayendo al mundo a una numerosa prole.

En el viaje de vuelta (1825-1854), cuatro de los hijos de aquel Gerónimo pionero se casaron en Huérmeces con sendas jóvenes naturales de nuestro pueblo, y aquí se asentaron, trayendo al mundo a una también numerosa prole, que acabó por constituir uno de los pilares demográficos y genéticos del Huérmeces de la segunda mitad del siglo XIX.

Quizás la próxima vez que subas, en bici o andando, la cuesta de Ruyales, comprendas mejor que, aunque ambos pueblos se encuentren separados por poco más de cuatro kilómetros, la distancia real entre el páramo y el valle se debiera medir en algo más que en metros lineales.




Y es que también deberían tenerse en cuenta parámetros tales como temperaturas extremas, vientos dominantes, nieblas y nieves, cualidades y calidades del terrazgo, ausencia o dominio de montes y de caza, abundancia o escasez de fuentes, manantiales y cursos de agua, pesca, molinos... Porque Ruyales y Huérmeces son pueblos vecinos, pero que habitan dos mundos (o nichos, como se dice ahora) biológicos muy diferentes.

Aunque también resulta evidente que dichas diferencias climato-edafo-ecológicas nunca supusieron obstáculo alguno para que vecinos de uno y otro pueblo se relacionaran, emparejaran y multiplicaran entre sí durante los últimos siglos. Sobre todo en unos tiempos en los que los matrimonios entre hijos de hidalgos eran de lo más habitual. Ya hemos comentado en otras ocasiones que Huérmeces y Ruyales compartían "índice de hidalguía" a mediados del siglo XVIII: el 75% de sus respectivos vecinos tenían la condición de hidalgos.

[a pesar de su escasa separación métrica, las aguas de la mayor parte del término de Ruyales no drenan hacia el río Úrbel sino que lo hacen hacia el Hormazuela, siguiendo un curso sensiblemente paralelo al de nuestro río; no obstante, Ruyales y otros pueblos del valle del río homónimo (Los Tremellos, Avellanosa, San Pedro Samuel) siempre pertenecieron a la antigua jurisdicción de la Haza de Siero, con cabeza en Huérmeces; no tengo claro si se trata de un caso de preponderancia de los intereses señoriales sobre los hidrológicos o si, por el contrario, nos encontramos ante un evidente ejemplo del condicionamiento que los valles fluviales ejercían sobre el mapa de señoríos, jurisdicciones, comarcas y partidos judiciales] 


I. GERÓNIMO Y EL APELLIDO DÍAZ-VILLALVILLA EN HUÉRMECES

El apellido Díaz-Villalvilla [Díez de Villalvilla] se encontraba enraizado en Huérmeces ya desde los primeros apuntes que aparecen en el libro de bautizados (1611). Así tenemos que, entre 1628 y 1634, nacieron tres criaturas portadoras del apellido: Juan, Francisco y María Díaz-Villalvilla Barahona.

En el caso de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna (1779), su apellido paterno se encontraba establecido en Huérmeces durante las cuatro generaciones anteriores a la suya ya que, tanto su padre como su abuelo, bisabuelo y tatarabuelo, eran naturales de nuestro pueblo:

  1. padre: José Díaz-Villalvilla Sáiz-Aguayo (1748)
  2. abuelo: José Díaz-Villalvilla Ubierna (1702)
  3. bisabuelo: José Díaz-Villalvilla Gómez-Mata (1673)
  4. tatarabuelo: Pablo Díaz-Villalvilla Fernández (1643) 

Desconocemos si el padre de Pablo, Andrés Díaz-Villalvilla, [Andrés Díez de Villalvilla] también era natural de Huérmeces, ya que el arranque del libro de bautizados no va más allá de 1611, y Andrés no figura en los primeros apuntes del mismo. 

[en los tiempos del Catastro de Ensenada (1752) aparecen en Huérmeces cuatro vecinos con el apellido paterno Díaz de Villalvilla, todos nacidos en nuestro pueblo: José Díaz-Villalvilla Ubierna (1702), el abuelo de Gerónimo, de 50 años de edad; Pedro Díaz-Villalvilla Ubierna (1704), tío-abuelo de Gerónimo, 48 años; Manuel Díaz-Villalvilla Baraona (1708), primo hermano de los dos anteriores, de 44 años de edad; Pablo Díaz-Villalvilla Güemes (1686), hermanastro del bisabuelo de Gerónimo (José Díaz-Villalvilla Gómez-Mata), de 66 años de edad y cura beneficiado de Huérmeces durante treinta y cinco años (1720-1755)]

[por su parte, en Ruyales del Páramo no existía en aquella época vecino alguno que portara Díaz de Villalvilla como apellido paterno]

Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna fue el cuarto de los siete hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en Huérmeces, en 1769, por José Díaz-Villalvilla Sáiz-Aguayo (1748) y Ángela Díaz-Ubierna Sarmiento (1750): Mateo (1770), Clemente (1774), Esteban (1777), Gerónimo (1779), Leonarda (1782), Tomasa (1786) y Ángel (1789).




II. UNA BODA EN RUYALES

El día 25 de junio de 1804 se celebró una boda en la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor, en Ruyales del Páramo. La boda fue oficiada por Policarpo Alonso, cura beneficiado de Ruyales en aquellos años previos a la francesada Los testigos fueron Francisco Hidalgo y Manuel Girón, naturales y vecinos de Ruyales.

Los contrayentes eran el referido varón nacido en Huérmeces y una mujer natural de Ruyales, ambos hijos de hidalgos padres:

  • Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna (Hces, 1779): 25 años
  • Petra Girón Abad (Ruyales, 1787): 17 años
La pareja se estableció inicialmente en Espinosilla de San Bartolomé, dónde residieron durante unos siete años, entre 1804 y 1811.

En marzo de 1812, nació en Ruyales el quinto hijo de la pareja (Ángel), lo que indicaría que al menos la madre ya se encontraba residiendo en su pueblo natal. En junio de ese mismo año falleció Dionisio Girón, el padre de Petra, por lo que su hacienda pasó a ser llevada por sus hijos.

Damos por sentado, pues, que en aquel año de 1812 la familia Díaz-Villalvilla Girón se estableció definitivamente en Ruyales, tras los siete años de estancia provisional en Espinosilla, trabajando las tierras del Conde de Berberana.

Gerónimo y Petra trajeron al mundo a nada menos que catorce hijos, de los cuales cuatro nacieron en Espinosilla y diez en Ruyales. Petra se pasó pariendo veinticuatro años de su vida, los que van del primero (Mariano), alumbrado cuando ella tenía una edad de 18 años recién cumplidos, hasta el último (Gerónimo), cuando la madre ya alcanzaba una edad de 42 años. Nada excepcional en la época, aunque sorprendente hoy en día.

  1. Mariano (Espinosilla, 1805)
  2. María (Espinosilla, 1807), falleció a los seis años
  3. José (Espinosilla, 1809)
  4. Carlos (Espinosilla, 1810), falleció de niño
  5. Ángel (Ruyales, 1812)
  6. María (Ruyales, 1813)
  7. Pedro (Ruyales, 1816), falleció a los dos años
  8. Joaquín (Ruyales, 1817), falleció a los dos años 
  9. Manuela (Ruyales, 1819)
  10. Joaquín (Ruyales, 1820)
  11. Jesús (Ruyales, 1823), falleció a los tres años
  12. Elías (Ruyales, 1825), falleció a los siete días
  13. Justo (Ruyales, 1826)
  14. Gerónimo (Ruyales, 1829)
Seis de los catorce hijos de Gerónimo y Petra fallecieron en la infancia: María, Carlos, Pedro, Joaquín, Jesús y Elías.

Por su parte, Mariano, José, Joaquín y Justo fueron los referidos cuatro hermanos que se establecieron en Huérmeces, tras casarse con mujeres naturales del pueblo.

De Ángel solo sabemos que aún vivía en 1837, a la muerte de su padre, ya que aparece como uno de los herederos en el testamento de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna. Desconocemos dónde se estableció, y si se emparejó y reprodujo.

María se casó en Ruyales en 1839 con Mariano Hidalgo Villalaín (Ruyales) y la pareja se estableció en su pueblo natal. Tuvieron, al menos, cuatro hijos: Isabel (1840), Natalio (1849), Margarita (1852) y Vicenta (1855). Solo tenemos noticias de Natalio, que se estableció en Ruyales:

  • Natalio Hidalgo Díaz-Villalvilla se casó en Ruyales hacia el año 1870 con Beatriz Güemes Arroyo. Solo tenemos referencias de un hijo: Tomasa Hidalgo Güemes (1880), que residía en Ruyales en 1946, casada. Natalio falleció en Ruyales en 1899.

Manuela se casó en Ruyales en 1846 con José Ortega Alonso (Ros) y en el pueblo del novio se establecieron. Desconozco si tuvieron descendencia, aunque no he encontrado posteriores referencias ni de los padres ni de los posibles hijos.

Gerónimo se casó en Ruyales en 1854 con Juliana Güemes Alonso (Ruyales); la pareja trajo, al menos, nueve hijos al mundo: Eugenio Estanislao (1854), Ángel (1856), Nicomedes (1857), Leonardo (1858), Saturia (1861), Juana (1864), Esteban (1865), Raimunda (1870) y Florencia (1874). Eugenio Estanislao y Juana fallecieron al poco de nacer. Del resto, solo tenemos referencias de tres: 

  • Leonardo Díaz-Villalvilla Güemes (1858) se casó en Trashaedo hacia 1890 con Adelaida Arnáiz Serna y se establecieron en Ruyales. Tuvieron, al menos, cuatro hijos: Aquilino (1891), Eladio (1892), Juliana (1893) y Saturnina (1896). Leonardo ya no aparece en el censo electoral de Ruyales de 1897. En 1900 aparece en Trashaedo. 
  • Saturia Díaz-Villalvilla Güemes (1861) se casó en Ruyales en 1885 con Cipriano Díez Alonso (San Pantaleón del Páramo, 1856) y en el pueblo del novio se establecieron
  • Raimunda Díaz-Villalvilla Güemes (1870) se casó en Ruyales en 1894 con Fermín González Girón (Ruyales, 1868) y en Ruyales se establecieron. Tuvieron, al menos, cinco hijos: Lorenzo (1894), Laureano (1897), Sabino (1899), Fausto (1902) y Valerico (1905). Tenemos referencias posteriores de estos tres últimos:
    • Sabino González Díaz-Villalvilla residió en Ruyales hasta 1936, trasladándose a Burgos en 1943, tras casarse con Nieves Pérez Cuesta (San Pantaleón del Páramo, 1906). Tuvieron dos hijas.
    • Valerico González Díaz-Villalvilla se casó en Brullés en 1938 con Orosia Rodríguez Girón y allí se estableció.
    • Fausto González Díaz-Villalvilla (1902) se casó en Hoyos del Tozo en 1927 con Isabel Ortega Arce y la pareja se estableció en Ruyales. Fausto fue el último portador del apellido Díaz-Villalvilla (materno, en este caso) que residió en Ruyales. Falleció en Ruyales en 1958. 

 



  
III. EL PLEITO DE HIDALGUÍA DE GERÓNIMO DÍAZ-VILLALVILLA DÍAZ-UBIERNA (1826)

En aquellos tiempos era habitual que, cuando un vecino "hidalgo" se establecía en un pueblo distinto al de su naturaleza, tuviera que plantear un pleito para que se le reconociera dicho estatus en el lugar de nueva vecindad.

Hay que tener en cuenta que no se trataba de una cuestión menor, ya que la condición de hidalgo llevaba pareja una serie de privilegios y exenciones fiscales (pechos, bagajes y alojamientos).

Y eso es lo que tuvo que hacer Gerónimo en 1826, cuando ya llevaba varios años avecindado en Ruyales, tras su paso por Espinosilla (1804-1811). Parece ser que Gerónimo había solicitado la vecindad por el estado noble cuando se estableció en Ruyales en 1812, y que se le había incluido inicialmente en el padrón correspondiente a dicho estado. Posteriormente, algunos vecinos de Ruyales habían manifestado su inconformidad con dicha inclusión, originando el correspondiente pleito:

"...hasta que de poco tiempo a esta parte algunos de sus convecinos se resistían a tenerlo por tal hijodalgo notorio de sangre, con motivo de que antes de avecindarse en este pueblo estuvo algún tiempo avecindado en la villa de Espinosilla de San Bartolomé, pueblo de distinta jurisdicción, por cuya consideración les parece que debe acreditar en debida forma su filiación y nobleza."


Pleito de hidalguía de Gerónimo Díaz de Villalvilla, vecino de Ruyales


Así que a Gerónimo no le quedó más remedio que gastarse algún dinero para conseguir que en Ruyales se le incluyera definitivamente en el padrón de "hijosdalgo notorios de sangre", aunque su condición de "noble" era un hecho por todos conocido.

Gerónimo tuvo que demostrar, con papeles, la condición de hidalgo que ya disfrutaban su padre (José Díaz-Villalvilla Sáiz-Aguayo), su abuelo (José Díaz-Villalvilla Ubierna), su bisabuelo (José Díaz-Villalvilla Gómez-Mata) y su tatarabuelo (Pablo Díaz-Villalvilla Fernández), todos ellos naturales y vecinos que fueron de Huérmeces.

Para ello tuvo que aportar las partidas de bautismo y de casamiento de todos ellos, lo que le ocasionó los consiguientes gastos de desplazamiento, ya que sus abuelos se habían casado en Rublacedo de Arriba, pueblo natal de su abuela, Isabel Sáiz-Aguayo Alonso de Arce.

Gerónimo tuvo que presentar el testimonio de una serie de testigos, vecinos de cada uno de los pueblos en los que había residido:
  • Huérmeces: Manuel Alonso (labrador, 65 años), Ceferino de la Ornilla (quinquillero, 68 años), Lorenzo de la Calle (labrador, 61 años) y Carlos de la Calle Martínez (pastor de ganado lanar, 61 años)
  • Espinosilla de San Bartolomé: Eleuterio Beato (labrador, 43 años), Pedro García (labrador, 40 años) y Dionisio González (labrador, 43 años)
  • Ruyales del Páramo: Gerónimo Alonso (labrador), Santiago Sáiz (labrador) e Ildefonso González (labrador)
Los cuatro testigos de Huérmeces manifestaron que los padres y abuelos de Gerónimo "siempre estuvieron alistados y colocados con el distintivo de tales hijosdalgo notorios de sangre ... con los empleos más honoríficos de la República ... en ningún tiempo han sido incluidos en los repartimientos del servicio real, quintas, sorteos, bagajes, alojamientos ..."

Los tres testigos de Espinosilla manifestaron que, durante los años que Gerónimo estuvo avecindado en su villa, obtuvo el título de alcalde ordinario de la misma, por nombramiento del Conde de Berberana, en su condición de dueño y señor de aquella, y que siempre estuvo "exento de pechos, bagajes y alojamientos, y le fueron guardadas las prerrogativas".

Por último, los tres testigos de Ruyales no pusieron en duda la condición "noble" de Gerónimo, aunque manifestaron que algunos vecinos creían conveniente que demostrara con papeles dicha condición. Una especie de "ya que va a seguir disfrutando de ciertas ventajas fiscales, que se gaste un dinero y demuestre su hidalguía con papeles".

En 1826, el vecindario de Ruyales estaba conformado por dos vecinos por el "estado noble", Apolinario Varona y Antonio Girón, y nueve vecinos por el "estado general de hombres buenos": Francisco San Llorente, Ildefonso González, Santiago Sáiz, Rafael García, José San Llorente, Bernardo González, Tomás González, Alejo del Olmo y Pedro Martínez. El "índice de hidalguía" de Ruyales había caído considerablemente desde los tiempos del Catastro de Ensenada: del 75% al 18%

[también resulta curioso comprobar cómo, setenta y tantos años después del Catastro de Ensenada, únicamente quedaba en Ruyales un vecino con el apellido Varona; conviene recordar que, en 1752, durante la célebre pesquisa, ocho de sus entonces 14 vecinos portaban Varona como apellido paterno; y es que, pocos años después, parte de aquellos Varona se habían mudado a Huérmeces; al igual que años después algún Díaz-Villalvilla farol se establecería en Ruyales; tenemos, pues, a Varonas y Villalvillas bajando y subiendo la Cuesta de Ruyales durante la segunda mitad del siglo XVIII y primeros años del XIX] 

En 1826, el alcalde de gobierno de Huérmeces era Juan de Ubierna, que también ostentaba la condición de alcalde de la Jurisdicción de Haza de Siero, a la que pertenecían Ruyales y otros veinte pueblos de los valles del Úrbel, Ruyales y Hormazuela.

[Juan Ubierna Ruiz-Porras había nacido en Huérmeces en 1768 -tenía 58 años en el año del Pleito- y se había casado en 1792 con Juliana Ornilla Díez, nacida en Huérmeces en 1767; tuvieron siete hijos Ubierna Ornilla entre 1793 y 1807]






IV. CUATRO BODAS EN HUÉRMECES

Con el paso de los años, cuatro de aquellos hermanos Díaz-Villalvilla Girón se casaron en Huérmeces con sendas mujeres nacidas en dicho pueblo, y en él se establecieron. Las cuatro bodas se celebraron en un lapso de tiempo de treinta años, los que van de 1825 a 1854:

  1. [1825] Mariano Díaz-Villalvilla Girón (20 años) y María Sáiz Espinosa (16 años)
  2. [1828] José Díaz-Villalvilla Girón (19 años) y Gabina Güemes Espinosa (18 años)
  3. [1842] Joaquín Díaz-Villalvilla Girón (22 años) y Mª Bernarda Güemes Espinosa (22 años)
  4. [1854] Justo Díaz-Villalvilla Girón (28 años) y Tomasa Hidalgo Espinosa (25 años)

Es por eso que cabe afirmar que la mayor parte de los vecinos faroles que portaban el apellido Villalvilla (o Díaz-Villalvilla) a mediados del pasado siglo, eran descendientes directos de aquellos cuatro hermanos procedentes de Ruyales que, durante el segundo cuarto del siglo XIX, se establecieron en nuestro pueblo.





V. LAS CUATRO ESPOSAS DE LOS HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GIRÓN

Una simple lectura de los apellidos maternos de las cuatro esposas nos ofrece una clara coincidencia: el apellido Espinosa.

Las cuatro esposas eran primas hermanas entre sí. Las madres de dos de ellas (Jacinta, madre de María; Andrea, madre de Tomasa) eran hermanas entre sí. De la misma manera, también eran hermanas las madres de las otras dos (Paula, madre de Gabina; Ana María, madre de María Bernarda). Por lo tanto, las cuatro madres de las esposadas portan los mismos apellidos: Espinosa Fontúrbel.

Y es que, en un plazo de 32 años (1773-1805), nacieron en Huérmeces nada menos que 31 personas apellidadas Espinosa Fontúrbel. Estos alumbramientos fueron el fruto de cuatro matrimonios entre tres hermanos Espinosa González-Mata (y un sobrino de éstos) con cuatro hermanas Fontúrbel Güemes.

  1. María Sáiz Espinosa (1809): hija de Gabriel Sáiz García (Las Hormazas) y Jacinta Espinosa Fontúrbel (1786), casados en Huérmeces en 1805
  2. Gabina Güemes Espinosa (1810): hija de Manuel Güemes Díaz-Villalvilla (Quintanarrío) y Paula Espinosa Fontúrbel (1776), casados en Huérmeces en 1796
  3. María Bernarda Güemes Espinosa (1820): hija de Calixto Güemes Alonso (Quintanaortuño) y Ana María Espinosa Fontúrbel (1781), casados en Huérmeces en 1815
  4. Tomasa Hidalgo Espinosa (1829): hija de Manuel Hidalgo Porras (Basconcillos) y Andrea Espinosa Fontúrbel (1793), casados en Huérmeces en 1814

VI. LA PROLÍFICA DESCENDENCIA FAROLA DE LOS DÍAZ-VILLALVILLA GIRÓN

Las cuatro parejas formadas en Huérmeces por los hermanos Díaz-Villalvilla Girón trajeron 29 hijos al mundo, de los que una tercera parte, como era por entonces habitual, no sobrevivió a la infancia.

Una buena parte de los hijos supervivientes se estableció en Huérmeces, casándose con naturales del pueblo.

Mariano Díaz-Villalvilla Girón y María Sáiz Espinosa trajeron al mundo a dos hijos Díaz-Villalvilla Sáiz, de los que solo uno sobrevivió a la infancia. Este hijo superviviente, aunque se emparejó, no tuvo descendencia. Esta fue la rama menos fértil de la familia Díaz-Villavilla Girón.

José Díaz-Villalvilla Girón y Gabina Güemes Espinosa trajeron al mundo a diez hijos Díaz-Villalvilla Güemes, de los que al menos tres sobrevivieron a la infancia, estableciéndose en Huérmeces. Estos tres hijos Díaz-Villalvilla Güemes trajeron al mundo a 28 hijos, de los cuales 10 se establecieron en Huérmeces.
 
Joaquín Díaz-Villalvilla Girón y Mª Bernarda Güemes Espinosa trajeron al mundo a siete hijos Díaz-Villalvilla Güemes, de los que al menos dos sobrevivieron a la infancia, estableciéndose en Huérmeces. Estos dos hijos Díaz-Villalvilla Güemes trajeron al mundo a 14 hijos, de los cuales 4 se establecieron en Huérmeces.

Justo Díaz-Villalvilla Girón Tomasa Hidalgo Espinosa trajeron al mundo a diez hijos Díaz-Villalvilla Hidalgo, de los que al menos cinco sobrevivieron a la infancia. Tres de ellos se establecieron en Huérmeces y aquí nacieron 19 hijos, de los cuales ninguno se estableció en Huérmeces.


Uno de aquellos cuatro hermanos, José Díaz-Villalvilla Girón, es tras-tatarabuelo de este bloggero. Dos de sus hijos, Simón y Basilisa Díaz-Villalvilla Güemes, son mis tatarabuelos, el primero tanto por línea paterna como materna, la segunda, por línea materna. Tres de mis ocho bisabuelos (Dionisio Villalvilla Varona, Elisa Villalvilla Varona y Constantina García Villalvilla) son nietos de aquel José Díaz-Villalvilla Girón que se bajó del páramo al valle en 1828. 

Todo esto se traduce en que el apellido Villalvilla (sin el Díaz) aparezca en dos ocasiones en el listado de ocho apellidos faroles de quien esto escribe: tanto como segundo apellido paterno como cuarto apellido materno. Y remontándonos algo más, también como séptimo apellido materno.




Una vez constatados los orígenes "ruyalenses" del apellido Varona, ahora reiterados también para el apellido Villalvilla, no cabe sino afirmar que una buena parte de los nacidos en Huérmeces durante las seis primeras décadas del siglo XX proceden -procedemos- de Ruyales del Páramo. 

La próxima subida en bici a Ruyales adquirirá así, para alguno de nosotros, un atractivo extra. No constituirá únicamente un duro ejercicio físico, ya que también nos animará saber que estamos realizando una ascensión que emula a la que durante mucho tiempo (por el camino de las Torcas de Val o por el Alto la Cruz) tantas veces tuvieron que hacer nuestros trastatarabuelos, tatarabuelos, bisabuelos y abuelos, bien para visitar a sus parientes del páramo, bien para acudir a bautizos, bodas y funerales entre aquellos.





VII. BODAS ENTRE MUJERES DE RUYALES Y VARONES FAROLES

Fuera ya del ámbito estricto del apellido Villalvilla, y al objeto de que nadie me pueda acusar de parcialidad de género, merece la pena citar varios casos de mujeres naturales de Ruyales -o allí avecindadas- que se casaron con faroles y en Huérmeces -o en su entonces lugar de residencia- se establecieron. Sin realizar una búsqueda demasiado exhaustiva, he encontrado nueve casos, todos ellos correspondientes al último tercio del siglo XIX y primera mitad del veinte. Ocho de aquellas nueve bodas se celebraron en Ruyales. 


[1876] Benito Díaz Gallo (Hces, 1846) y Eulalia Hidalgo Serna (Ruyales, 1856)

[1881] José Varona Ubierna (Hces, 1855) y Francisca García Güemes (Ruyales, 1860)

[1887] Pablo Ubierna Díaz-Ubierna (Hces, 1853) y Balbina Luis Fuentes (Trashaedo, 1868); Balbina residía en Ruyales cuando se casó con Pablo

[1906] Francisco Alonso Díez (Hces, 1879) y Dorotea Güemes Hidalgo (Ruyales, 1884)

[1910] Sandalio Alonso Alonso (Hces, 1884) y María Güemes Hidalgo (Ruyales, 1883)

[1926] Cayo Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla (Hces, 1900) y Natividad Martínez García (Ruyales, 1907)

[1932] Felipe Díez Díez (Hces, 1906) y Ludivina González Bravo (Ruyales, 1910)

[1946] Eladio Ubierna Varona (Hces, 1921) y María Amparo Rodríguez Hidalgo (Ruyales, 1926). La boda se celebró en Huérmeces. Aunque la pareja se estableció inicialmente en nuestro pueblo (al menos hasta 1955), acabó por afincarse en la ciudad de Burgos

[1947] Emilio Crespo Díaz-Ubierna (Hces, 1923) y Lidia Güemes Díaz-Villalvilla (Ruyales, 1924). La pareja se estableció en Madrid

[Lidia era hija de Juliana Díaz-Villalvilla Arnáiz, nieta de Leonardo Díaz-Villalvilla Güemes, bisnieta de Gerónimo Díaz-Villalvilla Girón y tataranieta de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna, el farol que se estableció en Ruyales en 1804 al casarse con Petra Girón Abad]



FUENTES

Archivo Diocesano de Burgos: Libros sacramentales de las parroquias de:

-Santos Justo y Pastor de Ruyales del Páramo: Libro de Bautizados I (1672-1774), Libro de Bautizados II (1775-1851), Libro de Bautizados III (1852-1868), Libro de Casados I (1657-1851), Libro de Casados II (1852-1900), Libro de Finados I (1672-1774), Libro de Finados II (1755-1851) 
-San Millán Abad de Espinosilla de San Bartolomé: Libro de Bautizados (1769-1852)
-San Juan Bautista de Huérmeces: Libro de Bautizados V (1825-1851), Libro de Bautizados VI (1852-1876), Libro de Bautizados VII (1877-1903), Libro de Casados IV (1785-1826), Libro de Casados V (1826-1851), Libro de Casados VI (1852-1926), Libro de Finados VI (1852-1880), Libro de Finados VII (1881-1915)

Archivo de la Real Chancillería de Valladolid:

-Pleito de Jerónimo Díaz de Villalvilla, vecino de Ruyales del Páramo, jurisdicción de Haza de la Sierra [Haza de Siero] (Burgos). Sala de Hijosdalgo, caja 1043,38 (1826). Disponible en PARES y consultable en familysearch [página 142, Leg. 1043/11-55, Item 29, fotogramas 1257-1293]

Biblioteca Digital de Castilla y León:

-Diario de Burgos (hasta 1984), Boletín Oficial de la Provincia de Burgos

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica:

-Diario de Burgos (hasta noviembre de 1994); Hoja del Lunes de Burgos (1950-1985)

Biblioteca Digital de la Biblioteca Foral de Vizcaya:

-Censos electorales de Vizcaya 1900-1930






ANEXOS

I. EL ENTONCES GRAVÍSIMO PECADO DE NO ENCARGAR (Y PAGAR) UNA MISA POR EL ALMA DE UN HIJO RECIÉN NACIDO Y RECIÉN MUERTO

En el libro de finados de la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor de Ruyales del Páramo aparece un curioso apunte funerario. Curioso a la vez que clarividente, ya que nos habla del absoluto poder que la Iglesia Católica tenía sobre las almas y los cuerpos de todos los seres humanos que vivían en la España del siglo XIX.

El décimo segundo de los hijos de Gerónimo Díaz-Villalvilla y Petra Girón había nacido en Ruyales el 20 de julio de 1825, recibiendo el nombre de Elías en el bautizo celebrado dos días después. A los siete días de nacer, el niño falleció. El apunte funerario del párvulo Elías Villalvilla Girón dice así:


En el lugar de Ruyales del Páramo a veinte y siete días de julio de mil ochocientos veinte y cinco yo, el infrascrito cura beneficiado en dicho pueblo, di sepultura eclesiástica a un niño que nació día veinte de dicho mes y año, sin misa aunque sus padres son de facultades, de dónde se infiere la aversión, odio y mala voluntad pública contra su cura, pues no hay ninguno en el pueblo, a no ser un pobre de solemnidad, que no lo haga; hijo legítimo de Gerónimo Villalvilla y Petra Girón, vecinos en dicho pueblo. Enterrose en la iglesia parroquial de dicho pueblo, en el último rumen de sepulturas a el lado de la epístola, y para que conste lo firmo en dicho pueblo, día, mes y año ut supra. Don Josef Varona.


No parece que fueran buenas las relaciones entre el cura José Varona y el vecino Gerónimo Díaz-Villalvilla. Desconocemos los motivos de dicha enemistad aunque podemos suponerlos: falta de puntualidad o cantidad en los diversos pagos y prebendas que un vecino de la época tenía que satisfacer a la Santa Iglesia Católica, o quizás el descontento familiar con alguna de las prácticas ejercidas por el cura.

En este caso, no es que fuera grande el importe a pagar por la misa de difuntos de un neonato pero el cura no podía permitir que nadie se lo saltara, por el posible efecto contagio que pudiera tener el acto sobre el resto de la población. La mayor parte de las defunciones de la época correspondían a neonatos y niños de corta edad, por lo que el epígrafe "misas de difuntos" alcanzaba cierta importancia en las cuentas de la parroquia.

Gerónimo y Petra debieron de reflexionar sobre las consecuencias de su decisión (no encargar ni pagar la misa de difuntos por el alma de su hijo) ya que, a los dos días del entierro de su hijo, el cura José Varona consigna una nota inmediata al apunte funerario del párvulo Elías Villalvilla:


Nota: pasados dos días después de extendida la cláusula del supra escrito Elías, se me encargó la misa de entierro por los arriba mencionados sus padres, la que dije en el día treinta de dicho mes y año ut supra. Don Josef Varona.


Y es que, como tantas otras veces hemos comentado, la Iglesia nunca pierde, como poco ... empata. A Gerónimo y Petra no les quedó otra que pasar por el aro, si es que no querían que el cura dejara rastros orales y -sobre todo- escritos acerca de su poco cristiana aptitud, con todas las futuras consecuencias que el asunto pudiera alcanzar.

No hemos encontrado más alusiones reprobatorias en posteriores apuntes funerarios relacionados con la familia Díaz-Villalvilla Girón, por lo que suponemos que, en lo sucesivo, Gerónimo pasó por caja con puntualidad y oportunidad.

Otro hijo de Gerónimo y Petra falleció apenas seis meses después de la "cláusula reprobatoria" de Elías; así, el 18 de enero de 1826 aparece consignado el apunte funerario de Jesús Villalvilla Girón, fallecido a los tres años de edad. Se le dio entierro cuarta clase, con la correspondiente misa de difuntos. 

[observemos que el prefijo Díaz aparece y desaparece en los apuntes parroquiales sin seguir lógica alguna, aunque con cierta tendencia a mantenerse en el caso de los padres y a desaparecer en el caso de los hijos] 


Gerónimo Díaz-Villavilla Díaz-Ubierna falleció en Ruyales el 25 de mayo de 1837, a los 57 años de edad. Había formalizado testamento tres meses antes ante Melchor Díaz-Ubierna, el escribano de Huérmeces y su jurisdicción de Haza de Siero. En las cláusulas finales del mismo se nombraba como testamentarios a su esposa Petra Girón y a sus dos hijos casados en Huérmeces, Mariano y José. Y como herederos a sus ocho hijos supervivientes: Mariano, José, Ángel, Joaquín, Justo, Gerónimo, María y Manuela.

[en aquellos años, en los testamentos, la relación de hijos herederos mantenía la preferencia de los varones sobre las hembras, consignándose primero a aquellos y luego, a éstas]

Desconocemos cuándo y dónde falleció Petra Girón Abad, viuda de Gerónimo y madre de los cuatro hermanos Díaz-Villalvilla Girón que se establecieron en Huérmeces. Supongo que falleció con posterioridad al año 1851, fecha en la que se cierra el consultado Libro de Finados de Ruyales II (1755-1851).


II. BENIGNO DÍAZ-VILLALVILLA HIDALGO, OTRO VIAJE DE IDA Y VUELTA AL PÁRAMO

Benigno era nieto de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna, el farol que se estableció en Ruyales por amor. Y era hijo de Justo, uno de los cuatro hermanos Díaz-Villalvilla Girón naturales de Ruyales que se establecieron en Huérmeces, también por amor.

Para no romper con la costumbre, Benigno, nacido en Huérmeces, acabó por establecerse en Ruyales, por supuesto que también por amor. 

Benigno había nacido en Huérmeces en 1867, siendo el octavo de los diez hijos que trajo al mundo la pareja formada por Justo Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1826) y Tomasa Hidalgo Espinosa (Hces, 1829).

Benigno se casó en Ruyales en 1893 con Petra García Güemes (Ruyales, 1868) y en el Páramo se establecieron. Desconozco si Benigno y Petra tuvieron hijos, aunque en los censos electorales de Ruyales del periodo 1930-1946 no aparece ningún Díaz-Villalvilla García.

[al igual que en el caso de su abuelo Gerónimo, Petra era el nombre de pila de la mujer "ruyalense" que le hizo subir al páramo y establecerse en él]

Benigno falleció en Ruyales en 1931, a los 63 años de edad. Su esposa Petra falleció alrededor del año 1940, a los 72 años de edad.

Con Benigno finalizó el ciclo de subidas y bajadas del Valle al Páramo y viceversa. Mediado ya el siglo XX, las corrientes migratorias adquirieron tal magnitud que se impusieron sobre todas las demás circunstancias, amor inclusive.


III. FAUSTO: EL ÚLTIMO DE LOS DÍAZ-VILLALVILLA DE RUYALES

En octubre de 1955 era alcalde pedáneo de Ruyales Fausto González Díaz-Villalvilla. Su aparición en la prensa local se debe a la simbólica inauguración, por parte del gobernador civil de turno (Jesús Posada Cacho), del camino vecinal que comunicaba Ruyales con la carretera de Aguilar, a la altura del puente Miguel.


Diario de Burgos, 6 de octubre de 1955


Los ejecutores materiales del camino habían sido los entonces 16 vecinos con que contaba Ruyales. El gobernador, al cortar la cinta, les hizo entrega de la prometida subvención, en nombre de la "Obra Social del Movimiento", aparte de felicitar al alcalde por la buena disposición de sus convecinos.

Fausto, aparte de su mundana condición de ex alcalde de Ruyales, ostentará el título honorífico de ser "el último de los Díaz-Villavilla" que residieron en Ruyales.

Fausto nació en Ruyales el 24 de junio de 1902. Como no podía ser de otra manera, el 24 de junio, aparte de San Juan Bautista, se celebraba la onomástica de San Fausto de Roma, mártir.

Fausto era hijo de Fermín González Girón (Ruyales, 1868) y Raimunda Díaz-Villalvilla Güemes (Ruyales, 1870), que se habían casado en Ruyales en 1894. Raimunda era hija de Gerónimo Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1829) y Juliana Güemes Alonso (Ruyales, 1830). Su padre Gerónimo fue el único de los hermanos varones Díaz-Villalvilla Girón que se estableció definitivamente en Ruyales.

Fausto tuvo, al menos, otros cuatro hermanos González [Díaz-] Villalvilla: Lorenzo (1894), Laureano (1897), Sabino (1899) y Valerico (1905), ninguno de los cuales se estableció definitivamente en Ruyales: Sabino residió en el pueblo hasta 1936, estableciéndose posteriormente en la ciudad de Burgos; Valerico se casó y estableció en Brullés.

Fausto González Villalvilla se casó en Hoyos del Tozo en 1927 con Isabel Ortega Arce (Hoyos del Tozo, 1908) y la pareja se estableció en Ruyales. Fausto e Isabel no tuvieron descendencia.

Fausto falleció en Ruyales en 1958, a los 56 años de edad. 

[Este Fausto de Ruyales comparte nombre de pila con su primo segundo, Fausto Díez Díaz-Villalvilla (Hces, 1875). El Fausto farol era nieto de Joaquín Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1820), hermano del abuelo materno del Fausto ruyalense, el referido Gerónimo Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1929). Es más que probable que el Fausto farol gozara de una vida mucho más corta que el Fausto del Páramo, ya que aparece en el listado de mozos del reemplazo de 1894 por Huérmeces y no vuelve a hacerlo en ningún otro documento posterior, por lo que cabe suponer que no sobrevivió al servicio militar de aquellos ultramarinos y belicosos tiempos, con la guerra de Cuba en el horizonte; conviene recordar que un hermano del Fausto farol, Inocencio Díez Díaz-Villalvilla (Hces, 1872) falleció en el Hospital Militar de La Habana en 1897, víctima de la fiebre amarilla, en la recta final de la guerra de Cuba]

  
IV. COMPENDIO DE DESCENDIENTES FAROLES DE LOS CUATRO HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GIRÓN

1. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA SÁIZ (HIJOS DE MARIANO Y MARÍA)

Mariano y María tuvieron dos hijos: Jacinta (1830) y Gabriel (1832). Mariano se casó en segundas nupcias en Huérmeces, en 1835, con Rosalía Espinosa Varona (1792), aunque no tuvieron descendencia. Solo tenemos constancia de continuidad residencial en Huérmeces en el caso de Jacinta, ya que Gabriel no sobrevivió a la infancia.

1.1 Jacinta Díaz-Villalvilla Sáiz (1830)

Se casó en Huérmeces, en 1855, con Fabián Valderrama Espinosa (1831). Tuvieron una única hija, Joaquina Valderrama Díaz-Villalvilla (1858), que falleció a los seis años de edad. 

2. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GÜEMES (HIJOS DE JOSÉ Y GABINA)

José y Gabina tuvieron diez hijos: Dorotea (1831), Manuel (1831), Isabel (1832), José (1835), Juliana (1838), Simón (1839), Manuel (1842), Santos (1844), Basilisa (1847) y Vicente (1850). Tenemos evidente constancia de continuidad residencial en Huérmeces para tres de ellos: Isabel, Simón y Basilisa.

2.1 Isabel Díaz-Villalvilla Güemes (1832)

Se casó en Huérmeces, en 1862, con Valentín González Iglesias (Gredilla la Polera, 1839); tuvieron cuatro hijos: José (1865), María (1866), Dionisio (1868) y Primitiva (1869), de los que solo los dos primeros se establecieron en Huérmeces. Esta familia prescindió del Díaz y el apellido mutó a un más mundano Villalvilla.

2.1.1 José González Villalvilla (1865)

Se casó en Huérmeces, en 1890, con Ricarda Girón Alonso (1869); tuvieron nueve hijos: Rosenda (1891), Restituto (1892), Florentino (1894), Carolina (1895), Eutiquio (1897), Adrián (1898), Dativo (1901), Alejo (1902) y Maura (1902). Tres de aquellos nueve hijos se establecieron en Huérmeces: Rosenda, Carolina y Alejo.

Rosenda González Girón se casó en Quintanilla de la Mata en 1910 con Eleuterio Villanueva Varona (1883) y se establecieron en Huérmeces; tuvieron nueve hijos, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Teófilo (1911), María (1912), Epifanio (1914), Silvano (1916), Víctor (1919), Benedicta (1920) y Fidela (1923). Solo Víctor se estableció en Huérmeces

Carolina González Girón se casó en Huérmeces en 1920 con Antonino Ubierna Ibáñez (1896); tuvieron seis hijos: Mª Visitación (1921), Orencio (1922), Daniel (1923), Victorina (1925), Ricardo (1926) y Teófila (1933). Solo Daniel se estableció definitivamente en Huérmeces.

Alejo González Girón se casó en Huérmeces en 1926 con Mª Pilar Girón Montero (1904); tuvieron dos hijos: Valentín (1927) y Lorenzo (1928). Este último se estableció en Huérmeces.

2.1.2 María González Villalvilla (1866)

Se casó en Huérmeces, en 1892, con Dionisio Martínez Alonso (1870); tuvieron ocho hijos: Isabel (1894), Casimiro (1896), Nicolás (1898), Gerardo (1900), Eleuterio (1902), Maximino (1904), Fidela (1907) y Jacinto (1909).

Solo dos de sus hijos se establecieron en Huérmeces: Isabel y Nicolás. Gerardo, por su parte, abandonó el pueblo a temprana edad y acabó por ordenarse sacerdote. 

Isabel Martínez González se casó en 1916 con Miguel Díaz Martínez (1890) y juntos trajeron al mundo a diez hijos entre 1919 y 1935, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Luisa (1919), Amancio (1920), Maximina (1922), Florinda (1924), Amador, Miguel y María Cristina. Ninguno se estableció en Huérmeces.

Nicolás Martínez González se casó en Huérmeces en 1926 con Basilia Alonso García (1899). Nicolás y Basilia no tuvieron descendencia.

2.2 Simón Díaz-Villalvilla Güemes (1839)

Se casó en Huérmeces en 1862 con Felisa Varona Alonso (1840); tuvieron once hijos: Dionisio (1864), Jacinta (1866), José (1868), María Mercedes (1871), Venancio (1873), Elisa (1874), Gerardo (1876), Ángela (1878), Elisa (1881) y Gertrudis (1883), de los que únicamente cinco sobrevivieron a la infancia, y se establecieron en Huérmeces. Parte de esta rama de la familia perdió el Díaz a finales del siglo XIX.

2.2.1 Dionisio Villalvilla Varona (1864)

Se casó en Huérmeces en 1890 con Filomena Alonso Díez (1869) y trajeron diez hijos al mundo entre 1891 y 1909, de los que solo sobrevivieron dos hijas: Florencia (1892) y Felisa (1899), ambas establecidas en Huérmeces. Esta rama de la familia abandonó -o perdió- el Díaz.

Florencia Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1919 con Lázaro Díez Bernal (Celada de la Torre, 1893) y tuvieron nueve hijos, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Saturnina (1919), Filomena (1921), Terencio (1925), Constancio (1927), Luis (1930), Benita (1933) y Felisa (1936). Únicamente la mayor, Saturnina, acabó por establecerse en Huérmeces.

Felisa Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1920 con Julio Girón Montero (1897); no tuvieron descendencia.

2.2.2 Jacinta Díaz-Villalvilla Varona (1866)

Se casó en Huérmeces en 1885 con Mariano Díaz-Ubierna Ubierna (1859); ocho hijos: Maximina (1890), Victoria (1890), Jacinto (1895), Felipe (1898), Cayo (1900), Celestino (1903), Basilio (1907) y Enrique (1910). Cinco de los hijos ingresaron en los paúles y en las Hijas de la Caridad. Los otros tres se establecieron en Huérmeces.

Victoria Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Huérmeces en 1912 con Esteban Crespo Crespo (Castrillo de Rucios, 1888) y trajeron diez hijos al mundo, de los que nueve sobrevivieron a la infancia: Máximo (1913), Cristóbal (1916), Andrés (1918), Lucía (1919), Olegario (1921), Emilio (1923), Maximiliano (1928), Jacinta (1932) y Rosa (1937). Únicamente Cristóbal y Maximiliano se establecieron en Huérmeces.

Jacinto Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Burgos en 1920 con Juliana Díez Varona (1896) y trajeron tres hijos al mundo, de los que dos sobrevivieron a la infancia: Julia (1922) e Hipólito (1923); Julia e Hipólitos fallecieron a los 25 y 23 años, respectivamente. 

Cayo Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Ruyales del Páramo en 1926 con María Natividad Martínez García (Ruyales, 1907) y tuvieron tres hijos: Mauro (1927), Libia Digna (1931) y Rosina (1935); los dos primeros se establecieron en Huérmeces.

2.2.3 María Díaz-Villalvilla Varona (1871)

Se casó en Huérmeces en 1891 con Benito Varona Ubierna (1866); siete hijos: Victoria (1892), Manuel (1894), Lucía (1895), Crescencia (1899), Florencio (1904), José (1906) y Nicolás (1911). Únicamente Lucía sobrevivió a la infancia, estableciéndose en Huérmeces.

Lucía Varona Díaz-Villalvilla se casó en Huérmeces en 1913 con Dionisio Varona García (1894); siete hijos: Máxima (1918), María (1921), Máxima (1925), Dorotea (1925), Casilda (1927), Petra (1930) y Ángel (1934). Cuatro de ellos sobrevivieron a la infancia (María, Casilda, Petra y Ángel), aunque solo Petra se estableció en Huérmeces.

2.2.4 Elisa Villalvilla Varona (1874)

Se casó en Huérmeces en 1894 con Eugenio Alonso Fernández (1873); tuvieron seis hijos, y todos ellos sobrevivieron a la infancia: Escolástica (1895), Eladia (1900), Lucía (1904), Leonila (1910), José (1915) y Julián (1918). 

Escolástica y Julián ingresaron en las Hijas de la Caridad y en los Gabrielistas, respectivamente. Eladia se estableció en Olmos de la Picaza, al casarse con Maximiliano Pérez Díez (Villadiego, 1895) y traer seis hijos al mundo. Lucía, Leonila y José se establecieron en Huérmeces. Esta rama de la familia abandonó el Díaz.

Lucía Alonso Villalvilla se casó en Huérmeces en 1923 con Luzgerido Pérez García (Acedillo, 1895) y trajeron tres hijas al mundo: Máxima (1924), Secundina (1926) y Regina (1931). Ninguna se estableció en Huérmeces.

Leonila Alonso Villalvilla se casó en Huérmeces en 1933 con Narciso Varona García (1910) y trajeron seis hijos al mundo: Constantina (1934), María Begoña (1936), Carmen (1938), Jesús (1941), José (1943) y Elisa (1947). Ninguno se estableció en Huérmeces.

José Alonso Villalvilla se casó en Huérmeces en 1941 con Mónica Fernández Crespo (Ubierna, 1914) y trajeron seis hijos al mundo: Caridad (1942), Agustín (1944), Julián (1946), Eugenio (1946), Alberto (1950) y José Enrique (1961). Ninguno se estableció en Huérmeces

2.2.5 Gerardo Díaz-Villalvilla Varona (1876)

Nació con una importante discapacidad que le imposibilitaba utilizar normalmente sus piernas. No se casó ni tuvo descendencia. Residió durante la mayor parte de su vida en la casa nº 2 del barrio de Mercado.

2.3 Basilisa Díaz-Villalvilla Güemes (1847)

Se casó en Huérmeces en 1864 con Antonio García González (1844) y tuvieron trece hijos: Lorenza (1865), Lorenzo (1866), María Santos (1867), Inés (1870), Juliana (1872), Antonio (1874), Pablo (1876), Elvira (1877), Catalina (1878), María Mercedes (1879), Constantina (1881), José (1883) y Josefa (1884).

De los siete que sobrevivieron a la infancia, tres (Juliana, Mª Mercedes y Josefa) ingresaron en una orden religiosa. Catalina se estableció en Villafranca del Bierzo. Los tres restantes (María Santos, Antonio y Constantina) se establecieron en Huérmeces.

2.3.1 María Santos García Díaz-Villalvilla (1867)

Se casó en 1888 con Esteban Ubierna González (1864); tuvieron diez hijos, de los que cuatro sobrevivieron a la infancia: Jesús (1899), Saturnino (1901), Josefa (1903) y Santos (1907). Este último ingresó en la orden dominica, y ejerció su labor misionera en Vietnam. Jesús se estableció en Madrid. Saturnino y Josefa, lo hicieron en Huérmeces.

Saturnino Ubierna García se casó en Huérmeces en 1925 con Felisa García Ubierna (1904); tuvieron seis hijos, de los cuales cuatro sobrevivieron a la infancia: Santos (1926), Leandra (1930), Avelina (1932) y Saturnino (1934). Ninguno de ellos se estableció en Huérmeces.

Josefa Ubierna García se casó en Burgos en 1928 con Marcelino García Ubierna (1902) y trajeron siete hijos al mundo, de los que solo dos sobrevivieron a la infancia: Jaime (1928) y Rogelio (1939). No se establecieron en Huérmeces.

2.3.2 Antonio García Díaz-Villalvilla (1874)

Se casó en 1902 con Cecilia Villanueva Varona (1879); tuvieron trece hijos, de los que ocho sobrevivieron a la infancia: Lucio (1903), Félix (1904), Antonio (1911), Lucas (1913), Julio (1915), Mª Natividad (1917), Gloria (1919) y Francisco (1922). Cuatro de ellos ingresaron en la orden vincentiana (Antonio, Lucas, Gloria y Francisco). Únicamente Lucio y Julio se establecieron en Huérmeces. Félix se estableció en La Rioja.

Lucio García Villanueva se casó en Huérmeces en 1930 con Fidela Varona Girón (1910); tuvieron once hijos, de los que únicamente uno, Alicia (1931) se estableció en Huérmeces.

Julio García Villanueva se casó en Huérmeces en 1941 con Margarita Villanueva Varona (1913); tuvieron una hija, María Soledad, que se estableció en Huérmeces.

2.3.3. Constantina García [Díaz-]Villalvilla (1881)

Se casó en 1902 con Bernardo Varona Recio (1878); tuvieron diez hijos: Fermín (1904), Mª Dolores (1906), Abdón (1907), Ángel (1909), Narciso (1910), Bernardo (1912), Constantina (1915), Jesús (1918), José (1921) y Petra (1923). Cuatro de ellos se establecieron en Huérmeces (Narciso, Bernardo, Jesús y Petra). El resto lo hicieron en Barcelona, Navarra y Vizcaya. 

Ninguno de los nietos de Bernardo y Constantina se estableció en Huérmeces.

Narciso Varona García se casó en Huérmeces en 1933 con Leonila Alonso Villalvilla (1910) y trajeron seis hijos al mundo: Constantina, María Begoña, Carmen, Jesús, José y Elisa. 

Bernardo Varona García se casó en Huérmeces en 1939 con Ludivina Villalvilla Santiago (1915); tuvieron dos hijos: Abilio y Carlos.

Jesús Varona García se casó en Huérmeces en 1945 con Eliecer Varona Ortega (1925); tuvieron tres hijos: Gloria, Elena y Aurelio.

Petra Varona García se casó en Huérmeces en 1945 con Víctor Villanueva González (1919); tuvieron cuatro hijos: Isidro, Marina, Silvano y Bernardo.


3. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GÜEMES (HIJOS DE JOAQUÍN Y BERNARDA)

Joaquín y Mª Bernarda tuvieron siete hijos: Pedro (1843), María (1845), Justa (1847), Bernarda María (1849), Juliana (1852), Petra (1853) y Gabino (1858).

Únicamente tenemos constancia de continuidad residencial en Huérmeces para dos de ellos: Pedro y Justa

3.1 Pedro [Díaz-]Villalvilla Güemes (1843)

Se casó en Huérmeces en 1865 con Águeda Fernández Díez (1844) y tuvieron nueve hijos: Emeteria (1866), Lázaro (1867), Joaquín (1870), María (1871), Inocencio (1873), Bernarda (1875), Mariano (1876), Manuel (1879) y Ludivina (1882). Solo tres de ellos se establecieron en Huérmeces: Emeteria, Lázaro y Manuel. De Joaquín únicamente tenemos noticias relativas a su inclusión en el reemplazo de 1889. Parte de la familia Díaz-Villalvilla Fernández perdió el Díaz y otra parte lo conservó.

3.1.1 Emeteria Díaz-Villalvilla Fernández (1866)

Se casó en Huérmeces en 1889 con Agapito Díaz-Ubierna (1860); siete hijos: María (1892), Millán (1893), Antonio (1895), Felisa (1896), Julián (1897), Jacinta (1899) y Claudia (1900). Julián se estableció en Cantabria. Jacinta lo hizo en Quintanilla Sobresierra. Millán y Antonio se establecieron en Huérmeces.

Millán Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla no se casó ni tuvo descendencia, quizás debido a la minusvalía que sufría.

Antonio Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Ros hacia el año 1920 con Escolástica Ortega Ortega (Ros, 1899). La pareja se estableció en Huérmeces y tuvieron un hijo, Ramiro (1923), que también se estableció en Huérmeces.

3.1.2 Lázaro Villalvilla Fernández (1867)

Se casó hacia 1894 con Petra Alonso Hidalgo (1861); cuatro hijos: Ludivina (1895), Pedro (1899). Isabel (1900) y Joaquín (1903). Solo tenemos referencias posteriores de Ludivina. Este ramal de la familia perdió el Díaz.

Ludivina Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1919 con Donato García Fontúrbel (1894) y tuvieron diez hijos García Villalvilla entre 1920 y 1938. Solo uno de ellos (Petra) se estableció definitivamente en Huérmeces.

3.1.3 Manuel Villalvilla Fernández (1879)

Se casó en Marmellar hacia 1908 con Virgilia Santiago Velasco (Marmellar, 1887); seis hijos: Joaquín (1909), Mª Concepción (1911), Mª Concepción (1912), Ludivina (1915), Perfecto (1917) y Victorina (1928). Solo Ludivina se estableció en Huérmeces. Joaquín lo hizo en Burgos. Mª Concepción y Victorina, en Gijón.

Ludivina Villalvilla Santiago se casó en Huérmeces en 1933 con Bernardo Varona García (1912). Tuvieron dos hijos: Abilio y Carlos.


3.2 Justa Díaz-Villalvilla Güemes (1847)

Se casó en Huérmeces en 1869 con Vicente Díez Alonso (1843); cinco hijos: Nicolás (Mata, 1870), Inocencio (1872), Fausto (1875), Petra (1878) y Francisco (1887). Inocencio murió a los 24 años de edad en la guerra de Cuba (1897). Fausto aparece en el listado de mozos del reemplazo de 1894, aunque sin referencias posteriores. Petra aparece domiciliada en Huérmeces hasta 1899, a la edad de 21 años, soltera. Solo Nicolás se estableció en Huérmeces. Parte de esta rama de la familia perdió el Díaz.

Nicolás Díez Villalvilla se casó en Peñahorada en 1896 con Felipa Díez Fernández (Peñahorada, 1873); tres hijos: Mª Encarnación (1897), Josefa Leonisa (1901) y Felipe (1906). Solo este último se estableció en Huérmeces, tras casarse en Ruyales del Páramo en 1932 con Ludivina González Bravo (Ruyales, 1910).


4. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA HIDALGO (HIJOS DE JUSTO Y TOMASA)

Justo y Tomasa tuvieron diez hijos: Natalio (1845), Pedro (1845), Natalio (1856), José (1859), Venancio (1861), María Paz (1863), Julián (1865), Benigno (1867), Petra (1869) y Ángela (1871).

Únicamente sabemos de cierta continuidad residencial en Huérmeces para tres de ellos: Natalio, Mª Paz y Petra. Ángela residió en el pueblo hasta el fallecimiento de sus padres, a principios del siglo XX. Benigno, por su parte, desanduvo el camino recorrido por su padre y, hacia 1890, se casó en Ruyales con Petra García Güemes (Ruyales, 1867), y allí se estableció.

4.1 Natalio Díaz-Villalvilla Hidalgo (1856)

Se casó en Huérmeces en 1889 con María Alonso Fernández (1866); tuvieron doce hijos, de los que diez sobrevivieron a la infancia: Francisco (1891), Bernardo (1893), Fidel (1894), Jacinto (1897), Pablo (1900), Casilda (1902), Elisa (1905), Dolores (1907), Emiliano (1909) y Victorino (1912). Natalio y María residieron en Huérmeces durante toda su vida, aunque ninguno de sus hijos se estableció en el pueblo. Lo hicieron en Argentina, Cádiz, Alicante y Madrid.

4.2 María Paz Villalvilla Hidalgo (1863)

Se casó en Huérmeces en 1894 con Pablo Zumel Fontúrbel (1872); tres hijos en Huérmeces: Maximino (1895), Trinidad (1896) y Fidel (1899). En 1899, Pablo Zumel aparece trabajando en Vizcaya, mientras su esposa e hijos residen en Huérmeces, en régimen de alquiler, en el palacio de Arroyuelo. La familia Zumel Villalvilla, además de perder el Díaz, acabó por establecerse en Vizcaya.

4.3 Petra Díaz-Villalvilla Hidalgo (1869)

Se casó en Huérmeces en 1894 con Francisco García Alonso (1869); cuatro hijos: Teresa (1896), Mª Pilar (1900), Manuela (1907) e Isidoro (1909). La familia García Díaz-Villalvilla aparece en los padrones de 1896, 1899, 1909 y 1910, aunque ya no lo hace en 1914.


sábado, 21 de febrero de 2026

Las conexiones farolas con Robredo Sobresierra (1772-1890)


Robredo Sobresierra es una pequeña aldea situada a unos 10 kilómetros al este-nordeste de Huérmeces. En siglos anteriores, para alcanzar Robredo desde nuestro pueblo había que dirigirse a Castrillo (4,5 km) y, desde allí, por la antigua colada de Peñahorada a Montorio, ascender Las Carboneras y descender a Mata (7,5 km), continuando después por el ya llano camino a Robredo (10 km). También podía optarse por la ruta Castrillo-Quintanarrío, a través de Las Conejeras, pero la distancia a recorrer sería muy similar.




Los referidos 10 kilómetros no representaban una distancia excesiva en aquellos tiempos, aunque se hacía necesario salvar las alturas existentes entre los valles de los ríos Úrbel Ubierna, por lo que el trayecto requería de un esfuerzo extra, y siempre estaba presente el riesgo de repentinas inclemencias meteorológicas, tanto invernales (heladas, nevadones y ventiscas) como estivales (tormentas eléctricas, lluvias torrenciales y golpes de calor). Unas dos horas y media de camino, y siempre que el equipaje lo llevara una mula.



El caso es que encontramos ciertos nexos poblacionales entre Huérmeces y Robredo, mayores en número que los existentes con otras poblaciones más cercanas o accesibles.

Entre 1772 y 1890 llegaron a Huérmeces cinco personas naturales de Robredo Sobresierra, y en nuestro pueblo se establecieron, reprodujeron y murieron. Cuatro de aquellas personas eran mujeres, solo una era varón. Traían con ellas apellidos relativamente comunes en el valle del Ubierna: Arce, Díez, Fernández, Gómez y Liaño. 

En este post se pretende realizar una breve reseña de su ascendencia robredense y descendencia farola, según lo encontrado en los libros parroquiales de Huérmeces y Robredo. También nos preguntamos por el motivo o los motivos que ocasionaron que cinco personas de aquella aldea acabaron por casarse con sendos faroles.

¿Existía algún tipo de relación especial entre Huérmeces y Robredo? ¿Existió algún personaje que ejerció de nexo entre los dos pueblos durante la segunda mitad del siglo XVIII y todo el XIX?

Quizás las razones de esta singular ligazón entre ambas poblaciones radique en motivaciones mucho más prosaicas: tanto Huérmeces como Robredo eran, en siglos pasados, pueblos con abundancia de "hidalgos", ese escalón inferior de la nobleza que tanto pesó -para bien y para mal- sobre algunas familias de aquellos tiempos.


CUANDO LOS HIDALGOS SE CASABAN -PREFERENTEMENTE- CON OTROS HIDALGOS

A mediados del siglo XVIII, en los tiempos del Catastro de Ensenada, existían una serie de pueblos con un alto índice de vecinos "hijosdalgo", en contraposición a los "pecheros" o vecinos del "estado general de hombres buenos". Ya hemos comentado que, aunque todos fueran más o menos igual de pobres, los hidalgos pagaban menos impuestos que los pecheros, y también tenían derecho a ciertas prerrogativas, casi todas de carácter honorífico. 

Conviene echar un vistazo al listado de las poblaciones con mayor índice de vecinos hidalgos, ya que puede que encontremos las claves de estas tendencias nupciales que se imponían sobre montañas, leguas, caminos y cupidos.

Los pueblos de la comarca con vecinos hidalgos, ordenados de mayor a menor índice de hidalguía, eran los siguientes:

  1. Robredo Sobresierra: 100%
  2. Villalvilla Sobresierra: 100%
  3. Basconcillos del Tozo: 95%
  4. Castrillo de Rucios: 93%
  5. Hontomín: 78%
  6. Huérmeces: 77%
  7. Ruyales del Páramo: 76%
  8. Ubierna y San Martín: 75%
  9. Quintanarrío: 67%
  10. Fresno de Nidáguila: 50%
  11. Quintana del Pino: 50%
  12. Celadilla Sotobrín: 30,4%
  13. La Nuez de Abajo: 17%
  14. San Pantaleón del Páramo: 14%
  15. Gredilla la Polera: 12%
  16. Quintanajuar: 11%
  17. Úrbel del Castillo: 7%
  18. Ros y Monasteruelo: 4%
  19. Santibáñez Zarzaguda: 2%
  20. Montorio: 2%
  21. Avellanosa del Páramo: 1%
  22. Masa: 1%
El resto de los pueblos de la comarca no disponían, en aquella precisa fecha de 1752, de hidalgo alguno: Quintanilla Pedro Abarca, Las Hormazas, Espinosilla de San Bartolomé, Miñón, Peñahorada, La Nuez de Arriba, La Piedra, Los Tremellos, Acedillo, Bustillo, Coculina, Hormazuela, Mata Sobresierra, Mansilla, Zumel, San Pedro Samuel, Los Tremellos, Pedrosa de Río Úrbel, Lodoso, Olmos de la Picaza, Tobar, Manciles, Villalibado, Santa Cruz del Tozo, ...

En tiempos anteriores y posteriores, este mapa de hidalguía podía variar ligeramente, al compás del cambio de vecindad originado por los frecuentes enlaces matrimoniales mixtos, con los consiguientes pleitos de hidalguía planteados por los nuevos vecinos.

Históricamente, resulta sencillo comprobar cómo los matrimonios mixtos de faroles y foráneos tenían una cierta componenda "clasista": abundaban los enlaces con personas nacidas en Ruyales, Castrillo, Ubierna, Basconcillos, La Nuez de Abajo y Robredo Sobresierra, todos ellos pueblos con relativa abundancia o presencia de hidalgos. 

[algunos ejemplos de bodas entre "hidalgos" faroles y foráneos, celebradas tanto cuando aún regía el Antiguo Régimen como cuando lo hacia ya el Nuevo: en 1804 se casó en Ruyales del Páramo Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna con Petra Girón Abad (Ruyales del Páramo); en 1814 se casaron en Santibáñez Zarzaguda Melchor Díaz-Ubierna Arce y Fidela Vivanco Díez (Santibáñez Zarzaguda); en 1838 se casaron en Huérmeces Manuel García Díaz-Tudanca con Petra Mata Díaz-Ubierna (Celadilla Sotobrín); en 1846, dos hermanos Díaz-Ubierna Vivanco se casaron en Lences con sendos hermanos Ubierna García (Lences); en 1864 se casó en Lences Modesto García Mata con Eulogia García Ubierna (Lences)]

En los padrones de población podemos comprobar lo escasos que son los ejemplos de matrimonios celebrados -durante el Antiguo Régimen- entre faroles y naturales de otros pueblos del entorno inmediato: Santibáñez (con la excepción del referido Melchor Díaz-Ubierna, escribano de Haza de Siero), Montorio, Las Hormazas o La Nuez de Arriba, todos ellos lugares con escasez o total ausencia de vecinos hidalgos. Si había que viajar a lugares más alejados para encontrar candidatos con apellidos "hidalgos" o asimilados, se viajaba (ejemplo de las tres bodas entre faroles y naturales de Lences, pueblo rico en hidalgos, ya que la mitad de sus vecinos lo eran).

En la misma comarca de Las Billetas coexisten pueblos con muchos hidalgos (Robredo, Villalvilla, Castrillo y Quintanarrío) con otros con escasez o ausencia total de los mismos (Mata y Gredilla la Polera). Si analizamos las bodas entre faroles y vecinos de aquellos pueblos, comprobaremos la clara preferencia por los primeros.

Todo lo anterior rige, sobre todo, hasta la década de los treinta del siglo XIX, cuando se produce la caída del Antiguo Régimen, aunque sus posos aún perdurarán durante todo el siglo XIX. Los apellidos "hidalgos" seguían disponiendo de cierto pedigrí, aunque sin consecuencias prácticas, más allá del interés económico que pudieran tener los nuevos enlaces, en cuanto a fusión de patrimonios.

También hay que considerar el hecho de que la mini comarca de Las Billetas (a la que pertenecía Robredo) era  un territorio en el que existían varios criadores de ganado mular (el medio de locomoción y transporte por excelencia en tiempos pretéritos), por lo que las relaciones con otros pueblos del entorno solían verse incrementadas por aquellos trajines de personas, mulas y mercancías. 

A la pequeña pero peculiar comarca de Las Billetas ya le dedicamos un post hace tiempo: Sobresierra o Las Billetas






CINCO BODAS MIXTAS ENTRE FAROLES Y ROBREDENSES (1772-1889)

Hay que resaltar el hecho de que dos de las personas procedentes de Robredo (Lino y Gregoria Díez Díez) eran hermanos; y que cuatro de las cinco bodas se celebraron en el corto espacio de 49 años (1841-1890).

[en azul, los cónyuges naturales de Robredo]

  1. 1772 [Robredo] Tomás Díaz-Ubierna Sarmiento y Juana Arce Liaño
  2. 1841 [Huérmeces] Lino Díez Díez y Cándida Alonso Espinosa
  3. 1857 [Robredo] Mariano Alonso Díaz-Tudanca y Gregoria Díez Díez
  4. 1878 [Robredo] Quiterio Hidalgo Díez y Florentina Fernández Gómez
  5. 1890 [Robredo] Pablo García Fernández y Justa Díez Díez
Al tratarse de cuatro mujeres y un varón las personas que, procedentes de Robredo, se establecieron en Huérmeces, fueron cuatro las bodas que se oficiaron en Robredo, tal y como dictaba la tradición (las bodas, como norma, se celebraban en los pueblos natales o vecinales de las novias). Por lo tanto, solo una de las bodas se celebró en Huérmeces.


BODA 1 - Robredo Sobresierra (1772)

El cura oficiante fue José de Arce y Yedra, cura beneficiado de Robredo y capellán sirviente de Villalvilla Sobresierra. Ah, y tío-abuelo de la novia.

[José de Arce y García de la Yedra era cura beneficiado de Robredo y capellán sirviente de Villalvilla Sobresierra; nació en Robredo hacia el año 1700 y era hijo de Julián de Arce y Barona (Robredo, 1670) y María García de la Yedra y Alonso de la Fuente (La Puente de Valdivielso), casados en 1694; era el cura de Robredo en los tiempos de la pesquisa del Catastro de Ensenada] Genealogía Río Ubierna

Los novios fueron:
  • Tomás Díaz-Ubierna Sarmiento (Hces, 1748): 24 años
  • Juana Arce Liaño (Robredo Sobresierra, 1753): 19 años
Tomás era hijo de la pareja formada en Huérmeces, en 1736, por Juan Díaz-Ubierna Crespo (1712) y Ángela Sarmiento Díez (1719)

Juana era hija de la pareja formada hacia 1749 por Francisco Arce Mata y Juana Liaño Díez, vecinos de Robredo Sobresierra. 

Tomás y Juana se establecieron en Huérmeces y en nuestro pueblo tuvieron nueve hijos Díaz-Ubierna Arce, alguno de los cuales tuvo continuidad residencial en nuestro pueblo, convirtiéndose en históricos vecinos.

  1. Joaquina (1773): abuela de Fabián Valderrama, el pícaro farol
  2. Melchor (1778): el histórico escribano de la Haza de Siero
  3. Rafaela (1781)
  4. Paula (1783)
  5. Bruna (1785)
  6. Eusebia (1788)
  7. Juan (1790)
  8. Benita (1793)
  9. Felipe (1795): abuelo de Julián Díaz-Ubierna García, el histórico alcalde

BODA 2 - Huérmeces (1841)

El cura oficiante fue Patricio Díaz-Ubierna, el que fuera cura beneficiado de Huérmeces entre 1831 y 1844.

Los novios fueron:
  • Lino Díez Díez (Robredo Sobresierra)
  • Cándida Alonso Espinosa (Hces, 1817): 24 años
Esta fue la única de las cinco bodas que se celebró en nuestro pueblo, por el hecho evidente de que la novia era natural de Huérmeces.

Lino era hijo de Pablo Díez (Robredo) y Tecla Díez (Castrillo de Rucios), vecinos de Robredo Sobresierra.

Cándida era la octava de los diez hijos que trajo al mundo la pareja formada en 1799 por Facundo Alonso Arce (Ruyales, 1780) y Gertrudis Espinosa Fontúrbel (1780).

Lino y Cándida se establecieron en Huérmeces y tuvieron ocho hijos Díez Alonso, de los que únicamente tres presentaron continuidad residencial en el pueblo:

  1. Eleuterio (1842)
  2. Vicente (1843): se casó en 1869 con Justa Díaz-Villalvilla Güemes (1847), y se vieron obligados a revalidar su boda en 1870 por "cópula incestuosa", ya que su hijo Nicolás nació -en Mata- a los tres meses del enlace matrimonial; Vicente y Justa eran también los padres de Inocencio, uno de los dos soldados faroles muertos en La Habana (1897). La familia tuvo continuidad en Huérmeces en la persona de Felipe Díez Díez "el Moreno" (1906)
  3. Pedro (1845): se casó en 1873 con Eufemia Fernández Crespo (1847); tuvieron al menos dos hijos: Teodoro (1886) y Federico (1889); en el padrón de 1899 no figura ningún miembro de esta familia
  4. Gregorio (1847)
  5. Vicenta (1850)
  6. Nicolás (1852)
  7. Lázaro (1855)
  8. Mariano (1858): se casó en 1883 con Rafaela Montero Alonso (1860); se establecieron en Huérmeces y no tuvieron descendencia; Mariano falleció hacia 1923 y Rafaela hacia 1938.

BODA 3 - Robredo Sobresierra (1857)

El cura oficiante fue Román Alonso Alonso (37 años en 1857), párroco de Robredo durante -al menos- treinta años (1856-1885). Román falleció en Robredo en 1885, cuando su parroquia estaba ya unida a la de Villalvilla Sobresierra.

Los novios fueron:
  • Mariano Alonso Díaz-Tudanca (Hces, 1835): 22 años
  • Gregoria Díez Díez (Robredo Sobresierra)

Mariano era el segundo de los ocho hijos que trajo al mundo la pareja formada en 1833 por Pedro Alonso Espinosa (1812) y Petra Díaz-Tudanca Valderrama (1809).

Gregoria era hija de Pablo Díez (Robredo Sobresierra) y Tecla Díez (Castrillo de Rucios). Gregoria era hermana de Lino, el contrayente de la boda anterior, celebrada dieciséis años antes (1841).

Mariano y Gregoria se establecieron en Huérmeces y tuvieron una única hija Alonso Díez:
  1. Elvira (1859)
Tanto Elvira como su madre, Gregoria, debieron fallecer al poco del parto, ya que no aparecen más hijos Alonso Díez en años posteriores.

Mariano contrajo segundas nupcias en Quintanajuar, hacia el año 1867, con Quirina Melgosa (Quintanajuar, 1843), con la que trajo al mundo a seis hijos Alonso Melgosa; tras el nacimiento del primero, la pareja se estableció en Huérmeces. 
  1. Antonia (Quintanajuar, 1868): no se casó ni tuvo descendencia; falleció hacia 1943
  2. Nicolasa (1871); aparece en el padrón de 1899, posteriormente desaparece
  3. Casimiro (1874): se casó en 1913 con Irene Alonso Díez (1877); no tuvieron descendencia
  4. María Magdalena (1878): se casó en 1906 con Simeón Alonso Gallo (1879); tuvieron once hijos, de los que solo dos sobrevivieron a la infancia: Mariano (1907) y Serafín (1917); el primero se estableció en Huérmeces como labrador, casado en 1935 con Carmen Alonso Díez (1913), el segundo (maestro) se casó en 1945 con Felicitas Girón Díez (1918) y estuvo destinado en Lodoso, San Martín de Humada, Santa María del Campo y Vizcaya; María enviudó hacia 1928 
  5. Manuel (1882): se casó en Castrillo de Rucios en 1910 con Juana Díez Díez (Castrillo, 1894); tuvieron nueve hijos, de los cuales sobrevivieron siete: Carmen (1913), Ildefonso (1915), Fidel (1917), Natividad (1919), Emeterio (1921), Emiliano (1927) y Ángel (1931). Los cuatro primeros se establecieron en Huérmeces, los otros tres lo hicieron en Vizcaya. 
  6. Fermín (1885), fallecido de niño
En el censo de 1896, Mariano aparece, de nuevo, en estado de viudez. Mariano falleció -supongo que en Huérmeces- hacia el año 1898, ya que no aparece en el padrón de 1899.


BODA 4 - Robredo Sobresierra (1878)

El cura oficiante fue el mismo de la ceremonia anterior, Román Alonso Alonso (58 años en 1878), que fue párroco de Robredo durante treinta años (1856-1885). 

Los novios fueron:

  • Quiterio Hidalgo Díez (Hces, 1852): 26 años
  • Florentina Fernández Gómez (Robredo, 1856): 22 años
Quiterio era el primogénito de los seis hijos que tuvo la pareja formada en 1851 entre José Hidalgo Espinosa (1821) y Eduviges Díez Alonso (Castrillo, 1825). Los otros cinco hermanos de Quiterio fallecieron en la infancia de manera que, en 1865, cuando tenía trece años de edad, ya era el único hijo superviviente de José y Eduviges.

Florentina era hija de Mariano Fernández (Gredilla la Polera) y Casilda Gómez (Robredo Sobresierra).

Quiterio y Florentina se establecieron en Huérmeces y trajeron ocho hijos al mundo:
  1. Emilio (1881)
  2. Aureliano (1883)
  3. Casilda (1885)
  4. María (1887)
  5. Claudia (1889)
  6. Amancia (1892)
  7. Francisco (1894)
  8. Isabel (1896)
Como ya he referido en otras ocasiones, Casilda, María y Claudia fallecieron durante la epidemia de dipteria de 1893. Isabel falleció al año de nacer. Los cuatro hijos supervivientes ejercieron diversas profesiones, estableciéndose en Burgos y en Huérmeces.

Emilio regentó una tienda de comestibles en Huérmeces hasta su fallecimiento en 1925. Su viuda e hijos se establecieron en Montorio. Aureliano abrió varios negocios de hostelería en la ciudad de Burgos durante las décadas de 1920 y 1930. Amancia regentó un negocio de música y antigüedades en Burgos (origen del conocido establecimiento denominado "Música y Deportes") entre 1930 y 1960. Francisco se estableció en Huérmeces, convirtiéndose en uno de los labradores y propietarios más importantes del pueblo.
  

BODA 5 - Robredo Sobresierra (1890)

El cura oficiante fue Eusebio Moradillo Martínez, párroco de las entonces iglesias unidas de Villalvilla y Robredo Sobresierra.

Los novios fueron:
  • Pablo García Fernández (Hces, 1865): 25 años
  • Justa Díez Díez (Robredo, 1870): 20 años
Pablo era el primero de los ocho hijos que tuvo la pareja formada en 1864 por Santiago García González (Espinosilla de San Bartolomé, 1831) y María Fernández Andrés (Hces, 1839). Santiago y María trabajaban como pastores.

Justa era hija de Esteban Díez García (Robredo, 1826) y Benita Díez Díez (Gredilla la Polera). 

[Al enviudar hacia el año 1891, Esteban se trasladó a Huérmeces para pasar sus últimos años con su hija y su familia, falleciendo en nuestro pueblo en 1899]

Pablo y Justa se establecieron en Huérmeces y trajeron diez hijos al mundo: 
  1. Benito (1890): falleció en 1922, en Bilbao, electrocutado mientras trabajaba en el tranvía de la ciudad; casado con Águeda Mendoza, con tres hijos de corta edad, residentes en Baracaldo
  2. Feliciano (1893): abandonó Huérmeces muy joven (en 1909 ya no aparece en el padrón) 
  3. Eladio (1895)
  4. Emeterio (1897): falleció de niño
  5. Andrea Avelina (1898): falleció de niña
  6. Fidel (1901)
  7. Domingo (1904): falleció de niño
  8. Antonio (1907): en 1932 se casó, en Baracaldo, con Matilde Montejo Arce (1910)
  9. María Santos (1909)
  10. Felicitas (1913)
Justa falleció en Huérmeces en 1916, a los 46 años de edad, tres años después de alumbrar a su último hijo. Pablo quedó viudo con cuatro menores a su cargo (Fidel, 15 años; Antonio, 9; Mª Santos, 7; Felicitas, 3). Ocho años más tarde, en el padrón de 1924, ya no figura domiciliado en Huérmeces ningún miembro de la familia García Díez. 

Sabemos que al menos dos de los hijos de Pablo y Justa se establecieron en Vizcaya, por lo que es posible que hacia allí se dirigiera el resto de la familia.



ANEXO

ROBREDO SOBRESIERRA, UNA ALDEA DE LAS BILLETAS

Robredo siempre fue una población pequeña, que nunca sobrepasó los 75 habitantes. A finales del siglo XVI rondaba las 60 almas. A mediados del XVIII aparece con 56 habitantes. A finales del XIX, los referidos 70-75 habitantes, su máximo poblacional. En la década de 1910 apenas alcanzaba los 40 habitantes.


La curiosa iglesia de Santa Eulalia, situada a unos 200 m al nordeste del pueblo


Su primera referencia documental está datada hacia el año 1250, apareciendo como Robredo de Sobresierra, con el significado obvio de lugar con abundancia de robles. En tiempos medievales pertenecía al alfoz de Ubierna, más tarde reconvertido en la histórica Jurisdicción de Río Ubierna.


El espléndido puente sobre el río Ubierna, a la altura del molino de Abajo

 
En tiempos bajomedievales (Libro Becerro de las Behetrías), Robredo aparece como lugar de behetría de García Fernández Manrique, dentro del amplio dominio que disfrutaba el linaje Manrique en las tierras de Ubierna. 


Libro Becerro de las Behetrías-Códice Chancillería (1475-1499)



Robredo de Sobresierra figura consignado en el epígrafe 79 de la Merindad de Burgos, junto a otros lugares bien conocidos: Melgosa (76), Raedo (77), Rioseras (78), Masa (80), Temiño (81) y Cernégula (83).

En la estadística parroquial de la Diócesis de Burgos, realizada en 1587, nos podemos hacer una idea de la importancia demográfica de cada una de las poblaciones de Las Billetas: Robredo Sobresierra: 15 vecinos (60 almas); Villalvilla Sobresierra: 15 (60); Castrillo de Rucios: 14 (56); Gredilla la Polera: 14 (56); Mata Sobresierra: 4 (16) y Quintanarrío: 3 (12).

Las poblaciones más grandes del entorno eran: Quintanilla Sobresierra (40 vecinos / 160 almas); Ubierna (30 / 120) y Hontomín (30 / 120). Todos estos pueblos están incluidos en el arciprestazgo de Rioseras.

En aquella estadística parroquial de 1587, Huérmeces aparece con dos pilas (dos iglesias: la de La Blanca en el barrio La Parte y la actual de San Juan Bautista) y 80 vecinos (unas 320 almas). Huérmeces estaba entonces incluido en el arciprestazgo de Santibáñez.

De esa misma época existe el denominado Censo de la Corona de Castilla de 1591, cuyos datos demográficos arrojan diferencias considerables con el anterior, además de desglosar entre hidalgos, pecheros y clérigos: Gredilla la Polera 19 vecinos (3 hidalgos, 15 pecheros, 1 cura); Castrillo de Rucios 15 vecinos (7+7+1); Villalvilla Sobresierra 8 vecinos (7+0+1); Robredo Sobresierra 6 vecinos (6+0+0); Mata Sobresierra 5 vecinos (4+0+1) y Quintanarrío 2 vecinos (2+0+0).

Las poblaciones más importantes del entorno eran: Quintanilla Sobresierra 87 vecinos (0+84+3); Ubierna 77 vecinos (34+38+5) y Hontomín 37 vecinos (20+14+3). Todos estos pueblos pertenecían a la merindad de Río Ubierna.

En aquel Censo de la Corona de Castilla de 1587, Huérmeces aparece con 65 vecinos (8 pecheros, 52 hidalgos y 5 curas), con una población total de unas 260 almas. Huérmeces estaba por entonces incluido en el partido de Valdesantibáñez.

En el padrón de vecinos de Robredo Sobresierra del año 1651 aparecen empadronados los siguientes (8 vecinos hidalgos, 1 vecino pechero, 1 habitante hidalgo, 3 habitantes pecheros): 

  1. Francisco de Arce [menor en días], vecino hidalgo; tiene en su casa a Gaspar y Manuel Ibáñez, hermanos, huérfanos, naturales de Ruyales y pecheros llanos
  2. Manuel Díez, vecino hidalgo
  3. Juan Díez, vecino hidalgo
  4. Francisco Alonso, alcalde, vecino hidalgo; tiene en su casa a Esteban García, huérfano, pechero
  5. Domingo Barona, licenciado, cura beneficiado, vecino hidalgo; tiene en su casa a [no legible], habitante hidalgo
  6. Diego Díez Ortega, vecino hidalgo
  7. Diego Díez de Rudíez, vecino hidalgo
  8. Francisco de Arce Bárcena, vecino hidalgo
  9. Juan del Alba, vecino pechero

En el Catastro de Ensenada, Robredo aparece visitado por el subdelegado Pedro de Lazcano con fecha primero de octubre de 1751. La pesquisa se realiza con la presencia del cura beneficiado del lugar, José de Arce y Yedra, del teniente de alcalde Bartolomé Díez, y de los peritos Félix de Arce y Pedro Díez, actuando de escribano Crisanto Fernández de Ibeas.





Afirman los comparecientes que el lugar es de realengo, dentro de la jurisdicción y merindad de Río Ubierna, regalía del Duque de Medinaceli, que nombra al alcalde ordinario. 

Que el término mide un cuarto de legua de cierzo a ábrego, y cuarto y medio de legua de solano a regañón; su circunferencia mide tres cuartos de legua. Sus linderos son Hontomín por el cierzo, Villalvilla Sobresierra por el solano, Mata Sobresierra por el ábrego y Quintanarrío y Quintanilla Sobresierra por el regañón.

Que su escaso término no posee montes ni árboles ni viñas, solo pastos y tierras de labor de secano. Que hay unas 400 fanegas de tierras de sembradura, de las cuales 60 fanegas son de primera calidad, 150 fanegas lo son de segunda, 170 fanegas de tercera y 20 fanegas inútiles por naturaleza.

Que hay un prado para el mantenimiento de ganado de labor, y un berezal y un paramón para que pasten los ganados de huelgo y ovejuno. Que se produce trigo, cebada, comuña, legumbres, yeros, ricas y avena. Que en la huerta de Francisco de Arce hay unos pocos perales y ciruelos.

Que pagan, en concepto de diezmos, una parte al único cura beneficiado del lugar, José de Arce y Yedra, y otra al abad de Salas, en su condición de dignidad de la Santa Iglesia de Burgos.

Que se aprovechan de las aguas del joven río Ubierna dos molinos harineros de una rueda, que solo trabajan siete meses al año, que uno de ellos es propiedad del vecino de Burgos Francisco Javier de la Vega (que lo lleva en renta Prudencio Díez, vecino de Robredo) y que el otro es de Francisco de Arce, también vecino del lugar.

Que hay 54 colmenas, 41 de las cuales son de Prudencio Díez, y el resto de Clara de Mata, Felipe Díez, José de Arce, María de Casares, Bartolomé de Laredo, Ángel de Arce y José de Arce.

Que hay ovejas, cabras, vacas, novillas y yeguas. Que hace de pastor para la guarda de ganados mayores y menores el habitante Tomás Díez, por lo que percibe 52 fanegas de pan. Que los mayores propietarios de ganado son Pedro Díez, Félix de Arce, Baltasar de Laredo, Prudencio Díez y Bartolomé Díez.

Que no hay jornaleros, ya que todos los habitantes son labradores de profesión. Que no hay pobres de solemnidad. Que hay doce vecinos dos viudas (Clara de Mata y María de Casares). Que el caserío está formado por catorce casas habitables y una no habitable por no estar concluida.

Que hay un clérigo, el referido José de Arce y Yedra, que tiene un criado mayor de edad; que también tienen criado Francisco de Arce y Clara de Mata. Que hay una taberna, llevada por Pedro Díez.

En el Padrón general de vecinos de la Merindad de Río Ubierna correspondiente al año 1766 aparecen consignados los por entonces doce vecinos de Robredo Sobresierra (once hidalgos y un pechero):

  1. Prudencio Díez, hidalgo; y sus dos hijos: Diego y José
  2. Pedro Díez, hidalgo; y sus tres hijos: Pedro, Bartolomé y Ramón
  3. Vítores Díez, pechero
  4. Tomás Gómez, hidalgo y alcalde pedáneo; y sus tres hijos: Manuel, Juan y Santos
  5. José de Arce [y Yedra], cura beneficiado de la parroquial de Santa Eulalia, hidalgo
  6. José Díez, hidalgo
  7. José de Arce, hidalgo; y sus tres hijos: Julián, Manuel y Marcos
  8. Bartolomé Díez, hidalgo; y sus cinco hijos: Lorenzo, Bernardino, Pedro, Carlos y Andrés
  9. Francisco de Arce, hidalgo; y su hijo Francisco
  10. Bernardo de Arce, hidalgo
  11. Francisco de Laredo, hidalgo
  12. Manuel de Laredo, hidalgo
[existe un pequeña variación en la relación de vecinos hidalgos y pecheros con respecto al Vecindario de 1759, elaborado al calor del Catastro de Ensenada: desaparece un vecino hidalgo (Félix de Arce) y aparece uno nuevo, pechero (Vítores Díez)]



Al fondo, a la izquierda, monte y afloramientos calizos entre Quintanilla Sobresierra y Hontomín


Durante buena parte del siglo XIX, Robredo Sobresierra fue un lugar con una población que osciló entre los 16 y 18 vecinos (64 y 72 almas).

El Diccionario de Miñano (1826) dice que Robredo es un lugar de realengo, partido de Burgos, jurisdicción de Río Ubierna, 16 vecinos, 64 habitantes; situado en una llanura rasa y templada, por la que corre el río Hubierna; que produce trigo alaga, cebada, yeros, avenas y algunas legumbres; cría de ganado lanar, caballar y vacuno; la industria consiste en hilar sus lanas para sayales y calcines; y termina con una curiosa frase: "aunque no hay grandes riquezas, visten bien".

El Diccionario de Madoz (1850) afirma que Robredo es un lugar con ayuntamiento y está "situado en una llanura arenosa y pantanosa"; que tiene 18 casas, una fuente, una iglesia y un puente de piedra de dos ojos; 8 vecinos y 34 almas (cifras demográficas claramente falseadas, a la baja); terreno de secano, arenoso y de mediana calidad, y la mayor parte destinado a pasto; hay "algunas canteras de piedra"; los caminos son lodosos y se dirigen a los pueblos circundantes; trigo alaga y mocho, cebada, avena, yeros, garbanzos, titos, lentejas y arvejas; cría ganado lanar, vacuno, yeguar y asnal; caza de liebres, perdices y sordas, y pesca de cangrejos, algunas truchas; tres molinos harineros de invierno.

[en el Censo de Matrícula Catastral de 1842, Robredo aparece con la ridícula cifra de 8 vecinos (32-36 almas), y los cinco pueblos de las Billetas figuran con un censo total de 51 vecinos (204-230 almas); en el Censo de 1857, mucho más fiable, los cinco pueblos -ya como nuevo Ayuntamiento de Gredilla la Polera- aparecen con una población de 371 habitantes, dejando al descubierto las graves deficiencias del anterior]


La pequeña comarca de Las Billetas, desde la iglesia de Gredilla la Polera


Aunque desconozco el año exacto en el que se aprobó la desaparición de Robredo como ayuntamiento independiente y su incorporación al nuevo municipio cuya cabeza de distrito era Gredilla la Polera, he encontrado su primera aparición como tal en el Boletín Oficial de Burgos de 6 de mayo de 1847, en un listado de municipios elaborado para cubrir el déficit del presupuesto provincial.


Boletín Oficial de Burgos, 6 mayo 1847

Los datos demográficos que aparecen (nº de vecinos) son los correspondientes al tristemente célebre Censo de 1842 (o de Matrícula Catastral), también utilizado en el Diccionario de Madoz, y que ahora sabemos que no contiene -en cuanto a datos de población- más que un cúmulo de falsedades (siempre a la baja). 

Observamos que el nuevo municipio de Gredilla la Polera está formado por la propia Gredilla (14 vecinos), Mata (11), Robredo (8), Villalvilla (8) y Castrillo de Rucios (10); un total de 51 vecinos para el recién estrenado municipio.

[La agrupación municipal de aquellos tiempos fue impulsada por la Ley de 8 de enero de 1845, de Organización y Atribuciones de los Ayuntamientos; en su artículo 70 establecía la necesidad de agregación para aquellos municipios con menos de 30 vecinos (120-135 habitantes); todos los ayuntamientos de la mini comarca de Sobresierra-Las Billetas cumplían dicho requisito, por lo que su fusión estaba cantada]

En 1863 aparece Román Alonso Alonso (45 años de edad) como cura párroco de la iglesia de Santa Eulalia de Robredo Sobresierra; pastorea sobre 62 almas (17 vecinos); su iglesia tiene la categoría de rural de segunda y una dotación de 3300 reales. En 1872 se suprime la parroquia, uniéndose a la de Villalvilla Sobresierra, localidad de similar peso demográfico. Román Alonso fue el último cura que residió en Robredo.

En 1877 aparece publicada en el Boletín Provincial la relación de mayores contribuyentes de Robredo Sobresierra, condición que les permitía ejercer su derecho al voto; eran los cinco vecinos siguientes:
  1. Calixto Díez Carasa
  2. Casimiro Díez Villalvilla
  3. Eusebio Díez Villalvilla
  4. Mariano Fernández Iglesias
  5. Timoteo Díez Díez
En el censo electoral de 1900 aparecen los siguientes vecinos de Robredo Sobresierra:
  1. Cipriano Arribas Serna (31 años)
  2. Calixto Díez Fernández (50)
  3. Fernando Díez García (52)
  4. Joaquín Fernández Gómez (51)
  5. Zacarías Fernández Gómez (36)
  6. Mariano Fernández iglesia (74)
  7. Narciso García Sáiz (48)
El 31 de octubre de 1942 se produjo un trágico suceso. Un tren que cubría la línea Santander-Mediterráneo arrolló mortalmente, en el paso a nivel de Peñahorada, al niño Victorino Herreros Moradillo, de 7 años de edad. Victorino era hijo de dos vecinos de Robredo, Daniel y Nicanora.

En febrero de 1976 (Real Decreto 510/1976) el Consejo de Ministro aprobó la desaparición del municipio de Gredilla la Polera, al integrarse voluntariamente en el macro municipio de Merindad de Río Ubierna, con cabeza en Sotopalacios. Lo mismo sucedió con Quintanilla Sobresierra y su anejo de Quintanarrío. El nuevo municipio se constituyó en noviembre de aquel mismo año de 1976.


BOPBU, 30 marzo 1976


[tres años y medio después, en agosto de 1979, se incorporó a la Merindad de Río Ubierna el municipio de Villanueva de Río Ubierna]

En 1978 el Consejo de Ministros aprobó la incorporación de la Entidad Local Menor de Robredo Sobresierra a la de Villalvilla Sobresierra. El expediente de disolución se había iniciado en 1973.

En toda la pequeña comarca de Las Billetas (Sobresierra) predominaron siempre los aprovechamientos ganaderos sobre los agrícolas. Sus tierras, altas y de escasa calidad agronómica, eran ideales para el pastoreo, con buenos pastos durante la mayor parte del año. Quizás en esta aptitud pastoril esté el origen de los famosos criadores de ganado mular que se radicaron en la zona.

En varias reseñas de prensa, así como en diversos números del Boletín Oficial de la Provincia, publicados en los años veinte al setenta del siglo pasado, aparecen los nombres de alguno de los célebres criadores de ganado mular y caballar de Robredo Sobresierra: Cipriano Arribas Serna (años 20 y 30) y Eladio Arribas Díez (años 50 al 70).


Diario de Burgos, 2 julio 1923: Concurso provincial de ganados


Diario de Burgos, 13 marzo 1959

Por otra parte, durante los años cuarenta aparece algún anuncio relativo a los dos molinos con que contaba el pueblo. En 1949, parece que el propietario de uno de ellos era Ubaldo González González.


Diario de Burgos, 13 mayo 1945


Hoy en día aún existen los dos molinos de los que habla el Catastro de Ensenada. El de Arriba se encuentra reconvertido en vivienda; el de Abajo, arruinado en parte. No he identificado al tercer molino, mencionado en el Diccionario de Madoz, si es que llegó a existir. De todas formas, el menguado caudal del Ubierna contemporáneo no podría mover rueda alguna durante la mayor parte del año.


El arruinado molino de Abajo de Robredo Sobresierra


En 1950, el entonces ínclito gobernador civil de Burgos, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, inauguró el nuevo tendido eléctrico del pueblo (julio), así como las nuevas escuelas y casa del maestro (noviembre). 


Diario de Burgos, 16 noviembre 1950


Al igual que sucedió con otras muchas del entorno, la nueva escuela apenas disfrutó de quince años de vida lectiva, ya que fue clausurada en febrero de 1966. Ya en una reseña de Boletín Provincial de abril de 1962 se incluía a la de Robredo en la relación de escuelas "de difícil desempeño".


Diario de Burgos, 12 febrero 1966


La iglesia de Santa Eulalia, situada sobre una pequeña elevación existente a 200 metros al nordeste del caserío, presenta buen aspecto, gracias a los cuidados y desvelos de los vecinos. Se trata de una pequeña iglesia de corte clasicista, con espadaña de un solo cuerpo, con dos esquilones; ábside rectangular con contrafuertes; portada clasicista, bajo amplio pórtico cerrado; una sola nave con ménsulas, arcos moldurados y bóvedas de cañón. Retablo mayor barroco rococó.





El pequeño caserío también se encuentra rehabilitado y en uso, principalmente como segunda residencia. Merece la pena realizar una visita al cercano puente de piedra sobre el río Ubierna. Su estado de conservación es bueno, también gracias a los cuidados de los vecinos del pueblo, que cortaron algunos árboles que amenazaban su futuro. 






FUENTES

-Archivo Diocesano de Burgos: Libro de casados de la parroquia de Santa Eulalia de Robredo Sobresierra: I (1661-1781); III (1852-1961); no se conserva el libro II (1782-1851)

-PARES: Archivo de la Real Chancillería de Valladolid: Padrón general de vecinos de la Merindad de Río Ubierna correspondiente al año 1766; Padrones de vecinos del año 1651 que forman parte de la antigua provincia de Burgos

-INE: Censo de Castilla de 1591 (Vecindarios); Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI

-El apellido "Arce" en Robredo Sobresierra, parte I: Genealogía Río Ubierna