sábado, 27 de junio de 2026

La boda de un enigmático personaje: Pedro Bories Colombo (Huérmeces, 1809)


El día 26 de diciembre de 1809 se celebró una boda en la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces. Nada nuevo bajo el Sol de aquellos tiempos, cuando lo habitual era que se celebraban unas 3 o 4 bodas al año en nuestro pueblo. La peculiaridad de esta ceremonia nupcial radica en la rareza de los apellidos del contrayente: Pedro Bories Colombo.




Apellidos nada comunes en las tierras del Úrbel, ni en las tierras burgalesas, ni siquiera en España. El apunte nupcial nos cuenta algunas cosas más del contrayente: 25 años de edad, natural de la ciudad de Roma, vecino de Aguilar, e hijo de Jacinto Bories y Antonia Colombo, vecinos de Roma; añade que estaba domiciliado "desde hace diez años en este Reino de España". Nada se dice acerca de su profesión o estatus social, aunque este último se le supone.

He buscado datos acerca de esta persona de apellidos foráneos, pero no he sido capaz de encontrar nada. En principio creí que pudiera tratarse de algún militar, teniendo en cuenta que en 1809 el país se encontraba en los primeros tiempos de la francesada, durante los cuales Huérmeces adquirió cierta importancia estratégica, por encontrarse enclavado en plena ruta de Burgos a Aguilar y Reinosa, con frecuente trasiego de tropas de uno y otro bando. Finalmente, nada he podido constatar al respecto.

Así que nos tendremos que contentar con los abundantes datos que hemos encontrado relativos a su esposa, María Candelas García Álvarez, natural de Huérmeces, que contrajo matrimonio (en sus segundas nupcias) con Pedro Bories en aquel diciembre de 1809. 



 

MARÍA CANDELAS GARCÍA ÁLVAREZ, LA ESPOSA DE BORIES

María Candelas García Álvarez fue la cuarta de los siete hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en Huérmeces en 1777 por Pedro García Martínez (Hces, 1756) y Bárbara Álvarez Angulo (Miñón):


  1. Ramón (1778)
  2. Gregoria /1781)
  3. Simón (1782)
  4. María Candelas (1784)
  5. Rafael (1787)
  6. Tomás (1791)
  7. Josefa (1795)


María Candelas se habría casado en PRIMERAS NUPCIAS, hacia el año 1804, con Manuel Montero Pérez-Aguilar (c.1775), vecino de Burgos. La boda no se celebró en Huérmeces, contraviniendo la costumbre de casarse en el pueblo de la novia. María Candelas enviudó pronto, aunque pudo traer al mundo a una única hija, Francisca Montero García, nacida -probablemente- en Burgos hacia el año 1806.

De tal manera que cuando, el 26 de diciembre de 1809, María Candelas contrajo matrimonio en SEGUNDAS NUPCIAS (ahora sí, la boda se celebró en Huérmeces) con el enigmático Pedro Bories Colombo, la novia seguía siendo una mujer joven, de 25 años de edad.

Suponemos que la pareja (y Francisca, la hija del primer matrimonio de María Candelas) pasó a residir en Aguilar de Campoo, lugar en el que Pedro se encontraba avecindado, aunque no hemos encontrado referencia alguna al repecto. No sabemos cuántos hijos tuvieron, aunque hemos encontrado referencias de una hija: María Bories García, nacida hacia 1810.

Por diversas noticias posteriores, todo parece indicar que María Candelas también enviudó pronto de Pedro Bories; se convirtió así en una viuda joven, por segunda vez en pocos años, y con al menos dos niñas a su cargo.


EL PLEITO DE MARÍA CANDELAS POR LOS DERECHOS DE SU HIJA FRANCISCA MONTERO

En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid aparece un curioso documento que, datado entre 1818 y 1819, lleva por título "Pleito litigado de María Candelas García, vecina de Huérmeces, con Pedro Guerra y otros consortes, vecinos de Ros, Las Celadas y Santibáñez, en la jurisdicción de Castrojeriz, sobre la rendición de cuentas de la primera en la curaduría de su hija Francisca Montero"




Este pleito fue entablado por María Candelas contra los fiadores de los bienes incluidos en un mayorazgo de su hija Francisca Montero, obtenido a la muerte de su tía, la referida Florentina Rodríguez-Ubierna Varona.

El mayorazgo que había recaído en su hija Francisca Montero procedía de Florentina Rodríguez-Ubierna Varona, nacida en Huérmeces en 1777 y esposa del teniente coronel José Ramón Bustillo Orna, natural de Villarcayo; cuando Florentina Rodríguez-Ubierna falleció, sin hijos, en 1818, el mayorazgo pasó a su resobrina Francisca Montero, que era menor de edad, ya que su padre Manuel Montero Pérez-Aguilar había fallecido en 1807.

Fue entonces cuando su madre, la citada María Candelas García (viuda de Manuel Montero), pasó a ejercer la función de tutora y curadora de los bienes de su hija, nombrando fiadores a Pedro Guerra y otros seis vecinos de Ros, Las Celadas y Santibáñez Zarzaguda.

El pleito se originó al discrepar María Candelas en las cuentas del mayorazgo presentadas por los siete fiadores aludidos; María Candelas solicitó a la Real Chancillería de Valladolid una especie de certificación de su condición de "viuda honesta", a la que los fiadores contestaron aduciendo Mª Candelas no era viuda, porque se había casado en segundas nupcias con el tal Pedro Bories (Boris, Bureis, "de nación italiano"), vecino de Roma y que no presentaba arraigo en la zona.

Afortunadamente, para los intereses del presente post, en uno de los documentos incluidos en el Pleito se afirma que María Candela García era, en abril de 1818, vecina de Huérmecesviuda en segundas nupcias de Don Pedro Bories

En aquella fecha tan temprana, cuando María Candelas tenía 34 años de edad, había enviudado dos veces, había retornado a Huérmeces con sus -al menos- dos hijas habidas en sus dos matrimonios, y se había visto inmersa en un pleito que no le acarreó más que desgracias y disgustos.

Aunque el pleito no concluyó con sentencia firme alguna, sabemos que María Candelas consiguió su certificación de "viuda honesta", aunque también sufrió el embargo de todos sus bienes y un gasto considerable en el desarrollo del procedimiento judicial. 

En uno de los documentos del Pleito, María Candelas manifiesta sus temores hacia el alcalde pedáneo de Huérmeces, Juan de Ubierna, enemigo declarado de ella, así como hacia el ínclito escribano Melchor Díaz de Ubierna (un viejo conocido de este blog), primo del citado alcalde y estrechamente relacionado con Anselmo Montero Pérez de Aguilar, cuñado de María Candelas, y enemistado con ella por el asunto del mayorazgo que obtuvo su hija, Francisca Montero. 

[Manuel Montero Pérez-Aguilar era el primogénito de José Montero Rodríguez-Ubierna y María Teresa Pérez-Aguilar Guilarte; debido a que José Montero había fallecido en 1808 y su hijo Manuel Montero en 1807, a la muerte de Florentina Rodríguez-Ubierna Varona (1818) recayó en su resobrina Francisca Montero García (en su condición de familiar más directo) el mayorazgo del que ella era titular]

Ver entrada anterior: La historia de amor de Florentina Rodríguez de Ubierna

No sabemos ni dónde ni cuando nació María Bories, aunque suponemos que lo haría en Aguilar alrededor del año 1810. Lo que sí sabemos es que falleció en Huérmeces en 1841, en su condición de moza soltera.

En cuanto a Francisca Montero, la hija cuyo mayorazgo originó el pleito de 1818-1819, sabemos que contrajo matrimonio en Huérmeces, en 1826, con Manuel Rozas Pérez, natural de Virtus. En nuestro pueblo trajeron al mundo a un hijo, Nicasio María Rozas Montero, nacido a finales de aquel mismo año de 1826. No sabemos si Francisca y Nicasio se establecieron definitivamente en Huérmeces o sí, lo que parece más probable, partieron hacia otro destino.


Partida funeraria de María Candelas García, viuda de Pedro Bories [pobre]


El epílogo de esta historia no puede resultar más triste: María Candelas García, viuda de Pedro Bories, falleció en Huérmeces en 1863, a los 79 años de edad. Su partida funeraria nos dice que no otorgó testamento, que recibió un "entierro de pobre", con asistencia de los hermanos de las cofradías de Nuestra Señora, de las Ánimas y de la Vera Cruz, de las que ella misma era hermana; y que a su muerte dejó una única hija viva, la referida Francisca Montero, habida en su primer matrimonio con el vecino de Burgos Manuel Montero Pérez de Aguilar.

No cabe ninguna duda de lo azarosa y tortuosa que resultó ser la vida de María Candelas García: se casó muy joven, en primeras nupcias, con un vecino de Burgos, con el que tuvo una hija; enviudó pronto y se casó, en segundas, con un personaje presuntamente notable, natural nada menos que de "la corte de Roma"; se trasladó a vivir a Aguilar de Campoo, tuvo una hija con su segundo marido; enviudó pronto por segunda vez; se trasladó a vivir a Huérmeces con sus dos hijas; entabló un pleito con los fiadores de la primera, lo que le ocasionó embargos y disgustos; casó a la hija habida en su primer matrimonio (Francisca) y enterró a la hija habida en su segundo (María); y, por fin, a la avanzada edad de 79 años, falleció en Huérmeces, pobre y presumiblemente sola.

[No he podido constatar que en el momento de su fallecimiento, en diciembre de 1863, María Candelas viviera sola en Huérmeces o lo hiciera en compañía de su única hija superviviente, la citada Francisca Montero García, casada con un natural de Virtus, y presumiblemente establecida en aquel pueblo]


ANEXOS

I. LA PARTIDA NUPCIAL DE PEDRO BORIES Y MARÍA CANDELAS GARCÍA

El apunte nupcial, realizado Manuel Martín Varona, cura beneficiado de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces en aquel día 26 de diciembre de 1809, nos da algunas pistas sobre la presunta relevancia social del novio, Pedro Bories Colombo. 

Comenzando por el tratamiento de "don" dado al propio Pedro (y a su esposa, claro) y que queda patente en el mismo encabezamiento de la partida.




En sus datos de filiación (edad, naturaleza, vecindad, nombre y vecindad de los padres) aparece de nuevo el tratamiento de don para sus padres, así como su vecindad en "la corte de Roma". 

También se consigna la preceptiva realización de la lectura de las tres canónicas moniciones, tanto en Huérmeces como en la villa de Aguilar de Campoo, lugar de residencia de don Pedro. La certificación de las realizadas en Aguilar aparece firmada por don Antonio Mantilla, "canónigo y cura párroco de la insigne colegial y parroquial de dicha villa"; también se cita la "licencia expresa de los señores Provisores dada en Burgos por testimonio de Inocencio Moragas".




Aunque, sin duda, resulta ser el capítulo de testigos firmantes el más clarificador al respecto de la relevancia del contrayente. Firman la partida nupcial de Pedro Bories y María Candelas García las cinco personas siguientes:

  • Manuel Martín Varona, cura beneficiado de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces, en su calidad de oficiante
  • Pedro Bories, en su calidad de contrayente
  • Feliciano Lomillo (Hces, 1743-1818) vecino del pueblo y sacristán de la parroquia durante mucho tiempo, en su calidad de testigo
  • Ángel Mínguez Barajas, alcalde mayor de la Jurisdicción de Haza de Siero, en su calidad de testigo 
  • María de la Vara, esposa del citado alcalde mayor, en su calidad de testigo

Resulta ser la presencia como testigos del alcalde mayor de Haza de Siero y su esposa la que deja a las claras la relevancia social del novio. Ángel Mínguez Barajas era un abogado residente en Madrid, que cursó sus estudios de Bachiller en leyes por la Universidad de Alcalá de Henares (1779-1783) y que aprobó los exámenes para abogado en 1789. 

Posteriormente, en fecha indeterminada, el licenciado don Ángel Mínguez Barajas fue nombrado alcalde mayor de la Jurisdicción de Haza de Siero por el Duque de Medinaceli, su legítimo titular. Desconozco si aquel lejano año de 1809 el citado alcalde mayor de Haza de Siero residía en Huérmeces, tal y como estaba estipulado en el cargo.

El caso es que, tanto si residía en Huérmeces como si lo hacía en Madrid, don Ángel Mínguez Barajas -y señora- acudieron a la boda de don Pedro Bories, y dejaron estampada su firma en la partida nupcial correspondiente, para posterior deleite de estudiosos y curiosos de la historia local.

[Parece ser que, en años posteriores, el mentado Ángel Mínguez Barajas hizo evidente dejación de sus funciones como alcalde mayor de Haza de Siero -suponemos que ya ejercidas desde Madrid- quedando el cargo en manos del alcalde ordinario de Huérmeces, lo que ocasionó no pocos quebraderos de cabeza en pleitos emprendidos por vecinos de alguno de los pueblos que conformaban la citada jurisdicción]


Sería de justicia que este post llevara por título algo así como "La azarosa vida de María Candelas García, dos veces viuda, una vez rica, finalmente pobre" aunque me decanté por el definitivo porque el motivo fundamental para fijarme en el apunte nupcial de 1809 fue el exotismo de los apellidos del contrayente.

Dicho lo dicho, quedan por responder varias cuestiones de importancia: ¿Quién fue Pedro Bories Colombo?, ¿a qué se dedicaba?, ¿dónde conoció a María Candelas?, ¿cuándo y dónde murió?.

Quizás algún día lo sepamos.


II. DOS DOCUMENTOS DEL PLEITO DE 1818-1819

Por el interés de su contenido, transcribo a continuación parte del texto de dos de los documentos que conforman el citado Pleito. Se han añadido tildes y pausas, corregido grafías y eliminado mayúsculas innecesarias.




En la villa de Castrojeriz [Castro Xeriz] a diez de abril de 1818, ante mi el escribano y testigos pareció doña María Candelas García, (viuda) y vecina del lugar de Huérmeces, de esta jurisdicción, viuda que quedó de don Manuel Montero, y madre legítima de doña Francisca Montero, menor de edad, y viuda en segundas nupcias de don Pedro Boris (sic), y dijo: que como tal tutora y curadora de la citada su hija, la corresponde la posesión real del vínculo o mayorazgo que gozó doña Florentina Rodríguez de Ubierna, última poseedora, como hija de don Manuel Montero, varón mayor, y de quien por el ministerio de la ley se ha trasferido la citada posesión, pero como la otorgante tiene justos recelos de que el alcalde pedáneo de Huérmeces, Juan de Ubierna, es un enemigo capital de la exponente, el escribano Melchor Díaz de Ubierna, que es el único de dicho pueblo, es primo de dicho juez, está relacionado estrechamente con don Anselmo Montero, su cuñado y menor que su esposo don Manuel, también enemigo y perseguidor de la que representa, no se atreve a exponer ante aquella justicia, porque cree no ser oída y con probabilidad asegura ser abatidas, para que no se estime ni experimente este mal hacia sí y a su hija, se acoge a la protección de los señores presidente y oidores de la Real Chancillería de Valladolid a fin de que manden librar su Real Provisión para que aquella justicia pedánea no la veje ni moleste con ningún recurso que se la promueva...




Valentín Calvo Antón, en nombre de doña María Candelas García, viuda, vecina del lugar de Huérmeces, jurisdicción de la villa de Castrojeriz, digo: que habiendo quedado en dicho estado por el fallecimiento de Don Manuel Montero, por ministerio de la ley quedo por tutora y curadora de su hija Doña Francisca Montero, en quien recayeron todos los derechos correspondientes al citado Don Manuel, entre los cuales se numera cierta vinculación que anteriormente gozó Doña Florentina Gutiérrez de Ubierna, y a causa de recelarse que la justicia de aquel pueblo, como parientes que eran de la mencionada Doña Florentina, la habían de molestar y perseguir con injustos recursos y demandas sobre la sucesión y posesión de dicho vínculo recurrió y yo en su nombre en el mes de abril del año pasado solicitando se la librase la correspondiente Real Provisión de viuda honesta; lo que en efecto se estimó y a su consecuencia se la despachó la que en debida forma con sus diligencias presentó y juró de las cuales resulta haber sido según de ella aparece cumplimentada de la Justicia de Castrojeriz y requerido el alcalde de dicha villa de Huérmeces: desde el mes de mayo del año anterior han tenido sufrimiento las justicias del mencionado pueblo y no han molestado de manera alguna a la Doña María Candelas, pero ya la emulación no ley ha podido por más tiempo prestar sufrimiento y así es que a instancia de un tal Pedro Guerra, fiador que se titula de la mencionada Doña María cerca de la posesión y rendimientos de dicha vinculación se ha proveído auto por la misma Justicia, mandando que la viuda de cuenta de la administración de ella, embargándola sus bienes y exhortando a los colonos arrendatarios de los de la vinculación para que no paguen a la referida sus rentas o productos, reteniéndolos en su poder a ley de depósito hasta que por aquel tribunal otra cosa se provea [...] la arbitrariedad de la Justicia de Castrojeriz es demasiado escandalosa, la inobediencia a los Reales preceptos de este supremo tribunal demasiadamente visibles y las extorsiones que esta miserable viuda sufre son y han sido extraordinariamente considerables [...] reponiendo las cosas al estado que tenían cuando fue requerida con la Real Provisión de Viuda Honesta, remita los autos que se expresan con emplazamiento en forma. En la Real Chancillería de Valladolid a octubre quince de 1819.


III. EL APELLIDO BORIES

Según lo encontrado en alguna web especializada en genealogía, el apellido Bories procede de Francia, concretamente de los departamentos situados en el cuadrante sudoriental del país. Desde esa zona, se expandió por el resto de Francia y por los países limítrofes, especialmente Bélgica y Alemania.

En España existieron Bories en Cataluña, quizás por razones de mera cercanía a aquel núcleo original. En el siglo XIX también existieron Bories en Italia, Roma incluida.

Según la base de datos del INE, hoy en día no existen en España personas apellidadas Bories.

En Chile vivió un Bories que ha pasado a la historia: Carlos Bories, gobernador de Magallanes entre 1898 y 1904, y cuya labor resultó fundamental para el desarrollo de la región. Puso nombre al primer buque-factoría ballenero bajo bandera chilena, el "Gobernador Bories", que procesó ballenas antárticas entre 1906 y 1914. También puso nombre a una localidad de la región magallánica, Puerto Bories, en la que se encuentran las instalaciones industriales conocidas como "Frigorífico Bories", declaradas Monumento Histórico Nacional por el gobierno de Chile en 1996, y que resultaron vitales para el desarrollo de la ganadería ovina en la Patagonia chilena


IV. EL APELLIDO COLOMBO

Fue uno de los apellidos más comunes en Italia. Era el apellido que se otorgaba a los niños abandonados, especialmente en Lombardía (apellido equivalente al Expósito castellano). El término Colombo hace referencia a la paloma, ave relacionada con el Espíritu Santo en las culturas cristianas.

El apellido Colombo era también muy común en las regiones de Francia limítrofes con Italia.

Hoy en día existen en España 885 personas que portan Colombo como apellido paterno, y 450 lo hacen como materno. El apellido tiene cierta importancia relativa en la provincia de Cáceres.


FUENTES

Archivo Diocesano de Burgos: libros parroquiales de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces: libro de bautizados III (1730-1781); libro de bautizados IV (1781-1851); libro de casados IV (1785-1825); libro de casados V (1826-1851); libro de finados V (1826-1851); libro de finados VI (1852-1880)

Archivo de la Real Chancillería de Valladolid: Signatura PL CIVILES, MORENO (OLV), CAJA 58,5; "Pleito litigado de María Candelas García, vecina de Huérmeces, con Pedro García [sic] y otros consortes, vecinos de Ros, en la jurisdicción de Castrojeriz, sobre la rendición de cuentas de la primera en la curaduría de su hija Francisca Montero". Fechas 1818-1819. (94 páginas). PARES-Pleito María Candelas García

 

sábado, 13 de junio de 2026

Los últimos zapateros de Huérmeces (1876-1967)


Si existió un oficio de clara presencia en el mundo rural del pasado, ese fue el de zapatero. El calzado era un elemento fundamental en la indumentaria del labrador, tanto el calzado de labor como el "de vestir". 

Lejana aún la sociedad de consumo, el calzado tenía que durar mucho tiempo, por lo que se hacía necesaria su continuada reparación o modificación, encontrándose plenamente vigente una economía de reutilización, reparación y reciclaje, el sueño de cualquier buen ecologista de nuestros días.

Algo similar podría decirse de sastres y modistas, aunque en la presente entrada nos centraremos en la figura del zapatero, dejando para una próxima ocasión la relación de sastres y modistas que ejercieron su profesión en Huérmeces.


Un zapatero de otros tiempos, con la Singer a su lado


Largo es el listado de zapateros que han pasado por Huérmeces durante los últimos noventa y tantos años de vida más o menos autosuficiente del medio rural (1876-1967). En los padrones municipales, anuarios profesionales y censos electorales correspondientes a aquellos años encontraremos fácilmente los nombres de los zapateros que trabajaron en nuestro pueblo.

Resulta curioso constatar cómo, durante buena parte de aquellos años, Huérmeces disfrutó de los servicios de dos zapateros, lo que indica la importancia de la profesión en el medio rural, incluso en los pueblos de pequeño tamaño. 

A riesgo de haber olvidado a alguno de ellos, exponemos a continuación una pequeña semblanza de los ocho zapateros que residieron en nuestro pueblo durante aquel largo periodo de tiempo, haciendo especial hincapié en los dos últimos: Lorenzo Güemes y Lorenzo Herreros, aquel por ser el más longevo de todos, y éste por ser realmente el último, aunque su labor resultara apenas testimonial, ya que aconteció en los años finales de aquel mundo rural en trance de desaparición.

En orden cronológico, estos fueron los ocho zapateros que prestaron sus servicios en Huérmeces (lugar y año de nacimiento) [años de servicio]:



1. Bonifacio Pérez Díez (Hces, 1847) [1876-1897]

Bonifacio era hijo de Sisebuto Pérez García (Hces, 1799) y Brígida Díez González (Hces, 1808). No he sido capaz de averiguar si Sisebuto era zapatero y, por lo tanto, Bonifacio heredó el oficio de su padre a la muerte de éste (1875).

Se casó en Huérmeces en 1876 con su prima Francisca Pérez Díez (Hces, 1850). Tuvieron ocho hijos Pérez Pérez, de los cuales cinco sobrevivieron a la infancia (Esperanza, Luisa, Dalmacio, Constantina y Jacinto). Su taller se encontraba en la casa nº 21 de la calle Real.


Censo electoral Huérmeces 1890


Bonifacio falleció en 1897, a los cincuenta años, dejando viuda a Francisca y huérfanos de padre a sus cinco hijos. En los padrones posteriores a 1899 únicamente aparece su hija Esperanza, que se casaría en 1901 con Feliciano Mansilla, el cual continuaría con el taller de zapatería de su desaparecido suegro.


2. José González Pérez (Las Celadas, 1857) [1878-1899]

Llegó a Huérmeces en 1878 y se casó hacia 1884 con Isidora Ortega Pérez (Hces, 1863), hija del herrero Hipólito Ortega Valladolid (Las Hormazas, 1833); en Huérmeces tuvieron nueve hijos González Ortega, de los que sobrevivieron cuatro (Leovigilda, Ángel, Dominica y Antonio). Al principio, su taller se encontraba en la casa nº 9 de la calle Hondovilla; posteriormente, en la casa nº 3 de la calle de la Solana.


Censo electoral Huérmeces 1890


José González Pérez falleció en 1899, a los 41 años de edad. Ese mismo año, su viuda e hijos abandonaron Huérmeces camino de Bilbao, dónde ya residía algún familiar de Isidora. No he encontrado posteriores referencias.

Por lo tanto, durante veinte años (1878-1897) existieron dos zapateros en Huérmeces: Bonifacio Pérez y José González.


Indicador Gral. Industria y Comercio Burgos (1894): Huérmeces


Y durante tres años (1899-1902), Huérmeces estuvo sin zapatero alguno, al fallecer en poco tiempo (1897-1899) los dos anteriores.

[en la matrícula de contribución industrial de 1883-1884 figura como zapatero Bonifacio Pérez Díez; no aparece, sin embargo, José González Pérez, por motivos que desconocemos]


3. Feliciano Mansilla Marcos (Mansilla, 1876) [1902-1909]

Se casó en Huérmeces en 1901 con Esperanza Pérez Pérez (Hces, 1877), hija del zapatero Bonifacio Pérez. Feliciano y Esperanza tuvieron cuatro hijos Mansilla Pérez (Cayetano, Eugenia, Facundo y Daniel), de los que solo encontramos referencias posteriores para los dos primeros.


Diario de Burgos, 30 septiembre 1909

De todas formas, la vida de Feliciano resultó muy corta, ya que falleció en 1909, a los 33 años de edad. Su viuda, Esperanza, intentó continuar con el taller familiar, aunque no tuvo éxito. 

Todo parece indicar que Esperanza y sus hijos se trasladaron a residir a la capital provincial. Así, su hija Eugenia falleció en Burgos en 1923, a los 19 años de edad; su hijo Cayetano figura en varias reseñas periodísticas de la década de 1920, todas relativas a sus reiterados accidentes y problemas de salud física y mental.

En 1928, Esperanza retornó a Huérmeces para contraer segundas nupcias con Hipólito Ortega Pérez, que había enviudado hacia 1926 de su primera esposa, Gabina Alonso Díez. Esperanza e Hipólito vivieron en Huérmeces hasta mediada la década de 1950. En su casa acogieron, como pupilos, a varios maestros y maestras jóvenes (don Emilio, doña Victoria) que pasaron por Huérmeces en aquellos años.

Esperanza falleció en 1959 en Burgos, a los 83 años de edad.

[puede resultar sorprendente constatar la temprana muerte de los tres zapateros faroles estudiados: Bonifacio Pérez Díez (50 años), José González Pérez (41) y Feliciano Mansilla Marcos (33); no es que la de zapatero fuera una profesión de riesgo en aquellos tiempos, sino que la esperanza de vida de la época rondaba los 34 años para los hombres y los 36 para las mujeres]


4. Aniano Ortega Pérez (Hces, 1883) [1902-1906]

Aniano era hijo del herrero Hipólito Ortega Valladolid (Las Hormazas, 1833) y Dominica Pérez Díez (Hces, 1837). Una hermana de Aniano, Isidora, se había casado con el zapatero José González Pérez (Las Celadas, 1857), que ya vimos que ejerció en Huérmeces durante veinte años (1878-1899).

Aniano aparece como zapatero en Huérmeces únicamente en los Anuarios profesionales correspondientes a los años 1902-1906. Esto indicaría que Aniano trabajó como zapatero en Huérmeces cuando tenía unas edades de 19-23 años de edad, por lo que suponemos que se libró de realizar el servicio militar, aunque había sido declarado soldado útil.

Entre 1909 y 1911 aparece en el censo electoral de Baracaldo, como jornalero. No he encontrado posteriores referencias de Aniano.


5. Manuel Arroyo Arias (Los Ausines, 1848) [1909-1914]

Manuel era el padre del párroco de Huérmeces durante aquellos años, Eusebio Arroyo Dorao (Burgos, 1875). En la casa rectoral vivían por entonces cinco personas: el párroco, sus padres y dos hermanas solteras.

Ante la ausencia de zapateros profesionales, tras la muerte de Feliciano Mansilla y la emigración de Aniano Ortega, el padre del cura asumió circunstancialmente dichas funciones durante cuatro o cinco años. Durante ese periodo enviudó, al fallecer su esposa, Agapita Dorao Peña (San Miguel de Cornezuelo, 1847-Huérmeces, 1910).

Manuel Arroyo falleció en 1923, a los 75 años de edad. Su hijo Eusebio Abandonó Huérmeces en 1926, partiendo hacia el que sería su último curato, Villadiego.


6. Heliodoro Ubierna Luis (Hces, 1891) [1914-1929; 1933-1940]

Heliodoro se casó en Huérmeces en 1914 con Fidela Pérez Alonso (1892); tuvieron siete hijos, de los que solo tres sobrevivieron a la infancia (Aurelio, Abel y Oliva).

Heliodoro era un humilde labrador y jornalero, por lo que al poco de casarse tuvo que dedicarse al oficio de zapatero, compaginado con sus habilidades como cazador, pescador, apicultor y alimañero.


Heliodoro y Fidela, Huérmeces (1925) Fotografía: familia Ubierna Pérez


En una espléndida fotografía, realizada hacia 1925, puede contemplarse a unos jóvenes Heliodoro (34 años) y Fidela (33 años), posando en compañía de la sempiterna máquina Singer, tan importante en el trabajo del zapatero. 

A finales de la década de 1920 la familia Ubierna Pérez emigró a Francia, retornando a España hacia 1933. Heliodoro se trajo del país vecino nuevos conocimientos en el arte de la pesca, por lo que su labor profesional se centró en el mundo de la caza y pesca, dejando en segundo plano su cometido como zapatero, que ya era ejercido por otro vecino del pueblo, Lorenzo Güemes.

Heliodoro falleció en Logroño en 1981, a los noventa años de edad. Su esposa, Fidela Pérez, había fallecido en Huérmeces en 1968, a los 76 años.

A su figura ya le dedicamos un monográfico hace años: El señor Heliodoro


7. Lorenzo Güemes Pérez (Úrbel, 1886) [1914-1963]

Lorenzo nació en 1886 en Úrbel del Castillo, hijo de la modesta pareja de jornaleros formada por Severiano Güemes Arroyo (Úrbel, 1860) y Julita Pérez Martínez (Los Balbases). Severiano era hijo único de viuda pobre, por lo que se libró del servicio militar.

Tras el nacimiento de Lorenzo, la familia Güemes Pérez se trasladó a la capital provincial, en un intento desesperado por mejorar sus condiciones de vida, tal y como sucedía con muchas otras familias del mundo rural que no poseían apenas tierras para salir adelante.

Julita Pérez falleció en Burgos hacia 1897, probablemente a consecuencia de un nuevo parto, y su viudo se vio en la necesidad de entregar el recién nacido, de nombre José [Güemes Pérez], al Hospicio provincial, depositándolo en el torno allí habilitado. En 1901 la familia residía en la casa nº 14 de la calle del Pozo Seco, en pleno centro histórico de la ciudad. 

Al poco de enviudar, Severiano contrajo segundas nupcias con Mercedes Serna Fontúrbel. En 1903, ya casado, Severiano solicitó al Hospicio la recuperación del hijo que había abandonado en el torno en 1897. Milagrosamente, el niño había sobrevivido y, a los seis años de edad, volvió al hogar familiar. Enseguida llegó un nuevo miembro a la familia, ya que en aquel mismo 1903 nació Elena Güemes Serna, hija de Severiano y Mercedes.

Severiano, había sido declarado pobre, a efectos legales, en 1905, tras sufrir algún encontronazo con la justicia, siéndole embargados alguno de los escasos bienes que aún poseía en Úrbel, entre los que se encontraba la denominada "casa del balcón", en la calle del Medio.

Suponemos que, con aquel panorama familiar, la infancia de Lorenzo no fue un camino de rosas precisamente. En 1907 aparece incluido en el reemplazo de aquel año, por Burgos. 

Tras cumplir con la patria, Lorenzo se casó en Burgos, el 1 de febrero de 1913, con Lucila Infante García, una joven de 23 años, natural de Los Valcárceres, hija de Luciano Infante Pérez (Los Valcárceres, 1853) y Fructuosa García Vegas (Talamillo, 1872). 


Diario de Burgos, 31-01-1913


Supongo que Lorenzo y Lucila residieron durante algún tiempo en el pueblo de la novia, ya que allí nació su primogénito, Vidal, en noviembre de 1913.

A primeros de 1914 la familia Güemes Infante se trasladó a Huérmeces, dónde había fallecido en 1909 el zapatero Feliciano Mansilla, dejando libre un nicho profesional relativamente importante en el mundo rural de aquellos tiempos.


BOPBU, 7 julio 1914; licencias de pesca fluvial, concedidas en junio


Durante muchos años, desde aquel de 1914, Huérmeces contaría con los servicios de dos zapateros: Lorenzo Güemes y Heliodoro Ubierna, aunque este último compatibilizara el oficio con otros quehaceres.


Anuario General de España 1927-1928, Huérmeces


Lorenzo ejerció de zapatero en Huérmeces durante nada menos que cincuenta años (1914-1963) y, durante aquella prolongada estancia en nuestro pueblo ocupó, al menos, tres viviendas diferentes:

  • La Plaza nº 29 (casa denominada posteriormente "de Aquileo y Luisa" o "de Lucio y Fidela"): aquí se estableció la familia Güemes Infante tras su arribada en 1914. Y aquí estuvieron hasta el año 1935
  • Real nº 22 (casa luego denominada "de Víctor y Petra"): en ella se alojó la familia Güemes Infante durante el periodo 1935-1939
  • Solana nº 3 (también denominada "la casa de "La Parada") fue propiedad de Quiterio Hidalgo, a cuya muerte en 1930 pasó a manos de su hijo Aureliano, y de éste a su hermana Amancia que, en 1941, procedió a vendérsela a Lorenzo Güemes, que ya la ocupaba en régimen de alquiler. Aquí residió la familia (Lorenzo, Lucila y su hija Piedad) hasta el fallecimiento de Lucila, en 1962

La Solana nº 3 (Foto: Catastro Virtual)

Durante buena parte de aquellos años, la esposa de Lorenzo Güemes, Lucila Infante, ejerció como modista en el pueblo, arreglando y confeccionando ropa para las vecinas de Huérmeces.


Censo electoral de 1946. Municipio de Huérmeces


En el censo electoral de 1946 puede comprobarse cómo Lorenzo aparece consignado con su profesión correspondiente ("zapatero"), mientras que Lucila lo hace con el término tan socorrido en aquellos años, "sus labores".

Lorenzo Güemes Pérez y Lucila Infante García trajeron al mundo a cuatro hijos, de los que solo el primero y la última sobrevivieron a la infancia:

  1. Vidal (Los Valcárceres, 1913)
  2. José (Huérmeces, 1916)
  3. Teodora (Huérmeces, 1918)
  4. María Piedad (Huérmeces, 1922)


Vidal Güemes Infante: aunque nació en Los Valcárceres, llegó a Huérmeces con sus padres a los pocos meses de nacer, y en nuestro pueblo pasó su infancia y adolescencia. Después de la guerra se estableció en Trashaedo, al casarse con Cirila Herrero del Amo (Trashaedo, 1916), dónde ejerció de labrador durante el resto de sus días. Tuvieron, al menos, dos hijos varones. Vidal falleció en Burgos en 1987, a los 73 años de edad.


Censo electoral 1946, municipio de Basconcillos del Tozo


María Piedad Güemes Infante: vivió en Huérmeces, con sus padres, hasta el fallecimiento de ambos. En 1963 se trasladó a Burgos, cuando ya contaba con una edad de 41 años. No tuvo descendencia. Falleció en Burgos en 1993, a los 71 años de edad.

El día 25 de abril de 1963 fallecía en Huérmeces Lorenzo Güemes Pérez, de 76 años, zapatero de Huérmeces durante cincuenta años. Un año antes, el 12 de marzo de 1962, había fallecido su esposa, Lucila Infante García, 72 años, modista de Huérmeces durante similar periodo de tiempo.



Bien podría afirmarse que, durante cincuenta años, el vestir y el calzar de los vecinos de Huérmeces estuvo en manos de Lorenzo y Lucila (con permiso de Pablo y Mariano Crespo, padre e hijo, sastres ambos). 


8. Lorenzo Herreros González (Quintanilla Sobresierra, 1885) [1954-1967]

En 1954 se había establecido en Huérmeces una pareja de ancianos formada por Lorenzo Herreros González (Quintanilla Sobresierra, 1885) y Petra Santamaría Calvo (Mozuelos de Sedano, 1888). Sus entonces avanzadas edades, 69 y 66 años, hacían suponer que en nuestro pueblo dispondrían de contactos familiares.

[entre 1931 y 1933, Lorenzo y Petra aparecían como perceptores del denominado "subsidio a familias numerosas", dentro de la categoría de entre 7 y 8 hijos vivos; en aquellos años, la familia Herreros Santamaría residía en Quintanilla Pedro Abarca]

Efectivamente, dos hijas de Lorenzo y Petra se habían establecido en Huérmeces en años precedentes:

  • En 1938, María Paz Herreros Santamaría (Quintanilla Sobresierra, 1913) se había casado con Félix Martínez Alonso (1906), en las segundas nupcias de éste
  • En 1953, Irene Herreros Santamaría (Quintanilla Pedro Abarca, 1931) se había casado con Julián Pérez García (1925), sastre en Huérmeces
Todo parece indicar que Lorenzo y Petra llegaron a Huérmeces dispuestos a pasar sus últimos años de vida en compañía de sus hijas, yernos y nietos. Su morada sería la casa número 4 de la calle de Hondovilla, contigua a la de Hermenegilda Arce.

Hondovilla 4 (hoy 12), en la calleja; foto: M.A. de Miguel



En el padrón municipal, Lorenzo aparece como "subsidiado", el equivalente al actual "jubilado". A lo largo de su dilatada existencia, Lorenzo había desempeñado, sobre todo, la profesión de pastor y guardián de ganado. Entre sus destinos conocidos figuran Quintanilla Sobresierra, Quintanilla Pedro Abarca y, antes de arribar a nuestro pueblo, Los Tremellos.

En 1963, al fallecer el histórico zapatero de Huérmeces (su tocayo Lorenzo Güemes), Lorenzo Herreros asumió las funciones de zapatero oficioso, realizando su modesta labor durante los pocos años que residió en nuestro pueblo.

Alguno de nosotros aún recordamos la imagen de su encorvada figura, dispuesta en el portal de su casa, afanándose en la reparación de los tacones de un zapato de señora, las suelas de una alpargata o las tiras de una sandalia.

En 1963 le fue concedida a Petra, la esposa de Lorenzo Herreros, una pensión por invalidez; Petra tenía por entonces una edad de 75 años. Pocos años después Lorenzo y Petra decidieron abandonar Huérmeces, seguramente camino de la capital provincial, dónde ya residían varios hijos de la pareja.

Lorenzo Herreros Santamaría falleció en Burgos en 1980, a la entonces más que provecta edad de 93 años. Desconozco cuándo falleció Petra.

Bien podría decirse que Lorenzo Herreros fue el último zapatero, aunque oficioso, de Huérmeces.


The Old Shoemaker, J.D. Chalfant (1899)


FUENTES

-Diario de Burgos

30-09-1909, 31-01-1913, 29-12-1920, 10-02-1923, 05-10-1923, 26-12-1923, 17-08-1931, 14-10-1955, 06-12-1959, 28-04-1968, 27-07-1980, 06-11-1982, 23-04-1987, 18-09-1993 

-Boletín Oficial de la provincia de Burgos

14-12-1882, 13-10-1883, 02-01-1903, 20-08-1903, 22-04-1905, 01-10-1906, 21-11-1906, 08-07-1907, 07-07-1914, 02-01-1918, 03-08-1925, 07-09-1931, 24-04-1932, 11-02-1963, 14-06-1965

-Censos electorales de la provincia de Burgos:

1890-1905; 1930-1936; 1946 (para los municipios de Basconcillos del Tozo, Burgos, Huérmeces, Quintanilla Pedro Abarca y Los Tremellos)

-Censos electorales de Vizcaya:

1908-1915 (para los municipios de Baracaldo y Bilbao)

-El Diario Palentino:

16-11-1978

-Padrones de población y de cédulas personales de Huérmeces:

1886, 1896, 1899, 1909, 1914, 1924, 1930, 1935, 1940, 1945, 1950, 1955, 1960, 1965 y 1970

-Matrícula de la Contribución Industrial 1883-1884 en Huérmeces

sábado, 30 de mayo de 2026

Los chicos del maíz: Huérmeces, agosto de 1960


Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que se cultivaba maíz en esta parte de Castilla. No servía cualquier tierra, por supuesto, pero se cultivaba maíz, en secano, y con relativo éxito.

También hubo un tiempo en el que, para la chavalería que había emigrado y parte de la que aún no lo había hecho, los veraneos en el pueblo duraban todo el verano: de mediados de junio a mediados de septiembre.


Fotografía: Regina Pérez Alonso (agosto de 1960)


Siempre he considerado que ésta de los "los chicos del maíz" es una fotografía de película, valga la redundancia. Está tomada en agosto de 1960, al atardecer de un caluroso día de verano.

En la fotografía aparecen cinco menores, con edades comprendidas entre los cinco y los quince años. Dos de ellos ya no habían nacido en el pueblo, aunque sí lo habían hecho sus padres; los demás, aunque habían nacido en Huérmeces, ya residían en la capital provincial o estaban a punto o muy cerca de abandonar su pueblo natal, camino de destinos intermedios en su periplo vital.

Tres de ellos se establecieron definitivamente en la ciudad de Barcelona. Otra, primero lo hizo en Burgos para luego pasar a residir en Pamplona. Y otra encaminó su vida hacia la vocación religiosa, pasando por destinos diversos y distantes: Rabé de las Calzadas, San Sebastián, Valladolid, Santander y la República del Chad.

La fotografía fue realizada en las cercanías del paraje denominado "El Rinconcillo", allí dónde todavía existía un lavadero de ropa, a la vera del cauce molinar de "Los Sabares", que abastecía de agua motriz a tres molinos. En aquellos tiempos era habitual que los chavales acompañaran a sus madres a hacer la colada, ayudando en ocasiones a transportar la ropa o a tenderla en las eras. 

Las "frescas" tierras situadas a la vera del Úrbel eran las más adecuadas para aquellos cultivos más exigentes en humedad edáfica, entre los que se encontraba el maíz, la alfalfa o la patata.

En la fotografía, los chicos del maíz son, en orden cronológico, los siguientes:

  • Raquel Villanueva Varona, 15 años, hija de Epifanio y Constantina
  • Gloria Varona Varona, 14 años, hija de Jesús y Eliecer
  • Marina Villanueva Varona, 10 años, hija de Víctor y Petra
  • Miguel Ángel Miguel Pérez, 6 años, hijo de Joaquín y Regina
  • Ana María Miguel Pérez, 5 años, hija de Joaquín y Regina

Las tres primeras eran primas hermanas entre sí. Los dos hermanos, más pequeños, también eran primos de aquéllas. Como en cualquier otro pequeño pueblo de la zona, casi todos estaban emparentados entre sí, de una manera directa o colateral.

Esta espléndida fotografía nos servirá de excusa para realizar otro tipo de fotografía, la del Huérmeces de 1960, la de un pequeño mundo que se encontraba en trance de desaparición.


HUÉRMECES 1960: UNA CIERTA ESTRUCTURA SOCIAL

En 1960, vivían en Huérmeces 293 personas, noventa de ellas menores de 18 años. A la escuela asistían unos cuarenta niños. Había tres bares abiertos y misa diaria en la iglesia.

El colectivo más importante era el de pastores de ganado. En el pueblo residían seis familias de pastores, cuyos 34 miembros suponían el 12% de la población de Huérmeces, y una parte importante de la población escolar.

El 70% de los habitantes de Huérmeces (201 de 293) habían nacido en el pueblo. Los 92 habitantes restantes habían nacido en un total de 56 localidades diferentes, destacando las más cercanas a nuestro pueblo: Montorio (10), Santibáñez (7), La Nuez de Arriba (3), Ros (3), Ruyales (3), Castrillo de Rucios (2), Pedrosa de Río Úrbel (2), Quintanilla Pedro Abarca (2), Ubierna (2), Úrbel del Castillo (2), Celada de la Torre (1), Coculina (1), Fuente Úrbel (1), Las Hormazas (1), Lodoso (1), La Nuez de Abajo (1), Quintanilla Sobresierra (1), Quintanilla Vivar (1), Las Rebolledas (1) y San Martín de Ubierna (1).

En la capital provincial habían nacido tres personas: el médico, Luis Salinas, su asistente doméstica, María Ascensión, y una familiar del cura Alejandro, María Concepción, que también realizaba funciones domésticas.

En localidades algo más alejadas, destacan las pertenecientes a la comarca de Villadiego: Castromorca (1), Icedo (1), Pedrosa del Páramo (3), Quintanilla de la Presa (1), Los Valcárceres (1), Villadiego (1), Villamartín de Villadiego (1), Villahernando (1), Villalibado (1), Villanoño (2) y Villanueva de Puerta (1). Varios eran personas pertenecientes a familias de pastores. De Villanueva de Puerta procedía el carpintero, Benjamín. De Villahernando, Laurentino. De Villalibado, Rosario. De Villanoño, Lucía y Genara.

De la comarca Bureba-Ebro y aledaños: Altable (1), Castil de Peones (1), Pradoluengo (1). De Altable procedía Gloria, la esposa del secretario.  

De las comarcas norteñas: Barrio Panizares (1), Hoyos del Tozo (1), Quintanas de Valdelucio (1), Mozuelos de Sedano (1), San Andrés de Montearados (1), Tubilla del Agua (2). De este último pueblo procedían Librada, la esposa del carpintero, y la madre de ésta, Eugenia.

De las comarcas situadas al sur y oeste de la capital provincial: Los Ausines (1), Boada de Roa (2), Castrillo Solarana (1), Celada del Camino (1), Isar (1), Pineda de la Sierra (2), Pinilla de los Moros (1), Revilla del Campo (1), Roa (1). El párroco procedía de Los Ausines; el secretario, de Castrillo Solarana. 

Por último, aparecían siete empadronados nacidos en localidades pertenecientes a otras provincias: Polientes (Cantabria), Villaescusa de Ebro (Cantabria), Valiñas (Orense), Paderne (Orense), Pozancos (Palencia), Villodre (Palencia) y Sestao (Vizcaya); un molinero, un tratante de ganado, los dueños de un negocio de mercería, la esposa de un pastor, un trabajador del molino de Retuerta y el maestro del pueblo.  

Uno de los jóvenes empadronados en el pueblo se encontraba realizando el servicio militar: Rogelio García Ubierna.

Otros jóvenes empadronados se encontraban estudiando fuera (César Javier García Girón) o en sus primeros destinos profesionales (Isidoro García, María Jesús García Girón, Fernando Serna, Jesús Montero, Orencio Girón), aunque regresaban a casa durante las vacaciones navideñas, fechas en las que se cumplimentaban los correspondientes padrones de población. 

En el pueblo residían diez viudas (Agustina, Emilia, Eugenia, Genara, Juana, Hermenegilda, Josefa, María, Rosario y Rosenda) y cinco viudos (Antonino, Bernardo, Lázaro, Miguel y Millán).

La estructura demográfica y socio-económica del pueblo permitía aún la persistencia de variados oficios y comercios:

  • pastores (6): Sabino Pérez, Gregorio Santamaría, Jerónimo Blanco, Alejandro Cuende, Rufino Martínez y Donaciano Esteban
  • molineros (3): Agapito Barrios, Aquileo García y Joaquín García
  • taberneros (3): Felisa Arnáiz, Rosario Gutiérrez y Joaquín García
  • transportistas (2): Ángel Valladolid y Valeriano Díez
  • tratante (1): Gil Montero
  • sastre (1): Mariano Crespo
  • mercería (1): Delfín Rodríguez Guerra
  • zapatero (1): Lorenzo Güemes
  • modista (1): Lucila Infante
  • herrero (1): Dionisio Alcalde Calzada
  • carpintero (1): Benjamín Humada
  • carnicero (1): Santos Ubierna
[quizás a algunos nos pueda sorprender la existencia de una mercería en el Huérmeces de 1960, pero así fue durante, al menos, siete años (1954-1960); Delfín Rodríguez Guerra y su esposa, Rosa Pérez Gil, orensanos ambos, residieron en la casa nº 5 de la calle de la Solana, y en sus bajos mantuvieron un negocio de mercería; Delfín poseía una motocicleta, con la que se desplazaba a Burgos y a otros pueblos del entorno; con anterioridad a Huérmeces, habían residido en Santibáñez, dónde nació su hija, Sara]

Por otra parte, también persistían diversos cargos oficiales:
  • médico: Luis Salinas Mendizábal
  • maestro: Emilio García Amo
  • maestra: Victoria Arce Alonso
  • secretario: Cipriano Ramos Castrillo
  • cartero: Fidel Alonso Díez
En 1960 se oficiaron tres bodas en la iglesia de Huérmeces, una de las cuales sería la última que se celebrara entre labradores residentes en el pueblo. Las otras dos tuvieron como novias a una hija del molinero Aquileo y a una hija de Emiliano Ortega, el que fuera pastor de Huérmeces durante los años cuarenta y cincuenta.

Ninguna de las tres parejas se estableció definitivamente en Huérmeces. Sus destinos finales fueron los habituales en aquellos años: Bilbao, Burgos y Madrid.

Durante aquel 1960 nacieron tres criaturas en Huérmeces. Dos eran hijos de sendas parejas de pastores y el otro lo era de una pareja de labradores. El último nacimiento en Huérmeces se produciría cinco años más tarde, en agosto de 1965.

[a partir de 1966 todos los hijos de residentes en Huérmeces nacieron en el hospital de Burgos]

En 1960 falleció una sola persona en Huérmeces: una mujer de 74 años de edad.

El alcalde era Maximiliano Crespo Díaz-Ubierna (Hces, 1928-1974) y el cura, Alejandro García González (Los Ausines, 1934-Burgos, 2020).

Rugían por caminos y carreteras los motores de una moto Ossa (José Marín), una Montesa (Delfín Rodríguez), un automóvil Seat-600 (Luis Salinas), dos camiones (Emilio Valladolid y Valeriano Díez) y un tractor Lanz (Maximiliano Crespo).


CAMBIO DE ERA: DEL POLICULTIVO AGROGANADERO AL MONOCULTIVO CERALISTA

Quince años más tarde, en agosto de 1975, ya nadie cultivaba maíz en Huérmeces. Las necesidades de forraje y pienso para el ganado habían decrecido al mismo ritmo que lo había hecho la cabaña ganadera, sobre todo en cuanto a ganado de labor. La pareja de bueyes y las mulas habían sido reemplazados por los muchos caballos de un tractor. 

Cultivos como yeros, alholvas, esparceta y maíz habían dejado paso a un monocultivo cerealista. 

En el pueblo vivían 120 personas, poco más de un tercio de las que lo hacían en 1960. Residían apenas seis niños en edad escolar por lo que, desde junio de 1973, la escuela ya estaba cerrada. Aún resistían dos bares abiertos. La misa era ahora semanal, y gracias. No se celebró boda alguna. Falleció un vecino de 75 años de edad.

El parque de tractores se había incrementado notablemente, al pasar del único existente en 1960 a los nueve existentes en 1975: Avelino, Daniel, Fidel, Ismael, Javier, Jesús, Lorenzo, Mauro y Ramiro. 


Fotografía: Diputación Provincial de Burgos, fondo Virgilio Soto (10 agosto 1975)


En una bonita fotografía de agosto de 1975, realizada por el reconocido fotógrafo burgalés Virgilio Soto, aún aparecen parvas y montones de cereal en las eras, aún puede contemplarse algún carro tradicional en buen uso, con los iniestos bien puestos.

La fotografía fue realizada desde la era de José Alonso Villalvilla, que ya había abandonado Huérmeces hacía apenas cuatro años, en compañía de su esposa, Mónica, y de su hijo pequeño, José Enrique.

En agosto de 1975, el alcalde de Huérmeces era Avelino Bárcena Villalvilla (Hces, 1923-2007), y el cura, Santos Cidad Muñoz (Villahizán de Treviño, 1925-Burgos, 2006).

En contra de lo sucedido con el Palacio de Arriba (adquirido por Belén Landáburu a finales de la década de los sesenta), el Palacio de Abajo aún se encontraba deshabitado, y en mal estado de conservación. A finales de los años sesenta había sido adquirido por Francisco Javier García-Ormaechea Quero, arquitecto municipal de Burgos, aunque no había realizado reforma alguna en el mismo. En 1976 pasaría a manos de sus penúltimos dueños, Eloy López Díez y María Luisa García Urruchi, quienes sí que reformaron y rehabilitaron el edificio, dotándolo de amplios jardines.


Fotografía: Diputación Provincial de Burgos, fondo Virgilio Soto (10 agosto 1975)


Y mientras tanto, la vida seguía. Los pueblos se despoblaban y las ciudades se superpoblaban. Los municipios rurales se fusionaban. Los bares se jubilaban. Las ermitas se hundían. Las iglesias se quedaban huérfanas de parroquianos.

Los veranos siguientes verían desaparecer totalmente parvas y trillos, carros y ubios, bueyes y mulas, leguminosas y forrajeras.


[Los entonces municipios de Quintanilla Pedro Abarca y Huérmeces se fusionaron en marzo de 1978]

[Virgilio Soto Cornejo (Burgos, 1919-2004) fue un conocido fotógrafo burgalés, que ejerció su oficio entre los años 1941 y 1995; en 2023 su familia cedió su legado fotográfico (más de 17.000 fotos) al Archivo Provincial de la Diputación, que lo digitalizó, constituyendo el denominado "Fondo Virgilio Soto", de acceso libre en la web institucional]



LOS CHICOS DEL MAÍZ

Children of the Corn es un relato corto escrito por Stephen King y publicado en 1977. Basada en él, se estrenó en 1984 una película de igual título, dirigida por Fritz Kiersch, protagonizada por Peter Horton y Linda Hamilton, y hoy en día convertida en una película de culto dentro del género de terror.




El argumento del relato no puede resultar más  inquietante: en Gatlin, un perdido pueblo de Nebraska, únicamente moran niños y jóvenes, ya que una entidad demoníaca ejerce una poderosa influencia sobre aquellos, instándolos a asesinar a todos los adultos mediante brutales rituales, para asegurarse así el éxito de la cosecha de maíz, fundamental para la supervivencia de la joven comunidad.




La pirámide de población de Gatlin era, pues, bien diferente de la existente en los pueblos de la comarca del Úrbel en aquellos mismos años.