Esta es la historia de un viaje al Páramo; eso sí, de un viaje de ida y vuelta, o de ascenso y descenso, si ustedes prefieren.
En el viaje de ida (1804), Gerónimo, un joven natural de Huérmeces, se casó en Ruyales con una joven del lugar, y allí terminó por establecerse, trayendo al mundo a una numerosa prole.
En el viaje de vuelta (1825-1854), cuatro de los hijos de aquel Gerónimo pionero se casaron en Huérmeces con sendas jóvenes naturales de nuestro pueblo, y aquí se asentaron, trayendo al mundo a una también numerosa prole, que acabó por constituir uno de los pilares demográficos y genéticos del Huérmeces de la segunda mitad del siglo XIX.
Quizás la próxima vez que subas, en bici o andando, la cuesta de Ruyales, comprendas mejor que, aunque ambos pueblos se encuentren separados por poco más de cuatro kilómetros, la distancia real entre el páramo y el valle se debiera medir en algo más que en metros lineales.
Y es que también deberían tenerse en cuenta parámetros tales como temperaturas extremas, vientos dominantes, nieblas y nieves, cualidades y calidades del terrazgo, ausencia o dominio de montes y de caza, abundancia o escasez de fuentes, manantiales y cursos de agua, pesca, molinos... Porque Ruyales y Huérmeces son pueblos vecinos, pero que habitan dos mundos (o nichos, como se dice ahora) biológicos muy diferentes.
Aunque también resulta evidente que dichas diferencias climato-edafo-ecológicas nunca supusieron obstáculo alguno para que vecinos de uno y otro pueblo se relacionaran, emparejaran y multiplicaran entre sí durante los últimos siglos. Sobre todo en unos tiempos en los que los matrimonios entre hijos de hidalgos eran de lo más habitual. Ya hemos comentado en otras ocasiones que Huérmeces y Ruyales compartían "índice de hidalguía" a mediados del siglo XVIII: el 75% de sus respectivos vecinos tenían la condición de hidalgos.
[a pesar de su escasa separación métrica, las aguas de la mayor parte del término de Ruyales no drenan hacia el río Úrbel sino que lo hacen hacia el Hormazuela, siguiendo un curso sensiblemente paralelo al de nuestro río; no obstante, Ruyales y otros pueblos del valle del río homónimo (Los Tremellos, Avellanosa, San Pedro Samuel) siempre pertenecieron a la antigua jurisdicción de la Haza de Siero, con cabeza en Huérmeces; no tengo claro si se trata de un caso de preponderancia de los intereses señoriales sobre los hidrológicos o si, por el contrario, nos encontramos ante un evidente ejemplo del condicionamiento que los valles fluviales ejercían sobre el mapa de señoríos, jurisdicciones, comarcas y partidos judiciales]
I. GERÓNIMO Y EL APELLIDO DÍAZ-VILLALVILLA EN HUÉRMECES
El apellido Díaz-Villalvilla [Díez de Villalvilla] se encontraba enraizado en Huérmeces ya desde los primeros apuntes que aparecen en el libro de bautizados (1611). Así tenemos que, entre 1628 y 1634, nacieron tres criaturas portadoras del apellido: Juan, Francisco y María Díaz-Villalvilla Barahona.
En el caso de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna (1779), su apellido paterno se encontraba establecido en Huérmeces durante las cuatro generaciones anteriores a la suya ya que, tanto su padre como su abuelo, bisabuelo y tatarabuelo, eran naturales de nuestro pueblo:
- padre: José Díaz-Villalvilla Sáiz-Aguayo (1748)
- abuelo: José Díaz-Villalvilla Ubierna (1702)
- bisabuelo: José Díaz-Villalvilla Gómez-Mata (1673)
- tatarabuelo: Pablo Díaz-Villalvilla Fernández (1643)
Desconocemos si el padre de Pablo, Andrés Díaz-Villalvilla, [Andrés Díez de Villalvilla] también era natural de Huérmeces, ya que el arranque del libro de bautizados no va más allá de 1611, y Andrés no figura en los primeros apuntes del mismo.
[en los tiempos del Catastro de Ensenada (1752) aparecen en Huérmeces cuatro vecinos con el apellido paterno Díaz de Villalvilla, todos nacidos en nuestro pueblo: José Díaz-Villalvilla Ubierna (1702), el abuelo de Gerónimo, de 50 años de edad; Pedro Díaz-Villalvilla Ubierna (1704), tío-abuelo de Gerónimo, 48 años; Manuel Díaz-Villalvilla Baraona (1708), primo hermano de los dos anteriores, de 44 años de edad; Pablo Díaz-Villalvilla Güemes (1686), hermanastro del bisabuelo de Gerónimo (José Díaz-Villalvilla Gómez-Mata), de 66 años de edad y cura beneficiado de Huérmeces durante treinta y cinco años (1720-1755)]
[por su parte, en Ruyales del Páramo no existía en aquella época vecino alguno que portara Díaz de Villalvilla como apellido paterno]
Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna fue el cuarto de los siete hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en Huérmeces, en 1769, por José Díaz-Villalvilla Sáiz-Aguayo (1748) y Ángela Díaz-Ubierna Sarmiento (1750): Mateo (1770), Clemente (1774), Esteban (1777), Gerónimo (1779), Leonarda (1782), Tomasa (1786) y Ángel (1789).
II. UNA BODA EN RUYALES
El día 25 de junio de 1804 se celebró una boda en la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor, en Ruyales del Páramo. La boda fue oficiada por Policarpo Alonso, cura beneficiado de Ruyales en aquellos años previos a la francesada Los testigos fueron Francisco Hidalgo y Manuel Girón, naturales y vecinos de Ruyales.
Los contrayentes eran el referido varón nacido en Huérmeces y una mujer natural de Ruyales, ambos hijos de hidalgos padres:
- Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna (Hces, 1779): 25 años
- Petra Girón Abad (Ruyales, 1787): 17 años
La pareja se estableció inicialmente en Espinosilla de San Bartolomé, dónde residieron durante unos siete años, entre 1804 y 1811.
En marzo de 1812, nació en Ruyales el quinto hijo de la pareja (Ángel), lo que indicaría que al menos la madre ya se encontraba residiendo en su pueblo natal. En junio de ese mismo año falleció Dionisio Girón, el padre de Petra, por lo que su hacienda pasó a ser llevada por sus hijos.
Damos por sentado, pues, que en aquel año de 1812 la familia Díaz-Villalvilla Girón se estableció definitivamente en Ruyales, tras los siete años de estancia provisional en Espinosilla, trabajando las tierras del Conde de Berberana.
Gerónimo y Petra trajeron al mundo a nada menos que catorce hijos, de los cuales cuatro nacieron en Espinosilla y diez en Ruyales. Petra se pasó pariendo veinticuatro años de su vida, los que van del primero (Mariano), alumbrado cuando ella tenía una edad de 18 años recién cumplidos, hasta el último (Gerónimo), cuando la madre ya alcanzaba una edad de 42 años. Nada excepcional en la época, aunque sorprendente hoy en día.
- Mariano (Espinosilla, 1805)
- María (Espinosilla, 1807), falleció a los seis años
- José (Espinosilla, 1809)
- Carlos (Espinosilla, 1810), falleció de niño
- Ángel (Ruyales, 1812)
- María (Ruyales, 1813)
- Pedro (Ruyales, 1816), falleció a los dos años
- Joaquín (Ruyales, 1817), falleció a los dos años
- Manuela (Ruyales, 1819)
- Joaquín (Ruyales, 1820)
- Jesús (Ruyales, 1823), falleció a los tres años
- Elías (Ruyales, 1825), falleció a los siete días
- Justo (Ruyales, 1826)
- Gerónimo (Ruyales, 1829)
Seis de los hijos de Gerónimo y Petra fallecieron en la infancia: María, Carlos, Pedro, Joaquín, Jesús y Elías. Mariano, José, Joaquín y Justo fueron los referidos cuatro hermanos que se establecieron en Huérmeces, tras casarse con mujeres naturales del pueblo.
De Ángel solo sabemos que aún vivía en 1837, a la muerte de su padre, ya que aparece como uno de los herederos en el testamento de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna. Desconocemos dónde se estableció, y si se emparejó y reprodujo.
María se casó en Ruyales en 1839 con Mariano Hidalgo Villalaín (Ruyales) y la pareja se estableció en su pueblo natal. Tuvieron, al menos, cuatro hijos: Isabel (1840), Natalio (1849), Margarita (1852) y Vicenta (1855). Solo tenemos noticias de Natalio, que se estableció en Ruyales:
- Natalio Hidalgo Díaz-Villalvilla se casó en Ruyales hacia el año 1870 con Beatriz Güemes Arroyo. Solo tenemos referencias de un hijo: Tomasa Hidalgo Güemes (1880), que residía en Ruyales en 1946, casada. Natalio falleció en Ruyales en 1899.
Manuela se casó en Ruyales en 1846 con José Ortega Alonso (Ros) y en el pueblo del novio se establecieron. Desconozco si tuvieron descendencia.
Gerónimo se casó en Ruyales en 1854 con Juliana Güemes Alonso (Ruyales); la pareja trajo, al menos, nueve hijos al mundo: Eugenio Estanislao (1854), Ángel (1856), Nicomedes (1857), Leonardo (1858), Saturia (1861), Juana (1864), Esteban (1865), Raimunda (1870) y Florencia (1874). Eugenio Estanislao y Juana fallecieron al poco de nacer. Del resto, solo tenemos referencias de tres:
- Leonardo Díaz-Villalvilla Güemes (1858) se casó en Trashaedo hacia 1890 con Adelaida Arnáiz Serna y se establecieron en Ruyales. Tuvieron, al menos, cuatro hijos: Aquilino (1891), Eladio (1892), Juliana (1893) y Saturnina (1896). Leonardo ya no aparece en el censo electoral de Ruyales de 1897. En 1900 aparece en Trashaedo.
- Saturia Díaz-Villalvilla Güemes (1861) se casó en Ruyales en 1885 con Cipriano Díez Alonso (San Pantaleón del Páramo, 1856) y en el pueblo del novio se establecieron
- Raimunda Díaz-Villalvilla Güemes (1870) se casó en Ruyales en 1894 con Fermín González Girón (Ruyales, 1868) y en Ruyales se establecieron. Tuvieron, al menos, cinco hijos: Lorenzo (1894), Laureano (1897), Sabino (1899), Fausto (1902) y Valerico (1905). Tenemos referencias posteriores de estos tres últimos:
- Sabino González Díaz-Villalvilla residió en Ruyales hasta 1936, trasladándose a Burgos en 1943, tras casarse con Nieves Pérez Cuesta (San Pantaleón del Páramo, 1906). Tuvieron dos hijas.
- Valerico González Díaz-Villalvilla se casó en Brullés en 1938 con Orosia Rodríguez Girón y allí se estableció.
- Fausto González Díaz-Villalvilla (1902) se casó en Hoyos del Tozo en 1927 con Isabel Ortega Arce y la pareja se estableció en Ruyales. Fausto fue el último portador del apellido Díaz-Villalvilla (materno, en este caso) que residió en Ruyales. Falleció en Ruyales en 1958.
III. EL PLEITO DE HIDALGUÍA DE GERÓNIMO DÍAZ-VILLALVILLA DÍAZ-UBIERNA (1826)
En aquellos tiempos era habitual que, cuando un vecino "hidalgo" se establecía en un pueblo distinto al de su naturaleza, tuviera que plantear un pleito para que se le reconociera dicho estatus en el lugar de nueva vecindad.
Hay que tener en cuenta que no se trataba de una cuestión menor, ya que la condición de hidalgo llevaba pareja una serie de privilegios y exenciones fiscales (pechos, bagajes y alojamientos).
Y eso es lo que tuvo que hacer Gerónimo en 1826, cuando ya llevaba varios años avecindado en Ruyales, tras su paso por Espinosilla (1804-1811). Parece ser que Gerónimo había solicitado la vecindad por el estado noble cuando se estableció en Ruyales en 1812, y que se le había incluido inicialmente en el padrón correspondiente a dicho estado. Posteriormente, algunos vecinos de Ruyales habían manifestado su inconformidad con dicha inclusión, originando el correspondiente pleito:
"...hasta que de poco tiempo a esta parte algunos de sus convecinos se resistían a tenerlo por tal hijodalgo notorio de sangre, con motivo de que antes de avecindarse en este pueblo estuvo algún tiempo avecindado en la villa de Espinosilla de San Bartolomé, pueblo de distinta jurisdicción, por cuya consideración les parece que debe acreditar en debida forma su filiación y nobleza."
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| Pleito de hidalguía de Gerónimo Díaz de Villalvilla, vecino de Ruyales |
Así que a Gerónimo no le quedó más remedio que gastarse algún dinero para conseguir que en Ruyales se le incluyera definitivamente en el padrón de "hijosdalgo notorios de sangre", aunque su condición de "noble" era un hecho por todos conocido.
Gerónimo tuvo que demostrar, con papeles, la condición de hidalgo que ya disfrutaban su padre (José Díaz-Villalvilla Sáiz-Aguayo), su abuelo (José Díaz-Villalvilla Ubierna), su bisabuelo (José Díaz-Villalvilla Gómez-Mata) y su tatarabuelo (Pablo Díaz-Villalvilla Fernández), todos ellos naturales y vecinos que fueron de Huérmeces.
Para ello tuvo que aportar las partidas de bautismo y de casamiento de todos ellos, lo que le ocasionó los consiguientes gastos de desplazamiento, ya que sus abuelos se habían casado en Rublacedo de Arriba, pueblo natal de su abuela, Isabel Sáiz-Aguayo Alonso de Arce.
Gerónimo tuvo que presentar el testimonio de una serie de testigos, vecinos de cada uno de los pueblos en los que había residido:
- Huérmeces: Manuel Alonso (labrador, 65 años), Ceferino de la Ornilla (quinquillero, 68 años), Lorenzo de la Calle (labrador, 61 años) y Carlos de la Calle Martínez (pastor de ganado lanar, 61 años)
- Espinosilla de San Bartolomé: Eleuterio Beato (labrador, 43 años), Pedro García (labrador, 40 años) y Dionisio González (labrador, 43 años)
- Ruyales del Páramo: Gerónimo Alonso (labrador), Santiago Sáiz (labrador) e Ildefonso González (labrador)
Los cuatro testigos de Huérmeces manifestaron que los padres y abuelos de Gerónimo "siempre estuvieron alistados y colocados con el distintivo de tales hijosdalgo notorios de sangre ... con los empleos más honoríficos de la República ... en ningún tiempo han sido incluidos en los repartimientos del servicio real, quintas, sorteos, bagajes, alojamientos ..."
Los tres testigos de Espinosilla manifestaron que, durante los años que Gerónimo estuvo avecindado en su villa, obtuvo el título de alcalde ordinario de la misma, por nombramiento del Conde de Berberana, en su condición de dueño y señor de aquella, y que siempre estuvo "exento de pechos, bagajes y alojamientos, y le fueron guardadas las prerrogativas".
Por último, los tres testigos de Ruyales no pusieron en duda la condición "noble" de Gerónimo, aunque manifestaron que algunos vecinos creían conveniente que demostrara con papeles dicha condición. Una especie de "ya que va a seguir disfrutando de ciertas ventajas fiscales, que se gaste un dinero y demuestre su hidalguía con papeles".
En 1826, el vecindario de Ruyales estaba conformado por dos vecinos por el "estado noble", Apolinario Varona y Antonio Girón, y nueve vecinos por el "estado general de hombres buenos": Francisco San Llorente, Ildefonso González, Santiago Sáiz, Rafael García, José San Llorente, Bernardo González, Tomás González, Alejo del Olmo y Pedro Martínez. El "índice de hidalguía" de Ruyales había caído considerablemente desde los tiempos del Catastro de Ensenada: del 75% al 18%
[también resulta curioso comprobar cómo, setenta y tantos años después del Catastro de Ensenada, únicamente quedaba en Ruyales un vecino con el apellido Varona; conviene recordar que, en 1752, durante la célebre pesquisa, ocho de sus entonces 14 vecinos portaban Varona como apellido paterno; y es que, pocos años después, parte de aquellos Varona se habían mudado a Huérmeces; al igual que años después algún Díaz-Villalvilla farol se establecería en Ruyales; tenemos, pues, a Varonas y Villalvillas bajando y subiendo la Cuesta de Ruyales durante la segunda mitad del siglo XVIII y primeros años del XIX]
En 1826, el alcalde de gobierno de Huérmeces era Juan de Ubierna, que también ostentaba la condición de alcalde de la Jurisdicción de Haza de Siero, a la que pertenecían Ruyales y otros veinte pueblos de los valles del Úrbel, Ruyales y Hormazuela.
[Juan Ubierna Ruiz-Porras había nacido en Huérmeces en 1768 -tenía 58 años en el año del Pleito- y se había casado en 1792 con Juliana Ornilla Díez, nacida en Huérmeces en 1767; tuvieron siete hijos Ubierna Ornilla entre 1793 y 1807]
IV. CUATRO BODAS EN HUÉRMECES
Con el paso de los años, cuatro de aquellos hermanos Díaz-Villalvilla Girón se casaron en Huérmeces con sendas mujeres nacidas en dicho pueblo, y en él se establecieron. Las cuatro bodas se celebraron en un lapso de tiempo de treinta años, los que van de 1825 a 1854:
- [1825] Mariano Díaz-Villalvilla Girón (20 años) y María Sáiz Espinosa (16 años)
- [1828] José Díaz-Villalvilla Girón (19 años) y Gabina Güemes Espinosa (18 años)
- [1842] Joaquín Díaz-Villalvilla Girón (22 años) y Mª Bernarda Güemes Espinosa (22 años)
- [1854] Justo Díaz-Villalvilla Girón (28 años) y Tomasa Hidalgo Espinosa (25 años)
Es por eso que cabe afirmar que la mayor parte de los vecinos faroles que portaban el apellido Villalvilla (o Díaz-Villalvilla) a mediados del pasado siglo, eran descendientes directos de aquellos cuatro hermanos procedentes de Ruyales que, durante el segundo cuarto del siglo XIX, se establecieron en nuestro pueblo.
V. LAS CUATRO ESPOSAS DE LOS HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GIRÓN
Una simple lectura de los apellidos maternos de las cuatro esposas nos ofrece una clara coincidencia: el apellido Espinosa.
Las cuatro esposas eran primas hermanas entre sí. Las madres de dos de ellas (Jacinta, madre de María; Andrea, madre de Tomasa) eran hermanas entre sí. De la misma manera, también eran hermanas las madres de las otras dos (Paula, madre de Gabina; Ana María, madre de María Bernarda). Por lo tanto, las cuatro madres de las esposadas portan los mismos apellidos: Espinosa Fontúrbel.
Y es que, en un plazo de 32 años (1773-1805), nacieron en Huérmeces nada menos que 31 personas apellidadas Espinosa Fontúrbel. Estos alumbramientos fueron el fruto de cuatro matrimonios entre tres hermanos Espinosa González-Mata (y un sobrino de éstos) con cuatro hermanas Fontúrbel Güemes.
- María Sáiz Espinosa (1809): hija de Gabriel Sáiz García (Las Hormazas) y Jacinta Espinosa Fontúrbel (1786), casados en Huérmeces en 1805
- Gabina Güemes Espinosa (1810): hija de Manuel Güemes Díaz-Villalvilla (Quintanarrío) y Paula Espinosa Fontúrbel (1776), casados en Huérmeces en 1796
- María Bernarda Güemes Espinosa (1820): hija de Calixto Güemes Alonso (Quintanaortuño) y Ana María Espinosa Fontúrbel (1781), casados en Huérmeces en 1815
- Tomasa Hidalgo Espinosa (1829): hija de Manuel Hidalgo Porras (Basconcillos) y Andrea Espinosa Fontúrbel (1793), casados en Huérmeces en 1814
VI. LA PROLÍFICA DESCENDENCIA FAROLA DE LOS DÍAZ-VILLALVILLA GIRÓN
Las cuatro parejas formadas en Huérmeces por los hermanos Díaz-Villalvilla Girón trajeron 29 hijos al mundo, de los que una tercera parte, como era por entonces habitual, no sobrevivió a la infancia.
Una buena parte de los hijos supervivientes se estableció en Huérmeces, casándose con naturales del pueblo.
Mariano Díaz-Villalvilla Girón y María Sáiz Espinosa trajeron al mundo a dos hijos Díaz-Villalvilla Sáiz, de los que solo uno sobrevivió a la infancia. Este hijo superviviente, aunque se emparejó, no tuvo descendencia. Esta fue la rama menos fértil de la familia Díaz-Villavilla Girón.
José Díaz-Villalvilla Girón y Gabina Güemes Espinosa trajeron al mundo a diez hijos Díaz-Villalvilla Güemes, de los que al menos tres sobrevivieron a la infancia, estableciéndose en Huérmeces. Estos tres hijos Díaz-Villalvilla Güemes trajeron al mundo a 28 hijos, de los cuales 10 se establecieron en Huérmeces.
Joaquín Díaz-Villalvilla Girón y Mª Bernarda Güemes Espinosa trajeron al mundo a siete hijos Díaz-Villalvilla Güemes, de los que al menos dos sobrevivieron a la infancia, estableciéndose en Huérmeces. Estos dos hijos Díaz-Villalvilla Güemes trajeron al mundo a 14 hijos, de los cuales 4 se establecieron en Huérmeces.
Justo Díaz-Villalvilla Girón y Tomasa Hidalgo Espinosa trajeron al mundo a diez hijos Díaz-Villalvilla Hidalgo, de los que al menos cinco sobrevivieron a la infancia. Tres de ellos se establecieron en Huérmeces y aquí nacieron 19 hijos, de los cuales ninguno se estableció en Huérmeces.
Uno de aquellos cuatro hermanos, José Díaz-Villalvilla Girón, es tras-tatarabuelo de este bloggero. Dos de sus hijos, Simón y Basilisa Díaz-Villalvilla Güemes, son mis tatarabuelos, el primero tanto por línea paterna como materna, la segunda, por línea materna. Tres de mis ocho bisabuelos (Dionisio Villalvilla Varona, Elisa Villalvilla Varona y Constantina García Villalvilla) son nietos de aquel José Díaz-Villalvilla Girón que se bajó del páramo al valle en 1828.
Todo esto se traduce en que el apellido Villalvilla (sin el Díaz) aparezca en dos ocasiones en el listado de ocho apellidos faroles de quien esto escribe: tanto como segundo apellido paterno como cuarto apellido materno. Y remontándonos algo más, también como séptimo apellido materno.
Una vez constatados los orígenes "ruyalenses" del apellido Varona, ahora reiterados también para el apellido Villalvilla, no cabe sino afirmar que una buena parte de los nacidos en Huérmeces durante las seis primeras décadas del siglo XX proceden -procedemos- de Ruyales del Páramo.
La próxima subida en bici a Ruyales adquirirá así, para alguno de nosotros, una nueva cualidad. No constituirá únicamente un duro ejercicio físico, ya que también nos animará saber que estamos realizando una ascensión que emula a la que durante mucho tiempo (por el camino de las Torcas de Val o por el Alto la Cruz) tantas veces tuvieron que hacer nuestros trastatarabuelos, tatarabuelos, bisabuelos y abuelos, bien para visitar a sus parientes del páramo, bien para acudir a bautizos, bodas y funerales entre aquellos.
VII. BODAS ENTRE MUJERES DE RUYALES Y VARONES FAROLES
Fuera ya del ámbito estricto del apellido Villalvilla, y al objeto de que nadie me pueda acusar de parcialidad de género, merece la pena citar varios casos de mujeres naturales de Ruyales -o allí avecindadas- que se casaron con faroles y en Huérmeces -o en su entonces lugar de residencia- se establecieron. Sin realizar una búsqueda demasiado exhaustiva, he encontrado nueve casos, todos ellos correspondientes al último tercio del siglo XIX y primera mitad del veinte. Ocho de aquellas nueve bodas se celebraron en Ruyales.
[1876] Benito Díaz Gallo (Hces, 1846) y Eulalia Hidalgo Serna (Ruyales, 1856)
[1881] José Varona Ubierna (Hces, 1855) y Francisca García Güemes (Ruyales, 1860)
[1887] Pablo Ubierna Díaz-Ubierna (Hces, 1853) y Balbina Luis Fuentes (Trashaedo, 1868); Balbina residía en Ruyales cuando se casó con Pablo
[1906] Francisco Alonso Díez (Hces, 1879) y Dorotea Güemes Hidalgo (Ruyales, 1884)
[1910] Sandalio Alonso Alonso (Hces, 1884) y María Güemes Hidalgo (Ruyales, 1883)
[1926] Cayo Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla (Hces, 1900) y Natividad Martínez García (Ruyales, 1907)
[1932] Felipe Díez Díez (Hces, 1906) y Ludivina González Bravo (Ruyales, 1910)
[1946] Eladio Ubierna Varona (Hces, 1921) y María Amparo Rodríguez Hidalgo (Ruyales, 1926). La boda se celebró en Huérmeces. Aunque la pareja se estableció inicialmente en Huérmeces (al menos hasta 1955), acabó por afincarse en la ciudad de Burgos
[1947] Emilio Crespo Díaz-Ubierna (Hces, 1923) y Lidia Güemes Díaz-Villalvilla (Ruyales, 1924). La pareja se estableció en Madrid.
[Lidia era hija de Juliana Díaz-Villalvilla Arnáiz, nieta de Leonardo Díaz-Villalvilla Güemes, bisnieta de Gerónimo Díaz-Villalvilla Girón y tataranieta de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna, el farol que se estableció en Ruyales en 1804 al casarse con Petra Girón Abad]
FUENTES
Archivo Diocesano de Burgos: Libros sacramentales de las parroquias de:
-Santos Justo y Pastor de Ruyales del Páramo: Libro de Bautizados I (1672-1774), Libro de Bautizados II (1775-1851), Libro de Bautizados III (1852-1868), Libro de Casados I (1657-1851), Libro de Casados II (1852-1900), Libro de Finados I (1672-1774), Libro de Finados II (1755-1851)
-San Millán Abad de Espinosilla de San Bartolomé: Libro de Bautizados (1769-1852)
-San Juan Bautista de Huérmeces: Libro de Bautizados V (1825-1851), Libro de Bautizados VI (1852-1876), Libro de Bautizados VII (1877-1903), Libro de Casados IV (1785-1826), Libro de Casados V (1826-1851), Libro de Casados VI (1852-1926), Libro de Finados VI (1852-1880), Libro de Finados VII (1881-1915)
Archivo de la Real Chancillería de Valladolid:
-
Pleito de Jerónimo Díaz de Villalvilla, vecino de Ruyales del Páramo, jurisdicción de Haza de la Sierra [Haza de Siero]
(Burgos). Sala de Hijosdalgo, caja 1043,38 (1826). Disponible en
PARES y consultable en
familysearch [página 142, Leg. 1043/11-55, Item 29, fotogramas 1257-1293]
Biblioteca Digital de Castilla y León:
-Diario de Burgos (hasta 1984), Boletín Oficial de la Provincia de Burgos
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica:
-Diario de Burgos (hasta noviembre de 1994); Hoja del Lunes de Burgos (1950-1985)
Biblioteca Digital de la Biblioteca Foral de Vizcaya:
-Censos electorales de Vizcaya 1900-1930
ANEXOS
I. EL ENTONCES GRAVÍSIMO PECADO DE NO ENCARGAR (Y PAGAR) UNA MISA POR EL ALMA DE UN HIJO RECIÉN NACIDO Y RECIÉN MUERTO
En el libro de finados de la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor de Ruyales del Páramo aparece un curioso apunte funerario. Curioso a la vez que clarividente, ya que nos habla del absoluto poder que la Iglesia Católica tenía sobre las almas y los cuerpos de todos los seres humanos que vivían en la España del siglo XIX.
El décimo segundo de los hijos de Gerónimo Díaz-Villalvilla y Petra Girón había nacido en Ruyales el 20 de julio de 1825, recibiendo el nombre de Elías en el bautizo celebrado dos días después. A los siete días de nacer, el niño falleció. El apunte funerario del párvulo Elías Villalvilla Girón dice así:
En el lugar de Ruyales del Páramo a veinte y siete días de julio de mil ochocientos veinte y cinco yo, el infrascrito cura beneficiado en dicho pueblo, di sepultura eclesiástica a un niño que nació día veinte de dicho mes y año, sin misa aunque sus padres son de facultades, de dónde se infiere la aversión, odio y mala voluntad pública contra su cura, pues no hay ninguno en el pueblo, a no ser un pobre de solemnidad, que no lo haga; hijo legítimo de Gerónimo Villalvilla y Petra Girón, vecinos en dicho pueblo. Enterrose en la iglesia parroquial de dicho pueblo, en el último rumen de sepulturas a el lado de la epístola, y para que conste lo firmo en dicho pueblo, día, mes y año ut supra. Don Josef Varona.
No parece que fueran buenas las relaciones entre el cura José Varona y el vecino Gerónimo Díaz-Villalvilla. Desconocemos los motivos de dicha enemistad aunque podemos suponerlos: falta de puntualidad o cantidad en los diversos pagos y prebendas que un vecino de la época tenía que satisfacer a la Santa Iglesia Católica, o quizás el descontento familiar con alguna de las prácticas ejercidas por el cura.
En este caso, no es que fuera grande el importe a pagar por la misa de difuntos de un neonato pero el cura no podía permitir que nadie se lo saltara, por el posible efecto contagio que pudiera tener el acto sobre el resto de la población. La mayor parte de las defunciones de la época correspondían a neonatos y niños de corta edad, por lo que el epígrafe "misas de difuntos" alcanzaba cierta importancia en las cuentas de la parroquia.
Gerónimo y Petra debieron de reflexionar sobre las consecuencias de su decisión (no encargar ni pagar la misa de difuntos por el alma de su hijo) ya que, a los dos días del entierro de su hijo, el cura José Varona consigna una nota inmediata al apunte funerario del párvulo Elías Villalvilla:
Nota: pasados dos días después de extendida la cláusula del supra escrito Elías, se me encargó la misa de entierro por los arriba mencionados sus padres, la que dije en el día treinta de dicho mes y año ut supra. Don Josef Varona.
Y es que, como tantas otras veces hemos comentado, la Iglesia nunca pierde, como poco ... empata. A Gerónimo y Petra no les quedó otra que pasar por el aro, si es que no querían que el cura dejara rastros orales y -sobre todo- escritos acerca de su poco cristiana aptitud, con todas las futuras consecuencias que el asunto pudiera alcanzar.
No hemos encontrado más alusiones reprobatorias en posteriores apuntes funerarios relacionados con la familia Díaz-Villalvilla Girón, por lo que suponemos que, en lo sucesivo, Gerónimo pasó por caja con puntualidad y oportunidad.
Otro hijo de Gerónimo y Petra falleció apenas seis meses después de la "cláusula reprobatoria" de Elías; así, el 18 de enero de 1826 aparece consignado el apunte funerario de Jesús Villalvilla Girón, fallecido a los tres años de edad. Se le dio entierro cuarta clase, con la correspondiente misa de difuntos.
[observemos que el prefijo Díaz aparece y desaparece en los apuntes parroquiales sin seguir lógica alguna, aunque con cierta tendencia a mantenerse en el caso de los padres y a desaparecer en el caso de los hijos]
Gerónimo Díaz-Villavilla Díaz-Ubierna falleció en Ruyales el 25 de mayo de 1837, a los 57 años de edad. Había formalizado testamento tres meses antes ante Melchor Díaz-Ubierna, el escribano de Huérmeces y su jurisdicción de Haza de Siero. En las cláusulas finales del mismo se nombraba como testamentarios a su esposa Petra Girón y a sus dos hijos casados en Huérmeces, Mariano y José. Y como herederos a sus ocho hijos supervivientes: Mariano, José, Ángel, Joaquín, Justo, Gerónimo, María y Manuela.
[en aquellos años, en los testamentos, la relación de hijos herederos mantenía la preferencia de los varones sobre las hembras, consignándose primero a aquellos y luego, a éstas]
Desconocemos cuándo y dónde falleció Petra Girón Abad, viuda de Gerónimo y madre de los cuatro hermanos Díaz-Villalvilla Girón que se establecieron en Huérmeces. Probablemente, falleció con posterioridad al año 1851, fecha en la que cierra el consultado Libro de Finados de Ruyales II (1755-1851).
II. BENIGNO DÍAZ-VILLALVILLA HIDALGO, OTRO VIAJE DE IDA Y VUELTA AL PÁRAMO
Benigno era nieto de Gerónimo Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna, el farol que se estableció en Ruyales por amor. Y era hijo de Justo, uno de los cuatro hermanos Díaz-Villalvilla Girón naturales de Ruyales que se establecieron en Huérmeces, también por amor.
Para no romper con la costumbre, Benigno, nacido en Huérmeces, acabó por establecerse en Ruyales, por supuesto que también por amor.
Benigno había nacido en Huérmeces en 1867, siendo el octavo de los diez hijos que trajo al mundo la pareja formada por Justo Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1826) y Tomasa Hidalgo Espinosa (Hces, 1829).
Benigno se casó en Ruyales en 1893 con Petra García Güemes (Ruyales, 1868) y en el Páramo se establecieron. Desconozco si Benigno y Petra tuvieron hijos, aunque en los censos electorales de Ruyales del periodo 1930-1946 no aparece ningún Díaz-Villalvilla García.
[al igual que en el caso de su abuelo Gerónimo, Petra era el nombre de pila de la mujer "ruyalense" que le hizo establecerse en el páramo]
Benigno falleció en Ruyales en 1931, a los 63 años de edad. Su esposa Petra falleció alrededor del año 1940, a los 72 años de edad.
Con Benigno finalizó el ciclo de subidas y bajadas del Valle al Páramo y viceversa. Mediado ya el siglo XX, las corrientes migratorias adquirieron tal magnitud que se impusieron sobre todas las demás circunstancias, amor inclusive.
III. FAUSTO: EL ÚLTIMO DE LOS DÍAZ-VILLALVILLA DE RUYALES
En octubre de 1955 era alcalde pedáneo de Ruyales Fausto González Díaz-Villalvilla. Su aparición en la prensa local se debe a la simbólica inauguración, por parte del gobernador civil de turno (Jesús Posada Cacho), del camino vecinal que comunicaba Ruyales con la carretera de Aguilar, a la altura del puente Miguel.
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| Diario de Burgos, 6 de octubre de 1955 |
Los ejecutores materiales del camino habían sido los entonces 16 vecinos con que contaba Ruyales. El gobernador, al cortar la cinta, les hizo entrega de la prometida subvención, en nombre de la "Obra Social del Movimiento", aparte de felicitar al alcalde por la buena disposición de sus convecinos.
Fausto, aparte de su mundana condición de ex alcalde de Ruyales, ostentará el título honorífico de ser "el último de los Díaz-Villavilla" que residieron en Ruyales.
Fausto nació en Ruyales el 24 de junio de 1902. Como no podía ser de otra manera, el 24 de junio, aparte de San Juan Bautista, se celebraba la onomástica de San Fausto de Roma, mártir.
Fausto era hijo de Fermín González Girón (Ruyales, 1868) y Raimunda Díaz-Villalvilla Güemes (Ruyales, 1870), que se habían casado en Ruyales en 1894. Raimunda era hija de Gerónimo Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1829) y Juliana Güemes Alonso (Ruyales, 1830). Su padre Gerónimo fue el único de los hermanos varones Díaz-Villalvilla Girón que se estableció definitivamente en Ruyales.
Fausto tuvo, al menos, otros cuatro hermanos González [Díaz-] Villalvilla: Lorenzo (1894), Laureano (1897), Sabino (1899) y Valerico (1905), ninguno de los cuales se estableció definitivamente en Ruyales: Sabino residió en el pueblo hasta 1936, estableciéndose posteriormente en la ciudad de Burgos; Valerico se casó y estableció en Brullés.
Fausto González Villalvilla se casó en Hoyos del Tozo en 1927 con Isabel Ortega Arce (Hoyos del Tozo, 1908) y la pareja se estableció en Ruyales. Fausto e Isabel no tuvieron descendencia.
Fausto falleció en Ruyales en 1958, a los 56 años de edad.
[Este Fausto de Ruyales comparte nombre de pila con su primo segundo, Fausto Díez Díaz-Villalvilla (Hces, 1875). El Fausto farol era nieto de Joaquín Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1820), hermano del abuelo materno del Fausto ruyalense, el referido Gerónimo Díaz-Villalvilla Girón (Ruyales, 1929). Es más que probable que el Fausto farol gozara de una vida mucho más corta que el Fausto del Páramo, ya que aparece en el listado de mozos del reemplazo de 1894 por Huérmeces y no vuelve a hacerlo en ningún otro documento posterior, por lo que cabe suponer que no sobrevivió al servicio militar de aquellos ultramarinos y belicosos tiempos, con la guerra de Cuba en el horizonte; conviene recordar que un hermano del Fausto farol, Inocencio Díez Díaz-Villalvilla (Hces, 1872) falleció en el Hospital Militar de La Habana en 1897, víctima de la fiebre amarilla, en plena guerra de Cuba]
IV. COMPENDIO DE DESCENDIENTES FAROLES DE LOS CUATRO HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GIRÓN
1. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA SÁIZ (HIJOS DE MARIANO Y MARÍA)
Mariano y María tuvieron dos hijos: Jacinta (1830) y Gabriel (1832). Mariano se casó en segundas nupcias en Huérmeces, en 1835, con Rosalía Espinosa Varona (1792), aunque no tuvieron descendencia. Solo tenemos constancia de continuidad residencial en Huérmeces en el caso de Jacinta, ya que Gabriel no sobrevivió a la infancia.
1.1 Jacinta Díaz-Villalvilla Sáiz (1830)
Se casó en Huérmeces, en 1855, con Fabián Valderrama Espinosa (1831). Tuvieron una única hija, Joaquina Valderrama Díaz-Villalvilla (1858), que falleció a los seis años de edad.
2. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GÜEMES (HIJOS DE JOSÉ Y GABINA)
José y Gabina tuvieron diez hijos: Dorotea (1831), Manuel (1831), Isabel (1832), José (1835), Juliana (1838), Simón (1839), Manuel (1842), Santos (1844), Basilisa (1847) y Vicente (1850). Tenemos evidente constancia de continuidad residencial en Huérmeces para tres de ellos: Isabel, Simón y Basilisa.
2.1 Isabel Díaz-Villalvilla Güemes (1832)
Se casó en Huérmeces, en 1862, con Valentín González Iglesias (Gredilla la Polera, 1839); tuvieron cuatro hijos: José (1865), María (1866), Dionisio (1868) y Primitiva (1869), de los que solo los dos primeros se establecieron en Huérmeces. Esta familia prescindió del Díaz y el apellido mutó a un más mundano Villalvilla.
2.1.1 José González Villalvilla (1865)
Se casó en Huérmeces, en 1890, con Ricarda Girón Alonso (1869); tuvieron nueve hijos: Rosenda (1891), Restituto (1892), Florentino (1894), Carolina (1895), Eutiquio (1897), Adrián (1898), Dativo (1901), Alejo (1902) y Maura (1902). Tres de aquellos nueve hijos se establecieron en Huérmeces: Rosenda, Carolina y Alejo.
Rosenda González Girón se casó en Quintanilla de la Mata en 1910 con Eleuterio Villanueva Varona (1883) y se establecieron en Huérmeces; tuvieron nueve hijos, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Teófilo (1911), María (1912), Epifanio (1914), Silvano (1916), Víctor (1919), Benedicta (1920) y Fidela (1923). Solo Víctor se estableció en Huérmeces
Carolina González Girón se casó en Huérmeces en 1920 con Antonino Ubierna Ibáñez (1896); tuvieron seis hijos: Mª Visitación (1921), Orencio (1922), Daniel (1923), Victorina (1925), Ricardo (1926) y Teófila (1933). Solo Daniel se estableció definitivamente en Huérmeces.
Alejo González Girón se casó en Huérmeces en 1926 con Mª Pilar Girón Montero (1904); tuvieron dos hijos: Valentín (1927) y Lorenzo (1928). Este último se estableció en Huérmeces.
2.1.2 María González Villalvilla (1866)
Se casó en Huérmeces, en 1892, con Dionisio Martínez Alonso (1870); tuvieron ocho hijos: Isabel (1894), Casimiro (1896), Nicolás (1898), Gerardo (1900), Eleuterio (1902), Maximino (1904), Fidela (1907) y Jacinto (1909).
Solo dos de sus hijos se establecieron en Huérmeces: Isabel y Nicolás. Gerardo, por su parte, abandonó el pueblo a temprana edad y acabó por ordenarse sacerdote.
Isabel Martínez González se casó en 1916 con Miguel Díaz Martínez (1890) y juntos trajeron al mundo a diez hijos entre 1919 y 1935, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Luisa (1919), Amancio (1920), Maximina (1922), Florinda (1924), Amador, Miguel y María Cristina. Ninguno se estableció en Huérmeces.
Nicolás Martínez González se casó en Huérmeces en 1926 con Basilia Alonso García (1899). Nicolás y Basilia no tuvieron descendencia.
2.2 Simón Díaz-Villalvilla Güemes (1839)
Se casó en Huérmeces en 1862 con Felisa Varona Alonso (1840); tuvieron once hijos: Dionisio (1864), Jacinta (1866), José (1868), María Mercedes (1871), Venancio (1873), Elisa (1874), Gerardo (1876), Ángela (1878), Elisa (1881) y Gertrudis (1883), de los que únicamente cinco sobrevivieron a la infancia, y se establecieron en Huérmeces. Parte de esta rama de la familia perdió el Díaz a finales del siglo XIX.
2.2.1 Dionisio Villalvilla Varona (1864)
Se casó en Huérmeces en 1890 con Filomena Alonso Díez (1869) y trajeron diez hijos al mundo entre 1891 y 1909, de los que solo sobrevivieron dos hijas: Florencia (1892) y Felisa (1899), ambas establecidas en Huérmeces. Esta rama de la familia abandonó -o perdió- el Díaz.
Florencia Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1919 con Lázaro Díez Bernal (Celada de la Torre, 1893) y tuvieron nueve hijos, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Saturnina (1919), Filomena (1921), Terencio (1925), Constancio (1927), Luis (1930), Benita (1933) y Felisa (1936). Únicamente la mayor, Saturnina, acabó por establecerse en Huérmeces.
Felisa Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1920 con Julio Girón Montero (1897); no tuvieron descendencia.
2.2.2 Jacinta Díaz-Villalvilla Varona (1866)
Se casó en Huérmeces en 1885 con Mariano Díaz-Ubierna Ubierna (1859); ocho hijos: Maximina (1890), Victoria (1890), Jacinto (1895), Felipe (1898), Cayo (1900), Celestino (1903), Basilio (1907) y Enrique (1910). Cinco de los hijos ingresaron en los paúles y en las Hijas de la Caridad. Los otros tres se establecieron en Huérmeces.
Victoria Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Huérmeces en 1912 con Esteban Crespo Crespo (Castrillo de Rucios, 1888) y trajeron diez hijos al mundo, de los que nueve sobrevivieron a la infancia: Máximo (1913), Cristóbal (1916), Andrés (1918), Lucía (1919), Olegario (1921), Emilio (1923), Maximiliano (1928), Jacinta (1932) y Rosa (1937). Únicamente Cristóbal y Maximiliano se establecieron en Huérmeces.
Jacinto Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Burgos en 1920 con Juliana Díez Varona (1896) y trajeron tres hijos al mundo, de los que dos sobrevivieron a la infancia: Julia (1922) e Hipólito (1923); Julia e Hipólitos fallecieron a los 25 y 23 años, respectivamente.
Cayo Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Ruyales del Páramo en 1926 con María Natividad Martínez García (Ruyales, 1907) y tuvieron dos hijos: Mauro (1927) y Libia Digna (1931); ambos se establecieron en Huérmeces.
2.2.3 María Díaz-Villalvilla Varona (1871)
Se casó en Huérmeces en 1891 con Benito Varona Ubierna (1866); siete hijos: Victoria (1892), Manuel (1894), Lucía (1895), Crescencia (1899), Florencio (1904), José (1906) y Nicolás (1911). Únicamente Lucía sobrevivió a la infancia, estableciéndose en Huérmeces.
Lucía Varona Díaz-Villalvilla se casó en Huérmeces en 1913 con Dionisio Varona García (1894); siete hijos: Máxima (1918), María (1921), Máxima (1925), Dorotea (1925), Casilda (1927), Petra (1930) y Ángel (1934). Cuatro de ellos sobrevivieron a la infancia (María, Casilda, Petra y Ángel), aunque solo Petra se estableció en Huérmeces.
2.2.4 Elisa Villalvilla Varona (1874)
Se casó en Huérmeces en 1894 con Eugenio Alonso Fernández (1873); tuvieron seis hijos, y todos ellos sobrevivieron a la infancia: Escolástica (1895), Eladia (1900), Lucía (1904), Leonila (1910), José (1915) y Julián (1918).
Escolástica y Julián ingresaron en las Hijas de la Caridad y en los Gabrielistas, respectivamente. Eladia se estableció en Olmos de la Picaza, al casarse con Maximiliano Pérez Díez (Villadiego, 1895) y traer seis hijos al mundo. Lucía, Leonila y José se establecieron en Huérmeces. Esta rama de la familia abandonó el Díaz.
Lucía Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1923 con Luzgerido Pérez García (Acedillo, 1895) y trajeron tres hijas al mundo: Máxima (1924), Secundina (1926) y Regina (1931). Ninguna se estableció en Huérmeces.
Leonila Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1933 con Narciso Varona García (1910) y trajeron seis hijos al mundo: Constantina (1934), María Begoña (1936), Carmen (1938), Jesús (1941), José (1943) y Elisa (1947). Ninguno se estableció en Huérmeces.
José Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1941 con Mónica Fernández Crespo (Ubierna, 1914) y trajeron seis hijos al mundo: Caridad (1942), Agustín (1944), Julián (1946), Eugenio (1946), Alberto (1950) y José Enrique (1961). Ninguno se estableció en Huérmeces
2.2.5 Gerardo Díaz-Villalvilla Varona (1876)
Nació con una importante discapacidad que le imposibilitaba utilizar normalmente sus piernas. No se casó ni tuvo descendencia. Residió durante la mayor parte de su vida en la casa nº 2 del barrio de Mercado.
2.3 Basilisa Díaz-Villalvilla Güemes (1847)
Se casó en Huérmeces en 1864 con Antonio García González (1844) y tuvieron trece hijos: Lorenza (1865), Lorenzo (1866), María Santos (1867), Inés (1870), Juliana (1872), Antonio (1874), Pablo (1876), Elvira (1877), Catalina (1878), María Mercedes (1879), Constantina (1881), José (1883) y Josefa (1884).
De los siete que sobrevivieron a la infancia, tres (Juliana, Mª Mercedes y Josefa) ingresaron en una orden religiosa. Catalina se estableció en Villafranca del Bierzo. Los tres restantes (María Santos, Antonio y Constantina) se establecieron en Huérmeces.
2.3.1 María Santos García Díaz-Villalvilla (1867)
Se casó en 1888 con Esteban Ubierna González (1864); tuvieron diez hijos, de los que cuatro sobrevivieron a la infancia: Jesús (1899), Saturnino (1901), Josefa (1903) y Santos (1907). Este último ingresó en la orden dominica, y ejerció su labor misionera en Vietnam. Jesús se estableció en Madrid. Saturnino y Josefa, lo hicieron en Huérmeces.
Saturnino Ubierna García se casó en Huérmeces en 1925 con Felisa García Ubierna (1904); tuvieron seis hijos, de los cuales cuatro sobrevivieron a la infancia: Santos (1926), Leandra (1930), Avelina (1932) y Saturnino (1934). Ninguno de ellos se estableció en Huérmeces.
Josefa Ubierna García se casó en Burgos en 1928 con Marcelino García Ubierna (1902) y trajeron siete hijos al mundo, de los que solo dos sobrevivieron a la infancia: Jaime (1928) y Rogelio (1939). No se establecieron en Huérmeces.
2.3.2 Antonio García Díaz-Villalvilla (1874)
Se casó en 1902 con Cecilia Villanueva Varona (1879); tuvieron trece hijos, de los que ocho sobrevivieron a la infancia: Lucio (1903), Félix (1904), Antonio (1911), Lucas (1913), Julio (1915), Mª Natividad (1917), Gloria (1919) y Francisco (1922). Cuatro de ellos ingresaron en la orden vincentiana (Antonio, Lucas, Gloria y Francisco). Únicamente Lucio y Julio se establecieron en Huérmeces. Félix se estableció en La Rioja.
Lucio García Villanueva se casó en Huérmeces en 1930 con Fidela Varona Girón (1910); tuvieron once hijos, de los que únicamente uno, Alicia (1931) se estableció en Huérmeces.
Julio García Villanueva se casó en Huérmeces en 1941 con Margarita Villanueva Varona (1913); tuvieron una hija, María Soledad, que se estableció en Huérmeces.
2.3.3. Constantina García [Díaz-]Villalvilla (1881)
Se casó en 1902 con Bernardo Varona Recio (1878); tuvieron diez hijos: Fermín (1904), Mª Dolores (1906), Abdón (1907), Ángel (1909), Narciso (1910), Bernardo (1912), Constantina (1915), Jesús (1918), José (1921) y Petra (1923). Cuatro de ellos se establecieron en Huérmeces (Narciso, Bernardo, Jesús y Petra). El resto lo hicieron en Barcelona, Navarra y Vizcaya.
Narciso Varona García se casó en Huérmeces en 1933 con Leonila Alonso Villalvilla y trajeron seis hijos al mundo: Constantina (1934), María Begoña (1936), Carmen (1938), Jesús (1941), José (1943) y Elisa (1947). Ninguno se estableció en Huérmeces.
Bernardo Varona García se casó en Huérmeces en 1939 con Ludivina Villalvilla Santiago; tuvieron dos hijos: Abilio y Carlos.
Jesús Varona García se casó en Huérmeces en 1945 con Eliecer Varona Ortega; tuvieron tres hijos: Gloria, Elena y Aurelio.
Petra Varona García se casó en Huérmeces en 1945 con Petra Varona García (1923); tuvieron cuatro hijos: Isidro, Marina, Silvano y Bernardo.
3. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA GÜEMES (HIJOS DE JOAQUÍN Y BERNARDA)
Joaquín y Mª Bernarda tuvieron siete hijos: Pedro (1843), María (1845), Justa (1847), Bernarda María (1849), Juliana (1852), Petra (1853) y Gabino (1858).
Únicamente tenemos constancia de continuidad residencial en Huérmeces para dos de ellos: Pedro y Justa
3.1 Pedro [Díaz-]Villalvilla Güemes (1843)
Se casó en Huérmeces en 1865 con Águeda Fernández Díez (1844) y tuvieron nueve hijos: Emeteria (1866), Lázaro (1867), Joaquín (1870), María (1871), Inocencio (1873), Bernarda (1875), Mariano (1876), Manuel (1879) y Ludivina (1882). Solo tres de ellos se establecieron en Huérmeces: Emeteria, Lázaro y Manuel. De Joaquín únicamente tenemos noticias relativas a su inclusión en el reemplazo de 1889. Parte de la familia Díaz-Villalvilla Fernández perdió el Díaz y otra parte lo conservó.
3.1.1 Emeteria Díaz-Villalvilla Fernández (1866)
Se casó en Huérmeces en 1889 con Agapito Díaz-Ubierna (1860); siete hijos: María (1892), Millán (1893), Antonio (1895), Felisa (1896), Julián (1897), Jacinta (1899) y Claudia (1900). Julián se estableció en Cantabria. Jacinta lo hizo en Quintanilla Sobresierra. Millán y Antonio se establecieron en Huérmeces.
Millán Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla no se casó ni tuvo descendencia, quizás debido a la minusvalía que sufría.
Antonio Díaz-Ubierna Díaz-Villalvilla se casó en Ros hacia el año 1920 con Escolástica Ortega Ortega (Ros, 1899). La pareja se estableció en Huérmeces y tuvieron un hijo, Ramiro (1923), que también se estableció en Huérmeces.
3.1.2 Lázaro Villalvilla Fernández (1867)
Se casó hacia 1894 con Petra Alonso Hidalgo (1861); cuatro hijos: Ludivina (1895), Pedro (1899). Isabel (1900) y Joaquín (1903). Solo tenemos referencias posteriores de Ludivina. Este ramal de la familia perdió el Díaz.
Ludivina Villalvilla Alonso se casó en Huérmeces en 1919 con Donato García Fontúrbel (1894) y tuvieron diez hijos García Villalvilla entre 1920 y 1938. Solo uno de ellos (Petra) se estableció definitivamente en Huérmeces.
3.1.3 Manuel Villalvilla Fernández (1879)
Se casó en Marmellar hacia 1908 con Virgilia Santiago Velasco (Marmellar, 1887); seis hijos: Joaquín (1909), Mª Concepción (1911), Mª Concepción (1912), Ludivina (1915), Perfecto (1917) y Victorina (1928). Solo Ludivina se estableció en Huérmeces. Joaquín lo hizo en Burgos. Mª Concepción y Victorina, en Gijón.
Ludivina Villalvilla Santiago se casó en Huérmeces en 1933 con Bernardo Varona García (1912). Tuvieron dos hijos: Abilio y Carlos.
3.2 Justa Díaz-Villalvilla Güemes (1847)
Se casó en Huérmeces en 1869 con Vicente Díez Alonso (1843); cinco hijos: Nicolás (Mata, 1870), Inocencio (1872), Fausto (1875), Petra (1878) y Francisco (1887). Inocencio murió a los 24 años de edad en la guerra de Cuba (1897). Fausto aparece en el listado de mozos del reemplazo de 1894, aunque sin referencias posteriores. Petra aparece domiciliada en Huérmeces hasta 1899, a la edad de 21 años, soltera. Solo Nicolás se estableció en Huérmeces. Parte de esta rama de la familia perdió el Díaz.
Nicolás Díez Villalvilla se casó en Peñahorada en 1896 con Felipa Díez Fernández (Peñahorada, 1873); tres hijos: Mª Encarnación (1897), Josefa Leonisa (1901) y Felipe (1906). Solo este último se estableció en Huérmeces, tras casarse en Ruyales del Páramo en 1932 con Ludivina González Bravo (Ruyales, 1910).
4. HERMANOS DÍAZ-VILLALVILLA HIDALGO (HIJOS DE JUSTO Y TOMASA)
Justo y Tomasa tuvieron diez hijos: Natalio (1845), Pedro (1845), Natalio (1856), José (1859), Venancio (1861), María Paz (1863), Julián (1865), Benigno (1867), Petra (1869) y Ángela (1871).
Únicamente sabemos de cierta continuidad residencial en Huérmeces para tres de ellos: Natalio, Mª Paz y Petra. Ángela residió en el pueblo hasta el fallecimiento de sus padres, a principios del siglo XX. Benigno, por su parte, desanduvo el camino recorrido por su padre y, hacia 1890, se casó en Ruyales con Petra García Güemes (Ruyales, 1867), y allí se estableció.
4.1 Natalio Díaz-Villalvilla Hidalgo (1856)
Se casó en Huérmeces en 1889 con María Alonso Fernández (1866); tuvieron doce hijos, de los que diez sobrevivieron a la infancia: Francisco (1891), Bernardo (1893), Fidel (1894), Jacinto (1897), Pablo (1900), Casilda (1902), Elisa (1905), Dolores (1907), Emiliano (1909) y Victorino (1912). Natalio y María residieron en Huérmeces durante toda su vida, aunque ninguno de sus hijos se estableció en el pueblo. Lo hicieron en Argentina, Cádiz, Alicante y Madrid.
4.2 María Paz Villalvilla Hidalgo (1863)
Se casó en Huérmeces en 1894 con Pablo Zumel Fontúrbel (1872); tres hijos en Huérmeces: Maximino (1895), Trinidad (1896) y Fidel (1899). En 1899, Pablo Zumel aparece trabajando en Vizcaya, mientras su esposa e hijos residen en Huérmeces, en régimen de alquiler, en el palacio de Arroyuelo. La familia Zumel Villalvilla, además de perder el Díaz, acabó por establecerse en Vizcaya.
4.3 Petra Díaz-Villalvilla Hidalgo (1869)
Se casó en Huérmeces en 1894 con Francisco García Alonso (1869); cuatro hijos: Teresa (1896), Mª Pilar (1900), Manuela (1907) e Isidoro (1909). La familia García Díaz-Villalvilla aparece en los padrones de 1896, 1899, 1909 y 1910, aunque ya no lo hace en 1914.
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