sábado, 10 de marzo de 2018

Juan de Ubierna, el retablista de Huérmeces


Hoy en día existen en la provincia de Burgos unas 1100 iglesias y no menos de 400 ermitas; en las últimas décadas han desaparecido algunas iglesias y -sobre todo- muchísimas ermitas; otras tantas presentan un lamentable estado de ruina, semiruina o ruina inminente. Teniendo en cuenta que, hasta no hace mucho, cada pueblo disponía de al menos una ermita, no resulta demasiado complicado calcular el elevadísimo número de templos que se distribuían por todos y cada uno de los rincones de la provincia.

En los siglos XVII y XVIII, dada la relevancia artística y religiosa adquirida por el retablo (1) en el mundo católico, tampoco resulta difícil imaginar la importancia adquirida por un tipo peculiar de artesano: el retablista o ensamblador de retablos.

Con anterioridad al siglo XVII, la ciudad de Burgos gozaba prácticamente de la exclusividad en cuanto a la ubicación e importancia de maestros y talleres escultóricos relacionados con la retablística. A partir del siglo XVII, sin embargo, comienzan a aparecer talleres menores en localidades del entorno; localidades que, en ocasiones, ni siquiera gozaban de la mínima importancia demográfica ni económica que se supone necesaria para un establecimiento de estas características. (2)

Estos pequeños talleres de producción retablística satisfacían las necesidades de las localidades del entorno inmediato. Generalmente, estos talleres nacían cuando el maestro artesano se establecía en la localidad, y morían cuando lo hacía aquel; no eran, pues, talleres que gozaran de continuidad en el tiempo; rara vez un familiar o discípulo continuaba con el trabajo iniciado por el maestro artesano.

Por todo lo anterior, tampoco puede sorprendernos demasiado el conocimiento de la existencia, durante buena parte de la segunda mitad del siglo XVII, de un taller retablístico en Huérmeces.

Se desconoce el lugar de nacimiento del maestro fundador, Juan de Ubierna (c. 1630 - c. 1700): quizás Huérmeces, quizás el vecino pueblo de Ubierna; pero lo que si está claramente constatado es que su taller se estableció en Huérmeces, funcionando durante casi toda la segunda mitad del siglo XVII.


Retablo mayor de la iglesia de Santa Marina (Rabé de las Calzadas)



Por la entidad de las obras realizadas, debió de tratarse de un taller relativamente modesto; aunque se sabe que trató de adjudicarse obras de cierta envergadura, como el retablo mayor de Castrillo de Murcia, nunca llegó a conseguirlo. No obstante, Juan de Ubierna debió de gozar de cierto prestigio profesional, ya que en ocasiones actuó como supervisor de obras de relativa importancia, como sucedió en el pleito relativo a los trabajos del retablo del Santo Cristo de la iglesia de San Lorenzo de Villadiego.

Retablo mayor de la iglesia de Santa Marina (Rabé de las Calzadas)
A pesar de ser escasas las obras conservadas, los trabajos de Juan de Ubierna podrían encuadrarse dentro de los primeros momentos de la escuela prechurrigueresca: uso de columnas con fustes ondulados, combinación de netos con ménsulas, entablamentos quebrados, elementos ornamentales a base de motivos vegetales con grandes abultamientos, etc. No obstante, no puede considerarse que sus obras estuvieran excesivamente cargadas de decoración, por lo que conservaban cierta estética clasicista.


Se supone que sus inspiraciones pudieran encontrarse en la obra de Policarpo de la Nestosa, uno de los más prolíficos e influyentes maestros del panorama retablístico burgalés. Con el transcurso de los últimos lustos del XVII, el estilo de Ubierna, no obstante, se fue quedando demasiado arcaico, como corresponde con un taller de la escasa entidad del suyo. 

Retablo de la ermita de la Virgen de Argaño (Fotografía: Villorejo.com)


En el escaso catálogo de obras atribuidas a Juan de Ubierna encontramos las siguientes, por orden cronológico:

1. Retablo del Nombre de Jesús de la iglesia parroquial de Cañizar de Argaño (1661, desaparecido)
2. Retablo mayor de la iglesia parroquial de Rabé de las Calzadas (1663-1666): su obra de mayor envergadura que ha llegado a nuestros días. Consta de un cuerpo de tres calles y un gran remate. El centro del retablo se halla presidido por una talla de Santa Marina, y en las calles laterales aparecen tallas de San Juan Bautista y San Pedro. El remate consiste en un lienzo del siglo XVII con la imagen de la Asunción, flanqueada por dos relieves relativos a la infancia de Cristo
3. Retablo del Santo Cristo del monasterio de monjas benedictinas de Palacios de Benaver (1666, desaparecido)
4. Cancel para la iglesia parroquial de Frandovínez (1670, desaparecido)
5. Retablo de la ermita de Nuestra Señora de Argaño en Cañizar de Argaño (1670): modestísima producción prechurrigueresca, presidida por un nicho semicircular y flanqueado por dos pares de columnas pareadas y de fustes ondulados; el remate se encuentra coronado por un frontón triangular decorado con bolas.
6. Colaboración en la obra del retablo mayor de la iglesia parroquial de Miñón (1672), junto a Policarpo de la Nestosa, José Torres y Marcos Recio.
7. Sagrario de la iglesia parroquial de Hozabejas (1673)
8. Retablos para la ermita de San Pedro, de Pedrosa de Río Úrbel (1675-1676, desaparecidos)
9. Retablo del Santo Cristo de la iglesia parroquial de Villamorón (1676)
10. Reja de la capilla del Santo Cristo de la iglesia parroquial de Pedrosa de Río Úrbel (1688)








Y contradiciendo la sentencia de que nadie es profeta en su tierra, a las obras anteriores hay que añadir otra, no catalogada hasta el año 2005, al realizarse los trabajos de rehabilitación del retablo de la ermita de la Virgen de Cuesta Castillo, en Huérmeces.

Al desmontar dicho retablo, apareció la firma del maestro en la parte trasera de la hornacina central, acompañada de una fecha: 1693. Puede que esta fuera una de las últimas obras de cierta importancia realizadas por el maestro, aunque se sabe que en 1700 aún se encontraba en activo.

Entre las obras de corte menor, muy por debajo de su actividad como retablista ensamblador, caben citarse las siguientes:

1. Andas para la imagen de Nuestra Señora del Rosario, en la iglesia parroquial de Santibáñez Zarzaguda (1665)
2. Cancel para la iglesia parroquial de San Lorenzo, en Villadiego (1680)
3. Reparación de desperfectos del retablo del Rosario, en la iglesia parroquial de Cabia (1700)  


Como ejemplos de la relativa proliferación de talleres retablísticos, acaecida -como comentamos al principio- durante los siglos XVII y XVIII, en el territorio bajo influencia de la ciudad de Burgos, cabe citar los más cercanos a Huérmeces: 

1. Úrbel del Castillo: taller fundado por Pablo de la Ontillera durante la segunda mitad del siglo XVII; constituye una excepción, ya que pervivirá durante el siglo XVIII en los maestros José de la Ontillera (primera mitad de siglo) y Lucas y Gonzalo Delgado (últimos lustros del XVIII). José de la Ontillera fue un destacado representante del churriguerismo, evolucionando durante su dilatada carrera hacia planteamientos estéticos más innovadores. Realizó, entre otros, los retablos mayores de La Nuez de Abajo y Barrio Panizares, así como el retablo de ánimas de Villanueva de Argaño.
2. Nidáguila: taller fundado por Cristóbal de Bañuelos a mediados del XVII; relizó trabajos en las iglesias de Montorio y Úrbel del Castillo.
3. Pedrosa de Río Úrbel y Villegas: Bartolomé de la Iglesia trabajó en talleres fundados por él en ambos pueblos aunque, sobre todo, en el primero de ellos. Mediados del XVIII.
4. Quintana del Pino: José García, mediados del XVIII.
5. Las Hormazas: Manuel Luis, años 30 del XVIII.
6. San Pedro Samuel: Francisco Leal, mediados del XVIII.
7. Santibáñez Zarzaguda: Vítores de la Fuente, finales del XVIII.



NOTAS:

(1) Un retablo no es sino una obra de arte pintada o -más usualmente- esculpida sobre madera (también piedra o mármol) que se coloca destrás del altar de muchas iglesias católicas, y que suele representar escenas y personajes bíblicos o religiosos, entre los que destaca la figura del santo patrón de la iglesia en cuestión. La palabra retablo proviene de la expresión latina retro tabula (tras el altar); en España, los siglos XVII y XVIII se corresponden con la época dorada (nunca mejor dicho) del denominado retablo barroco español.

(2) Buena parte de la información contenida en la presente entrada ha sido extraída de la excelente publicación "El retablo en la comarca de Burgos", de René-Jesús Payo Hernanz, Diputación Provincial de Burgos (1997) [tomo I: páginas 529-530; tomo II: páginas 114, 121-125, 251, 418]

1 comentario:

  1. Hola,
    Dicho Juan de Ubierna, arquitecto, aparece en el padrón del año 1675, al igual que otro del mismo nombre.
    Los libros parroquiales de Huérmeces no aportan información fiable acerca de su ascendencia, pero se puede decir que sería descendiente de este lugar, al igual que otros contemporáneos de su apellido en el pueblo.
    Otros Ubierna con raíces profundas en lugares cercanos fueron los de Sotopalacios.
    Su nacimiento no tuvo lugar en Ubierna, pero sí el origen antiguo de su apellido por el lugar de procedencia.
    Entre los Ubierna destacaron los procedentes del pueblo de las Rebolledas, casa y solar de este apellido, cuya casa del Cubo portaba sobre la entrada el escudo con sus armas.
    Espero aportar un granito de arena a tu gran trabajo.
    Saludos

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