sábado, 14 de julio de 2018

El Embid de Úrbel


Justo en el límite oriental de La Mesa de Úrbel -la más meridional de las loras- existe un peculiar paraje. Allí dónde La Tabla, el cinturón inferior de la lora, describe una amplia curva, un arroyo ha ido excavando sobre la roca, durante milenios, un estrecho y profundo vallejo: El Embid.


Ortofoto del Sigpac (mediados de agosto de 2017)


Esta pequeña “garganta”, de unos 2 kilómetros de longitud, discurre entre el nivel inferior de La Tabla (1000 m) y su desembocadura en el río Urbel, en el paraje de Los Cascajos, a la altura de los molinos de Úrbel (930 m).


El Embid, desde su ladera oriental


El arroyo está seco la mayor parte del año, pero en episodios de fuertes precipitaciones o deshielos importantes puede presentar un caudal respetable, con saltos de agua, surgencias desde cuevas situadas en su zona superior e, incluso, alguna pequeña cascada.



Como prueba de la potencia que puede alcanzar el agua durante aquellos cortos episodios, encontraremos en el tramo final señales evidentes de recientes procesos erosivos, con importantes cortados en el lecho de gravas y arenas allí acumuladas.

DESCENDIENDO POR EL EMBID:




El Embid es recorrido -en prácticamente toda su longitud- por una senda poco marcada, que discurre siempre por el fondo del vallejo. En primavera, o en días frescos, puede considerarse un agradable paseo recorrer todo el sendero, descendiendo desde su arranque superior hasta la desembocadura en el Úrbel. En verano, sin embargo, su escasa aireación no hace muy recomendable el internarse en él.
El Embid, desde Corralejos


Finca cultivada en el arranque del Embid


Después de la finca, una serie de escalones rocosos


Al poco de adentrarnos en el vallejo, aparece una senda bien marcada


En el tramo final, aparecen plantaciones de pinar


El arroyo estacional del Embid, seco a mediados de mayo


Procesos erosivos en el tramo final del arroyo


El arroyo se encamina hacia el Úrbel, que discurre entre chopos, al fondo


Desembocadura del arroyo del Embid, a la altura de los molinos de Úrbel
La vuelta puede realizarse por el camino que discurre por toda La Tabla, paralelo y muy cerca siempre del cortado; este camino se corresponde con el antiguo Camino Real de Burgos a Aguilar y Reinosa, que en el tramo entre Huérmeces y Úrbel, asciende por Ruyales y el portillo de El Caracol.



Por La Tabla, el cinturón inferior de La Mesa, discurre el viejo camino real


El viejo camino real, poco antes de descender hacia Úrbel del Castillo


LA VEGETACIÓN:

El Embid posee un amplio muestrario de especies vegetales, desde las típicamente esteparias, que medran en las planicies de La Tabla, hasta otras más características de exposiciones más frescas y protegidas: avellano (Corylus avellana), encina (Quercus ilex subsp. ballota), uva de oso (Arctostaphylos uva-ursi), guillomo (Amelanchier ovalis), pino (Pinus sylvestris), agracejo (Berberis vulgaris), morrionera (Viburnum lantana), peonías (Paeonia officinalis subsp. microcarpa), gladiolo silvestre (Gladiolus illyricus), etc.


Agracejo

Morrionera

Gladiolo silvestre

Peonía, a la salida del Embid

Uva de oso
 Cuesta Brezal
En Cuesta Brezal pude observarse un curioso paisaje formado por matas aisladas de encina, pinos dispersos, guillomos salpicados y denso tapiz de brezo y uva de oso.





LA CUEVA:

En la zona superior del Embid existe una cavidad, denominada Cueva Jorgina:


Vaguada en la que se encuentra la cueva Jorgina
“un tubo de presión de 91 metros de desarrollo horizontal con una boca de muy reducidas dimensiones. Según nos adentramos en la galería, esta se amplía hasta tener 2,3 por 2,8 metros de dimensiones medias. Este túnel constituye toda la cavidad donde encontramos dos lagos situados en el máximo desnivel (8,26 metros). Esta cueva se convierte en surgencia activa en época de lluvias y prácticamente durante todo el invierno” (niphargus.net)





EL CORRAL:


En las alturas que bordean El Embid por oriente, existe un espléndido ejemplar de corral circular, el denominado Corral del Borquillo.

Corral de unos 25 m de diámetro, con una pared que casi alcanza el metro y medio de altura en algunos tramos, y con puerta abierta al SE, curiosamente idéntica orientación a la registrada para la entrada del típico dolmen de corredor de la zona.



EL TÚMULO:

En las alturas de La Tabla, también está registrado el denominado Túmulo del Embid: de más de 9 metros de diámetro y metro veinte de altura (Moreno Gallo). 



 

EL TOPÓNIMO:


El topónimo Embid (también apellido) procedería en última instancia del latín "antepectum" (repecho, cuesta) [cfr. catalán "ampit" =inicio de una elevación]; por influjo mozárabe y/o árabe daría *Ambit > Ambite que aparece también como topónimo en la provincia de Madrid. Embid o Ambite harían referencia, por tanto, a lugares situados en una cuesta o repecho, en el inicio de una elevación (Celdrán Gomariz). Parece ser ésta característica común de los lugares así llamados, enclavados todos en ribazos o terrazas fluviales.


Toponimia mayor:


Embid: municipio de la provincia de Guadalajara, en la comarca del Señorío de Molina-Alto Tajo, con 40 habitantes.

Embid de la Ribera: pedanía del municipio de Calatayud, en la provincia de Zaragoza, de 67 habitantes.

Embid de Ariza: municipio de Zaragoza, comarca de la Comunidad de Calatayud, de 41 habitantes.

Ambite: municipio de Madrid, de 607 habitantes, situado en la comarca Cuenca del Tajuña o comarca de las Vegas.


Toponima menor:


El Embid/El Embit: despoblado de La Piedra, a 2 km al NW del pueblo, cerca de Valdehayas; leyenda del pellejo de oro escondido debajo del Peñón, la enorme roca solitaria anclada a la entrada al pequeño vallejo.

Lenví/Embí/El Embid: 3 km al NW de Monasterio de Rodilla

El Embid: término de Sedano (B. Osaba, 1966)

Embí/Embiz: entre Frías y Tobera (zaleza.blogspot.com)


EL APELLIDO:


En España, existen unas 2000 personas que llevan Embid por apellido (1000 como primer apellido, otras tantas como segundo); sobre todo en las provincias de Zaragoza, Guadalajara y Huesca.

miércoles, 4 de julio de 2018

Una primavera atípica




Tras un invierno lluvioso, sobre todo en su recta final (en marzo se registraron unos 150 litros por metro cuadrado), llegó una primavera que ha tenido de todo un poco:


Cebada en Las Fuentes (Los Tremellos)
-durante la primera quincena de abril se registraron importantes precipitaciones (unos 60 litros) y las temperaturas fueron más bien frescas.


Campos de cereal comenzando su viraje a dorado, Sorredondo (San Pantaleón)
-la segunda quincena de abril, sin embargo, resultó seca y de temperaturas suaves.


Centeno y, al fondo, trigo-cebada-trigo, en la Bajada de Navas (Ruyales)
-la primera quincena de mayo también resultó seca, aunque con episodios de fuertes heladas para la época (entre los días 12 y 13 se registraron mínimas del orden de -2ºC, que ocasionaron importantes daños en brotes de nogal e, incluso, fresno).


Robledillo (Quintanilla Pedro Abarca)
-la lluvia retornó durante la segunda quincena de mayo, sobre todo a partir del día 23, prolongándose durante el resto de la misma (unos 40 litros).

Cebada y -en los linderos- avena loca, Camino Tremello (Huérmeces); al fondo, Val
-durante la primera quincena de junio prosiguieron diversos episodios de precipitación (unos 30 litros).


Trigo en Camino Tremello (Huérmeces)
-y, finalmente, la segunda quincena de junio trajo consigo otro episodio de lluvia entre los días 26 y 30 (otros 20 litros, aunque con fuertes descargas puntuales: en Úrbel, el día 26, se registraron unos 100 litros por metro cuadrado en muy poco tiempo).

 

Explosión de margarita silvestre en los terrenos arenosos de Lo Ancho (San Pantaleón)
Todo este vaivén de lluvias y temperaturas ha ocasionado los siguientes efectos sobre el paisaje de La Comarca:

 

-los campos de cultivo, que comenzaban a experimentar cierta sed a mediados de mayo, han recibido generosos riegos desde entonces, lo que se ha traducido en que, a primeros de julio, presenten un aspecto impresionante, con previsiones de cosecha histórica. También las siembras tardías de girasol se han visto favorecidas por estas últimas lluvias.

El Úrbel a la altura de Fuente la Hoz, tras días de intensas tormentas en su cabecera
El úrbel, a la altura del Puente Vega (Huérmeces)
-los manantiales, ya recargados con las lluvias invernales, soltaron sus excedentes con alegría, ocasionando que el caudal del Úrbel aumentara considerablemente durante todo este período.

Gordolobos en Rogarcía (Huérmeces)
-en el monte y en los terrenos incultos, la primavera llegó con cierto retraso (las peonías florecieron unos 10 días más tarde que de costumbre) pero cuando lo hizo, el despliegue floral resultó espectacular. La vegetación de parameras, cuestas y cunetas alcanzó alturas y densidades poco habituales por estos lares.

 

Invasión herbácea del camino entre Pantaleón y La Nuez de Arriba, a la altura de Los Molares
Cantueso en Lo Ancho (San Pantaleón)
En baldíos y barbechos, la alta tasa de germinación de las mal denominadas “malas hierbas” ocasionó intensos despliegues cromáticos: amapolas, consolidas, centaureas, jaramagos, hinojos, margaritas, cantuesos … supieron aprovechar tanto la ausencia de tratamientos herbicidas como su menor efectividad.























Invasión parcial de amapola en trigal, Santa Cristina (Huérmeces)















En algún campo de cereal, la amapola invadió sin contemplación aquellas zonas a las que no llegó con efectividad el tratamiento.  

 




Girasol en La Blanca (Huérmeces)
La última primavera que alcanzó un nivel similar de precipitaciones, con la consiguiente explosión botánica, aconteció en el año 2013. Estadísticamente, una primavera de estas características se repite una vez cada cinco o seis años.





























Orquídeas entre hinojos, Camino de la Varga, Huérmeces


Lino azul (Linum narbonense) en Camino Ubierna
Una pequeña lista de especies botánicas presentes en cunetas, linderos, barbechos, eriales y fincas incultas, y que aparecen en las fotografías de esta entrada:


Camino Callejuela

Anchusa azurea
Consolida orientalis
Foeniculum vulgare
Gladiolus illyricus
Lavandula stoechas
Leucanthemum vulgare
Linum narbonense
Onobrychis viciifolia
Orchis pyramidalis
Papaver rhoeas
Phlomis lychnitis
Phlomis herba-venti
Rhinanthus mediterraneus
Scabiosa atropurpurea
Verbascum pulverulentum



 


Camino de la Blanca
Datos termopluviométricos extraídos -principalmente- de las siguientes estaciones:

-Estación meteorológica de Quintanas Valdelucio: Inforiego-Valdelucio
-Estación meteorológica de Tardajos: Inforiego-Tardajos
-Estación meteorológica de Renuncio: Renuncio-Meteorología
 



sábado, 23 de junio de 2018

Las Arroturas, en La Frontera de Los Tremellos


La Frontera era un amplio y denso monte de roble, con un contorno asimilable a un triángulo equilátero de kilómetro y medio de lado, y de unas 125 hectáreas de extensión, situado en terrenos pertenecientes al término de Los Tremellos, aunque fronterizos con el de Ruyales del Páramo. Supongo que de ese carácter limítrofe le venía el nombre al paraje.



Vuelo americano (8 de octubre de 1956): el robledal de La Frontera, únicamente atravesado por el Camino del Monte
Monte de La Frontera visto desde La Colación, en la carretera entre Los Tremellos y Las Hormazas; a la izquierda, el camino de Fuente Verniza, que circunvala el monte por su límite occidental
Delimitado por el arroyo de Fuente Verniza al Oeste, y por el recién nacido río Ruyales al Este, casi todo su terreno se encuentra por encima de los 1010 m de altitud; el denominado Camino del Monte lo recorre de norte a sur, y otro, secundario, atraviesa su porción nororiental. En sus inmediaciones existen dos manantiales, la Fuente Fría en su periferia occidental, y Las Fuentes (o Fuente de la Teja), en la oriental, pegada al camino de Ruyales


Vuelo interministerial, realizado a finales de los años 70; La Frontera, aún virgen
Geológicamente, sus terrenos pertenecen al Terciario, en concreto al Mioceno Superior, estando la zona superior formada por calizas y margas del denominado ”Páramo” inferior, y sus laderas por margas blancas de la Facies “Cuestas”. De ahí que para poner en cultivo este roturo se hayan tenido que realizar importantes labores de despedregado.



Vuelo nacional (agosto de 1984): Las Arroturas, recién creadas a costa de un tercio de La Frontera
A diferencia de otras grandes “roturaciones” de la zona, acaecidas en los años posteriores a la finalización de la guerra del 36, la roturación de La Frontera se produjo en los primeros años ochenta del siglo pasado, cuando fue rota casi la tercera parte de su superficie, reconvirtiéndose en el paraje denominado Las Arroturas. Nos encontramos, pues, ante un roturo joven.


Ortofoto del Sigpac (Julio de 2014)

Ortofoto del Sigpac (Agosto de 2017)
Este enorme roturo consiste en una parcela de unas 37 hectáreas de superficie, en la que se aprecia una división interna en unas 26 sub-parcelas. Parece ser que esta subdivisión se realizó en función del número de agricultores que por entonces (principios de los ochenta) tenían su explotación en el pueblo. El roturo tiene un perfil ligeramente alomado, y precisamente en la zona más elevada de la loma se dibuja la separación entre las trece sub-parcelas de la porción oriental y las otras trece de la occidental.

 
Lindero pedregoso-leñoso en la porción oriental del roturo
En los linderos de las sub-parcelas de este enorme roturo abundan los apilamientos de piedra procedentes de los continuados despedregados realizados por los labradores de la zona. También en los límites con el robledal abundan estos amontonamientos de piedra, muchos de ellos casi engullidos por nuevos rebrotes de roble.


Porción occidental del roturo: sub-parcela cultivada de veza; lindero de jóvenes quejigos
En estos linderos ha ido creciendo una relativamente próspera comunidad leñosa, en la que abundan, sobre todo, ejemplares aislados de quejigo, en un vano intento por reclamar sus viejos dominios. También se han ido incorporando majuelos, endrinos, escaramujos y aulagas. Estos linderos pedregoso-leñosos se extienden de manera irregular por el roturo, por lo que cabe pensar que no en todos los límites de las sub-parcelas se procedió al amontonamiento de piedra, o que si se hizo, posteriormente se eliminaron aquellos.  

Linderos en la porción oriental del roturo
Sus tierras son aptas para el cultivo de cereal de secano, aunque también suelen sembrarse leguminosas forrajeras. Este año, por ejemplo, encontraremos trigo, cebada, centeno y veza. Las producciones medias de grano son las típicas de un buen secano fresco, con rendimientos medios del orden de 3000-3500 kg/ha.

El robledal de La Frontera está formado por el roble quejigo (Quercus faginea), árbol marcescente, cuyas hojas secas permanecen en las ramas durante toda la estación fría, hasta prácticamente la salida de las nuevas hojas en la primavera siguiente. Gracias a este mecanismo (marcescencia), los grandes herbívoros (cérvidos, principalmente) se ven disuadidos de alimentarse de brotes y ramas, ya que estas hojas secas poseen un sabor desagradable y protegen a aquellos. También son típicas de esta especie de roble las agallas (gállaras o gallarones), originadas por la picadura de un insecto (avispa de las agallas), que las utiliza para realizar su puesta de huevos.


Al fondo, el Perul y su parque eólico; a la izquierda, molinos de La Caldera (Bustillo del Páramo)
A mediados de los años noventa del siglo pasado, pocos años después de roturarse parte de La Frontera, se iniciaron las labores de concentración parcelaria en el término de Los Tremellos. El proceso de concentración afectó a 1.261 hectáreas, repartidas en 3.613 parcelas. El número definitivo de fincas se redujo a 391. Las Arroturas, al tratarse de un roturo comunal, no fueron incluidas en el proceso de concentración parcelaria. 


Al fondo, pinares de La Serna y El Corral, en Bustillo del Páramo
Hoy en día, Los Tremellos, al igual que el resto de los pueblos del entorno, se caracteriza por una bajísima población (27 habitantes censados en 2017), de la que únicamente una parte reside en el pueblo la totalidad del año. A pesar de ello, en Los Tremellos tienen establecida su explotación un total de 10 agricultores, lo que no deja de ser una cifra llamativa. 





Un camino, El Camino del Monte, atraviesa La Frontera de norte a sur. Este viejo camino de saca de madera, hoy convenientemente rehabilitado, es el que sirve de acceso a todas las sub-parcelas situadas en la mitad oriental del gran roturo. Por otra parte, un camino perimetral circunvala toda la porción oeste de La Frontera, permitiendo el acceso al resto de sub-parcelas de la mitad occidental de Las Arroturas.


La Ulaña, Curavacas y Peña Prieta

Al fondo asoma el macizo de Peña Labra-Alto Campóo; en primer plano, a la derecha, El Perul
En un día claro, las vistas desde el límite norte de La Frontera son espectaculares. En primer término, las alturas correspondientes al Perul, con sus eólicos compañeros; un poco más lejos, la lora de La Ulaña, con sus antenas, cerca ya de la entalladura del Portillo del Infierno; al fondo, el Curavacas y Peña Prieta, Peña Labra y Alto Campóo.