sábado, 10 de enero de 2026

El juego de café de la tía Juliana: Huérmeces, 1960


En el mueble del salón de la casa familiar reposa, desde hace más de seis décadas, un juego de café, aparentemente anodino, similar a otros muchos fabricados en la España de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. En todas las piezas aparece el sello del fabricante: un león estatante rodeado por la leyenda "Santa Clara, MAH, Vigo, España".



Nunca le había prestado mucha atención. Y -seguramente- muy pocas veces se había utilizado para su aparente propósito: servir, endulzar y blanquear café. Se trata de un juego completo de café, en porcelana, para seis servicios, con cafetera, lechera y azucarera. Y con filo de oro, tal y como dice un moderno catálogo. Perfecto para lucir al otro lado del cristal del mueble, aunque escasamente práctico para tomar café en el día a día y, si me apuran, ni siquiera en ocasiones especiales.

Durante las pasadas Navidades me dio por preguntar por su origen y en las respuestas dadas se encuentra el origen y desarrollo del presente post. Y ha resultado ser una historia realmente curiosa, supongo que como la que puede surgir detrás de cualquier otro objeto, por muy anodino que nos parezca y por mucho polvo y años que acumule.

He preferido ampliar la historia de la persona que adquirió el objeto en cuestión, la tía Juliana, con la historia del propio objeto, el referido juego de café. Las dos han resultado interesantes, al menos para quién esto escribe.




I. LA TÍA JULIANA

Juliana Díez Varona nació en Huérmeces el 16 de marzo de 1896. Era la sexta de los ocho hijos que trajo al mundo la pareja formada en 1886 por Braulio Díez Arribas (1861) y Benita Varona Díaz-Villalvilla (1859). Solo tres de aquellos hijos sobrevivieron a la infancia: Juliana, Bernardo (1898) y Josefa Leonisa (1901).

Del segundo, Bernardo Díez Varona, no hemos encontrado referencias posteriores a 1914, por lo que no sabemos si abandonó Huérmeces después de cumplir 16 años o si -lo más probable- falleció poco después de esa edad.

De la tercera, Josefa Leonisa Díez Varona, sabemos que ingresó en las Hijas de la Caridad y que en 1939 aparecía en el Hospital de Legionarios de Logroño. En 1946-1947, a la muerte de su cuñado Jacinto y sus sobrinos Hipólito y Julia, aparecía destinada en El Ferrol. En 1965, a la muerte de su hermana Juliana, ya no se encontraba con vida.

Así las cosas, con su única hermana superviviente en las Hijas de la Caridad, Juliana se convertiría en heredera única de la hacienda de su padre, Braulio. 

[los padres de Juliana, Braulio y Benita, fallecerían en Huérmeces en 1933 y 1940, respectivamente]




PRIMERAS NUPCIAS

Juliana contrajo matrimonio en 1920, en la iglesia de San Gil de Burgos, con Jacinto Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla (1895), y se establecieron en Huérmeces, el pueblo natal de ambos. Jacinto era labrador.

Para contraer matrimonio, Juliana y Jacinto necesitaron de la correspondiente dispensa papal, ya que eran primos segundos por partida doble. Los abuelos de Jacinto por línea materna (Simón y Felisa) eran hermanos de los abuelos de Juliana por línea materna (Felipe e Isabel).

Juliana y Jacinto trajeron tres hijos al mundo: Josefa Leonisa (1920), Julia (1922) e Hipólito Díaz-Ubierna Díez (1923). La primera, así bautizada en honor a su tía religiosa, falleció de muy niña. De manera que, superada la edad fértil, Juliana y Jacinto afrontaron el futuro con dos hijos: un varón y una mujer.

En aquellos años, la familia residía en la casa nº 2 de la calle Real, años después conocida como "casa de Mauro y Angelita".



EL AÑO DE LAS DESGRACIAS

En los doce meses que van de julio de 1946 a junio de 1947, tres fallecimientos sacudieron con crudeza a Juliana Díez Varona. En ese lapso de tiempo se quedó viuda y sin hijos. Por si esto no fuera suficiente, en ese mismo periodo falleció también su madre política. Cuatro entierros muy seguidos, tres de ellos de los más dolorosos que puede sufrir una persona.

  1. El 22 de julio de 1946 falleció su hijo Hipólito, a los 23 años de edad, en el sanatorio de Fuentes Blancas (Burgos), víctima de tuberculosis
  2. El 13 de enero de 1947 falleció su esposo, Jacinto, a los 51 años de edad, víctima de rápida enfermedad
  3. El 23 de febrero de 1947 falleció su suegra, Jacinta, a los 80 años
  4. El 15 de junio de 1947 falleció su hija, Julia, en Madrid, a los 25 años, víctima de tuberculosis

De esta trágica manera Juliana se encontró, a mediados de 1947, viuda y sin hijos, a los 51 años de edad, con una hacienda relativamente importante pero sin brazos familiares que la llevaran. No tuvo otra opción que poner en venta la mayor parte de sus bienes durante los meses siguientes a aquel colapso familiar.


Diario de Burgos, 17 de julio de 1948


Julia vendió ganados, aperos, carros y bueyes, y se trasladó a la ciudad de Burgos, en un intento por olvidar -o al menos soportar mejor- los duros reveses de la vida. 





SEGUNDAS NUPCIAS

Al poco tiempo de establecerse en Burgos, hacia 1950, Juliana contrajo matrimonio con Emilio Palacios Gómez (Burgos, 1891), un secretario municipal prematuramente jubilado -por problemas de salud- en 1954. Emilio regentaba, además, algún tipo de negocio en la ciudad ya que, en los censos de la época, aparece catalogado como "industrial". Seguramente, se trataba de una tienda de ultramarinos, ya que figura en las cuotas de distribución de algunos alimentos, propias de los racionamientos de la época (1942-1943).

Durante su carrera profesional, Emilio Palacios había prestado sus servicios como secretario en Arraya de Oca (1914-1918), Huérmeces y Quintanilla Pedro Abarca (1928-1934), Quintanilla San García, Los Barrios de Bureba y Cornudilla (1935-1938), Condado de Treviño (1938-1942) y Villagonzalo Pedernales (1942-1954).

Su boda con Juliana Díez Varona también tuvo para Emilio Palacios la condición de segundas nupcias, ya que se había casado en primeras, en 1917, con Felicitas Calzada Calzada (Tobar, 1891). La pareja había traído seis hijos al mundo: Elisa (Arraya de Oca, 1918), Luis (Brañosera, 1920), Teresa (Brañosera, 1927), Carmina (Hces, 1929), José María (Hces, 1932) y Blanca Rosa.

Felicitas falleció en 1942, a los 51 años de edad, dejando viudo a Emilio, y con los cinco hijos que sobrevivieron a la infancia (José María murió de niño).

Durante los seis años que Emilio ejerció de secretario en Huérmeces y Quintanilla Pedro Abarca, la familia Palacios Calzada residió en la casa nº 3 de la calle de la Solana.

Desconozco si Juliana, tras casarse con Emilio Palacios, mantuvo su relación con Huérmeces y con los familiares que en el pueblo le quedaran. El caso es que, en diciembre de 1960, Juliana acudió a la boda de dos de sus muchos "resobrinos" en Huérmeces, acompañada del juego de café que ha originado el presente post.



TERCIARIA DEL CARMEN

Dice la memoria familiar que Juliana fue mujer muy religiosa, fiel cumplidora de todas las obligaciones y preceptos de la doctrina católica. Suponemos que los grandes reveses que sufrió su existencia no le hicieron sino profundizar en dichas creencias.

En su entorno familiar, además, múltiples fueron los ejemplos de personas que habían decidido dedicar su vida a la religión oficial. Una hermana (Josefa Leonisa Díez Varona) ingresó en las Hijas de la Caridad. Cuatro hermanos políticos (Felipe, Celestino, Basilio y Enrique Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla) lo hicieron en la Congregación de la Misión (Paúles). Los tres hermanos de su segundo esposo también ingresaron en una institución religiosa: José Palacios Gómez, tomó los hábitos jesuitas; Ángela y Daría Palacios Gómez, los de las Adoratrices. Una hija de su segundo esposo, Teresa Palacios Calzada, ingresó en las Franciscanas Misioneras de María. Incluso su propia hija, Julia Díaz-Ubierna Díez, estudió con las monjas de Rabé.

Cuando Juliana enviudó y se trasladó a Burgos, ingresó en la denominada "Tercera Orden del Carmen", conformada por laicos comprometidos a seguir la regla del Carmelo de forma similar a como lo hacían frailes y monjas carmelitas, aunque sin vivir en un convento. Esta asociación de fieles reproducían el carisma carmelitano en su vida diaria, en forma de oración, servicio y vida familiar. En la práctica, los "terciarios" no eran sino un apoyo laico de las parroquias.



FALLECIMIENTO DE JULIANA Y EMILIO

El 27 de diciembre de 1965 fallecía, en el Hospital Provincial de Burgos, Juliana Díez Varona, a los 69 años de edad. Tal y como reza su esquela, publicada en el Diario de Burgos al día siguiente, sus dolientes eran su resignado esposo, siete hermanos políticos y varios sobrinos. Tampoco olvida la condición de "Terciaria del Carmen" que tenía la finada.

Tres años más tarde, el 16 de noviembre de 1968, fallecía en Burgos Emilio Palacios Gómez, a los 77 años de edad. Su esquela, publicada en el Diario de Burgos, dice que Emilio dejó cinco hijos: Elisa, Luis, Mª Teresa, Mª Carmen y Blanca Rosa. Teresa había ingresado en 1952 en las Franciscanas Misioneras de María, en Pamplona.

Juliana y Emilio reposan en el Cementerio de San José de la capital burgalesa.

Juliana y Emilio residían en la calle del Tinte, antiguo hogar de la familia Palacios. Muy cerca de su querido y antiguo convento de los Carmelitas Descalzos, derribado en 1966 para la construcción de una nueva iglesia de modernas trazas.




APUNTES GENEALÓGICOS

El apellido Díez que portaba Juliana procede de Peñahorada y llegó a Huérmeces en 1848, al contraer matrimonio Fabián Díez Moradillo con María Arribas Arce.

A su vez, los padres de Fabián, Román Díez y Vicenta Moradillo, procedían de Gredilla la Polera y Cobos junto a La Molina, respectivamente. 

El resto de los apellidos de Juliana ya llevaban varias generaciones asentados en Huérmeces. 

Ya hemos comentado que la madre de Juliana, Benita Varona Díaz-Villalvilla, era prima hermana de la madre de su esposo Jacinto, Jacinta Díaz-Villalvilla Varona.




Hermanos Díez Varona (hijos de Braulio y Benita, casados en 1886); residían en Mercado nº 2 (luego conocida como casa de Cristóbal y Saturnina):

  1. Felipe (1886): falleció de niño
  2. Emiliano (1888): falleció de niño
  3. Fidel (1890): falleció de niño
  4. Brígida (1892): falleció de niña
  5. Sabina (1894): falleció de niña
  6. Juliana (1896): casó en 1920 con Jacinto Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla (1895), dos hijos
  7. Bernardo (1898): falleció de joven
  8. Josefa Leonisa (1901): ingresó en las Hijas de la Caridad; falleció antes de 1965, probablemente en El Ferrol

Hermanos Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla (hijos de Mariano y Jacinta, casados en 1885); residían en Real nº 5 (luego conocida como "casa de los escudos" o "casa de Daniel"):

  1. Enrique (1887): falleció de niño
  2. Maximina (1890): ingresó en las Siervas de Jesús con el nombre de Sor María del Rocío
  3. Victoria (1893): casó en 1912 con Esteban Crespo Crespo (Ruyales, 1887); siete hijos
  4. Jacinto (1895): casó en 1920 con Juliana Díez Varona (1896), dos hijos
  5. Felipe (1898): ingresó en la Congregación de la Misión (paúles)
  6. Cayo (1900): casó en 1925 con Mª Natividad Martínez García (Ruyales, 1907); tres hijos
  7. Celestino (1903): ingresó en la Congregación de la Misión (paúles)
  8. Basilio (1907): ingresó en la Congregación de la Misión (paúles)
  9. Enrique (1910) ingresó en la Congregación de la Misión (paúles)




EL JUEGO DE CAFÉ DE LA TÍA JULIANA, SESENTA Y CINCO AÑOS DESPUÉS

Como solía suceder en estos casos y en aquellos tiempos, un regalo nupcial, independientemente de su supuesto valor material, adquiría la condición de "patrimonio" familiar, viajando según lo fuera haciendo la familia, por muchos y lejanos que aquellos desplazamientos resultaran.

Hoy en día, sin embargo, y en unos tiempos de consumismo desenfrenado, dichos bienes no suelen ser muy apreciados por las nuevas generaciones, por lo que su destino final podría ser un abarrotado trastero, una despreocupada venta en plataformas digitales (todocoleccion.net; wallapop.com) o, incluso, un descarte puro y duro, bien en un punto limpio, bien en un vertedero incontrolado.

Aunque desconozco cual será el destino final del juego de café de la tía Juliana cuando nuestra generación ya no esté, creo que puedo barruntarlo.



EL PRECIO Y EL VALOR DE LOS REGALOS

En el año 1960, un juego de café para seis servicios, del mismo tipo que el de la tía Juliana, fabricado en porcelana por Santa Clara de Vigo, podía tener un valor en el comercio de unas 130 pesetas.


El Correo Gallego, 19 de abril de 1960


[Burgos no se encontraba incluida en el listado de ciudades que poseían, en los años sesenta del pasado siglo, un local de la red comercial de "Establecimientos Álvarez", encargada de la venta de objetos realizados en la fábrica de porcelanas Santa Clara de Vigo y otras empresas del grupo Álvarez; en Burgos, la adquisición de dichos productos se podía realizar en alguno de los comercios especializados en regalos y menaje del hogar, entre los que destacaba Ibáñez, en su local sito en la Plaza de Santo Domingo nº 16]  

Diario de Burgos, 4 diciembre 1960

Teniendo en cuenta que el salario medio mensual en aquel año rondaba las 1.100 pesetas, el valor de este juego de café representaba el 12% de los ingresos medios familiares. Sobra decir que estos parámetros regían sobre todo en las áreas urbanas, ya que en la España rural tanto los ingresos como las necesidades eran otros.

Hoy en día, estos juegos de café fabricados por Santa Clara de Vigo se encuentran fácilmente en diversas plataformas digitales de venta de objetos de coleccionista. Los precios de un juego de café para seis servicios oscilan entre los 40 y 140 euros, dependiendo del estado de conservación, de la rareza del modelo y de las ganas de vender que tenga el anunciante.

He encontrado un juego de café de características idénticas al de la tía Juliana, aunque con diferentes motivos decorativos. En la información complementaria del producto, aparece el sello del fabricante, "Santa Clara, MAH, Vigo", y se añade que fue fabricado a finales de los años cincuenta. Este juego de café se puso en venta en la plataforma digital elanticuario.es en el año 2022.


elanticuario.es (2022-DEC0229)


Lo que no he sido capaz de encontrar es un juego de café fabricado por Santa Clara de Vigo con idéntica decoración a la del que protagoniza este post: una especie de aquenio vegetal coloreado en tres tonalidades diferentes: azul, gris y rosa.




Evidentemente, hoy en día -y para algunas personas- primará claramente el valor sentimental de este tipo de objetos, dejando al margen consideraciones puramente materiales. ¿Qué precio tiene el patrimonio sentimental familiar? Pues depende de la familia en cuestión, pero podríamos establecer un rango aproximado que fuera desde cero hasta infinito.





II. LA FÁBRICA DE PORCELANA SANTA CLARA, EN VIGO

La prehistoria del juego de café de la tía Juliana comienza en 1891, cuando el joven orensano Manuel Álvarez Pérez (Gomesende, 1873) emigró a Cuba en busca de fortuna. Se estableció en la ciudad de Santa Clara, en la zona central de la isla caribeña, trabajando duramente en un aserradero sito en la localidad de Ciego de Ávila del que, al cabo de los años, acabó siendo dueño. Se casó con una afrocubana de sangre irlandesa y acomodada posición, Clara O'Farrill O'Farrill con la que trajo quince hijos al mundo, de los que nueve llegaron a la edad adulta.


La familia Álvarez O'Farril, década de los años 20

[los nueve hijos de Manuel Álvarez y Clara O'Farrill, todos ellos nacidos en la ciudad de Santa Clara (Cuba): Virginia, Edelmira (1899), Manuel, Moisés (1904), Isolina, Eudosio, Julio (1914), Carmen y Josefina]

Manuel hizo una pequeña fortuna con el aserradero (especializado en la fabricación de cajas para puros habanos) y, aconsejado por un amigo, decidió convertir sus ganancias en marcos alemanes, una divisa fuerte en aquellos prebélicos tiempos. El estallido de la Primera Guerra Mundial y la derrota alemana convirtieron en mero papel su pequeña fortuna, por lo que decidió volver a España e intentar salir del atolladero financiero en el que se había metido. Y a fe que lo consiguió. Manuel Álvarez y su familia llegaron a Vigo a finales del año 1918, y en la olívica ciudad se establecieron.

Como el marco había dejado de ser una divisa y solo era de curso legal en Alemania, Manuel Álvarez decidió viajar al derrotado país en busca de "gangas" que luego podría vender en España. En Silesia existían numerosas fábricas de cristal, loza y porcelana, y allí logró adquirir gran cantidad de género a buen precio.


Manuel Álvarez Pérez


En 1922, junto con el socio Manuel Rey, funda la sociedad "Álvarez y Rey, S.L.", abriendo un comercio en la céntrica calle viguesa de Policarpo Sanz, en el que pusieron a la venta el género comprado en Alemania.

En 1927 se disuelve la anterior sociedad y Manuel funda la empresa Manuel Álvarez e Hijos S.L. (MAH), figurando él mismo como único socio capitalista, y sus dos hijos mayores, Manuel y Moisés, como socios industriales. Abren un pequeño taller de decoración de loza blanca (con horno elemental) en la calle Victoria, así como cuatro tiendas en las que vender sus productos. 

Pronto el taller se queda pequeño, por lo que se traslada al barrio de Casablanca. Al comenzar la guerra civil, MAH se centra en la fabricación de juguetes (las fábricas levantinas habían caído en la "zona roja") y en la elaboración de vidrio (por las evidentes necesidades sanitarias y farmacéuticas). En la primavera de 1937, el hijo mayor de Manuel, Moisés Álvarez O'Farrill, realizó un viaje a Dresde para contactar con un ingeniero que le diseñara los planos de la nueva fábrica de vidrio que urgentemente necesitaban.

Aquel viaje a Dresde resultaría fundamental para el futuro nacimiento de la fábrica de porcelana "Santa Clara", ya que allí contactó -sin conocimiento de su padre- con una empresa ceramista, consiguiendo un acuerdo de colaboración para el envío de hornos y maquinaria para la fábrica que tenía en mente, incluso hasta el punto de haber pensado en la denominación de la misma, "Santa Clara", en honor de la ciudad cubana en la que su padre había amasado su pequeña fortuna (y se supone que también en honor al nombre su madre, Clara O'Farrill).


Moisés Álvarez O'Farril

[Manuel Álvarez ya tenía decidido que la persona idónea para sucederle fuera su hijo Moisés Álvarez O'Farrill (Rancho Veloz, Santa Clara, Cuba, 1904), y a tal efecto le había enviado en 1932 a trabajar como aprendiz a la fábrica alemana de Silesia, con la que tenía relación desde su primer y fructífero viaje; allí adquiriría el joven Moisés amplios conocimientos en maquinaria y técnicas de producción porcelánica]

Las cosas les van bien y el solar de Casablanca se queda pequeño para acometer nuevas ampliaciones por lo que, en 1938, MAH adquiere unos terrenos en Cabral, con la idea de construir una nueva fábrica de vidrio, así como la tan ansiada fábrica de porcelana, el capricho de su hijo Moisés. Desgraciadamente, el padre no alcanzaría a verlas levantadas, ya que Manuel Álvarez fallecería a últimos de aquel mismo año.



De esta manera, en 1941, se inauguraron en Cabral dos fábricas: la de porcelanas Santa Clara y la de envases de vidrio (Vanosa). El negocio crecía, en ausencia de competidores y con todos los beneplácitos del Régimen, iniciándose un largo proceso de creación de fábricas especializadas en loza, refractarios, calcomanías cerámicas, vidrio y porcelana.

En 1942, la viuda y nueve hijos de Manuel Álvarez entraron en el accionariado de la empresa, figurando los hijos Manuel y Moisés como gerentes. Entre 1945 y 1951, y tras diversos problemas en la dirección bicéfala, fueron abandonando la empresa Clara O'Farrill y sus hijos, quedando Moisés como único propietario y gerente, aunque a costa de descapitalizar gravemente la empresa.

En 1952, Moisés Álvarez, ya como único propietario, se vio obligado por la legislación vigente a transformar MAH en sociedad anónima. Nace así Manuel Álvarez e Hijos, S.A. (MAHSA). Esto no fue sino el preámbulo para la intervención de la empresa por parte de los dos principales bancos acreedores (Banco Pastor y Banco de España), ante la falta de liquidez de aquella.

Y aquí surgen las estrategias seguidas por Moisés Álvarez para recuperar el control de la empresa. Al igual que otros muchos empresarios de la época, Moisés utilizó sus contactos con altas personalidades del Régimen, principalmente con el ferrolano Juan Antonio Suanzes, ministro de industria y presidente del INI durante la década de los cuarenta y cincuenta, con el que Moisés Álvarez mantenía una excelente relación desde los años de la guerra. 

[Juan Antonio Suanzes Fernández (Ferrol, 1891-Madrid, 1977): militar y político; ministro de industria (1938-1939 y 1945-1951), presidente del INI (1941-1963)]

En octubre de 1956, y por intercesión de Suanzes, Moisés Álvarez O'Farril fue recibido por vez primera, en audiencia civil, por Franco y señora, en el palacio del Pardo. A partir de entonces, dicha audiencia se repetiría regularmente. Por otra parte, también fueron varios los encuentros entre Franco y Moisés Álvarez en tierras gallegas, coincidiendo durante alguna de las numerosas visitas a su tierra por parte del dictador, llegando incluso a inaugurar alguna de las instalaciones del grupo Álvarez. Ni que decir tiene que, durante aquellos años, las atenciones y "presentes" de Álvarez con los Franco también fueron una constante.

[la última "audiencia civil" a Moisés Álvarez acaeció en 5 de febrero de 1975, en El Pardo; ocho meses y pico después, el 25 de octubre, fallecería el industrial; al mes siguiente, lo haría el dictador] 

A partir de aquel año de 1956, tras la primera "audiencia" con Franco, Moisés Álvarez consiguió que los dos bancos que controlaban la empresa (Banco Pastor y Banco de España) aceptaran un convenio para la amortización del crédito. Una parte importante de dicha amortización se realizaría gracias a un nuevo crédito otorgado por el Banco de Crédito Industrial. Un año más tarde, en 1957, Álvarez recuperaba el control de la empresa MAHSA gracias al crédito oficial, concedido en virtud de sus contactos al más alto nivel. 

En el desarrollo de este grupo empresarial resultaron fundamentales tanto los apoyos recibidos por parte del crédito oficial como las ventajas otorgadas por el Polo de Desarrollo Vigo-Porriño (1963). 

En aquellos años del "desarrollismo", Iberia se encontraba entre los principales clientes del Grupo Álvarez, así como otras muchas empresas públicas o semipúblicas. La empresa entró en su época dorada, gracias también al crecimiento del turismo, con las consiguientes necesidades "cerámicas" del sector de la hostelería.

[Ya desde la posguerra, muchas fueron también las personalidades foráneas que, en sus visitas a la España de Franco, eran agasajados con objetos fabricados por Álvarez, como la denominada "Copa Perón", regalada a Eva Perón en su visita a Vigo en 1947]


Franco y Moisés en la inauguración de PONTESA, 14 septiembre 1961

Moisés Álvarez y el ministro de Industria, López Bravo (1963)

Moisés Álvarez, Carmen Polo y Franco. El Pardo (abril 1975)

Las empresas de Álvarez llegaron a tener nueve divisiones, todas ubicadas en Vigo excepto Pontesa, en Soutomayor (Pontevedra), e Ibero-Tanagra, en Santander. Vigo se convirtió en la capital de la cerámica española gracias a "la colmena" de las empresas de Álvarez. 

Hasta 5000 empleados trabajaron en sus fábricas y oficinas. También dispuso de una red de 36 puntos de venta (Establecimientos Álvarez) en las principales ciudades españolas, completando así la totalidad del proceso: desde la fabricación a la comercialización al por menor. 

Álvarez exportaba sus productos, y el nombre de Vigo, a varios países europeos, Estados Unidos e Iberoamérica. El puerto de Vigo fue testigo del trajín de mercancías fabricadas por la empresa. Álvarez llegó a ser la segunda empresa más importante de Vigo, tras Citroën.


Interior de la fábrica de Santa Clara (Foto: Faro de Vigo)


Con la llegada de la década de los setenta, los graves problemas financieros (alto endeudamiento) comienzan a desbordarse. La crisis del petróleo y el aumento de los costes energéticos, el incremento de la competencia y el vislumbre del fin del Régimen, entre otros factores, no hicieron sino empeorar las cosas.

Las deudas millonarias del grupo se incrementaron con la huelga general de 1972, que duró dos semanas. En agosto de 1975, Álvarez decide reorganizar su grupo empresarial, naciendo así el Grupo de Empresas Álvarez, S.A. (GEASA), que reunirá la parte empresarial de la empresa, mientras MAHSA quedará como sociedad independiente, dedicada a la comercialización de los productos de GEASA. 

En octubre de 1975 fallece Moisés Álvarez O'Farrill, dejando la gestión de GEASA en manos de sus hijos Manuel y Moisés Álvarez González que, sin los resortes políticos de antaño, se verán obligados a admitir la entrada de capital público en su empresa familiar. 

En diciembre de 1976, el Grupo es adquirido por el Instituto Nacional de Industria (INI), cuando su plantilla alcanzaba los 3.400 trabajadores. El INI inyectó 20.000 millones de pesetas e inició un proceso de reestructuración y saneamiento, con un drástico recorte de plantilla, hasta quedar reducida a poco más de 1.000 empleados al final del proceso, el año 1991. Se vendieron casi todas las tiendas de Establecimientos Álvarez. Fueron quince años de protestas y encierros por parte de los trabajadores, que veían muy negro su futuro.

[Mientras tanto, la vida seguía y así, en 1978, de la fábrica de Santa Clara salió para el Palacio de Oriente una Real vajilla para 200 servicios. Años más tarde, en 1995, los duques de Lugo (Elena de Borbón y Jaime de Marichalar) recibieron, como regalo de boda del rey Juan Carlos, una vajilla completa fabricada por el Grupo Álvarez. Sería curioso conocer cual fue el destino final de aquella vajilla viguesa, tras el célebre cese temporal de convivencia] 


Diario de Burgos, 1 de junio de 1978


En 1991, el holding valenciano ESTUDESA adquiere el grupo al INI, pero se muestra incapaz de enderezar el rumbo del Grupo, que se declaró en suspensión de pagos. Fue vendido dos veces más: a Enrique Tatay y a Carlos Pérez Manglano, con idénticos resultados y similares protagonistas: "empresarios" sin escrúpulos que únicamente buscaban un negocio rápido, basado en la recalificación de los terrenos.

Entre medias, hubo un intento de reflote por parte de los trabajadores, que crearon Alfares Santa Clara Sociedad Laboral, con la intención de continuar con la actividad de la fábrica de vidrios Vanosa.

En 2001 se cierran definitivamente puertas y se apagan los hornos de las fábricas del Grupo Álvarez. El patrimonio es adquirido en puja judicial por el colectivo de trabajadores, para ser más tarde vendidos a Inversiones Subel, especializados en solares industriales, a la espera de la oportuna recalificación de los terrenos. Aún quedan 200 trabajadores por cobrar salarios adeudados. 


La Colmena industrial del Cabral, con porcelanas Santa Clara a la derecha (Foto: Faro de Vigo)

En nuestros días, la fábrica de Santa Clara no es sino una muestra más de ruina industrial en la periferia nororiental de Vigo, formando parte de lo que podría denominarse memoria industrial de la ciudad.


Antigua fábrica de porcelanas Santa Clara, en Cabral (Vigo)


En su interior, aún pueden contemplarse restos de producción porcelánica, convenientemente arrasados por los vándalos de lo abandonado. 


Interior de la fábrica de Santa Clara (Foto: Javier Kalonga, 2024)


En julio de 2025, una vez aprobado el nuevo Plan General de Ordenación Municipal, el Ayuntamiento de Vigo afirma que los solares industriales del Grupo Álvarez (unos 100.000 m2) se destinarán a uso residencial y comercial. Se construirán 840 pisos, de los que 240 serán de promoción oficial, y un tercio de los terrenos se destinarán a zona verde, creando un nuevo parque que conecte con el río Lagares. Tras dos décadas y pico de abandono, y un largo proceso judicial y administrativo, parece ser que finalmente se dará uso a los terrenos de la colmena industrial de Cabral.

La marca "Santa Clara", por su parte, disfruta actualmente de una segunda vida, tras ser adquirida por el gigante valenciano Soler Hispania, centrado en la comercialización de productos de menaje y hostelería.



FUENTES

-Archivo Diocesano de Burgos: libros sacramentales de la parroquia de San Juan Bautista de Huérmeces: libro de bautizados V (1825-1851), VI (1852-1876), VII (1877-1903) y VIII (1903-1914); libro de casados V (1826-1851); libro de finados VII (1881-1915)

-Archivo Municipal de Huérmeces: padrones de población de 1896, 1899 y 1924; padrones de cédulas personales de 1886, 1909 y 1914

-Biblioteca Digital de Castilla y León: Diario de Burgos (21-07-1942, 13-01-1947, 15-06-1947, 17-07-1948, 22-03-1952, 16-10-1955, 27-12-1965), Hoja del Lunes de Burgos (18-11-1968); Boletín Oficial de la Provincia de Burgos (23-04-1954, 20-05-1957; Censos electorales de la provincia de Burgos de 1931, 1936 y 1946).

-"25 empresas del Vigo de siempre". Fernando Torres Carbajo. Ediciones Cardeñoso. Vigo (2015).

-"Álvarez (1922-2002). El emporio vigués de cerámica y vidrio". Joaquín J. Valeiras. Instituto de Estudios Vigueses (2022)

-"A grande empresa galega do vidro e da cerámica". Ana María Navas Novas, en "Empresarios de Galicia". Xoán Carmona Badía (coord.). Fundación Caixa Galicia, A Coruña (2006) [318-343] 

Galiciana. Biblioteca Dixital de Galicia Anuario de Vigo; Faro de Vigo; El Pueblo Gallego; El Correo Gallego; La Noche

Memoria industrial en Galicia Santa Clara. Fábrica de porcelanas

Patrimonio industrial Grupo de Empresas Álvarez: la fábrica de Santa Clara que moldeó Vigo en porcelana

Mundo de la empresa Grupo de Empresas Álvarez (GEA). El imperio vigués de las vajillas Santa Clara

todocoleccion.net

elanticuario.es

milanuncios.com

wallapop.com


1 comentario:

  1. He disfrutado leyendo tu entrada, rozando con la yema de los dedos la curiosidad del tiempo y del espacio; y de los objetos perdidos, bailando entre ellos, con una historia desconocida esperando ser relatada.
    Los objetos del desván familiar algún día deberán ser desempolvados, pero hay miedo: a no encontrarlos, a no descubrirlos, a no saber apreciarlos.

    ResponderEliminar