sábado, 27 de enero de 2024

Una locomotora llamada Úrbel


En una reciente visita al Museo del Ferrocarril de Madrid me encontré, colgadas en la pared de la denominada "Sala Andaluces", con dos curiosas placas curvadas, aparentemente fabricadas en bronce:
 



Pocas escusas más necesitó este bloggero para ponerse a escarbar en diversas publicaciones y webs ferroviarias. Aunque daba por sentado que la placa había servido en su día para nombrar a material rodante ferroviario, seguramente a una locomotora a vapor, no esperaba que la búsqueda de información acerca de la placa "EL URBEL" resultara tan fructífera y gratificante. 

En esta entrada intento volcar, de la manera más clara, ordenada y resumida posible, buena parte de la información obtenida tras la prolija búsqueda realizada durante unas -digamos que- ferroviarias navidades.


LA COMPAÑÍA DE CAMINOS DE HIERRO DEL NORTE DE ESPAÑA

Más conocida como la compañía "Norte", fue fundada en 1858, con la construcción y explotación de la línea Madrid-Hendaya en el horizonte, inaugurada seis años más tarde, en 1864. Diez años después, en 1874, "Norte" adquiere la línea de Alar a Santander, cuya concesionaria ("Compañía del Ferrocarril de Isabel II") había sucumbido por graves problemas financieros. De Venta de Baños partiría el enlace entre las dos líneas.

La política de absorciones continuó en 1878, al adquirir las líneas Tudela-Bilbao y Zaragoza-Pamplona-Barcelona (ZPB). A partir de esta última incorporación, la red de "Norte" dejó de basarse exclusivamente en el eje norte-sur, pasando a dirigirse también hacia el puerto de Barcelona y su incipiente industria. En 1878, "Norte" contaba con una red de 1.691 km, compitiendo en igualdad de condiciones con su gran rival, la Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), y conjurando el peligro de que esta ejecutara un acceso más directo con Francia desde Pamplona.

Posteriormente, durante el decenio 1884-1893, se produjo la segunda fase de absorción de compañías, controlando las líneas hacia Galicia, Asturias y alguna provincia de Castilla la Vieja. A finales del siglo XIX, "Norte" realizó una de sus últimas adquisiciones, la línea Almansa-Valencia-Tarragona (AVT).

No obstante, para los intereses de la presente entrada, son los años 1860-1881 los que centran nuestras consultas bibliográficas. Durante ese periodo de 22 años, la compañía "Norte" decidió denominar a sus locomotoras con los nombres de diferentes ríos españoles (ibéricos, mejor).

Cabe añadir que después de la guerra civil, en 1941, la "Norte" fue absorbida por RENFE, al igual que el resto de compañías ferroviarias existentes por entonces. Renfe modificó las numeraciones realizadas por las compañías absorbidas, desapareciendo para siempre (al menos, oficialmente) el nombre de los ríos ibéricos en la nomenclatura de las locomotoras. 

En 1861, "Norte" ya había denominado a gran parte de sus 170 locomotoras a vapor de tracción 1-2-0 (apropiadas para tráfico de viajeros) con los nombres de diversas localidades españolas, generalmente enclavadas en la línea Madrid-Irún, la única que explotaba por entonces la compañía.

Sin embargo, durante los años 1860-1864, y para el primer lote de 69 locomotoras a vapor de tracción 0-3-0 (más apropiadas para tráfico de mercancías), "Norte" se había inclinado por utilizar nombres de ríos ibéricos para bautizar a aquellas (la serie comienza con "El Adaja" y finaliza con "El Alagón")

Ignoro completamente los criterios utilizados para la selección de los nombres de ríos a rotular en sus máquinas a vapor aunque, dada la heterogeneidad que muestra el listado definitivo (ver anexo), supongo que fueron motivos completamente discrecionales los que predominaron en la selección. 

Durante los años 1864-1865, "Norte" adquirió otro lote de 37 locomotoras a vapor, éstas ya de tracción 0-4-0 (especializadas en tráfico de mercancías y para tráfico mixto en tramos de fuerte pendiente), las primeras de este tipo que circularon por España (la rampa del Guadarrama fue su bautismo de fuego). Para este lote, "Norte" también se decantó por nombres de ríos ibéricos: la serie comienza con "El Cinca" y termina con "El Guadalope".

En 1867, "Norte" adquirió un lote de 5 locomotoras a vapor de tracción 0-3-0-T (máquinas con ténder incorporado, destinadas a maniobras en las estaciones principales). Estas cinco pequeñas máquinas (los "Cucos") también fueron denominadas con nombres de ríos ibéricos: "El Águeda", "El Tera", "El Cúa", "El Selmo" y "El Burbia"; los dos primeros pertenecientes a la cuenca del Duero; los tres últimos, a la del Miño (subcuenca del Sil).


UN HUMILDE RÍO BURGALÉS PARA UNA POTENTE LOCOMOTORA  

Por fin, en 1880-1881, "Norte" adquiere el último lote de locomotoras a vapor denominadas con el nombre de ríos ibéricos: se trata de 29 locomotoras de tracción 0-4-0 (trafico de mercancías y mixto en fuertes pendientes), con un modelo mejorado con respecto al lote adquirido en 1864-1865: son las denominadas "Verracos", por el peculiar sonido (parecido al de un cerdo en celo) que ofrecía su eyector de vapor, en forma de trompetilla y situado en el domo de la caldera. El lote de 29 nombres de ríos comienza con "El Araquil" (nº 538) y finaliza con "El Guadalimar" (nº 566).

Estas 29 locomotoras de tracción 0-4-0 "verraco", venían dotadas de un novedoso freno por vacío denominado sistema Pascal, ligado al antes aludido eyector de vapor en forma de trompetilla. También disponían de una chimenea de forma cónica, mucho más airosa que el "tubo de estufa" utilizado hasta entonces.

Las 29 locomotoras 0-4-0 de la serie "verraco" fueron construidas por tres fabricantes diferentes:  
  • Fives-Lille (Lille, Francia): fabricó 9 locomotoras, entregadas a la compañía "Norte" en 1880



  • Sharp, Stewart & Co. (Manchester, Inglaterra): fabricó 9 locomotoras, también entregadas a la "Norte" en 1880



  • Richard Hartmann (Chemnitz, Alemania): fabricó 11 locomotoras, que fueron entregadas a la "Norte" entre 1880 (7) y 1881 (4)



Y es dentro de este lote de 29 locomotoras de tracción 0-4-0 dónde aparece la denominada con el nombre de nuestro río: la Norte nº 553, "EL URBEL" (luego Norte nº 2553, luego Renfe 040-2146). Fabricada en Inglaterra por Sharp, Stewart & Company en 1880, número de fabricante 2906.

Aunque no he sido capaz de encontrar fotografía alguna de la Úrbel, sí lo he hecho con dos locomotoras de la misma serie, idénticas en todo menos en los rótulos y placas de fabricante, número y nombre.

La primera corresponde a la nº 564 de "Norte", denominada "El Matarraña", que aparece en el Álbum de Renfe de 1947. Se observa claramente el domo situado en el centro de la caldera, así como la trompetilla a su derecha, la causante del sonido "verraco".


Locomotora 040 "Verraco": nº 564 de Norte ("El Matarraña"); luego Renfe 040-2157


La segunda ilustración corresponde a la nº 558 de "Norte", denominada "El Cavado" que, muchos años después, fue entregada por Renfe a Hunosa para realizar maniobras entre el pozo de Olloniego y la estación de la línea León-Gijón. En 1993 fue adquirida por el Museo del Ferrocarril de Asturias, encontrándose pendiente de restauración.


Locomotora 040 "Verraco", nº 558 de Norte ("El Cavado"); luego Renfe 040-2558. Foto: M. Serrano

En el citado álbum de Renfe de 1947 encontramos una ilustración con las características métricas y técnicas de las locomotoras a vapor de la serie de "verracos" de tracción 0-4-0.





Toda esta serie de locomotoras "Verraco" denominadas por ríos ibéricos llegaron activas a Renfe en 1941 y prestaron su servicio a la compañía única durante muchos años más. 

Sabemos que, en 1949, la "Úrbel" (Renfe nº 040-2146) se encontraba asignada al depósito de locomotoras de Oviedo, junto con otras once máquinas de la misma serie de "verracos". No disponemos de la distribución de locomotoras por depósitos del año 1954, por lo que la "Úrbel" podría encontrarse en cualquiera de los existentes en la zona norte del país: Oviedo, Monforte de Lemos, León y Vigo. 

Los primeros desguaces de la serie de "verracos" se produjeron en 1964, aunque sabemos que la "Úrbel" fue una de las dos últimas en desguazarse, en 1967. Algún coleccionista o empleado del ferrocarril tuvo a bien guardar y conservar las dos placas laterales con el nombre de la máquina, que son las que se exponen en la actualidad en el Museo del Ferrocarril de Madrid.
 
De las 29 locomotoras "Verraco" de la "Norte" Únicamente se salvó de la desaparición la aludida "El Cavado" (Norte nº 558, Renfe nº 040-2151), a la que quizás algún día podamos admirar en el Museo del Ferrocarril de Asturias.

Suponemos que, tras unos primeros años atravesando Somosierra, una buena parte de la vida ferroviaria de la "Úrbel" transcurrió por tierras asturianas, ascendiendo a toda máquina las duras rampas dibujadas por su pindia orografía, arrastrando carbones, mercancías y viajeros desde Asturias a la Meseta y viceversa.


Segunda placa lateral de la locomotora Norte nº 553 (luego Renfe nº 040-2146)



Queremos pensar que el característico sonido "verraco" de su trompetilla acompañaría y daría la hora a las diversas aldeas y caseríos situados a la vera de la línea León-Gijón. Seguramente el nombre de la máquina, "EL URBEL", en letras mayúsculas, haría pensar a los paisanos que aquel desconocido río se pronunciaba Urbel, sin acento.


Un tren a vapor por el Viaducto de Parana, en la Rampa de Pajares (Museo del Ferrocarril de Asturias)


El Úrbel, un humilde río burgalés de 55 km de curso, con un recorrido de escasísima pendiente (apenas un 0,25%), vino a dar nombre a una poderosa locomotora a vapor que dedicó gran parte de su vida a ascender por la "Rampa de Pajares", una de las más duras del mapa ferroviario nacional de aquellos tiempos (pendiente media del 2%). Pura poesía.





ANEXO

RÍOS ESPAÑOLES QUE DIERON NOMBRE A LOCOMOTORAS A VAPOR DE LA COMPAÑÍA NORTE

Suponemos que los dueños, directivos e ingenieros de la Compañía Norte pensaron -acertadamente- que nada más apropiado que un nombre de río para identificar a una locomotora a vapor. Y es que una máquina a vapor puede ser considerada como la materialización del ciclo del agua en todo su esplendor.

En una locomotora a vapor encontraremos al agua en sus tres estados:

  • agua líquida que, procedente de los ríos que alimentan las "aguadas", recarga los depósitos de locomotoras y ténderes
  • vapor de agua que, fruto del intenso calentamiento de su variante líquida, mueve los mecanismos de tracción, sonido y frenado de aquellas locomotoras
  • también agua en estado sólido, en forma del hielo que se adhiere a vagones y toldillas en los fríos días de invierno 

Por otra parte, una de las infraestructuras ferroviarias más importantes eran (y son) los puentes y viaductos levantados para salvar el curso de los ríos. Ya que los valles abiertos por los cursos fluviales eran aprovechados, en muchas ocasiones, para el propio trazado las vías férreas.


LISTADO DE RÍOS QUE NOMBRARON A LOCOMOTORAS DE LA "NORTE"

En la seis primeras columnas de la tabla se anotan los datos relativos a las locomotoras con nombre de río ibérico; en las tres últimas, los datos básicos de los ríos que dan nombre a las locomotoras.

Se han diferenciado, por colores de fondo, los cuatro tipos de locomotoras, según su rodaje y año de fabricación:

  • Locomotoras de rodaje 030 (las "300" en nomenclatura de "Norte"): 69 locomotoras fabricadas entre 1860 y 1864 (para una de las cuales no se ha conservado el nombre del río por el que fue denominada)
  • Locomotoras de rodaje 040 (las "primeras 500" en numeración "Norte): 37 locomotoras fabricadas entre 1864 y 1865
  • Locomotoras de rodaje 030T (las denominadas "Cucos", usadas para maniobras): 5 locomotoras fabricadas en 1867
  • Locomotoras de rodaje 040 (las "verraco"): 29 locomotoras fabricadas entre 1880 y 1881
Se ha consignado también la numeración proporcionada inicialmente por la compañía "Norte" (Norte 1), modificada posteriormente por la misma compañía (Norte 2), la numeración nueva proporcionada por RENFE a partir de 1941 (Renfe); por último, fabricante y año de entrega.

Se han señalado en rojo los dieciocho ríos (en realidad diecisiete, ya que uno aparece por duplicado) cuyo curso discurre -parcial o totalmente- por la provincia de Burgos.










Conviene aclarar la existencia de numerosos errores en la transcripción de los nombres de los ríos. Dichos errores se constatan tanto en los listados que conforman las Memorias anuales de la compañía Norte como en las diversas publicaciones que bebieron de esas fuentes primarias. En algún caso (Isnela en lugar de Isuela) este error se producía ya en en las propias placas metálicas que se colocaron en ambos laterales de las máquinas.

Señalamos algunos de estos errores en la transcripción de los nombres de varios ríos, encontrados en listados insertos en diversas publicaciones especializadas (entre paréntesis, en azul, el nombre correcto del río):

[las placas insertas en las locomotoras se encontraban grabadas en relieve, en letras mayúsculas, sin acentos]

  • LLANTUO (Llanteo): afluente del Cadagua
  • JALLA (Jallas, Xallas, Ézaro): río de la costa gallega
  • GARDECHA (Guareña): afluente del Duero
  • MARECA (Narcea): río de la costa asturiana
  • SILLA (Sella): río de la costa asturiana
  • PUERTO (Tuerto): afluente de Órbigo
  • TEO(Tea): afluente del Miño
  • OLLONES (Allones): río de la costa gallega
  • BAEZA (Boeza): alfuente del Miño
  • ULRONULTRON (Uzrón, Rudrón): afluente del Ebro
  • ORBAS (Arba): afluente del Ebro
  • GUADALUPE (Guadalope): afluente del Ebro
  • LOZA (Leza): afluente del Ebro
  • ISNELA (Isuela): afluente del Segre
  • ELOIZHELIOS (Elorz): afluente de Arga
  • BARRARAN (Barragán): río de la costa gallega, afluente del Verdugo
  • TERTRANCA (Tertanga): afluente del Nervión
  • MATARAÑA(Matarraña): afluente del Ebro  

Por otra parte, se encuentran otros nombres de río cuya denominación actual ha cambiado con respecto a la común en aquellos tiempos (siglo y medio ha), sobre todo en el País Vasco, Cataluña y Galicia:
  • CAMERO: puede referirse tanto al Leza como al Iregua, que drenan al Cameros Viejo y al Cameros Nuevo, respectivamente.
  • OQUENDO: hoy Okondo (o Izalde), afluente del Cadagua
  • HAIZABAL: hoy Ibaizábal, río de la costa vasca
  • AROSA: hoy Umia, río de la costa gallega, que desemboca en la ría de Arosa
  • AMESCUA: hoy Améscoa o Uiarra, río navarro afluente del Ega
  • ARAQUIL: hoy Arakil o Burunda, río navarro afluente del Arga
  • CARDONA: hoy Cardener, afluente del Llobregat
  • OROZCO: hoy Altube, afluente del Nervión
  • CARDURAS: supongo que se refiere al Cadagua, río burgalés y vizcaíno que desemboca en la costa vasca
  • CAVADO: supongo que se refiere al río Valdorcas o Cavado, que atraviesa la localidad burgalesa de Riocavado de la Sierra

En otros casos, se trata del uso preferente de la "H" al inicio de ciertos nombres propios, así como del intercambio entre "G" y "J": GILOCA (Jiloca) y OMINO (Homino). En ambos, he preferido consignar la denominación moderna, para evitar confusiones.

En el listado completo de locomotoras y ríos se ha corregido el nombre de los ríos con transcripción errónea o confusa y se ha mantenido la antigua denominación en aquellos ríos que hoy en día presentan una más moderna (salvo los dos ejemplos anteriores).

Se da la curiosa circunstancia de que un río aparece por duplicado. Se trata del río soriano-burgalés Pilde (afluente del Perales y del Arandilla, en la cuenca del Duero), que figura dando nombre a dos locomotoras diferentes: una, fabricada por Schneider en 1862, y de tracción 030; otra, también fabricada por Schneider, en 1864, y de tracción 040. La primera fue desguazada en 1956, después de prestar sus servicios desde el depósito de Renfe de Zaragoza-Arrabal; la segunda lo fue en 1966, prestando sus últimos servicios desde el depósito de Renfe de Tarragona. 

La lista de los 17 ríos burgaleses resulta prolija y peculiar. A pesar de tratarse de una provincia de notable extensión (14.000 km2) y cuyo territorio es recorrido por multitud de ríos pertenecientes a tres de las grandes cuencas ibéricas (Duero, Ebro y Norte), cabe considerar que sus ríos se encuentran sobrerrepresentados en el listado de locomotoras-río de la compañía "Norte".

[conviene recordar que, en aquellos tiempos, la provincia era recorrida únicamente por la línea férrea Madrid-Irún; el tramo burgalés -procedente de Valladolid- se iniciaba en Los Balbases, continuando por Estépar, Burgos, Briviesca y Pancorbo, para abandonar la provincia por Miranda de Ebro; unos 150 km de vía férrea en total]

Así, aparecen tanto ríos de curso muy modesto (Cavado, Vena, Pilde, Homino), como otros de mayor relevancia (Arlanzón, Arlanza, Tirón, Riaza, Arandilla, Ubierna, Úrbel, Rudrón, Cadagua, Esgueva), y también los tres grandes ríos que recorren parte de la provincia (Duero, Ebro y Pisuerga). Sin embargo, se echan en falta algunos ríos burgaleses de importante recorrido y cierto renombre (Oca, Nela, Trueba, Hormazuela, Odra).

Algo similar puede decirse de la lista total de los 138 ríos ibéricos que aparecen en la tabla. Encontramos varios ejemplos de ríos de muy escaso curso y caudal:

  • Clamores: pequeño río de apenas 5 km de curso, que atraviesa (soterrado en su mayor parte) la ciudad de Segovia
  • Cavado: pequeño río de 10 km de curso, que atraviesa la localidad burgalesa de Riocavado de la Sierra
  • Vena: río burgalés de 26 km, afluente del Arlanzón
  • Orón: pequeña rambla que atraviesa la localidad murciana de Librilla, y cuyas aguas estacionales desembocan en el Guadalentín, en la cuenca del Segura [también pudiera ser que alguien se hubiera hecho un lío al dar por sentado que el río mirandés Oroncillo era un mero tributario de un supuesto río mayor, el Orón] 
  • Izoria: río de apenas 11 km, afluente del Nervión
  • Tertanga: río de 5 km, también afluente del Nervión
  • Vadillo: río de 14 km, afluente del Cega, en la cuenca del Duero
  • Llanteno, río de 17 km, afluente del Cadagua

En cuanto a la distribución por Cuencas Hidrográficas de los ríos "ferroviarios" de la compañía Norte, lo primero que llama la atención es lo desigualmente repartidos que se encuentran:

  1. Duero: 37 ríos
  2. Ebro: 34 ríos
  3. Norte (País Vasco): 13 ríos
  4. Tajo: 10 ríos
  5. Galicia Costa: 9 ríos
  6. Norte (Cantabria): 7 ríos
  7. Miño: 7 ríos
  8. Norte (Asturias): 5 ríos
  9. Guadalquivir: 4 ríos
  10. Sur: 4 ríos
  11. Júcar: 3 ríos
  12. Andalucía Atlántica: 2 ríos
  13. Cataluña Interior: 1 río
  14. Guadiana: 1 río
  15. Segura: 1 río
Entre los siete grandes ríos de la península que dan nombre a sus correspondientes cuencas, únicamente falta el Segura (aparece sin embargo el Orón, supuestamente una simple rambla perteneciente a su cuenca). 

Suponemos que la decisión de elegir un determinado río para nombrar una de las locomotoras de la Compañía Norte recaería en alguno de sus directivos o ingenieros, y los criterios utilizados responderían a intereses de la propia compañía o quizás de alguna de sus personas notables.

En algunos casos, la elección del nombre de un determinado río quizás respondió al mero intento de realizar un guiño afectivo a algún relevante accionista o miembro de la compañía: qué mejor manera de congratularse con ellos que colocar sobre una locomotora el nombre del río que discurre por su pueblo natal, por muy pequeño que aquel fuera.

En su primera época, las dos líneas principales de la Compañía Norte eran la Madrid-Irún y la Alar de Rey-Santander, por lo que cabría suponer una cierta preponderancia del nombre de ríos atravesados o cercanos a estas dos líneas férreas.

Por otra parte, la Norte había echado el ojo a otras dos líneas importantes: la Tudela-Bilbao y la Zaragoza-Pamplona-Barcelona, a las que acabaría por absorber en 1878, por lo que se explicaría la abundancia de ríos pertenecientes a las cuencas del Ebro y vasco-navarra.

A medio plazo, las miras de la compañía también iban en dirección noroeste, hacia Galicia y Asturias, por lo que podría explicarse la abundancia de ríos gallegos y asturianos. En fin, se trata solo de conjeturas, ya que el propio nombre de la compañía (Caminos de Hierro del Norte de España) explica la clara preponderancia de las cuencas norteñas sobre las sureñas, estas últimas en manos de su gran competidora, la MZA (Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante).

Por último, aclarar que desconozco si otras compañías también nombraron a sus locomotoras con nombres de ríos españoles. Únicamente conozco el caso de la Compañía del Ferrocarril de Isabel II de Alar a Santander (luego absorbida por Norte) que, en 1860, denominó a dos locomotoras de tracción 230T con el nombre de sendos ríos atravesados por la línea: Besaya (nº 17) y Pisuerga (nº 21). Al ser absorbida por Norte, esta compañía no llegó a asignar numeración nueva a estas máquinas. Además, Norte ya disponía de dos máquinas suyas (de tracción 030) con el nombre de esos mismos ríos. 

[De una locomotora de tracción 030, la Norte nº 362, no se ha podido encontrar documentación relativa al nombre de río que portó en sus laterales; era una de las cuatro que vendió Norte al Medina-Salamanca y de las que solo una llegó a Renfe, la nº 369 "El Alagón"]
 
Por lo comprobado en la locomotora "EL ALAGON" (Norte 1369, Renfe 030-2107), expuesta en el Museo del Ferrocarril de Madrid, las placas de bronce con el nombre del río se colocaban sobre el paso de rueda de la tractora central, a ambos lados de la máquina.





En el Museo madrileño, en la denominada "Sala Andaluces", se exponen varios ejemplares de placas de locomotora, entre las que se encuentran varias con el nombre de ríos ibéricos.

Aparentemente, se mantuvo el mismo modelo de placa desde las locomotoras correspondientes a la serie de "las 300" (años 1860-1863) hasta la serie de las "verracos" (años 1880-1881). Únicamente se aprecian diferencias en la placa de la citada locomotora "EL ALAGON", anclada aún a la máquina. Quizás se deba a que esta locomotora fue una de la vendidas por Norte al Medina-Salamanca, por lo que es posible que en algún momento se sustituyera la placa original por una de nuevo diseño.

De la serie de "las 300" de Norte (rodaje 030), en el MFM se exponen las dos placas correspondientes a la locomotora "EL ERESMA" (Norte 1309, Renfe 030-2135), máquina fabricada en 1860 en Mulhouse por la compañía franco-alemana Grafenstaden.

Aparte de la patente ausencia de separación entre el artículo y el nombre del río, observamos cuatro agujeros de fijación y restos de pintura roja en el fondo de cada placa. Da la impresión de que los agujeros de fijación centrales fueron realizados a posteriori, quizás por problemas de sujeción de la placa al espacio curvo del paso de rueda. 





De la serie de "las verraco" podemos encontrar expuestas en el MFM un total de seis placas. Aparte de las dos ya señaladas para "EL URBEL", observamos las cuatro siguientes:

Las dos correspondientes a la locomotora "EL ISNELA" (Norte 2541, Renfe 040-2134) que, en realidad, se refiere al río Isuela, afluente del Segre. La Norte 2541 fue, pues, una locomotora que portaba el nombre de un río inexistente; quizás material de lujo para pergeñar la historia de un tren fantasma que solo paraba en el andén 9 y 3/4 de la Estación del Norte.

En este caso, observamos la ausencia de agujeros de fijación central, así como la coloración rojiza del fondo de la placa.





También encontramos una de las dos placas correspondientes a la locomotora "EL PORMA" (Norte 2556, Renfe 040-2149), río afluente del Esla. No aparecen agujeros suplementarios centrales ni se aprecia resto alguno del color rojizo de fondo.




Por último, encontramos una de las dos placas correspondientes a la locomotora denominada "EL GUADALIMAR" (Norte 2566, Renfe 040-2159). En este caso, se aprecia un solo agujero central, así como restos de pintura roja de fondo.




PLACAS DE NUMERACIÓN (RODAJE, SERIE, NÚMERO)

En el Museo del Ferrocarril de Madrid (MFM) encontramos tres ejemplares, pertenecientes a locomotoras-río:

La Renfe 030-2107 (Norte 1369), "EL ALAGON", fabricada en 1863 por la compañía francesa "Societé Autrichienne" en sus talleres de Oullins. Única superviviente del lote vendido por Norte a la Medina-Salamanca.




La Renfe 040-2091 (Norte 2501), "EL CINCA", fabricada por Schneider en 1864.




La Renfe 040-2095 (Norte 2505), "EL VOLTOYA", fabricada por Schneider en 1864, y de la que únicamente se conserva su ténder, acoplado a la anterior en el MFM.




En el caso de la locomotora "EL CINCA", expuesta en el MFM, no se conserva la placa con el nombre del río, aunque se aprecian claramente (señalados  en amarillo) los dos agujeros laterales sobre el paso de rueda.




 


FUENTES

  • Álbum del material motor de la RENFE - Edición 1947. Edición digitalizada por Vapor3D [páginas 277-278]
  • Locomotoras de la Compañía Norte (Historia de la tracción vapor en España tomo II). Fernando Fernández Sanz y Gustavo Reder. Segunda Edición. Revistas Profesionales, Madrid (2011) [páginas 54-61, 74-75, 244-245]
  


También se han consultado diversas páginas web y blogs cuyas fuentes documentales suelen coincidir con las dos obras anteriores, aunque incluyen interesantes ilustraciones:


Museo del Ferrocarril de Madrid, Sala 3000: Exposición temporal oct. 2023-ene. 2024



OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS CON EL ÚRBEL Y LOS TRENES







sábado, 13 de enero de 2024

El amor en los tiempos de la cólera (eclesial): Huérmeces, 1870


En el libro de casados de la parroquia de San Juan Bautista de Huérmeces continúan apareciendo partidas que merecen un monográfico. Ya vimos el caso de dos novios faroles que tuvieron que casarse en Roma para conseguir una dispensa matrimonial por consanguinidad: Una boda de dos faroles en Roma

De hecho, cada vez que aparece una partida con una extensión mayor de la habitual, suele merecer la pena dedicarle un rato y completar su lectura. Podemos encontrarnos ante una amplia casuística de bodas cuyas partidas presentan una extensión anormal:

  • una boda de un hijo o de una hija del cura celebrante: La boda de la hija del cura de Úrbel 
  • una boda en alguna de las dos iglesias unidas a la de San Juan Bautista: La última boda en Monasteruelo; hasta el momento no hemos encontrado boda alguna celebrada en la iglesia de La Blanca (Santa María del barrio La Parte)
  • una boda celebrada entre "personas notables": generalmente miembros de la nobleza provincial o local, militares de alta gradación, miembros de órdenes religiosas, etc

En el caso de hoy, nos encontramos con un apunte matrimonial que ocupa varias líneas más de lo común debido, en principio, al trámite de la dispensa matrimonial para salvar el impedimento de consanguinidad, habitual en aquellos tiempos; hasta aquí, nada de especial, aunque es la existencia de una nota al margen lo que llama la atención de este bloggero:


En el lugar de Huérmeces, a 4 de noviembre de 1869 yo, Don Florentín Díaz-Ubierna, cura propio de la parroquia de San Juan Bautista, desposé y casé y acto seguido velé in facie eclesia a Vicente Díez Alonso, natural de Huérmeces, de 26 años de edad, labrador, estado soltero, hijo de Lino Díez, natural de Robredo Sobresierra, y Cándida Güemes, natural de Huérmeces, con Justa Díaz-Villalvilla Güemes, de 22 años, estado soltera, natural de Huérmeces, hija de Joaquín Díaz-Villalvilla, natural de Ruyales, ya difunto, y María Bernarda Güemes, natural de Huérmeces, ya difunta. Precedió para ello despacho que conservo, librado con fecha 25 de septiembre del corriente ante el notario eclesiástico D. Juan José de Laviano por el Señor Provisor Vicario General de este Arzobispado, juez apostólico en virtud del breve de Su Santidad, ganado a instancia y suplicación de los contrayentes, dispensó dicho señor el impedimento doblado cuarto grado de consanguinidad que tenían; también precedió el consejo y consentimiento paterno que exigen las leyes y disposiciones vigentes, según testimonio de D. Antonio Rodríguez Arce, notario de Burgos y vecino de Santibáñez,  en fecha 24 de septiembre del corriente; las tres conónicas moniciones se leyeron al ofertorio de la misa en los días 26 de septiembre, 3 y 10 de octubre, sin haber resultado más impedimento que el dispensado. Testigos: Felipe Gallo, zapatero, y Pedro Díez, labrador.

[Nota al margen: respecto al contenido de esta cláusula, véase la extendida al folio 42 de este libro. Firmado: Díaz-Ubierna]

 

Tal y como anunciaba la nota al margen, apenas cuatro meses (y tres folios) después, aparece otro apunte matrimonial que no tiene nada de común, ni en extensión ni en contenido, comenzando por el hecho de que aparecen de nuevo los mismos contrayentes del apunte anterior:


En el lugar de Huérmeces, a 21 de febrero de 1870 yo, Don Florentín Díaz-Ubierna, cura propio de la parroquia de San Juan Bautista, estando en la sacristía de la misma, comparecieron a mi presencia y de la de los testigos que al final se dirán, Vicente Díez Alonso y Justa Díaz-Villalvilla Güemes, naturales y vecinos de Huérmeces, que habían contraído matrimonio en mi presencia en 4 de noviembre del año anterior, según consta de su partida extendida en este libro al folio 39, cuyo matrimonio resultó nulo por haber mediado entre ellos cópula incestuosa antes de la ejecución de la dispensa de un triplicado cuarto grado de consanguinidad con que se hallaban ligados, y hecho público después de haber contraído matrimonio in facie eclesia, los presentes cónyuges manifestaron de nuevo su consentimiento por palabra de presente y en la fórmula descrita por el ritual romano, revalidando de este modo el matrimonio antes contraído [...] y la obligación de entregar por vía de limosna a la fábrica de la iglesia la cantidad de 20 reales que se cargará en cuentas dicho párroco, hecho lo cual legitimaron la prole habida.


¿Cuál era el horrendo pecado cometido por Vicente y Justa? Al principio, pensé que se trataba de haber solicitado una dispensa de categoría inferior a la necesaria ("doblado cuarto grado" en lugar de "triplicado cuarto grado" de consanguinidad, tal y como aparece en este nuevo apunte); sin embargo, parecía excesivo castigo (nulidad de la boda) para un simple error burocrático. Tenía que existir otro motivo. La frase final ("hecho lo cual legitimaron la prole habida") parece indicar la posibilidad de haber existido algún hijo antes del matrimonio, algo impensable en aquellos píos años, con la iglesia siempre vigilante y vengativa con este tipo de cuestiones. 


La boda campesina. Brueghel el Joven (1564-1638)


Consultando el libro de bautizados de la parroquia de Huérmeces comprobamos que Vicente y Justa tuvieron cuatro hijos (Díez Díaz-Villalvilla), cuyas fechas de nacimiento resultan plenamente concordantes con la fecha de la boda (4 de noviembre de 1869):

  1. Inocencio (1872)
  2. Fausto (1875)
  3. Petra (1878)
  4. Francisco (1887)

No obstante, consulté un padrón de habitantes del año 1886 y, en el número 31 de la calle Real aparecían domiciliados Vicente y Justa, junto con un hijo de 16 años de edad: Nicolás. Y este hijo figura como nacido en Huérmeces en 1870.

Resulta extraño que Nicolás no aparezca en el libro de bautizados de Huérmeces, aunque a veces se producían este tipo de errores; de todas formas, avanzado ya el siglo XIX y siendo párroco del pueblo Florentín Díaz-Ubierna, presbítero y administrador de fincas, experto contable, tal omisión se nos antoja harto improbable.

Por otra parte, hay que resaltar la escasa fiabilidad que presentan los datos incluidos en los padrones de población de aquellos años, sobre todo en cuanto a fechas y lugares de nacimiento. El fin primordial del padrón era realizar un conteo de vecinos, pasando a segundo plano la exactitud de los datos complementarios al nombre y apellidos de cada uno de aquellos.  

La solución al entuerto se encontró en las partidas bautismales de los hijos de Nicolás, que contrajo matrimonio en 1896 con Felipa Díez Díez (Peñahorada, 1873). Nicolás y Felipa trajeron al mundo a tres hijos: María Encarnación (1897), Josefa Leonisa (1901) y Felipe (1906). En las partidas bautismales de los tres vienen consignados los nombres, lugares de nacimiento y vecindad de los padres y abuelos:

padres:

  • Nicolás Díez, natural de Mata y vecino de Huérmeces
  • Felipa Díez, natural de Peñahorada y vecina de Huérmeces
abuelos paternos:
  • Vicente Díez, natural y vecino de Huérmeces
  • Justa Díaz-Villalvilla, natural y vecino de Huérmeces
abuelos maternos:
  • Juan Díez, natural de Rioseras y vecino de Peñahorada
  • Eusebia Fernández, natural y vecina de Peñahorada

Las tres partidas coinciden en indicar que Nicolás, hijo de Vicente y Justa, nació en el cercano pueblo de Mata, y no en Huérmeces como figura -erróneamente- en diversos padrones de población de Huérmeces.

Consultamos el libro de bautizados de Mata, año 1870, y encontramos una partida en la que Félix Güemes Espinosa, cura beneficiado de la parroquia de San Julián, anota lo siguiente:

el día 3 de febrero de 1870 nació un niño al que se le puso por nombre Nicolás, hijo de Vicente Díez, labrador, natural y vecino de Huérmeces, y de Justa Villalvilla, natural y vecina de Huérmeces 

Nicolás nació, pues, apenas tres meses después de celebrada la boda de sus padres. En la fecha de la boda, la novia se encontraba en avanzado estado de gestación (seis meses), aunque pudo disimular u ocultar su estado antes y durante la ceremonia nupcial. 

Por otra parte, Vicente y Justa habían tramitado la solicitud de dispensa matrimonial por consanguinidad ya que tenían dos bisabuelas y dos bisabuelos que eran hermanos por partida doble; o dicho de otro modo, sus respectivas abuelas maternas eran primas hermanas por partida doble (sus padres eran hermanos, y sus madres, también). 

Como era relativamente frecuente en aquellos tiempos (y en todo tiempo y lugar), un romántico atardecer primaveral trajo como consecuencia el embarazo de la novia, el temeroso traslado de la noticia a los padres de los novios y la urgente organización de la boda de los dos jóvenes (22 años tenía Justa, la novia; 26 años tenía Vicente, el novio). Por motivos que desconocemos (quizás la imprescindible dispensa matrimonial tardó en tramitarse más de la cuenta), la boda se celebró cuando la gestación de la criatura ya alcanzaba los seis meses.

Salvadas las apariencias en la ceremonia nupcial, celebrada el 4 de noviembre del año 1869, la pareja se trasladaría a vivir al cercano pueblo de Mata, quizás porque allí dispusieran de vivienda por parte de la familia paterna (Lino, el abuelo paterno de Vicente, era natural de Robredo, al lado de Mata). Y en Mata nació Nicolás, el 3 de febrero del año 1870, justo tres meses después de la boda.

A pesar de estar situados en valles distintos, apenas 8 km separan Mata de Huérmeces, entonces comunicados por transitados caminos y sendas arrieras. Las noticias pronto llegaron a nuestro pueblo, bien porque el cura de Mata (Félix Güemes) trasladara el apunte bautismal a su colega farol, bien porque algún arriero o tratante comentara el evento en una de las tabernas de Huérmeces. El caso es que la nueva llegó pronto y claro al cura Florentín Díaz-Ubierna, experto contable, y el cura carlistón sumó y restó, encolerizó y anotó.

No debe de resultar nada agradable que el cura de tu pueblo te acuse de haber pecado por "cópula incestuosa", y menos aún que pregone a los cuatro vientos la nulidad de tu matrimonio; y nada menos que desde el púlpito, en la misa dominical a la que por entonces acudía la feligresía entera. Escuchar citado tu nombre y el de tu esposa, a modo de reproche, señalados como pecadores incestuosos, delante de todos tus convecinos, debe de ser una experiencia de las que marcan la vida de cualquiera.

Aparte de la pública reprimenda, el asunto se zanjó con el humillante paso de la pareja por la sacristía de la iglesia, cuatro meses más tarde, dónde el cura Florentín Díaz-Ubierna, acompañado por los preceptivos testigos, revalidó su matrimonio previo pago de una multa de 20 reales, en concepto de "limosna a la fábrica de la iglesia". 

Por medio de esta pseudo ceremonia revalidatoria, celebrada en la sacristía, también se procedió a "legitimar a la prole habida", en este caso Nicolás, el hijo del pecado, nacido en Mata.

Y la vida continuó. Nicolás creció, se emparejó y se multiplicó. En 1896 se casó con Felipa, natural de Peñahorada, y tuvieron tres hijos: Encarna, Josefa y Felipe ("El Moreno"). Nicolás falleció en Huérmeces, allá por el año de 1948, a la entonces avanzada edad de 78 años. Felipa lo hizo varios años antes, allá por 1920.

Por su parte, los padres de Nicolás, Vicente y Justa, la pareja que tuvo que revalidar su matrimonio en una sacristía y pagar una multa por "cópula incestuosa", fallecieron hacia el año 1920. 


APUNTES GENEALÓGICOS

Nada mejor que un árbol genealógico para entender mejor el entramado de parentescos existente entre una pareja farola formada durante la segunda mitad del siglo XIX.

Huérmeces era entonces un lugar con una población aproximada de 400 habitantes, el 75% de los cuales había nacido en nuestro pueblo, mientras que el 20% lo había hecho en los pueblos del entorno inmediato (Castrillo, Quintanilla Sobresierra, La Nuez de Abajo, Montorio, Santibáñez, etc) y únicamente el 5% en pueblos más alejados (Sedano, Tubilla del Agua, Pradoluengo) y en la capital provincial.

Existía un cierto grado de consanguinidad entre muchas de las parejas que se formalizaban, de manera que un 10-15% de las bodas necesitaban de la correspondiente dispensa.

En el caso de Vicente y Justa, sus padres procedían de Robredo y Huérmeces, y de Ruyales y Huérmeces, respectivamente. Sus abuelos, por su parte, lo hacían de Huérmeces y pueblos del entorno inmediato: tres abuelos habían nacido en Huérmeces y los cinco restantes lo habían hecho en Ruyales (2), Robredo, Castrillo y Quintanaortuño.

Esta cierta "diversidad" en cuanto al origen de padres y abuelas se veía contrarrestada por el hecho de que presentaran un claro grado de parentesco dos de los abuelos nacidos en Huérmeces. 

Vicente y Justa estaban emparentados por un cuarto grado de consanguinidad, ya que sus madres (Cándida y María Bernarda) eran primas segundas, y sus abuelas (Gertrudis y Ana María) eran primas hermanas por partida doble. 

Ya fuera del árbol, cuatro de sus bisabuelos (Manuel y Francisca, Juan y Juana) eran hermanos entre sí (Manuel y Juan, Francisca y Juana).




En cuanto a los parientes colaterales, poco sabemos acerca de los cuatro hermanos de Nicolás, salvo de Inocencio, que disfrutó de una breve existencia.

  • Inocencio Díez Díaz-Villalvilla: falleció en 1897, a los 22 años de edad, en el hospital militar de La Habana, en plena guerra de Cuba: Dos faroles apagados en La Habana
  • Fausto Díez Díaz-Villalvilla: únicamente sabemos que aparece en el listado de mozos sorteables para el reemplazo de 1894 por el ayuntamiento de Huérmeces. No aparece en los padrones de 1896 ni posteriores
  • Petra Díez Díaz-Villalvilla: aparece en el padrón de habitantes de Huérmeces de 1899, con 21 años de edad, soltera, residente en la casa número 6 de la calle Real, junto con sus padres, Vicente y Justa. No aparece en padrones posteriores
  • Francisco Díez Díaz-Villalvilla: no aparece en el padrón de 1896, por lo que suponemos que falleció de muy niño

En cuanto a descendientes de Vicente y Justa, únicamente disponemos de datos relativos al único hijo que se estableció en Huérmeces, el mentado Nicolás, que contrajo matrimonio en 1896 con Felipa Díez (Peñahorada, 1873), trayendo tres hijos al mundo, de los que únicamente uno se estableció en nuestro pueblo:

  1. María Encarnación (1897): aparece en el padrón de 1924 (27 años) pero ya no lo hace en el de 1930. Durante sus años mozos en Huérmeces, ejerció de modista, residiendo con sus padres en la casa nº 8 de la calle Real
  2. Josefa Leonisa (1901): aparece en el padrón de 1915 (14 años) pero ya no lo hace en el de 1924. Probablemente, se estableció en la ciudad de Burgos
  3. Felipe (1906): histórico vecino de Huérmeces, "el Moreno" se estableció como labrador y contrajo matrimonio en 1932 con Ludivina (Ruyales, 1910). Sus descendientes se establecieron en Vizcaya.


EL ENTRAMADO FAROL DE LOS ESPINOSA FONTÚRBEL

En el libro de bautizados de Huérmeces aparecen, entre 1773 y 1805, nada menos que treinta y una criaturas apellidadas Espinosa Fontúrbel. Evidentemente, tal despliegue de natalidad no podía provenir de una sola pareja, ni siquiera de dos. Efectivamente, fueron cuatro las parejas farolas que ocasionaron tal profusión de Espinosas y Fontúrbeles en el Huérmeces del tercio final del siglo XVIII (y primeros cinco años del XIX).




Las cuatro parejas causantes de tal abundancia de Espinosas y Fontúrbeles fueron las siguientes (todos los contrayentes eran naturales del pueblo):

Boda 1 (1770)

  • Juan Espinosa González-Mata (1747)
  • Juana Fontúrbel Güemes (1753)
Boda 2 (1774)
  • Marcos Espinosa González-Mata (1749)
  • Florencia Fontúrbel Güemes (1754)
Boda 3 (1779)
  • Manuel Espinosa González-Mata (1756)
  • Francisca Fontúrbel Güemes (1756)
Boda 4 (1782)
  • Francisco Espinosa Díaz-Mata (1759)
  • Petronila Fontúrbel Güemes (1762)

Comprobamos cómo tres de los emparejamientos se produjeron entre tres hermanos Espinosa González-Mata y otras tres hermanas Fontúrbel Güemes; el cuarto, por su parte, se produjo entre un sobrino de los hermanos Espinosa González-Mata, Francisco Espinosa Díaz-Mata, y otra hermana Fontúrbel Güemes. Una delicia de entramado para cualquier genealogista que se precie.

Para la entrada que nos ocupa, los novios de la boda 1 (Juan y Juana) eran los bisabuelos de Justa por línea materna-materna. Los novios de la boda 3 (Manuel y Francisca) eran los bisabuelos de Vicente por línea materna-materna. Aquellas dos bodas celebradas en 1770 y 1779 fueron el motivo por el que, cien años después, sus descendientes, Vicente y Justa, tuvieran que solicitar dispensa matrimonial por un doblado cuarto grado de consanguinidad. 


FUENTES

Archivo Diocesano de Burgos:

  • Libro de casados de la parroquia de San Juan Bautista de Huérmeces
  • Libro de bautizados de la parroquia de San Juan Bautista de Huérmeces
  • Libro de bautizados de la parroquia de San Julián de Mata y su anejo de Quintanarrío
Archivo municipal de Huérmeces
  • Padrones de cédulas personales de 1886, 1909 y 1914
  • Padrones de población de 1896, 1899 y 1924

Matrimonio y consanguinidad en España. Discursos y prácticas en los siglos XVIII y XIX. Juan Francisco Henarejos López. Universidad de Murcia (2015)


BANDA SONORA

En 1980, ciento diez años después de que Vicente y Justa pasaran aquel mal trago en la sacristía de la iglesia de un pequeño pueblo de Castilla, una banda nueva olera londinense, The Motors, sacaba al mercado un espléndido tema, Love and Loneliness, cuya letra habla pues de eso, de amor y soledad, de incomprensión, de ratos amargos y ratos dulces. De la vida, pues. Quiero pensar que, saltos en el tiempo y en el espacio aparte, a Vicente y Justa les agradaría la canción. Y a Nicolás también, por supuesto. Don Florentín, por su parte, nos excomulgaría a todos. 




La vida comercial del grupo fue breve, de apenas cuatro años (1977-1980) y su mayor éxito comercial se alcanzó en 1978, con un tema titulado Airport, que aún hoy en día se puede escuchar como banda sonora en algún que otro aeropuerto, en alguna que otra línea aérea. Airport también se escuchó mucho en la España de 1980, dónde triunfaba todo aquello que sonara a nueva ola, tanto en castellano como en inglés.