sábado, 4 de junio de 2016

Hacia las antípodas de la plaza de Huérmeces


Seguro que a muchos de nosotros, en algún momento puntual, nos han entrado unas irrefrenables ganas de empezar a cavar y no parar hasta horadar el planeta entero, apareciendo justo por el extremo opuesto, lo más lejos posible del lugar en que nos encontráramos. Es el denominado "síndrome del tierra trágame", o más propiamente, "síndrome de la llamada de las antípodas".

Si decidiéramos comenzar a cavar en ... la plaza de Huérmeces, por ejemplo, resultaría interesante ... calcular previamente el punto más o menos preciso del planeta por el que asomaría nuestra cabeza, una vez completado el subterráneo recorrido.
 


Plaza de Huérmeces (1973): un excelente momento para empezar a cavar, aprovechando alguna de las zanjas realizadas para los trabajos de traída del agua  (Fotografía: familia Díez Gutiérrez)





Importante: si queremos llegar lo más lejos posible, cavaremos siempre en dirección al Centro de la Tierra, no olvidando que a partir de dicho centro, la tierra excavada nos caerá encima (caprichos de la gravedad). Problemas logísticos y de exceso de temperatura aparte, un equipamiento básico de "excavador total hacia las antípodas" sería el siguiente: 

  • pico y pala
  • casco
  • gafas protectoras
  • traje térmico
  • linterna

Las coordenadas de la plaza de Huérmeces (justo en la fuente), redondeando, son:

  • latitud 42º31'18''N
  • longitud 3º46'15"W

Resulta sencillo, pues, calcular las coodenadas de sus antípodas:

  • latitud 42º31'18"S (coordenadas idénticas, cambiando el hemisferio Norte por el Sur)
  • longitud 176º13'45"E (restar a 180º la longitud del punto de partida y cambiar la Oeste por la Este)

Pero si las matemáticas no son lo tuyo y estas operaciones te parecen muy complicadas, tienes a tu disposición una sencilla herramienta informática que con tan solo situar en el mapa el punto de partida te localiza instantáneamente el de llegada: pincha en el enlace y problema resuelto:

Calcula tus antípodas 





Lo más importante es saber cuanto antes si aparecerás sobre tierra firme o lo harás en pleno océano y, en este caso, a qué profundidad y a qué corrientes marinas tendrás que hacer frente.

Para nuestra desgracia, las antípodas de la plaza de Huérmeces están en pleno Océano Pacífico, a unos 125 km al SE del Cabo Palliser, en el extremo meridional de la Isla Norte de Nueva Zelanda.
 
Se hace imprescindible, por lo tanto, añadir un par de detalles al equipamiento básico antes referido:

  • dos botellas de oxígeno
  • escafandra presurizada
  • un pequeño bote hinchable son sus remos correspondientes
  • un spray anti-tiburones

Cabo Palliser y su faro, en el extremo meridional de la Isla Norte de Nueva Zelanda, la primera tierra firme que veremos desde que abandonamos la plaza de Huérmeces y nos introdujimos en el interior de La Tierra, pasando por su centro





Una vez superado el chorro de agua marina que se nos vendrá encima, deberemos esforzarnos en alcanzar rápidamente la superficie del mar, situada a unos 1000 metros por encima del agujero de salida. Una vez a flote sobre nuestra balsa de goma, tendremos que hacer frente a las fuertes corrientes frías que, procedentes de la Antártida, tenderán a alejarnos de Nueva Zelanda en dirección a las islas Chatham, mucho más al Este.

Al fondo, unos 125 km al fondo, justo encima del hombro derecho del faro del Cabo Palliser, casi se adivinan las antípodas de la plaza de Huérmeces




Si le damos al remo de lo lindo, y los tiburones tienen a bien respetarnos, en unos dos o tres días podríamos alcanzar tierra firme: el ya referido Cabo Palliser, en cuya punta se ubica un faro, lo que nos será de gran utilidad en nuestras remadas nocturnas, ya que su destello -uno cada 20 segundos- tiene un alcance de unas 25 millas naúticas.


Si vivimos para contarlo, podremos presumir de ser uno de los pocos seres humanos que han alcanzado las antípodas (1) por el camino más corto posible: Tierra a través, pasando por su cálido centro,  en unos 12.759 km (2) de recorrido total. Como un verniano Viaje al Centro de La Tierra, pero más allá.

No hemos de olvidar que si decidiéramos realizar el viaje por superficie, tendríamos que recorrer un mínimo de 20.000 km, y eso si realizáramos el periplo en línea recta, lo cual, en la práctica, y por imperativos de las vías de comunicación, fronteras políticas e imprevistos desastres naturales, resultaría imposible. 

Gracias a este atajo subterráneo, tan esforzadamente horadado, nos habremos ahorrado la friolera (es un decir) de 7.241 km. ¿Merece o no la pena? (3)



NOTAS:
(1) Antípodas: del griego anti, opuesto, y podós, del pié. Es el lugar más alejado posible, por la superficie terrestre, sin atajos subterráneos, de un punto concreto. Unos 20.000 km de nada. 
(2) El radio medio de la Tierra es de unos 6.378 km, por lo que la distancia subterránea entre un punto y sus antípodas sería el doble de esa cifra: unos 12.756 km.
(3) Para hacernos una idea más realista de la envergadura de la empresa a acometer, quizás nos convenga saber que la red de metro de Shanghai (la más extensa del mundo) posee un trazado total de 440 km (dato de 2013). Aunque, hay que reconocerlo, sus túneles tienen un diámetro muchísimo más grande, sus trabajos están mucho mejor rematados y ... eso sí ... siguen un trazado básicamente horizontal. Así cualquiera.

El Cabo Palliser está situado a unos 50 km al SE de Wellington, la capital neozelandesa, y se denomina así en honor del amigo del Capitán Cook, el almirante Sir Hugh Palliser (desconozco si al Sir le hizo gracia alguna el hecho de que le adjudicaran su nombre a un simple cabo).

El faro se levantó en 1897, y ha sido testigo de multitud de naufragios. Vaya. Sus acantilados están repletos de focas, por lo que -muy probablemente- nuestra llegada no pasará desapercibida.




Las antípodas del faro del Cabo Palliser se corresponden, exactamente, con el cruce entre la calle Topacio y la autovía VA-30, en la zona sureste de la ciudad de Valladolid. Los pucelanos han tenido más suerte, y su periplo Tierra a través hacia sus antípodas será -sin duda- más ligero de equipaje que el nuestro.


ACLARACIÓN: Las fotografías del faro del Cabo Palliser no son mías. No estaba de humor para fotos cuando llegué a la costa.


 



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