lunes, 17 de noviembre de 2014

Julián Alonso, gabrielista



Julián, el más pequeño de un total de seis hermanos, ya desde sus primeros años resultó ser un buen chaval. Nunca les dio motivos de queja a sus padres, Eugenio y Elisa. Más tarde, ya en la escuela, destacó como obediente y aplicado estudiante.

En aquellos años, en los que las familias humildes no podían enviar a los hijos a estudiar fuera, ser buen estudiante te encaminaba principalmente a la vocación religiosa. De todas formas, en el pueblo no había sitio para todos. Las tierras eran las que eran, y seis hermanos eran muchos hermanos. Los propios párrocos de cada lugar tenían sus contactos en las diversas órdenes religiosas de la época, y animaban a estos jóvenes a que se iniciaran en la vida religiosa.

Julián, a los 14 años

Abrió el camino su hermana mayor, Escolástica, que, tras profesar como Hija de la Caridad de San Vicente Paúl, partió para Linares (Jaén) y no regresó a Huérmeces nunca más.

En aquellos años, muchos jóvenes de la provincia de Burgos partieron hacia destinos diversos a lo largo y ancho de la geografía nacional. Muchos acabaron en los paúles, por influencias del cercano Tardajos. Otros, sin embargo, partieron hacia la entonces minoritaria Congregación de Hermanos de San Gabriel (Hermanos Gabrielistas) que desde principios de siglo se había establecido en Cataluña, tras su expulsión de Francia en 1903.

Julián Alonso Villalvilla  (Can Valls, 1932)



Julián, como tantos otros jóvenes de la zona, fue reclutado (en 1932, cuando contaba con 14 años) por Vicente Diego Pérez (Hno. Juan de Dios), también burgalés, y reclutador gabrielista desde 1923.

Julián ingresó en el Juniorado de los Hermanos de San Gabriel en Can Valls, al lado de Caldetas (Barcelona). En esta casa de formación para aspirantes adolescentes, adquirida en 1915, en la que era muy numerosa la “colonia burgalesa”, hizo su postulantado y noviciado, con el nombre de Hermano Enrique. Dos años más tarde, en 1934, profesó como gabrielista.

Can Valls (1915-1936)
 
En julio de 1936, cuando estalló la Guerra Civil, Can Valls se convirtió en el refugio de todos los Hermanos de San Gabriel de la Provincia. En noviembre de 1936, un centenar de milicianos de la FAI invadieron la casa y se llevaron a la mayor parte de los hermanos mayores de 18 años presos a la checa de San Elías, en Barcelona. Los más jóvenes fueron internados en centros de asistencia social y a los ancianos se les dedicó a la explotación de la finca.

Julián Alonso Villalvilla, gabrielista (1934)
Can Valls, Caldetas (1935); Julián es el primero por la izq. en la fila superior

Can Valls (1937); Julián es el sexto por la derecha, en la fila de atrás; la fotografía fue realizada por la Cruz Roja Internacional a petición de los superiores gabrielistas de Francia


A Julián, que acababa de cumplir 18 años en junio, los milicianos le consideraron menor y se libró por poco de la masacre a la que pocos días después fueron sometidos sus hermanos en el cementerio de Montcada. De los 80 hermanos con que contaban en 1936 los Gabrielistas en España, distribuidos en sus 7 colegios, 49 fueron asesinados en los primeros días de la Guerra Civil. De esos 49 hermanos asesinados, 36 eran nacidos en la provincia de Burgos, y 4 de ellos procedían de pueblos muy cercanos a Huérmeces (Cayo Bañuelos y Laurentino Serna, de Urbel del Castillo; Aniceto Alvarez, de Santibáñez Zarzaguda; y Sergio Martínez, de Quintanilla Pedro Abarca).

Del antiguo Can Valls, adquirido por los Hermanos en 1915, hoy solo queda la vieja torre del siglo XVII, rodeada por un bonito parque conmemorativo, el Parque de los Hermanos Gabrielistas (“Parc dels Germans Gabrielistes”), 4 hectáreas de terreno con un pequeño lago y árboles centenarios, muchos de ellos traídos por los Hermanos desde sus misiones en Africa, Asia y Australia.


Julián, al igual que otros jóvenes hermanos gabrielistas, se vio obligado a servir como sanitario en el ejército republicano en Cataluña.

Tras meses en el frente, Julián se pasó al lado “Nacional”, aunque antes tuvo que sobrevivir una temporada en el campo de concentración de Santa Ana (León), en el que eran internados casi todos los soldados, milicianos y sanitarios procedentes de Cataluña.

El Campo de Santa Ana, situado a las afueras de la ciudad de León, era un simple descampado con unas naves pertenecientes a una antigua fábrica de curtidos, y llegó a acoger a una media de 500 detenidos. En Santa Ana, Julián pasó por no pocas penurias y calamidades hasta que consiguió los avales necesarios para ser puesto en libertad. Cuentan que tuvieron que comer incluso culebras, ya que el rancho mínimo que les ofrecían en el campo no era suficiente para sobrevivir.

Para conseguir avales era imprescindible enviar alguna tarjeta postal a familiares y conocidos, pero si no disponías de dinero suficiente para pagar los 15 céntimos que costaba cada postal  tus esperanzas de salir de allí eran mínimas. Julián ayudó a otros a abandonar el campo, prestándoles el dinero necesario; también atendió a internos enfermos y esperó a que llegaran los tan ansiados avales, que llegaron.

Finalizada la guerra, Julián volvió a Cataluña, en dónde estuvo enseñando en los colegios gabrielistas de Arenys de Mar, Viladecans y Sant Adrià de Besòs. En esta última localidad también se dedicó al cuidado de los enfermos de tuberculosis ingresados en el Sanatorio del Espíritu Santo (Sanatori de l’Esperit Sant).






Tanto se implicó en el cuidado de los enfermos que él mismo acabó por contraer la por entonces terrible enfermedad. Murió en enero de 1943, a los 24 años de edad.

Dicen quienes le conocieron, que Julián era un santo.



Julián Alonso Villalvilla: Nació en Huérmeces (Burgos), el 7 de junio de 1918, y murió en Sant Adrià de Besòs (Barcelona), el 19 de enero de 1943. Hermano de Escolástica, Eladia, Lucía, Leonila y José. Tío de Victoria, Anunciación, Elisa, Agustín, Carmen, Casilda, Máxima, Secundina, Regina, María Begoña, Constantina, María del Carmen, Jesús, José, Elisa, Caridad, Agustín, Julián, Fernando Eugenio, Alberto y José Enrique.



Agradecimientos:


Enric Roura Ventura: La Garrotxa (Gerona), 1918 – La Aguilera (Burgos), 2005; también Hermano Gabrielista (bajo el nombre de Vicente Ferrer), coincidió con Julián en el Campo de Concentración de Santa Ana (León) durante la Guerra Civil, y más tarde, ya de vuelta en Cataluña. Fue director en 1951-52 del Colegio de Sant Josep, en Sant Sadurní d’Anoia. Dos años antes de morir, le contó al Hermano Angel Llana lo que recordaba de Julián, entre otras cosas cómo le ayudó a él mismo a salir del campo de concentración, prestándole incluso dinero para tal fin. Consideraba que Julián era un buen religioso, siempre dispuesto a las obras de caridad.

Angel Llana Obeso, Superior Provincial de los Hermanos de San Gabriel; se interesó por la vida de Julián a raíz de una visita que realizó en julio de 2003 al entonces Convento de las Clarisas de Lerma (Burgos). En dicho convento profesaba una sobrina de Julián, Constantina (Sor Jesús de Nazaret) que, al enterarse de que el Hermano Llana era gabrielista, le pidió alguna información sobre su tío. Resultó que una fuente de información de primera mano, el mencionado Hermano Enric Roura, se encontraba muy cerca, en el Colegio Gabrielista de La Aguilera (Burgos). Gracias a los datos recabados por el Hermano Llana en ese verano de 2003 ha sido posible realizar esta breve reseña de Julián.

Unos años más tarde, y para acabar de cuadrar el círculo, Sor Jesús de Nazaret, la sobrina de Julián, así como una buena parte de las hermanas del Convento de Santa Clara (Lerma), se trasladaron a La Aguilera, al antiguo convento franciscano de San Pedro Regalado, a muy poca distancia del Colegio Gabrielista allí existente. Si aquel lejano día de julio de 2003 no se le hubiera ocurrido a Constantina preguntar al Hermano Llana por su tío Julián, nunca habríamos podido conocer detalles de los últimos años de vida de Julián.

Severino Gómez me facilitó las dos fotografías de grupo en las que se identifica a Julián, además de una completa biografía del gabrielista.

En la familia siempre se contó que Julián había sido una excelente persona y que murió en Cataluña en la Guerra ayudando a los demás. Pero se recordaban escasos datos de su vida. Unicamente tres viejas fotos que atestiguaban su existencia. 



Lecturas complementarias:

“Diario de campaña de un soldado catalán”, de Ignacio Yarza Hinojosa (Actas, 2005), en dónde el autor narra, entre otras cosas, su paso por el Campo de Concentración de Santa Ana.



“Mártires gabrielistas: 50 peldaños para subir a la cruz”, Hermanos de San Gabriel, Barcelona 2007

Acerca de los Gabrielistas burgaleses asesinados en la Guerra Civil:

Acerca del Campo de concentración de Santa Ana:

Acerca de los Gabrielistas asesinados en Cataluña:

Acerca del Parque de los Hermanos Gabrielistas en Sant Vicenç de Montalt:

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