sábado, 5 de febrero de 2022

Hermenegildo y Damiana, un breve retiro en la casa nº 3 del barrio de Mercado, Huérmeces (1925)


En octubre de 1924 se estableció temporalmente en Huérmeces la pareja formada por Hermenegildo, de 82 años de edad, y su esposa Damiana, de 64 años. 

Su lugar de residencia temporal fue la casa número 3 del barrio de Mercado, aquella que muchos años más tarde sería conocida como "casa de Ramiro y Alicia".

Hermenegildo había nacido en 1842 en la lejana isla de Ibiza. Damiana, lo había hecho en 1864, en Huérmeces.

Previamente a su llegada a nuestro pueblo, la pareja habría estado residiendo -durante al menos nueve años- en la ciudad andaluza de Jaén. 

Apenas tres meses después de su llegada a Huérmeces, el 22 de enero de 1925, fallecía repentinamente Damiana, por paro cardiaco. Dos meses después, el 29 de marzo de 1925, fallecía Hermenegildo, a causa de una bronquitis crónica. 

En principio, todo parecería indicar que se trataba del nada extraño caso de una pareja de edad avanzada, quizás sin descendencia, que decide pasar en el pueblo natal de ella los pocos años de vida que aún pudieran quedarles; pueblo del que quizás Damiana había salido cuando era una niña; pueblo en el que ya no quedaba casi nadie de los suyos: ni padres, ni hermanos; únicamente algún primo.

Y el destino, cruel en este caso, les deparó un retiro conjunto muy corto, de apenas tres meses de duración. Triste historia la del retiro final de Hermenegildo y Damiana.


Pintura realizada por O'Feisan (Valle del Tiétar, 1990) a partir de una fotografía de 1988 (se eliminaron construcciones modernas) 

Estamos hablando de personas que dejaron este mundo hace casi un siglo, por lo que no hemos sido capaces de encontrar a nadie que nos pueda contar algo acerca de sus vidas. Ni siquiera la memoria popular de Huérmeces guarda recuerdo alguno de Hermenegildo y Damiana.

Afortunadamente, los apuntes documentales no caducan, existen mientras que el papel que los sustenta aguante los embates de roedores, humedades, saqueadores y polillas; y si dichos documentos han sido digitalizados, aguantarán hasta que la red aguante: hasta el "gran apagón" o incluso, hasta el apagón final. 


EL RASTRO DOCUMENTAL QUE DEJAN LAS PERSONAS 

Si eres un ciudadano común y corriente, pero tu nombre y apellidos no lo son, existe la posibilidad de que resulten fácilmente localizables los múltiples rastros documentales que hayas ido dejando a lo largo de tu vida; tu nombre y apellidos aparecen en una gran variedad de documentos oficiales y, hoy en día, muchos de esos documentos han sido digitalizados y se encuentran -consultables en abierto- en la red.

Si has nacido a mediados del siglo XIX, y fallecido en los albores del siglo XX, ni siquiera la ley de protección de datos ampara tu anonimato; puede que, incluso, ni tus deudos se preocupen en demasía por tu puntual retorno al mundo de lo documentalmente tangible.

Si trabajaste en la Administración, o fuiste un soldado en la Guerra de Cuba, o realizaste donaciones en favor de personas afectadas por catástrofes o calamidades, o te casaste en una capital de provincias, o falleciste de muerte violenta ... en cualquiera de estos casos, habrás ido dejando huellas en gazetas y boletines oficiales, en la prensa local de la época, en semanarios cristianos, en revistas culturales...    

Hermenegildo portaba un nombre y dos apellidos nada comunes en la Castilla de entre siglos. No ha sido muy complicado encontrar rastros suyos en publicaciones oficiales o particulares, en prensa local o regional. Por si esto no fuera suficiente, tuvo una dilatada carrera como funcionario, así como ciertas inquietudes culturales y sociales. Y una buena parte de todo eso está en la red, concienzudamente digitalizada.

En el caso de Hermenegildo, únicamente aparecen nombramientos, reconocimientos de trienios o derechos de clases pasivas, destinos, fechas de jubilación, pequeñas colaboraciones en semanarios culturales, fugaces apariciones en la relación de viajeros heridos en el descarrilamiento de un tren, donaciones realizadas en favor de los soldados del Ejército de África ... toda una serie de datos con la que es posible reconstruir un pequeño periplo vital.

Hermenegildo y Damiana existieron, y quiero pensar que habrían preferido que -apenas un siglo después- su memoria persistiera, que no hubiera caído en el olvido más absoluto. Ese es el sentido y propósito del presente post.


HERMENEGILDO, FUNCIONARIO, SIGUIENDO LOS PASOS DE SU PADRE

En la "Gazeta de Madrid" (así se denominaba, hasta 1936, el hoy Boletín Oficial del Estado) encontramos múltiples referencias relativas a Hermenegildo, que ingresó muy pronto en la vida pública.

En febrero de 1860, con solo 15 años de edad, Hermenegildo ya trabajaba en el Cuerpo de carteros de la Administración del Correo Central, en Madrid. Cuatro años más tarde, fue nombrado escribiente eventual del Ministerio de Marina

Por diversas referencias relativas a Blas, el padre de Hermenegildo, todo parece indicar que este último no hizo sino seguir los pasos de su progenitor: conseguir una plaza como funcionario de Correos. Blas había nacido en Barbadillo del Mercado en 1819 y, tras ingresar en el Administración, estuvo destinado en multitud de portazgos y estafetas de Correos: Móstoles y Guadarrama (Madrid), entre los primeros, Villacastín (Segovia), Pontevedra, Cádiz y Ambulante de Ferrocarriles, entre las segundas. 

Probablemente, Blas también estuvo destinado, quizás en los comienzos de su carrera funcionarial, en Ibiza, y de ahí el "exótico" lugar de nacimiento de Hermenegildo. La esposa de Blas, María Dolores, era natural de Zaragoza.

Quizás, muchos años más tarde, cuando Blas acumulara trienios y méritos suficientes, acabara por lograr un destino más apetecible para un funcionario de ya cierta edad; y qué mejor lugar, para él y su familia, que la capital del Reino.

Y puede que por ese motivo Hermenegildo lograra ingresar, a la temprana edad de 15 años, en el Cuerpo de Carteros, en Madrid. Pocos años después, ya casado, en octubre de 1866, tras un breve paso por el Ministerio de Marina, Hermenegildo se convirtió en funcionario de carrera. Y lo hizo en el mejor de los ministerios posibles: el de Hacienda.


EN CUENCA: PERIODISTA OCASIONAL, PROFESOR DE SOLFEO ¿Y CURA?

En marzo de 1900 aparece publicado su primer destino conocido, que resultó ser la ciudad de Cuenca, en la que prestaba sus servicios como oficial de cuarta clase de la Administración de Hacienda. Desconocemos el año de su llegada a Cuenca, aunque sabemos que allí estuvo destinado varios años, hasta 1905.

Suponemos que, en aquellas fechas, Hermenegildo ya había enviudado de su primera mujer, Trinidad, y que la pareja no había tenido descendencia.

Durante los años seguros de su estancia en Cuenca (1900-1905), la información encontrada en la red (aparte de lo publicado en "la Gazeta") se vuelve algo sorprendente ya que, durante aquellos años (1903), aparece en la ciudad conquense una persona con su mismo nombre y apellido (nada habituales, por otra parte), que resulta ser un "canónigo" o "presbítero" colaborador habitual en las crónicas periodísticas de "El Correo Católico" de Cuenca. También en esos años (1902) aparece como profesor de solfeo y colaborador de la nueva Banda Municipal de Cuenca.

Sería demasiada casualidad que dos personas, con los mismos nombre de pila y primer apellido (siendo ambos poco habituales, y este último de origen nada conquense), coincidieran en la misma ciudad y en las mismas fechas, por lo que nos inclinamos a pensar que se trata de la misma persona.

En aquellos años, el sueldo de un funcionario medio era fijo, pero muy bajo, lo que obligaba a realizar otros cometidos que complementaran los escasos ingresos oficiales. Dar clases de solfeo o realizar colaboraciones periodísticas entrarían de lleno en el posible catálogo de "segundos empleos" que pudiera desempeñar una persona con cierto nivel de instrucción, sobre todo en una pequeña capital de provincias.

Lo que chirría algo más es que nuestro Hermenegildo fuera "canónigo" o "presbítero", aunque no era extraño el caso de viudos que se reconvertían en "curas tardíos", ya que en aquellos tiempos no era imprescindible la realización de estudios eclesiásticos en un seminario para acceder al estatus clerical.

Por otra parte, parece ser que -al menos en aquellos años- no existía incompatibilidad alguna entre el desempeño de un puesto de trabajo al servicio de la Administración y ser un servidor de Dios. 

No sabemos cuándo ni dónde se celebró el matrimonio entre Hermenegildo y Damiana. El caso es que Hermenegildo había decidido colgar la sotana y comenzar una nueva vida en pareja.


NUEVOS DESTINOS EN EL SUR: CÁDIZ Y JAÉN

La siguiente aparición de Hermenegildo en "la Gazeta" data de enero de 1906 y le sitúa en la ciudad de Cádiz, también dentro de la Administración de Hacienda. En esta ciudad se establecería hasta, al menos, 1912, año en el que aparece prestando sus servicios en la Administración de Contribuciones.

De Cádiz, partió hacia su siguiente destino, Jaén, dónde ascendió de categoría, al ser nombrado oficial de tercera de la Administración de Propiedades e Impuestos

La siguiente aparición relevante en "la Gazeta" acaece en 1918, al encontrarse incluido Hermenegildo en la relación de las declaraciones de derechos pasivos hechas durante la primera quincena de diciembre de ese año; a Hermenegildo se le declara con derecho al haber pasivo anual de 1000 pesetas.

Suponemos que Hermenegildo se había jubilado al alcanzar los 70 años de edad, aunque los bailes de fechas (errores tipográficos) son muy frecuentes en la Gazeta de aquellos tiempos.

El caso es que Hermenegildo puso fin a su dilatada carrera administrativa: nada menos que 55 años de servicios, desde el Cuerpo de Carteros del Correo Central de Madrid, pasando por escribiente eventual en el Ministerio de Marina en Madrid, y luego funcionario de carrera en el Ministerio de Hacienda, con destinos -que sepamos- en Cuenca, Cádiz y Jaén. Seguramente, una vida laboral bien diferente a la que disfrutarán -si hubiere- nuestros hijos a lo largo de este siglo XXI.


HUÉRMECES COMO ESTACIÓN DE DESTINO

Tras unos años residiendo en la ciudad de Jaén, la pareja decidiría replantearse su vida. Sin descendientes, con una pequeña pensión de 1000 pesetas al año, a Hermenegildo y Damiana no les debió de parecer mala idea mudarse al pueblo natal de ella, un tal Huérmeces, dónde la vida sería más barata que en aquella pequeña capital andaluza a la que, probablemente, nada les ataba.

Y partieron hacia aquel pequeño pueblo del norte de Castilla, al que quizás Hermenegildo solo conocía de nombre, con la idea de pasar el resto de sus días o, cuando menos, replantearse un destino definitivo.

Cuando llegaron a Huérmeces, en el pueblo aún quedaban varios primos carnales de Damiana por línea materna (Emeteria, Lázaro y Manuel Villalvilla Fernández), que sin duda les ayudarían a encontrar una casa en la que residir, por lo menos en los meses inmediatos a su arribada a nuestro pueblo. Manuel ("Trole"), ya casado y con tres hijos, era labrador y regentaba una posada en la calle Real.

Precisamente fue a Manuel al que también le correspondió colaborar en los diversos trámites oficiales y religiosos que hubo que realizar, primero tras la muerte de Damiana y, poco más tarde, tras el fallecimiento de Hermenegildo.

Sabemos que Hermenegildo y Damiana no tuvieron descendencia. Y parece ser que tampoco habían formalizado testamento alguno. Por lo tanto, suponemos que el destino final de sus pocos o muchos bienes quedaría en manos del juzgado correspondiente, en la capital provincial.


UN ABINTESTATO Y UNA SUBASTA DE JOYAS

Diez años más tarde del fallecimiento de la pareja, aparece en el Diario de Burgos una reseña relativa al destino de aquellos bienes: en agosto de 1934 se publica el anuncio de la subasta pública oficial de varios lotes de joyas procedentes del abintestato de Hermenegildo.

El abintestato (procedimiento judicial por el que se establece la adjudicación de los bienes de una persona o personas que fallecen sin dejar descendencia ni testamento), dictaminó que fuera el Estado el que se quedara con aquellos, como solía ser habitual. Después de un largo procedimiento (diez años) los bienes salieron a pública subasta. Uno de los bienes que, ya en aquellos tiempos, pasaban de generación en generación, revalorizándose siempre, eran las joyas. 

Desconocemos si Hermenegildo y Damiana tuvieron hermanos, así como que, en el caso de que los hubieran tenido, se encontraran con vida en 1925; por lo tanto, tampoco sabemos si, en el momento de su fallecimiento, existían sobrinos localizables. Quizás esa búsqueda de posibles deudos fue uno de los motivos que retrasó la resolución del abintestato.


Sabemos que Damiana y Hermenegildo reposan en el cementerio de Huérmeces, aunque ninguna cruz metálica ni lápida de piedra señalen hoy el lugar preciso de su descanso eterno. 


APUNTES GENEALÓGICOS

1. Hermenegildo Regueira Oroz (Ibiza, 1842-Huérmeces, 1925) era hijo de Blas Regueira (Barbadillo del Mercado) y María Dolores Oroz (Zaragoza).

Sabemos que Hermenegildo tenía, al menos, un hermano: Ignacio Eduardo Regueira Oroz, nacido en Madrid en 1858 (16 años más joven, pues). Por entonces, los padres Blas y Regueira, vivían en la calle de Toledo, en Madrid.

Hermenegildo contrajo matrimonio en 1863, en Málaga, con Trinidad Pérez-Varela Lara (Madrid, 1843), hija de Antonio Pérez-Varela (El Ferrol) y María Lara (Cádiz). La pareja no tuvo descendencia.

En fecha desconocida, Hermenegildo contrajo matrimonio, en segundas nupcias, con Damiana Fernández Martínez (Hces, 1864). En 1920, la pareja aparece empadronada en Jaén, junto con Gaspara Martínez, la madre de Damiana, ya viuda.

 

2. Damiana Fernández Martínez (Hces, 1864-1925) era hija de Vicente Fernández Díez (Hces, 1833) y Gaspara Martínez (Villanueva Río Ubierna). Vicente y Gaspara tuvieron seis hijos: Damiana (1864), Mariano (1867), Bonifacio (1869), Florentín (1871), Inocencia (1872) y Brígida (1874), todos nacidos en Huérmeces. Suponemos que la familia Fernández Martínez abandonaría Huérmeces durante los primeros años de la década de 1880, ya que Vicente aún aparece en diversos documentos del año 1879 y, sin embargo, ya no lo hace ningún miembro de la familia en el padrón de 1886.

Manuel Villalvilla Fernández, "Trole" (Hces, 1879) era hijo de Pedro Villalvilla Güemes (Hces, 1843) y Águeda Fernández Díez (Hces, 1844); y hermano de Emeteria (1866), Lázaro (1867), Joaquín (1870), María (1871), Inocencio (1873), Bernarda (1875), Mariano (1876) y Ludivina (1882).

Águeda, la madre de Manuel, era hermana de Vicente, el padre de Damiana, por lo que Manuel y Damiana eran primos carnales.

Manuel Villalvilla Fernández contrajo matrimonio con Virgilia Santiago Velasco (Marmellar, 1887) y tuvieron cinco hijos: Joaquín (1909), Concepción (1912), Ludivina (1915), Perfecto (1917) y Victorina (1927). En 1925 vivían en la casa nº 29 de la calle Real (que también funcionaba como posada), aunque poco tiempo después se moverían a la casa nº 8 de la calle de La Solana, luego conocida como "casa de Bernardo y Ludivina".


A finales de 1924, la casa número 3 del barrio de Mercado (la hoy conocida como "casa de Ramiro y Alicia") se encontraba vacía, propiciando que en ella residieran temporalmente los recién llegados Hermenegildo y Damiana.

Desde 1886, como mínimo, la citada casa pertenecía a la familia Díaz-Ubierna. En ella habían nacido los hermanos Millán, Antonio, Julián y Jacinta Díaz-Ubierna Villalvilla; sin embargo, en 1924, Antonio Díaz-Ubierna Villalvilla (Hces, 1895) y su esposa, Escolástica Ortega Ortega (Ros, 1899), vivían en el nº 14 de la calle Ondovilla, junto con su hijo Ramiro (Hces, 1922). Poco tiempo después del fallecimiento de Hermenegildo y Damiana, la familia Díaz-Ubierna Ortega se instaló definitivamente en la casa nº 3 del barrio de Mercado.


FUENTES

  • Boletín de Segovia, 29 de septiembre de 1854: cese de Blas Regueira como Administrador de la estafeta de correos de Villacastín.
  • Registros municipales de Madrid: 31 de julio de 1858, nacimiento de Ignacio Eduardo Regueira Oroz, hijo de Blas y Dolores; bautizado en la parroquia de San Justo el 1 de agosto de 1858
  • Gazeta de Madrid, 11 de febrero de 1860: Suscripción popular en favor de los heridos del Ejército Expedicionario de África; entre los donantes pertenecientes al Cuerpo de carteros de la Administración del Correo Central, aparecen Blas Regueira, con un donativo de 60 reales de vellón, y Hermenegildo Regueira y Oroz, con un donativo de 10 reales de vellón.
  • Gazeta de Madrid, 24 de octubre de 1863: Blas Regueira, oficial de la administración general de Correos de Guadalajara; 28 años de servicio reconocido; cesante
  • Gazeta de Madrid, 1 de mayo de 1864: Anuncio de la Secretaría del Ministerio de Marina, por el que se hace público el nombramiento de Hermenegildo Regueira y Oroz como escribiente eventual.
  • Gazeta de Madrid, 27 de mayo de 1866: Ministerio de Fomento; Dirección General de Correos; Blas Regueira, administrador de la Ambulante del Norte; de 47 años de edad y 26 años de servicio, de los cuales uno y medio en la clase (oficiales de administración de 2ª clase, sueldo 4200 escudos).
  • La Correspondencia de España, 26 de septiembre de 1866: listado de viajeros afectados por el  descarrilamiento del tren de Valladolid; entre los contusos, Blas Regueira, administrador de la Ambulante.
  • Gazeta de Madrid, 10 de enero de 1867: Ministerio de Fomento, disposiciones relativas al personal; Blas Regueira nombrado administrador del portazgo de Móstoles.
  • Gazeta de Madrid, 23 de febrero de 1869: Tribunal de Primera Instancia de Clases Pasivas; Ministerio de Fomento, Blas Regueira, administrador de primera clase, en comisión, del portazgo de Guadarrama, cesante, rehabilitado en el goce del haber pasivo de 500 escudos anuales.
  • Registros municipales de Málaga: 3 de octubre de 1863, matrimonio entre Hermenegildo Regueira Oroz y Trinidad Pérez-Varela Lara
  • La Correspondencia de España, 24 de septiembre de 1871: Blas Regueira nombrado administrador de la estafeta de correos de Pontevedra.
  • Gazeta de Madrid, 13 de marzo de 1880: relación de cartas retenidas por falta de franqueo: Blas Regueira, Cádiz.
  • Gazeta de Madrid, 29 de abril de 1880: relación de cartas retenidas por falta de franqueo: Hermenegildo Regueira, Villagarcía.
  • La Correspondencia de España, 5 de diciembre de 1896: declaraciones de derechos de clases pasivas: Blas Regueira y Puelles, jubilado, con 2.400 pesetas anuales. 
  • Gazeta de Madrid, 13 de marzo de 1900: Ministerio de Hacienda, listado de funcionarios en activo: Hermenegildo Regueira, de 55 años de edad, natural de Baleares, oficial de cuarta clase, sueldo de 2000 pesetas anuales, destinado en la Administración de Hacienda de Cuenca.
  • Juventud. Bisemanario de literatura y de noticias de Cuenca, 31 de agosto de 1902: progresa la Banda Municipal con la que colabora el profesor de solfeo don Hermenegildo Regueira.
  • Gazeta de Madrid, 23 de diciembre de 1902: Ministerio de Hacienda, Intervención General de la Administración del Estado; listado del escalafón provisional de jefes de negociado y oficiales activos y cesados: Hermenegildo Regueira, de 57 años de edad, oficial de 4ª clase con un sueldo de 2000 pesetas al año, con 3 años de servicio en la clase asignada, destinado en la Intervención de Hacienda de la provincia de Cuenca.
  • Gazeta de Madrid, 30 de mayo de 1905 y 11 de junio de 1906: Suscripción Nacional en favor de los damnificados por el hundimiento del tercer depósito del Canal del Lozoya; en la relación de donantes funcionarios de la Delegación de Hacienda de Cádiz aparece Hermenegildo Regueira, con un donativo de 2,45 pesetas.
  • Gazeta de Madrid, 15 de febrero de 1912: Subsecretaría del Ministerio de Hacienda, en la amplia relación de funcionarios en activo aparece Hermenegildo Regueira Oroz, de 69 años de edad, natural de Baleares, destinado en la Administración de Contribuciones de Cádiz.
  • Padrón Municipal de Jaén 1920: Hermenegildo Regueira Oroz comparte domicilio con su esposa, Damiana Fernández Martínez, y su suegra, Gaspara Martínez
  • Gazeta de Madrid, 31 de diciembre de 1918: Administración Central, Ministerio de Hacienda, Dirección General de la Deuda y Clases Pasivas; en la relación de las declaraciones de derechos pasivos, hechas durante la primera quincena de diciembre de 1918, aparece Hermenegildo Regueira Oroz, oficial de tercera de la Administración de Propiedades e Impuestos de Jaén, con derecho a un haber pasivo anual de 1000 pesetas.
  • En el sitio web elblogdecuencavila.com encontramos un par de referencias a sendas crónicas del "canónigo" o "presbítero" Hermenegildo Regueira, colaborador habitual del semanario conquense "El Correo Católico"; las crónicas datan de abril de 1903, año en el que Hermenegildo Regueira Oroz se encontraba destinado en dicha ciudad, por lo que pudiera concluirse que se trata de la misma persona. 
  • Diario de Burgos, 3 de agosto de 1934: Subasta pública oficial de joyas. En los locales de la Delegación de Hacienda, subasta de varios lotes de alhajas adjudicadas al Estado, procedentes del abintestato de don Hermenegildo Regueira Oroz.


NOMBRES Y APELLIDOS:

Hermenegildo: hoy existen en España 2.105 varones con este nombre; con una edad media de 65 años; importancia relativa en las provincias de León, Zamora, Salamanca, Palencia, Badajoz y Ciudad Real. Un nombre claramente leonés.

Damiana: hoy existen en España 1.918 mujeres con este nombre; con una edad media de 68 años; importancia relativa en Extremadura, Ávila, Soria, Palencia, La Rioja, Álava, Zamora, Castilla-La Mancha y Baleares.

Blas: hoy existen en España 11.169 varones con este nombre; con una edad media de 59 años; importancia relativa en las provincias de Huesca, Teruel, Cáceres, Ciudad Real, Albacete, Jaén, Murcia, León y Huelva.

Regueira: hoy existen en España 2.937 personas que lo portan como primer apellido, 2.806 personas como segundo, y 37 en ambos; provincias de Galicia, Asturias y Valladolid. Un apellido claramente gallego.

Oroz: 1.240 personas como primero; 1.235 personas como segundo; provincias de Navarra, La Rioja, Guipúzcoa y Zaragoza. Un apellido claramente navarro.

Puelles: 575 personas como primero; 530 personas como segundo; 15 personas con ambos apellidos; Álava, La Rioja, Burgos, Vizcaya y Valladolid. Un apellido alavés.


HUÉRMECES EN 1925:

Alcalde: Eugenio Alonso Fernández (Hces, 1875-1940)

Secretario: Epifanio Ontillera Pérez (Las Hormazas, 1883-Hces, c.1950)

Juez municipal: Prudencio Villanueva Varona (Hces, 1878)

Maestro: Buenaventura Marcos Fontúrbel (Montorio, 1881-1942)

Párroco: Eusebio Arroyo Dorao (Burgos, 1875-Villadiego?, c.1950)

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