sábado, 23 de marzo de 2024

Conversaciones al sol equinoccial de una espléndida mañana de abril: Huérmeces (1979)


Recuperamos una casi olvidada sección de este blog, esa que podríamos denominar "de fotografías antiguas comentadas", basada en los recuerdos y sensaciones que a uno le vienen a la cabeza al contemplar una vieja fotografía, casi siempre perteneciente al ámbito familiar.

La fotografía en cuestión tiene ya una edad de 45 años, tiempo más que suficiente para que posen y reposen las diversas circunstancias del momento.


EL MOMENTO

La fotografía fue tomada durante las vacaciones de la Semana Santa de 1979, que aquel año cayó en la segunda semana de abril. Ese breve lapso vacacional constituía uno de los dos o tres períodos anuales durante los que regresaban al pueblo las personas que habían abandonado Huérmeces en sus años jóvenes o infantiles, para pasar unos días en compañía de sus familiares.

Visitar a aquellos familiares que no se habían ido del pueblo bien porque el éxodo de los sesenta les pilló con una edad demasiado avanzada para empezar de nuevo en otro sitio, bien porque habían decidido quedarse allí.

Por la alargada sombra que proyectan personas y cosas, parece que nos encontramos en las primeras horas de una soleada mañana primaveral.




EL LUGAR

La fotografía muestra a dos varones sentados sobre sendas piedras (seguramente viejos dinteles reutilizados) colocadas junto al muro meridional de una casa cuyo arco de medio punto (y una espada grabada en la piedra situada a la izquierda de la clave) denota cierta antigüedad.

Muchos habrán reconocido la casa; se trata de aquella situada en el antiguo número 14 de la calle de Ondovilla. En ella residió -durante los últimos años de la década de los veinte y primeros de la de los treinta- la pareja formada por Luzgerico Pérez y Lucía Alonso; Luzgerico fue uno de los varios carpinteros-carreteros que ejercieron su profesión en el Huérmeces de aquellos años. El taller de carpintería se encontraba en la casa situada justo enfrente, la que luego sería conocida como casa de Valeriano y Rosario.




En la casa de Ondovilla nacieron dos de las tres hijas de Lucía y Luzgerico: Secundina (1926) y Regina (1931); la primera, Máxima (1924) nació en la casa situada en el número 25 de la calle de la Plaza (luego conocida como casa de Mauro e Inés), primer hogar de la familia Pérez Alonso.

Luzgerico falleció en 1933 y en la casa vivió Lucía, ya viuda, durante otros veintitantos años más, hasta 1954. La casa, hoy en día, sigue perteneciendo a los descendientes de Lucía y Luzgerico.


LAS PERSONAS

Narciso y Joaquín no se veían desde finales del verano anterior y, aunque no faltaron cartas y noticias respectivas durante esos seis meses, habría ya ganas de hablar de lo divino y de lo humano, de lo rural y de lo urbano, de Castilla y de Cataluña, de España y del mundo, de Adolfo y de Felipe, del tiempo y del clima, de hijos y nietos, de padres y hermanos, de la guerra y de la posguerra, de los viejos y los nuevos tiempos, ...

España estaba inmersa ya en el proceso que luego sería denominado de "La Transición". Acababan de celebrarse las primeras elecciones constituyentes en el país, y estaban a punto de hacerlo las primeras elecciones municipales de la democracia. Quizás muchos cambios en poco tiempo, pensarían algunos. Quizás pocos cambios y muy lentos, pensarían otros. Tiempos inciertos sin duda, sobre todo para personas de cierta edad.  

Narciso se encontraba ya a punto de entrar en la setentena; Joaquín, hacía ya tres años que lo había hecho en la cincuentena. Ambos charlaban completamente ajenos al hecho de que al primero le quedaban poco más de tres años de vida, mientras que al segundo aún le restaban por vivir nada menos que cuarenta y un años.


LA FOTÓGRAFA

La fotografía fue realizada, como otras muchas de las publicadas en este blog, por Regina Pérez Alonso, recientemente fallecida. Regina era la esposa de Joaquín y la sobrina de Narciso. Sirva este post de pequeño recordatorio para con su persona.

La fotografía llegaría a casa de Narciso semanas después, bien en una carta enviada desde Barcelona, bien durante la próxima visita estival.

Eran tiempos nada inmediatos en el mundo de la fotografía. Se disparaba la foto un buen día; se revelaba el carrete días o semanas después; se compartían las fotos con familiares y amigos semanas o meses más tarde y se guardaban las fotos en una caja de zapatos puntualmente revisitada durante los años siguientes. 


EL GATO 

El gato, poco o nada interesado en disquisiciones humanas, escapa de la escena por su esquina inferior izquierda, quién sabe si al acecho de ratones o pájaros despistados, quién sabe si únicamente a la búsqueda de un lugar más tranquilo y silencioso en el que dormitar al sol de una espléndida mañana de abril.




EL CONTEXTO

Los principales acontecimientos -nacionales e internacionales- de aquel año de 1979 fueron los siguientes:

 

  • enero-febrero: revolución iraní: el Shah abandona el país el 16 de enero y Jomeini llega a Teherán el 1 de febrero
  • 1 de marzo: elecciones generales en España, las primeras constitucionales; volvió a ganar la UCD, y en el PSOE se experimentó cierta decepción por los resultados, abriéndose el debate de la renuncia al marxismo
  • 28 de marzo: accidente nuclear en la central de Three Mile Island, situada al lado de la ciudad de Harrisburg (Pensilvania), en el noreste de Estados Unidos de América
  • 30 de marzo: Suárez es investido presidente del Gobierno por segunda vez en menos de dos años
  • 19 de abril: primeras elecciones municipales de la democracia, UCD pierde fuelle y la izquierda gana poder, sobre todo en las ciudades
  • 3 de mayo: Margaret Thatcher triunfa en las elecciones del Reino Unido
  • 6 de mayo: atentado terrorista en la cafetería California 47, ocho muertos y cuarenta heridos
  • 18 de junio: firma del Tratado "Salt II" que limita la fabricación de armas estratégicas
  • 17 de julio: los Sandinistas alcanzan el poder en Nicaragua
  • 26 de diciembre: invasión soviética de Afganistán

APUNTES GENEALÓGICOS

Narciso (Huérmeces, 1910-1982)

Tatarabuelos:

  • Dionisio Varona Díaz-Ubierna (Hces, 1800)
  • Lucía Alonso Espinosa (Hces, 1806)
  • Pedro Ubierna Ornilla (Hces, 1804)
  • Gregoria  Alonso-Güemes Martínez (Hces, 1805)
  • Lázaro García Ornilla (Hces, 1787)
  • María Díaz-Tudanca Ornilla (Hces, 1786)
  • José González Pardo (Marmellar de Abajo)
  • Petra Saiz González (Cayuela)
  • José Recio (Moradillo del Castillo)
  • Juana Cuesta (Moradillo del Castillo)
  • Juan Antonio Bañuelos (Moradillo del Castillo)
  • María Lucio (Moradillo del Castillo)
  • Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna (Hces, 1779)
  • Petra Girón (Ruyales del Páramo)
  • Manuel Güemes Díaz-Villalvilla (Quintanarrío)
  • Paula Espinosa Fontúrbel (Hces, 1776)

[el apellido Pardo procede de Páramo del Arroyo; el apellido Saiz, de Arcos]

Bisabuelos:

  • Victoriano Varona Alonso (Hces, 1829)
  • María Ubierna Alonso de Güemes (Hces, 1828)
  • Antonio García Díaz-Tudanca (Hces, 1809-1884)
  • Josefa González Sáiz (Hces, 1813)
  • Santiago Recio Cuesta (Moradillo del Castillo, c. 1830)
  • Inocencia Bañuelos Lucio (Moradillo del Castillo, c. 1830)
  • José Villalvilla Girón (Espinosilla de San Bartolomé)
  • Gabina Güemes Espinosa (Hces, 1810-1876)

Abuelos:

  • Narciso Varona Ubierna (Hces, 1848-1921)
  • Eulalia Recio Bañuelos (Moradillo del Castillo, 1853-Hces, 1931)
  • Antonio García González (Hces, 1844)
  • Basilisa Villalvilla Güemes (Hces, 1847-1933)

Padres:

  • Bernardo Varona Recio (Hces, 1878-1963)
  • Constantina García Villalvilla (Hces, 1881-1928)


Joaquín (Ros, 1926-Barcelona, 2020)

Tatarabuelos:

  • Vicente Miguel Gutiérrez (Ros)
  • Gabriela González Fuente (Ros)
  • Eugenio Guerra González (Ros)
  • María Celada Pérez (Ros)
  • Plácido Bárcena González (Hces, 1796)
  • Valentina Díaz-Tudanca Valderrama (Hces, 1794)
  • Francisco González Calle (Celadilla Sotobrín)
  • Gerónima Álvarez Rodríguez (Santibáñez Zarzaguda)
  • Juan Ortega García (Ros)
  • Francisca Sadornil Triana (Villorejo)
  • Francisco Martínez Alonso (Ros)
  • Martina Gutiérrez Villalba (Ros)
  • Crisanto García Ornilla (Hces, 1795)
  • Antonia Díaz-Tudanca Ornilla (Hces, 1797)
  • Francisco Girón Díez-Mata (Hces, 1798)
  • María Varona Valderrama (Hces, 1796)

[el apellido Sadornil procede de Villorejo; el apellido Triana, de San Pedro Samuel; el apellido Alonso, de Espinosilla de San Bartolomé; el apellido Villalba, de Lodoso]

Bisabuelos:

  • Justo Miguel González (Ros, 1821)
  • Fulgencia Guerra Celada  (Ros, 1820)
  • Aniceto Bárcena Díaz de Tudanca (Hces, 1831)
  • Francisca González Álvarez (Santibáñez Zarzaguda, 1828)
  • Camilo Ortega Sadornil (Ros, 1825)
  • Emerenciana Martínez Gutiérrez (Ros, 1826)
  • Manuel García Díaz-Tudanca (Hces, 1822)
  • Manuela Girón Varona (Hces, 1824)
[Manuel García y Manuela Girón ejercieron de molineros en Retuerta durante los años centrales del siglo XIX]

Abuelos:
  • Valentín Miguel Guerra (Ros, 1857)
  • Inocencia Ortega Martínez (Ros, 1862)
  • Santiago Bárcena González (Hces, 1858)
  • Isabel García Girón (Hces, 1867)
Padres:
  • Adrián Miguel Ortega (Ros, 1884-1942)
  • Victoria Bárcena García (Hces, 1891-1931)



BANDA SONORA

Dicho lo dicho, la canción elegida como trasfondo musical no podría ser otra que Year of the Cat (1976), el popular y ya clásico tema del escocés Al Stewart

El título de la canción hace referencia al calendario lunar de Vietnam que, precisamente en aquel año de 1975 celebraba el año del gato (la canción fue compuesta en 1975, aunque publicada en 1976). Todos sabemos lo que sucedía en aquellos años en Vietnam, por lo que la elección del título tampoco tendría nada de casual.




La letra de la canción, salpicada de personajes y lugares plenos de cinefilia (Humphrey Bogart, Peter Lorre, Casablanca), hace referencia a la historia de amor que surge entre un turista y una "hippie" que se encuentran en el mercado de una exótica ciudad (quizás de Marruecos); el turista pierde el avión de vuelta a su país y se queda en la ciudad, atrapado por los encantos gatunos de la enigmática e imprevisible "hippie".

Historieta romántica aparte, el imperecedero encanto de la canción reside en su infalible melodía, plena de aciertos sonoros, caracterizada por sus largas secciones instrumentales, que incluyen solos de piano, guitarra acústica, guitarra eléctrica distorsionada y saxofón. Conviene añadir que en la deliciosa complejidad de la canción participó el legendario productor de sonido Alan Parsons.

Year of the Cat es todo un clásico, al que gusta volver de vez en cuando, aprovechando cualquier escusa para ello.

Al Stewart, a sus 78 años de edad, sigue en activo y en forma; únicamente con algo menos de pelo en la cabeza y algún kilogramo de más en en su antaño magra figura.


sábado, 9 de marzo de 2024

El variado territorio del municipio de Huérmeces


Hasta el año 1978 Huérmeces constituyó un municipio conformado exclusivamente por la localidad homónima. Fue entonces cuando se produjo la fusión con el municipio vecino de Quintanilla Pedro Abarca, compuesto por los pueblos de Ruyales, San Pantaleón y la propia Quintanilla. Se mantuvo el nombre de Huérmeces para el nuevo municipio, por tratarse de la localidad con mayor población dentro del municipio resultante.

Si hubiera que preparar un breve texto para una enciclopedia geográfica contemporánea, el epígrafe relativo al municipio de Huérmeces diría algo así como:

HUÉRMECES: municipio de la provincia y partido judicial de Burgos, comarca de Odra-Pisuerga; conformado por las localidades de Huérmeces, Quintanilla Pedro Abarca, Ruyales del Páramo y San Pantaleón del Páramo; extensión 49 km2; población 157 habitantes; drenado por los ríos Úrbel y Ruyales; el municipio limita al norte con los términos de La Nuez de Arriba y Montorio; al este con los de Montorio, Castrillo de Rucios y Ubierna; al sur con el de Santibáñez Zarzaguda; y al oeste con los de Ros, Los Tremellos, Espinosilla de San Bartolomé, Bustillo del Páramo y Acedillo.


Huérmeces y las tierras altas de Ruyales; al fondo, El Perul-La Pinza; y más al fondo, Peñas de Cervera


Hoy en día, en el que la prevalencia de los datos a nivel municipal resulta absoluta, quizás merezca la pena recordar que cada entidad poblacional mantiene un territorio bien definido (sobre todo a escala catastral), y que detrás de esa entidad territorial existe una historia y unas circunstancias.

Los términos territoriales de cada localidad fueron fijados -probablemente- en tiempos medievales; posteriormente se produjeron algunas modificaciones, en función de la aparición de despoblados o de la resolución de antiguos conflictos territoriales.

 

San Pantaleón del Páramo y la carretera hacia Quintanilla Pedro Abarca, con el alto de Los Dolores al fondo

PLANIMETRÍA: CUATRO TÉRMINOS CON DESIGUAL EXTENSIÓN 

Puede resultar interesante realizar una comparación entre la extensión y la población de cada uno de los cuatro términos que conforman el municipio de Huérmeces. Y mejor hacerlo con los datos demográficos anteriores al éxodo rural (censo de 1857, por ejemplo), ya que los actuales (empadronados 2023) no ofrecen una visión realista de las personas que habitan en cada pueblo durante la mayor parte del año.

 


El término de Huérmeces resulta ser, claramente, el de mayor extensión de los cuatro, ocupando algo más de la mitad de la superficie total del término municipal. El término de Ruyales supone casi una quinta parte del total. El de Quintanilla, una séptima parte. Y el San Pantaleón, poco más de la décima parte.




En cuanto a la relación existente entre superficie y población de cada término, salta a la vista que se constata una cierta proporción directa entre ambas variables. Es cierto que, si nos remontamos algo más en el tiempo, y consideramos los datos demográficos del Censo de la Corona de Castilla de 1646, comprobaremos que dicha relación entre población y extensión de cada término resulta aún más evidente:

  • Huérmeces: 175 habitantes (53,7%) [superficie 55,4%]
  • Ruyales del Páramo: 60 habitantes (18,4%) [sup. 19,9%]
  • Quintanilla Pedro Abarca: 55 habitantes (17%) [sup. 13,8%]
  • San Pantaleón del Páramo: 35 habitantes (10,9%) [sup. 10,8%]

Cuanto más nos acerquemos en el tiempo a la época en la que quedaron fijados los términos territoriales de cada aldea, mayor relación existirá entre la población y la extensión de cada término. Así tenemos que, en el siglo XVI, Ruyales era una localidad algo más poblada que Quintanilla (en contra de lo que sucede en nuestros días) y que de ahí la mayor extensión de su término.


Ruyales del Páramo y dos de los cinco pinares de cabecera del río homónimo



También hay que considerar que la extensión original de un término estaba condicionada no solo por la importancia demográfica del lugar sino que también por la económica y administrativa (presencia de artesanos, escribanos, molineros, arrieros, pastores, maestros, médicos, ...). En algunos casos, también la iglesia pudo intervenir en la mayor extensión original de alguno de los términos, así como los intereses señoriales vigentes durante aquéllos tiempos. 

No obstante, estas correlaciones entre superficie y población no suelen ser tan evidentes en zonas de clara vocación ganadera, con abundancia de montes y pastizales, y con pueblos muy separados en el espacio (generalmente situados en zonas muy montañosas). 


ALTIMETRÍA: 260 METROS DE DESNIVEL ENTRE EL NORTE Y EL SUR

El mapa topográfico también nos puede servir para evidenciar otros contrastes entre los cuatro términos. Comprobamos cómo la altitud del territorio municipal es sensiblemente más alta en la mitad septentrional que en la meridional. Ruyales, Quintanilla y Pantaleón son los "pueblos de arriba", vistos desde Huérmeces.

En la tabla siguiente se encuentran resumidos los hitos altimétricos de cada término, tanto en sus máximos como en sus mínimos:




En la mayor parte de los casos, las mayores altitudes se encuentran ubicadas sobre los afloramientos rocosos existentes en las orlas calizas que, por el norte y el este, limitan el término municipal. Las parameras terciarias que aparecen al oeste del término presentan, por el contrario, una altitud ligeramente inferior, así como un perfil mucho más plano, no modelado por los intensos plegamientos que afectan a la porción septentrional. 

Así tenemos que las máximas altitudes de cada término son: 
  • Huérmeces: San Vicente (1043), Cuesta el Cuerno (1042), Cotejón (1034), Alto Valdevacas (1033) y La Lastra (1032)
  • Ruyales del Páramo: La Lastra (1050), San Benito (1032), Valdaña (1031) y Honquijosa (1025)
  • Quintanilla Pedro Abarca: La Pinza (1131), Corral Nuevo (1098), Peña del Gato (1051), Trulla (1049), Peña Flecha (1032) y La Peñuelas (1027)
  • San Pantaleón del Páramo: La Lastra (1054), Trulla (1043), San Cristóbal (1041), Peñas Lisas (1041) y El Otero (1013)



LOS DIFERENTES APROVECHAMIENTOS DEL TERRITORIO

La extensión de cada territorio también se encontraba matizada por caracteres físicos tales como la calidad y cantidad de las tierras de labor, la abundancia de pastizales para el ganado y de montes para el suministro de leña, así como la abundancia de aguas corrientes y manantiales.

En la tabla siguiente se resumen los tipos principales de aprovechamiento de cada término ("pastizales-otros" incluye "prados", "improductivo", "matorral" y "mixtos"):




En cuanto a "tierras de labor" el término de Ruyales el que mayor importancia relativa adquiere, con el 57% de su territorio ocupado por ese aprovechamiento; en un punto intermedio se encuentra Quintanilla (48%); en un escalón inferior, Huérmeces (39%) y San Pantaleón (37%). 

Conviene matizar que una cosa es la cantidad de terreno dedicado a la agricultura y otra muy distinta la calidad del mismo, condicionada por el sustrato geológico, la edafología de los suelos y la pendiente de estos. Huérmeces posee más tierras de labor de primera calidad, situadas en la amplia vega del Úrbel; lo mismo puede decirse de la más estrecha vega del río San Pantaleón, en el pueblo homónimo. Las tierras de labor de Quintanilla y Ruyales, por su parte, poseen menor calidad agronómica, con abundancia de terrenos arenosos y arcillosos. 

En cuanto a "pastizales-otros", los cuatro términos se encuentran en una situación similar en cuanto a importancia relativa: entre el 40% de Quintanilla y Huérmeces, el 39% de San Pantaleón y el 38% de Ruyales. La abundancia de pastizales solía estar relacionada con la antaño importancia de la cabaña ganadera de cada aldea, aunque aquí también resulta matizable por la calidad de cada pastizal.


Huérmeces y montes de encina de Rallastra e Isilla-Valdeogoba


Finalmente, en "forestal" (en sentido amplio) destacan por su importancia relativa Quintanilla (28%) y San Pantaleón (25%), con buenas masas de pinos, quejigos y rebollos, así como puntuales encinares en Valcabado y en las alturas de La Pinza. En el extremo opuesto destaca Ruyales (5%) que únicamente posee cinco manchas de pinar de repoblación, plantadas en los años cincuenta del siglo XX. Huérmeces (21%) también posee importantes masas forestales, sobre todo de encinares, aunque en los años cincuenta se ejecutaron plantaciones de pinos en tres parajes diferentes. También cuenta con cinco pequeñas choperas.

En tiempos pasados, únicamente Ruyales podría haber sufrido ciertas carencias en cuanto a suministro de leñas, fuera de los pequeños bosquetes de galería que existieran a la vera de los arroyos.

 

GEOLOGÍA: DEL TRIÁSICO AL MIOCENO

Quizás un mapa geológico también constituya una buena manera de constatar cómo las características del medio condicionan el uso humano del territorio. El territorio del municipio aparece en el cuadrante SW de la hoja nº 167 (Montorio) del Mapa Geológico Nacional.




Las características geológicas de cada término quedan patentes echando un vistazo al mapa: desde el casi monocromo ocre de Ruyales hasta la variedad cromática de los otros tres; en general, nos encontramos con un territorio rico y variado en estratos geológicos, no en vano parte del mismo está incluido en el Geoparque de Las Loras. 

  • Ruyales: el predominio del color naranja (21) indica la abundancia de arcillas rojas de la Facies "Alar de Rey" (Mioceno). Y así son los terrenos del término, arcillosos, con abundancia de tonos ocres, suaves lomas y casi total ausencia de afloramientos rocosos de importancia, excepto las calizas de páramo, que aparecen en las cornisas de aquellos. Son, en general, tierras esteparias, poco aptas para bosques de encina o de roble, aunque sí para brezales y pinares de repoblación. A pesar de su aspecto árido, abundan las fuentes de agua, con presencia incluso de lagunas estacionales.
  • Huérmeces: existe un claro contraste entre las porciones NE y SW del término; en la primera predominan los terrenos calizos pertenecientes al Cretácico Superior (Cenomaniense-Turoniense-Coniaciense), en forma de lastras, escarpes y plegamientos (San Vicente, Rallastra, Valdegoba, Itero, La Lastra, Monte las Eras). Dentro del Cretácico Inferior encontraremos arenas albienses (Facies "Utrillas") en Valdefrailes, La Coronilla-San Miguel, Carromaribáñez y Valdegoba. En Los Cotorros aparecen las rocas más antiguas del término (Trías-Lias), rodeadas de terrenos arcillosos y yesíferos. En el extremo oriental del término (Páramo y sus laderas, Val), sin embargo, predominan los terrenos del Mioceno (calizas y margas del "Páramo", margas de la Facies "Cuestas"), con preponderancia de suelos pedregosos. En el extremo occidental del término (Navas y Valdevacas) encontraremos terrenos de arcillas rojas (Facies "Bureba"). Toda la vega del Úrbel, incluidos los terrenos de fondo de los vallejos por el oeste (Valdelebrín, Buen Tudanca Valdeporros), está formada por los terrenos más jóvenes del término, y también los de mayor calidad agronómica.

San Vicente, Valdetope, Praos de Vega y Rallastra, vistos desde el  mirador de Valdogoba


  • Quintanilla Pedro Abarca: el término de este pueblo contiene, sin duda, la estrella geológica de todo el municipio: el diapiro de Valdepino, con sus ofitas redondeadas (solo visibles a pie de campo) como principal testigo. No se trata de un paraje paisajísticamente espectacular aunque, con un mapa geológico en la mano, adquiere su auténtica dimensión. A este singular punto de interés geológico ya se le dedicó un post hace tiempo: El diapiro de Valdepino. En el resto del término de Quintanilla encontramos un buen compendio del Jurásico y del Cretácico, desde las alturas de La Pinza hasta los arenales de Robledillo, pasando por los afloramientos rocosos de Los Molares y la Peña del Gato.

El diapiro de Quintanilla Pedro Abarca, que ocupa parte de Valdepino


  • San Pantaleón del Páramo: este término también incluye estratos geológicos del Trías-Lias (Los Cotorros-Entre Oteros), rodeados de tierras arcillosas. Abundan los terrenos arenosos albienses (Facies "Utrillas") en Lo Ancho-La Pastiza y ladera norte de La Veguilla. Toda la porción oriental del término se encuentra dominada por las alturas calizas que discurren entre Valcabado y Trulla.


HIDROLOGÍA: ÚRBEL, HORMAZUELA Y UBIERNA

El río Úrbel constituye la principal arteria drenante del municipio. Y ha sido su acción erosiva el principal hacedor de una parte de su paisaje, que se plasma sobre todo en el desfiladero de Fuente la Hoz y en los vallejos laterales (Buzón, Valdegoba, Valdetope y Valdegabas, principalmente)

Un afluente del Úrbel, el río de San Pantaleón, que nace en las laderas meridionales de La Pinza, ha sido el encargado de erosionar el paisaje en los términos de Quintanilla y San Pantaleón, aunque la naturaleza geológica de aquellos ha ocasionado paisajes bien diferentes.
 

El Perul, El Caracol, el caserío San Pantaleón y parte de La Veguilla, vistos desde el alto de Buzón



Por su parte, la amplia cabecera del río Ruyales, afluente del Hormazuela, ha sido la causante del peculiar paisaje estepario de la mayo parte del término de Ruyales.

En la tabla se resumen los hitos hidráulicos de los tres ríos principales del término municipal (longitud de cada uno dentro del territorio, número de puentes y vados que los cruzan, y número de molinos harineros que funcionaron con sus aguas):




Con carácter secundario, en el territorio del municipio también aparecen otros ríos y arroyos que drenan aguas y modelan paisaje: el río de San Pedro (o de Espinosilla) afluente del Hormazuela; y el arroyo de Rucios, afluente del Ubierna. 

En la tabla siguiente se resume la importancia relativa de cada una de las subcuencas higrológicas que drenan el término municipal:
 





En cuanto a la importancia de las subcuencas en cada uno de los cuatro términos, encontramos que:

  • Huérmeces: el 78% de su término drena sus aguas al río Úrbel; un 15% del mismo (Navas, Valdevacas y Valdecofrades) lo hace hacia el arroyo de Rucios, afluente del río Ubierna; y un 7% (La Veguilla) al río de San Pantaleón
  • Ruyales: el 74% de su término drena sus aguas al río Ruyales, mientras que el 26% restante (San Benito, Honquijosa y El Chopillo) lo hace hacia el río de San Pedro (río de Espinosilla), afluente del Hormazuela
  • Quintanilla: el 93% de su término drena sus aguas hacia el río de San Pantaleón, mientras que un 7% (Peña del Gato) lo hace hacia el río de San Pedro (río de Espinosilla), afluente del Hormazuela.
  • San Pantaleón: el 100% de su término drena sus aguas hacia el río de San Pantaleón
 
PAISAJES Y PARAJES DESTACABLES

La selección de paisajes y parajes destacables, y más a pequeña escala, no deja de ser un ejercicio totalmente subjetivo, de manera que ciertos lugares que a uno le parecen sobresalientes a otro pueden no decirle absolutamente nada.

Aparte de los valores paisajísticos de un territorio (condicionados sobre todo por la geología y la hidrología) existen otros que, aunque no resulten tan llamativos, también merecen su consideración: los ecológicos y los histórico-arqueológico-etnológicos.

1. Parajes destacables por sus valores paisajísticos:

  • Huérmeces: Mirador de Peña Rallastra, Valdegabas, Mirador de Valdegoba, Mirador del Alto la Cruz, 
  • Ruyales del Páramo: Valdefrailes, La Diusa-Honquijosa
  • Quintanilla Pedro Abarca: Alto de La Pinza, Corral Nuevo de la Pinza, Las Peñuelas
  • San Pantaleón del Páramo: Valcabado, Peñas Lisas

Quintanilla: Las Peñuelas y Valdementero; al fondo, El Perul



2. Parajes destacables por sus valores geológicos:

  • Huérmeces: Peña Rallastra, Desfiladero de Fuente la Hoz, vallejo de Val
  • Quintanilla Pedro Abarca: Diapiro de Valdepino, Peñas de Moñico-Los Molares
  • San Pantaleón del Páramo: Valcabado, afloramientos triásicos y jurásicos de Los Cotorros-Entre Oteros

San Pantaleón del Páramo y la pequeña vega del río de San Pantaleón



 3. Parajes destacables por sus valores ecológicos:

  • Huérmeces: encinares de Monte las Eras y Valdevacas, encinares de Rallastra y San Vicente, encinares del vallejo de Buen Tudanca, rebollares de Los Cotorros, quejigar de Valdetope, laderas de Itero
  • Ruyales del Páramo: pinar de Las Mayas, La Laguna
  • Quintanilla Pedro Abarca: rebollares de Robledillo, quejigares de La Pinza, pinares de Valdechondo-Rocicero, encinares de La Pinza
  • San Pantaleón del Páramo: rebollares de Los Cotorros-Entre Oteros

4. Parajes destacables por sus valores históricos, arqueológicos o etnológicos:

  • Huérmeces: Vegas Negras, Casares de Quintana, Puente de La Parte (Puente Miguel), calzada del Alto la Cruz, La Coronilla-Cuesta Castillo, La Nevera, castro de San Vicente, cueva de Vadegoba
  • Ruyales del Páramo: túmulos de La Mina (I y II), La Venta, Ocejo,
  • Quintanilla Pedro Abarca: ermita de Robledillo, Corral Nuevo de La Pinza
  • San Pantaleón del Páramo: desaparecida ermita de Los Dolores, Valcabado, El Portillo, Ontoñel (Hontiniel)

Ruyales: túmulo de La Mina; al fondo, pinares de Las Mayas y Valdefrailes-San Benito 



Los valores geológicos de ciertos parajes del término municipal se plasmaron en la incorporación de parte del territorio (aproximadamente, el tercio NW del TM) al Geoparque de Las Loras:
  • Quintanilla Pedro Abarca: la totalidad de su término
  • San Pantaleón del Páramo: la totalidad de su término
  • Huérmeces: Alto la Cruz, San Vicente, Rallastra, Valdetope, Valdefrailes, Valdegabas, La Bagoya, La Veguilla y Los Cotorros
  • Ruyales del Páramo: La Lastra, San Benito y Honquijosa



Por otra parte, los valores ecológicos de los bosques de encinas, quejigos y rebollos de La Pinza y Robledillo ocasionaron que unas 105 hectáreas de esta zona (término de Quintanilla Pedro Abarca) fueran incluidas en el LIC "Humada-Peña Amaya", dentro de la Red Natura 2000.


PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

En la mayor parte de los pequeños pueblos de Castilla, la iglesia parroquial constituye su principal elemento arquitectónico; en ocasiones, también encontraremos ermitas supervivientes, dispersas por diversos parajes del término.

En algunos pueblos también pueden encontrarse edificaciones civiles de gran tamaño, de origen más o menos defensivo, y en mejor o peor estado de conservación. En Huérmeces se conservan dos palacios (uno barroco, el otro renacentista) y las ruinas de una torre del siglo XV.

La presencia, en algunas casas, de escudos y puertas en arco de medio punto (o con dintel decorado) denotan un pasado con cierta abundancia de hidalgos. En Huérmeces sobreviven cinco casas blasonadas, habiendo desaparecido al menos un escudo en las últimas décadas.

Por último, también encontraremos fuentes públicas, alguna de cierta antigüedad (San Román, Ruyales), aunque la mayor parte de ellas procedan de principios del siglo XX. En el término de Quintanilla Pedro Abarca aparecen fuentes recientemente rehabilitadas (Canaleja, Robledillo, Camino de La Nuez de Arriba).

Importancia patrimonial tienen también los dos puentes de piedra que cruzan el Úrbel en el término de Huérmeces: el del barrio La Parte (Puente Miguel) que daba servicio al camino real de Burgos a Reinosa, y el Puente Comparanza o de La Pradera, que daba servicio al camino entre Huérmeces y Ros.

Un la tabla siguiente se resume el listado de elementos arquitectónicos principales en el término municipal.
 



Las cuatro iglesias parroquiales presentan un buen estado de conservación, fruto de recientes rehabilitaciones, financiadas con fondos de diversa procedencia (municipal, autonómico, arzobispal) y posibilitadas gracias al maná eólico. 

Las cuatro iglesias del municipio contienen elementos constructivos que van desde el románico al neoclásico, pasando por el gótico, el barroco y el renacentista. El tamaño de cada edificio va en consonancia con la antaño importancia demográfica, económica y administrativa de cada pueblo.

También las dos ermitas supervivientes (Robledillo y Cuesta Castillo) presentan un buen estado de conservación. Su espartana arquitectura no hace posible su datación exacta, aunque su origen se remonte a tiempos bajomedievales.

Huérmeces tuvo siete ermitas. Las de La Blanca y San Pedro desaparecieron durante el primer tercio del siglo XIX; las de San Román y San Miguel lo hicieron a mediados del siglo XVIII; suponemos que las otras dos ermitas que existieron en el pueblo (San Vicente y San Torcaz) lo hicieron en algún momento del siglo XVI.

La ermita de Los Dolores, en el límite entre San Pantaleón y Quintanilla, desapareció a finales del XIX o principios del XX. La de San Andrés, en Ruyales, lo hizo a principios de los años setenta del siglo XX. 
 

MAPAS TOPOGRÁFICOS ANTIGUOS: CUANDO EL TÉRMINO AUN IMPORTABA

En la página Centro de descargas del CNIG pueden consultarse y descargarse mapas topográficos antiguos (las planimetría y altimetrías de principios del siglo XX) y las diversas ediciones del Mapa Topográfico Nacional a escalas E50 y E25.

Las planimetrías y altimetrías del entonces término municipal de Huérmeces se editaron en 1911. En la esquina superior derecha pueden observarse las mediciones finales del término, que se realizaron -sobre mapa- con un planímetro ortogonal Wetli (Wetli & Starke). No existen grandes diferencias con las mediciones modernas, realizadas con métodos más exactos. No existieron discrepancias en los límites con los pueblos vecinos.







Las planimetrías y altimetría del entonces término municipal de Quintanilla Pedro Abarca se editaron dos años después, en 1913. En la esquina superior izquierda pueden observarse las mediciones realizadas con el planímetro Wetli para cada uno de los tres términos que conformaban el antiguo término municipal. Existen algunas pequeñas diferencias con las mediciones modernas. No hubo acuerdo en las líneas límite entre los términos de Ruyales y Los Tremellos, y entre los términos de Quintanilla Pedro Abarca y La Nuez de Arriba.







Unos años más tarde, en 1955, se editó la hoja nº 167 de los denominados "catastrones", que sirvieron para realizar la nueva edición del Mapa Topográfico Nacional a escala E50. En la porción SW de la hoja aparecen los entonces términos municipales de Huérmeces y Quintanilla Pedro Abarca, manteniéndose en este último los límites entre los tres términos que lo conformaban, por lo que también consideramos de cierto interés a este viejo mapa.





LOS LÍMITES DEL MUNICIPIO DE HUÉRMECES

El municipio de Huérmeces se encuentra enclavado en el cuadrante noroccidental de la provincia de Burgos, incluido en la comarca Odra-Pisuerga, aunque en ocasiones (agricultura, vegetación, bio-climatología) aparece incluido en la comarca de Páramos.




El municipio de Huérmeces se encuentra rodeado por otros seis términos municipales, de muy diferentes orígenes y composiciones:

1. Municipios que mantienen su composición y extensión desde mediados del siglo XIX:

  • Úrbel del Castillo: mantiene su composición (Úrbel, La Nuez de Arriba y Quintana del Pino) desde mediados del siglo XIX, aunque cambiando su denominación (se llamó La Nuez de Arriba hasta finales del siglo XIX)
  • Montorio: mantiene su composición y extensión desde el mismo nacimiento de los nuevos municipios a consecuencia de la división provincial de Javier de Burgos (1833). Es de los escasos municipios de pequeño tamaño de la provincia de Burgos conformados por una única localidad.
  • Las Hormazas: mantiene su composición (los tres barrios de Las Hormazas y la pequeña localidad de Espinosilla de San Bartolomé) desde mediados del siglo XIX

2. Municipios nacidos durante las décadas de 1960 y 1970:

  • Merindad de Río Ubierna: nació durante la década de 1970, como resultado de la fusión de doce viejos municipios: Celadilla-Sotobrín, Cernégula, Gredilla la Polera, Hontomín, Masa, La Molina de Ubierna, Quintanarruz, Quintanilla Sobresierra, Sotopalacios, Ubierna, Villanueva de Río Ubierna y Villaverde Peñahorada; hoy está formado por un total de 21 localidades y una granja.
  • Valle de Santibáñez: nació durante la década de 1970, como resultado de la fusión de nueve viejos municipios: Avellanosa del Páramo, Las Celadas, Mansilla de Burgos, La Nuez de Abajo, Las Rebolledas, Ros, Santibáñez Zarzaguda, Los Tremellos y Zumel; conformado por un total de 10 localidades (las cabezas de los antiguos municipios más la aldea de Miñón)
  • Villadiego: se originó entre los años 1968 y 1978, al ir fusionándose los antiguos municipios de Olmos de la Picaza-Villanoño-Castromorca (1968), Arenillas-Villahernando-Villalibado-Villaute (1970), Barrios de Villadiego (1970), Villalbilla de Villadiego (1970), Villanueva de Puerta-Boada-Hormicedo-Icedo (1970), Villusto (1970), Villavedón-Palazuelos-Rioparaíso (1972), Tapia (1973), Los Valcárceres-Fuencivil-Quintanilla de la Presa (1973), Acedillo-Bustillo-Hormazuela (1975), Coculina-Brullés-Melgosa de Villadiego (1975), Villanueva de Odra (1976), Sandoval de la Reina (1978) y Villahizán de Treviño (1978). En total, 33 localidades, incluida la cabeza municipal (Villadiego), y dos despoblados (Icedo y Hormicedo)

En verde, los municipios circundantes; en morado, las entidades locales menores 





PRÓXIMAS ENTRADAS

En una próxima entrada se tiene prevista la publicación de un post relativo a la distribución, extensión y composición de las principales masas forestales existentes en el término municipal de Huérmeces, así como una pequeña referencia a los bosques y montes de los municipios del entorno inmediato.

A lo largo del año, también se tiene la intención de publicar una entrada relativa al contenido comparativo de las respuestas generales del Catastro de Ensenada para las localidades de Quintanilla Pedro Abarca, Ruyales del Páramo y San Pantaleón del Páramo.