lunes, 1 de agosto de 2016

El roturo de las geodas




En Monte las Eras existe un estrecho y alargado roturo, casi completamente rodeado de monte bajo de encina, que se extiende en una suave pendiente Oeste-Este. Su suelo es poco profundo y pedregoso, como es habitual en las parcelas situadas en estas altiplanicies esteparias, en las que el sustrato rocoso se encuentra a flor de piel.

Los roturos se encuentran en pequeñas vaguadas en las que se ha acumulado suelo en un pequeño espesor, el suficiente para que puedan prosperar cultivos de cereal de secano. Los rendimientos no son gran cosa, pero algunos se cultivan desde hace mucho tiempo. Este roturo de Monte las Eras es, sin embargo, mucho más reciente.



Y la pedregosidad de este roturo tiene una peculiaridad. No contiene solo vulgares piedras calizas, de múltiples formas, fracturas y tamaños, como sucede en el resto de roturos de la zona.


Aquí abunda un tipo de piedra redondeada, rugosa al tacto, de gran variedad de diámetros, desde 1 cm hasta más de 30 cm en algunos casos. Dichas piedras han ido apareciendo en gran cantidad sobre la superficie a causa de ese laboreo al que -recientemente- se ha visto sometida la parcela.



Los pastores y naturales del pueblo, así como los paseantes curiosos, conocen de siempre el lugar y su peculiaridad. Era también muy apreciado por las ovejas y los bueyes, por lo que cuando pasaban por las cercanías del pecio se lanzaban como posesos a soltar lengüetazos a aquellas piedras rugosas, redondeadas y ricas en sales. Por ello, en la comarca de Los Páramos, eran denominadas piedras de sal

Y es que son relativamente abundantes en casi todos los páramos calizos mesozoicos de la comarca. En el municipio vecino de Merindad de Río Ubierna, por ejemplo, también aparecen en varios parajes.


Su denominación mineralógica es geoda: una cavidad rocosa, generalmente cerrada, cuyas paredes están cubiertas de minerales -cuarzo, calcita o yeso- más o menos cristalizados y proyectados hacia dentro. Estos minerales que han cristalizado han sido conducidos hasta ella disueltos en agua subterránea, y suelen ser de gran tamaño debido a la escasa presión a la que se han originado. El proceso de cristalización se realiza en capas, en las paredes de la cavidad, por lo que también suelen encontrarse parcialmente huecas.

La superficie exterior de una geoda no es excesivamente atractiva, a primera vista es una simple piedra redondeada provista de ligeros abultamientos. Pero cuando se abre (lo que requiere su técnica) proporcionan -unas veces más que otras- un contenido sorprendente. Su cavidad esférica está tapizada interiormente por una capa de cristales perfectamente formados, dispuestos en concreciones. Según la naturaleza y disposición de esos cristales, la geoda tendrá mayor o menor valor mineralógico y, por tanto, comercial.




 



En 1999 se encontró, en España, la geoda más grande de Europa, La geoda gigante de Pulpí, un fenómeno a escala mundial tanto por sus dimensiones como por la transparencia y perfección de los cristales de yeso que tapizan su interior, como por la posibilidad de acceder a su interior, algo que no sucede en el caso de la geoda más grande del mundo, la de Naica (México), ubicada en una mina a 50ºC de temperatua y 100% de humedad.





Especialmente rico en geodas de alto valor comercial era el Monte Grau, un paraje cercano a la localidad de Tubilla del Agua. Años de batidas por parte de coleccionistas y comerciantes sin escrúpulos consiguieron acabar con el yacimiento. Desde 2007 está prohibida expresamente su recolección, tal y como se recoge en el Plan de ordenación de los recursos naturales (PORN) del Parque Natural Hoces del Alto Ebro y Rudrón.




Fotografías de geodas procedentes del extinto yacimiento de Tubilla del Agua, descargadas del blog Colección de minerales de Mmarte, en el que también pueden observarse algunos especímenes recolectados en el vecino municipio de Merindad de Río Ubierna, de mucho menor valor comercial que las de Tubilla, pero mayor que las de Huérmeces.









Para prevenir la invasión de posibles hordas recolectoras, es importante aclarar que estas geodas de Huérmeces no tienen ningún valor comercial, ya que los cristales interiores son muy comunes y no presentan excesivas variaciones en colores ni en formas. Son muy habituales en los alrededores y, especialmente, en este roturo de Monte las Eras. Hay que tomarlas simplemente como una curiosidad geológica o mineralógica.

Geodas de Monte las Eras, diversidad de tamaños


Geoda de Monte las Eras, de unos 25 cms de diámetro, con pequeña perforación
Geoda de Monte las Eras, abierta, mostrando su nulo valor comercial.


Si aún así, insistes en recolectar alguna para que luzcan encima de tu mesilla de noche o sirvan a modo de inestable pisapapeles en tu mesa de trabajo, piensa en la cantidad de pringosas -y ricas en bacterias- lenguas ovinas, bobinas, equinas y corcinas que habrán acariciado su rugosa superficie a lo largo de los tiempos. Mejor las dejamos donde están ¿no?


geoda n.f. [del griego geôdes lithos, igual significado, de geôdês, terroso](sinónimo: drusa). Masa hueca de algunos milímetros o decímetros, de paredes tapizadas de cristales, cuyos vértices automorfos apuntan hacia el centro. Se encuentran en las rocas magmáticas y en los filones, donde se han originado a menudo a partir de burbujas de gas, pero también en las rocas metamórficas y sedimentarias, donde se forman en fracturas. Los cristales (cuarzo y sus variedades en particular) pueden alcanzar gran tamaño en ellas, dando bellas agujas prismáticas, de lo que se desprende su interés para los coleccionistas. 


Diccionario de Geología, Foucault y Raoult; Masson S.A., Barcelona (1985)


Geoda, estival, de Monte las Eras





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