martes, 21 de julio de 2015

La Mesa de Urbel



Geológicamente hablando, La Mesa es uno de los doce sinclinales colgados que componen la denominada unidad morfológica de Las Loras.

Estas 12 loras son, de Norte a Sur y de Oeste a Este: Las Tuerces, Barrio-Lucio, Corralejo, Rebolledo de la Torre, Villela, Albacastro, Peña Amaya, La Ulaña, Cuevas de Amaya, Fuente Urbel, La Mesa (Urbel) y Monte Carrascal (entre Montorio y San Pantaleón del Páramo).

Una lora es, básicamente, un tipo singular de sinclinal colgado que abunda especialmente en este rincón NW de la provincia de Burgos, en el límite con la de Palencia.


Se denomina sinclinal colgado porque, gracias a prolongados y selectivos procesos erosivos, la parte que en el plegamiento original ocupaba la zona inferior (un sinclinal), ocupa ahora la zona elevada, destacando sobre el paisaje. En otros lugares, a los sinclinales colgados se les denominan muelas o mesas.


La Mesa de Urbel tiene una extensión total de unos 7’5 km2, en forma de gota horizontal, asimétrica, con el apéndice en el Oeste y la zona curvada en el Este, y pertenece en su totalidad al término de Urbel del Castillo.

Sus dimensiones máximas son de 5 km de largo y 2,5 km de ancho. Su altitud oscila entre los 1107 m de El Cuerno, en el extremo occidental, y los 1048 m de la depresión central.

Su zona culminante está formada por calizas santonienses y su relieve es el típico de una zona fuertemente karstificada: lapiaces, dolinas y pequeñas simas.


Recorrido perimetral de La Mesa:

Con un recorrido total de unos 14 km, es factible –y muy recomendable- rodear perimetralmente La Mesa por su límite inferior. Una red de buenos caminos convierte la circunvalación de La Mesa en una excursión de poco más de tres horas de duración, con una subida inicial en suave pendiente y un descenso final también ligero, incluso asfaltado en sus últimos metros.

Camino de Valseco, Urbel del Castillo

Partiendo de Urbel del Castillo, ascendemos durante 3 km por Valseco hasta el portillo, descendiendo a continuación durante otros 2 km hacia El Cuerno y Monte La Peña.

Valseco desde el portillo, a comienzos del verano

En verano es importante llevar provisión de agua ya que Valseco hace honor a su nombre y no lo recorre ni un mísero arroyo, ni posee manantiales en ninguna de sus dos vertientes.

Valseco desde el portillo, bien avanzado el verano
El portillo de Valseco visto desde la zona inferior del vallejo

En este punto, merece la pena hacer una parada para asomarse a El Callejón, un estrecho paso en el cantil calizo que ofrece unas buenas vistas sobre La Piedra (a la derecha) y Los Valcárceres (a la izquierda).

El Cuerno (1107 m) punto culminante y extremo NW de La Mesa

Volvemos al camino perimetral para cambiar radicalmente de rumbo, del SW que traíamos desde Urbel, al SE que tomaremos ahora, con el crestón de El Cuerno por testigo.

El Cuerno, desde el camino hacia El Colmenarón

Durante 3 km y medio, con el cantil de La Mesa siempre a nuestra izquierda, llaneamos por un marcado camino hasta vislumbrar, al otro lado de la carretera, la subestación eléctrica de La Pinza.

Cantil meridional de La Mesa desde el camino del Colmenarón
Dado que el camino desaparece poco después del tendido eléctrico que parte de la estación hacia las alturas de La Mesa, en este punto tenemos dos opciones: hacer por carretera los poco más de 800 m que quedan hasta el camino siguiente, o alcanzar dicho camino por los linderos de dos fincas, durante poco más de 400m.

Pinar de Los Pilones
Camino de La Tabla

Después de kilómetro y medio por el camino de Los Pilones, y justo antes de alcanzar la zona alta de El Embid, el camino cambia de rumbo por última vez, ahora en dirección Norte, hacia el castillo de Urbel. Por La Tabla y San Pelario, alcanzaremos el pueblo en poco más de 3 km.


Recorridos por el interior de La Mesa:
  
En un sentido transversal, desde los aledaños del Portillo de Valseco, es posible atravesar parte de La Mesa por medio de dos caminos que se bifurcan al poco de comenzar y vuelven a unirse en pleno corazón de la meseta, para luego descender en dirección a Urbel por San Pelario.

Ramal norte del camino transversal de La Mesa
Corral en el ramal norte del camino

Corral

Gran roca solitaria al lado del camino

Dolina

El recorrido total es de unos 4 km, y permite hacerse una idea aproximada del paisaje estepario del interior de La Mesa.

Antes de descender hacia el pueblo por el camino, merece la pena encaminarse hacia la izquierda, por el amplio y herboso vallejo colgado que desciende en dirección al pueblo y se despeña justo sobre el potente manantial de La Recorva. Las vistas sobre el viejo castillo, con el valle del río Urbel al fondo, son impresionantes. En los cantiles no es raro observar el vuelo de buitres y otras rapaces. 

Vallejo colgado en dirección a La Recorva

El Castillo de Urbel desde las alturas de La Recorva

Un poco más alejado del Portillo de Valseco, otro camino se interna en La Mesa para dar servicio a una alargada finca situada en las cercanías de El Cuerno. Este camino termina por enlazar con los dos anteriores, aunque no es difícil despistarse en alguno de los cruces. 

Otro camino (el antiguo camino de Coculina) recorre la porción SE de la meseta, ascendiendo desde Urbel. Al poco de culminar, dejando el camino hacia las antenas a la derecha, se dirige hacia las torres de alta tensión que atraviesan esa porción de La Mesa.

Subida a La Mesa por el viejo camino de Coculina

Lapiaz al poco de culminar La Mesa el viejo camino de Coculina

Lapiaz con gayuba y aulaga

Hueco artificial quizás producto de una antigua extracción de áridos o intento -fallido- de balsa

El camino, escasamente dibujado a partir del tendido eléctrico, se dirige luego hacia El Cuerno, perdiéndose completamente al llegar a una zona deprimida en la que un potente lapiaz cubierto de vegetación hace difícil el tránsito incluso al simple caminante.

El Cuerno (dcha.) y, al fondo, La Ulaña

El Cuerno y su encinar; a la izquierda, pinar de El Colmenarón

Un ciclista, sin embargo, no tendrá más remedio que cargar a ratos con la bici hasta encontrar uno de los tres caminos que discurren algo más al norte, pero podrá presumir de haber conocido el corazón más salvaje de La Mesa.

Lapiaz con gayuba y brezo

Detalle de lapiaz

No obstante, durante una buena parte del kilómetro y medio de camino que discurre después de cruzar el tendido eléctrico, siempre es posible descender de La Mesa hacia el pinar de El Colmenarón por varios de los pasos que ofrecen los cantiles perimetrales en esa zona.



Vegetación:

Aunque en las pequeñas vaguadas longitudinales existe alguna tierra de labor (roturo) en la que se cultiva veza o algún cereal, La Mesa es, ante todo, un inmenso pastizal. Y así lo testimonia la abundancia de viejos corrales, hasta una docena, sobre todo en la zona NE.

Alargada finca cultivada en las cercanías de El Cuerno y el arranque del camino transversal sur

La masa más importante de encina se localiza en el extremo NW, en los alrededores de El Cuerno. Fuera de los cantiles periféricos, en los que también abundan las matas de encina, escasos son los árboles y arbustos que crecen en el interior de La Mesa. Destacar alguna mata aislada de pudio (Rhamnus alpina) en las dolinas y pequeñas vaguadas protegidas.

Pudio en pequeñas dolinas y abrigos artificiales


Una buena parte de la estrecha ladera sur y sureste sufrió plantaciones de pinos hace más de 50 años, sobre todo en los términos El Colmenarón y Los Pilones.

Entre la variada vegetación herbácea que tapiza gran parte de La Mesa destacamos, por llamativas, las cuatro siguientes especies:

·           uva de oso (Arctostaphylos uva-ursi): de porte rastrero, que cubre grandes extensiones de terreno, sobre todo en rocallas y lapiaces
·           uña de gato (Sedum sediforme): carnosa, algo leñosa en la base, sus tallos floridos destacan en verano sobre un entorno pedregoso y horizontal.
·           calzas de lobo (Digitalis parviflora): sus altos tallos prefieren terrenos con más suelo, más frescos, como pequeñas vaguadas y herbazales.
·           cuchara de pastor (Leuzea conifera): sus conos rastreros son comunes en matorrales abiertos sobre suelos pedregosos.

Uva de oso y uña de gato sobre rocalla

Uña de gato (Sedum sediforme)

calzas de lobo en vaguada

Detalle de calzas de lobo (Digitalis parviflora)

Posible sima en dolina

Cuchara de pastor (Leuzea conifera)

También abundan en las zonas menos pedregosas los brezos (Erica sp) y brecinas (Calluna vulgaris).



Puntos de referencia y orientación:

Una línea de alta tensión atraviesa La Mesa por su parte SE y, a la altura del paraje de Fuente Liz, enlaza con la energía evacuada por la Subestación de La Pinza, que canaliza la energía eléctrica generada por los parques eólicos de la zona.

Urbel, parte oriental de La Mesa y Valseco desde el páramo de Nidáguila

Varias antenas de telefonía aprovechan la altura que adquiere La Mesa en la zona inmediata a La Recorva, sobre el pueblo de Urbel, en el extremo NE de La Mesa. Estas antenas sirven de orientación –si no hay niebla- para el caminante que se atreva a abandonar los escasos caminos interiores de La Mesa.

Antenas en el NE de La Mesa

Todo el extremo sur de La Mesa se encuentra balizado por decenas de aerogeneradores pertenecientes a los parques eólicos de La Pinza y El Perul, así como por las antiguas antenas de televisión y las nuevas de telefonía que destacan en el portillo de Coculina.

Cultivos de cereal en La Tabla, el cinturón inferior en el Este de La Mesa
  
Atardecer en La Mesa, en las proximidades del tendido eléctrico SE

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