sábado, 23 de junio de 2018

Las Arroturas, en La Frontera de Los Tremellos


La Frontera era un amplio y denso monte de roble, con un contorno asimilable a un triángulo equilátero de kilómetro y medio de lado, y de unas 125 hectáreas de extensión, situado en terrenos pertenecientes al término de Los Tremellos, aunque fronterizos con el de Ruyales del Páramo. Supongo que de ese carácter limítrofe le venía el nombre al paraje.



Vuelo americano (8 de octubre de 1956): el robledal de La Frontera, únicamente atravesado por el Camino del Monte
Monte de La Frontera visto desde La Colación, en la carretera entre Los Tremellos y Las Hormazas; a la izquierda, el camino de Fuente Verniza, que circunvala el monte por su límite occidental
Delimitado por el arroyo de Fuente Verniza al Oeste, y por el recién nacido río Ruyales al Este, casi todo su terreno se encuentra por encima de los 1010 m de altitud; el denominado Camino del Monte lo recorre de norte a sur, y otro, secundario, atraviesa su porción nororiental. En sus inmediaciones existen dos manantiales, la Fuente Fría en su periferia occidental, y Las Fuentes (o Fuente de la Teja), en la oriental, pegada al camino de Ruyales


Vuelo interministerial, realizado a finales de los años 70; La Frontera, aún virgen
Geológicamente, sus terrenos pertenecen al Terciario, en concreto al Mioceno Superior, estando la zona superior formada por calizas y margas del denominado ”Páramo” inferior, y sus laderas por margas blancas de la Facies “Cuestas”. De ahí que para poner en cultivo este roturo se hayan tenido que realizar importantes labores de despedregado.



Vuelo nacional (agosto de 1984): Las Arroturas, recién creadas a costa de un tercio de La Frontera
A diferencia de otras grandes “roturaciones” de la zona, acaecidas en los años posteriores a la finalización de la guerra del 36, la roturación de La Frontera se produjo en los primeros años ochenta del siglo pasado, cuando fue rota casi la tercera parte de su superficie, reconvirtiéndose en el paraje denominado Las Arroturas. Nos encontramos, pues, ante un roturo joven.


Ortofoto del Sigpac (Julio de 2014)

Ortofoto del Sigpac (Agosto de 2017)
Este enorme roturo consiste en una parcela de unas 37 hectáreas de superficie, en la que se aprecia una división interna en unas 26 sub-parcelas. Parece ser que esta subdivisión se realizó en función del número de agricultores que por entonces (principios de los ochenta) tenían su explotación en el pueblo. El roturo tiene un perfil ligeramente alomado, y precisamente en la zona más elevada de la loma se dibuja la separación entre las trece sub-parcelas de la porción oriental y las otras trece de la occidental.

 
Lindero pedregoso-leñoso en la porción oriental del roturo
En los linderos de las sub-parcelas de este enorme roturo abundan los apilamientos de piedra procedentes de los continuados despedregados realizados por los labradores de la zona. También en los límites con el robledal abundan estos amontonamientos de piedra, muchos de ellos casi engullidos por nuevos rebrotes de roble.


Porción occidental del roturo: sub-parcela cultivada de veza; lindero de jóvenes quejigos
En estos linderos ha ido creciendo una relativamente próspera comunidad leñosa, en la que abundan, sobre todo, ejemplares aislados de quejigo, en un vano intento por reclamar sus viejos dominios. También se han ido incorporando majuelos, endrinos, escaramujos y aulagas. Estos linderos pedregoso-leñosos se extienden de manera irregular por el roturo, por lo que cabe pensar que no en todos los límites de las sub-parcelas se procedió al amontonamiento de piedra, o que si se hizo, posteriormente se eliminaron aquellos.  

Linderos en la porción oriental del roturo
Sus tierras son aptas para el cultivo de cereal de secano, aunque también suelen sembrarse leguminosas forrajeras. Este año, por ejemplo, encontraremos trigo, cebada, centeno y veza. Las producciones medias de grano son las típicas de un buen secano fresco, con rendimientos medios del orden de 3000-3500 kg/ha.

El robledal de La Frontera está formado por el roble quejigo (Quercus faginea), árbol marcescente, cuyas hojas secas permanecen en las ramas durante toda la estación fría, hasta prácticamente la salida de las nuevas hojas en la primavera siguiente. Gracias a este mecanismo (marcescencia), los grandes herbívoros (cérvidos, principalmente) se ven disuadidos de alimentarse de brotes y ramas, ya que estas hojas secas poseen un sabor desagradable y protegen a aquellos. También son típicas de esta especie de roble las agallas (gállaras o gallarones), originadas por la picadura de un insecto (avispa de las agallas), que las utiliza para realizar su puesta de huevos.


Al fondo, el Perul y su parque eólico; a la izquierda, molinos de La Caldera (Bustillo del Páramo)
A mediados de los años noventa del siglo pasado, pocos años después de roturarse parte de La Frontera, se iniciaron las labores de concentración parcelaria en el término de Los Tremellos. El proceso de concentración afectó a 1.261 hectáreas, repartidas en 3.613 parcelas. El número definitivo de fincas se redujo a 391. Las Arroturas, al tratarse de un roturo comunal, no fueron incluidas en el proceso de concentración parcelaria. 


Al fondo, pinares de La Serna y El Corral, en Bustillo del Páramo
Hoy en día, Los Tremellos, al igual que el resto de los pueblos del entorno, se caracteriza por una bajísima población (27 habitantes censados en 2017), de la que únicamente una parte reside en el pueblo la totalidad del año. A pesar de ello, en Los Tremellos tienen establecida su explotación un total de 10 agricultores, lo que no deja de ser una cifra llamativa. 





Un camino, El Camino del Monte, atraviesa La Frontera de norte a sur. Este viejo camino de saca de madera, hoy convenientemente rehabilitado, es el que sirve de acceso a todas las sub-parcelas situadas en la mitad oriental del gran roturo. Por otra parte, un camino perimetral circunvala toda la porción oeste de La Frontera, permitiendo el acceso al resto de sub-parcelas de la mitad occidental de Las Arroturas.


La Ulaña, Curavacas y Peña Prieta

Al fondo asoma el macizo de Peña Labra-Alto Campóo; en primer plano, a la derecha, El Perul
En un día claro, las vistas desde el límite norte de La Frontera son espectaculares. En primer término, las alturas correspondientes al Perul, con sus eólicos compañeros; un poco más lejos, la lora de La Ulaña, con sus antenas, cerca ya de la entalladura del Portillo del Infierno; al fondo, el Curavacas y Peña Prieta, Peña Labra y Alto Campóo.


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