sábado, 4 de abril de 2026

La boda de Benita, la hija del cura de Huérmeces (1846)


Hace algo más de dos años se publicó en este mismo blog una entrada relativa a la boda de una hija de sacerdote, en aquel caso del párroco de Úrbel del Castillo:

La boda de Clara, la hija del cura de Úrbel del Castillo (1852)

Hoy presentamos un evento similar aunque, en esta ocasión, tanto el protagonista clerical como su hija eran naturales de Huérmeces, y fue el propio cura el que casó a su hija (el de Úrbel delegó la competencia a su colega de Ros). 

Tras muchas sesiones de consulta en el Archivo Diocesano, cabe suponer que se trata de un caso (curas con hijos previos a su condición de célibe) nada extraño en los libros parroquiales de cualquier pueblo de la comarca.


Boda campesina, siglo XIX. Wilhelm Alexander Meyerheim (1875)


FRANCISCO GONZÁLEZ BÁRCENA: PRIMERO ESPOSO Y PADRE, LUEGO PRESBÍTERO 

Francisco González Bárcena nació en Huérmeces en 1800, siendo el segundo de los tres hijos fruto del matrimonio celebrado en Huérmeces un 23 de noviembre de 1796, entre Nicolás González Peña (La Prada) y Catalina Bárcena Fernández (1769). Sus hermanos fueron Luis (1797) y Narcisa (1802).

Nicolás procedía de la lejana localidad de La Prada, en el valle de Tobalina, y Catalina era hija de un varón de Ruyales (Tomás Bárcena Calle) y una mujer de Huérmeces (María Fernández Agustín)

Tanto Francisco como sus dos hermanos fueron contrayendo matrimonio a lo largo del primer tercio del siglo XIX. Francisco se casó en 1822, Narcisa en 1824 y Luis en 1835. Francisco tuvo tres hijas; Narcisa, seis; y Luis no tuvo descendencia (al menos en Huérmeces).

El 28 de octubre de 1822 se celebró una boda en Huérmeces, siendo el contrayente un futuro presbítero, y la contrayente, una mujer farola por tres de sus cuatro costados:

  • Francisco González Bárcena (1800) [22 años]
  • Rafaela Díaz-Tudanca Ornilla (1799) [23 años]

El oficiante fue Francisco Díaz de Tudanca, cura beneficiado de Huérmeces y tío de la contrayente. No puede uno sino pensar que Rafaela se encontraba rodeada de curas y de proyectos de curas y monjas. Su tío, su marido, su hija Luisa, su sobrina María ...

Francisco y Rafaela trajeron al mundo a tres hijas, que llegaron en un lapso de apenas cuatro años:

  1. Lorenza (1823): falleció de muy niña
  2. Benita (1825)
  3. Luisa (1827)

Rafaela falleció en 1829, a la temprana edad de 29 años, de manera repentina, dejando viudo a Francisco y huérfanas a Benita (4 años) y Luisa (2 años).

Francisco, viudo joven y con dos hijas de corta edad, tenía la habitual alternativa de volver a casarse, pero eligió otro camino más o menos sinuoso, según quién lo tomara: hacerse cura.

En aquellos tiempos, tal decisión no implicaba necesariamente partir hacia la capital provincial para cursar los correspondientes estudios en el Seminario Conciliar de San Jerónimo. Podía bastar con demostrar ciertos conocimientos y aptitudes (saber leer y escribir perfectamente, dominar el latín, tener suficientes conocimientos de historia sagrada y rituales católicos, etc.) y, por supuesto, tener los indispensables contactos con las autoridades parroquiales y eclesiásticas a la hora de disponer del preceptivo informe de tales aptitudes.

Damos por sentado que Francisco dispuso de tales aptitudes, conocimientos y contactos, ya que al poco de enviudar comenzó a ejercer las funciones propias de un presbítero católico.

No sabemos si, tras fallecer su esposa, Francisco resultó ser un buen padre para sus dos hijas supervivientes; desconocemos si, por el contrario, las abandonó en otras manos para poder dedicarse en cuerpo y alma a la obtención del presbiterado. 

Sabemos que en Huérmeces vivía su hermana Narcisa, casada desde 1824 con Dionisio Ontillera, y que trajeron al mundo a seis hijos entre 1827 y 1843. Quizás Narcisa y Dionisio asumieron también la crianza de sus sobrinas Benita y Luisa.

UN MODESTO CAPELLÁN Y CURA SIRVIENTE, SIEMPRE A LA SOMBRA DE OTRO CURA DE MAYOR RANGO  

Francisco González fue siempre un cura "de segunda", unas veces considerado "ecónomo" (sustituto), otras "sirviente" (para atender a parroquias anejas), otras "capellán" (capellán mayor de las capellanías fundadas por Pedro Fernández Zorrilla). Su ministerio discurrió siempre a la sombra del cura párroco de turno.

La obtención del presbiterado por parte de Francisco González coincidió en el tiempo con el ministerio del cura farol Patricio Diaz-Ubierna, párroco de Huérmeces entre 1831 y 1844.

[Patricio Díaz-Ubierna Rodríguez, nacido en Huérmeces en 1752, hijo de Manuel y María, naturales de Huérmeces (1727) y Ubierna, respectivamente, y casados en Huérmeces en 1751] 

A Patricio Díaz-Ubierna le sustituyó otro cura de raíces farolas, Manuel de Mata, párroco de Huérmeces entre 1844 y 1852.

[Manuel de Mata Díaz-Ubierna, nacido en Celadilla Sotobrín en 1807, hijo de Santiago Mata Mata (Celadilla-Sotobrín) y Paula Díaz-Ubierna Arce (Hces, 1783), casados en Huérmeces en 1803; falleció en Huérmeces en 1856, a los 49 años de edad, en su condición de presbítero cura "jubilado", suponemos que por problemas de salud]

A Manuel de Mata le sustituyó Florentín Díaz-Ubierna Vivanco, el eterno párroco de Huérmeces, que reinó durante casi toda la segunda mitad del siglo XIX (1852-1899).

[Florentín Díaz-Ubierna Vivanco, nacido en Huérmeces en 1815, hijo de Melchor y Fidela, naturales de Huérmeces y Santibáñez, vecinos de Huérmeces]

Así transcurrió el humilde ministerio de Francisco, siempre a la sombra de Patricio, Manuel o Florentín. Sustituyéndolos en ausencias y enfermedades, oficiando misas de memorias perpetuas, atendiendo a las obligaciones como capellán de las obras pías de Fernández Zorrilla, o lo que fuera menester.

En el libro de bautizados de la parroquia de San Juan Bautista de Huérmeces encontramos varios apuntes bautismales realizados por el cura Francisco González Bárcena. 




En concreto, entre marzo y diciembre de 1858 (quizás por enfermedad de don Florentín) aparece su peculiar caligrafía en una docena de apuntes. Caligrafía, por cierto, mucho más complicada de leer que la de su superior, que se caracterizaba por su pulcritud y casi total ausencia de enmiendas.


LA BODA DE BENITA, LA HIJA DEL CURA CELEBRANTE

A pesar de su papel como modesto cura capellán y ecónomo, Francisco pudo presumir de nada menos que casar a una hija, algo de lo que no podrían alardear ninguno de sus colegas faroles de mayor rango eclesiástico.

Fue un 12 de enero de 1846, cuando se presentaron ante el altar de la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Huérmeces dos jóvenes de 21 años de edad, natural de Los Tremellos el varón, de Huérmeces la mujer.

  • Estanislao Martínez Espinosa (1825): hijo de Estanislao y Manuela, naturales de Los Tremellos y Huérmeces, respectivamente, vecinos de Los Tremellos
  • Benita González Díaz-Tudanca (1825): hija de Francisco y Rafaela, naturales de Huérmeces; difunta ella, él capellán mayor de las fundadas por Pedro Fernández Zorrilla y beneficiado sirviente de Huérmeces 
En esta ocasión, la boda no fue celebrada por ninguno de los dos curas principales de la parroquia, Manuel de Mata y Florentín Díaz-Ubierna. Estos, supongo que gentilmente, cedieron el derecho al capellán y cura sirviente Francisco González Bárcena, padre de la novia. 





No hay que realizar un gran esfuerzo para imaginar lo que debió de suponer para Francisco el acontecimiento de casar a su hija, recuerdo vivo de la que fuera su esposa, Rafaela. Además, podía considerarse que Benita era ya su única hija, ya que Lucía (dos años más joven) acabaría profesado como monja en el convento de Las Calatravas de la ciudad de Burgos. 

[Lucía se encontraba en 1851 en el Convento de San Felices de Burgos, de la Orden de Calatrava; su prima, María García Díaz-Tudanca (1828) ingresaría ese mismo año en el referido convento, según documento guardado en el Archivo Histórico Nacional, relativo al expediente de pruebas para el ingreso en la Orden]

Benita y Estanislao trajeron diez hijos al mundo, de los que siete sobrevivieron a la infancia. Siete nietos para Francisco, que contribuirían a alegrar los veinte años de vida que aún le quedaban al cura.

Francisco González Bárcena falleció en el 21 de octubre de 1866, a los 66 años de edad. Dice el apunte funerario, redactado por el ínclito don Florentín, que Francisco falleció a consecuencia de una hemiplegia.

El cura Francisco había otorgado testamento en la notaría de Eugenio Arija, en Burgos. Entre las claúsulas funerarias se establecía la asistencia a su entierro de los hermanos de las cofradías de Nuestra Señora, Ánimas y Vera Cruz, de las cuales Francisco era miembro. También se establecía que se oficiaran 65 misas rezadas con la limosna de 5 reales cada una: 25 misas por su alma, otras 25 por el alma de la que fuera su esposa, Rafaela, y otras 25 por las de sus padres. Se le ofició un entierro de cuarta clase.


LOS DESCENDIENTES DEL CURA FRANCISCO

Ya hemos dicho que Benita y Estanislao trajeron al mundo a diez hijos Martínez González:

  1. Diego (1846)
  2. Paulino (1850)
  3. Prudencia (1852), fallecida con anterioridad a 1890
  4. María (1852)
  5. Felisa (1855), fallecida con anterioridad a 1890
  6. Francisco (1857)
  7. Juan de Dios (1857), falleció a los 4 meses
  8. Isabel (1860)
  9. Eleuterio (1864), falleció a los 6 meses
  10. Rafael (1865), falleció a los 10 meses

Durante sus años de vida en Huérmeces, Estanislao y Benita residieron en varias casas de las calles Real y de la Plaza.


Censo Electoral de Huérmeces (1890)


En el padrón de 1886 ya no aparece en Huérmeces ninguno de los siete hijos (supervivientes a la infancia) de Estanislao y Benita. Suponemos que fueron abandonando el pueblo según alcanzaron la edad adulta. En aquel padrón aparecen únicamente Estanislao y Benita, con una edad de 61 años. 

Estanislao Martínez Espinosa ejerció de carretero en Huérmeces durante muchos años, hasta su fallecimiento en 1890, a los 65 años de edad. 

Su esposa, Benita González Bárcena, la hija del cura, falleció en Huérmeces en 1895, a los 70 años de edad.

Únicamente hemos encontrado referencias posteriores de dos de los cinco hijos de Estanislao y Benita: Diego y Paulino, ambos domiciliados en la ciudad de Burgos:
  • Diego Martínez González (Hces, 1846) se convirtió en oficial de telégrafos, llegando a la categoría de subdirector. Se jubiló en 1911. Falleció en Burgos en 1916, a los 69 años de edad. Era viudo, y dejaba un hijo (José Martínez García), una nuera (Irene Olalla Hortigüela) y tres nietas (Carmen, Lucinia e Irene Martínez Olalla)
  • Paulino Martínez González (Hces, 1850) aparece en 1882 como elector por la ciudad de Burgos; en 1890 figura con la profesión de dependiente, residente en la calle Emperador nº 22. Paulino falleció en Burgos en 1897, a los 46 años de edad. Dejó mujer e hijos

Censo Electoral ciudad de Burgos (1896)

Censo Electoral ciudad de Burgos (1896)


APUNTES GENEALÓGICOS

Los genes del cura Francisco González Bárcena procedían de la villa de La Prada, en el valle de Tobalina, por la rama paterna, y de Ruyales y Huérmeces por la materna.


Iglesia de San Pelayo, en La Prada de Tobalina


Por su parte, los ancestros de la esposa del futuro cura, Rafaela Díaz-Tudanca Ornilla, procedían de Huérmeces y Ruyales por la vía paterna, y de Huérmeces por la materna.




Los hermanos González Bárcena fueron tres:

  1. Luis (1797), casado en 1835 con Damiana Girón Valderrama (1812), sin descendencia en Huérmeces
  2. Francisco (1800), casado con Rafaela, futuro presbítero
  3. Narcisa (1802), casada en 1824 con Dionisio Ontillera Alcalde (Úrbel), tuvieron seis hijos en Huérmeces entre 1827 y 1840

Por su parte, los hermanos Díaz-Tudanca Ornilla fueron ocho:
  1. Agustin (1781)
  2. María (1783), casada en 1808 con Lázaro García Ornilla (1787)
  3. Sabina (1786), casada en 1807 con Juan Arribas Sáiz (Arcos)
  4. Lorenza (1792), casada en 1814 con Victoriano Montero Pérez-Aguilar (1784)
  5. Lorenzo (1794), casado en 1817 con Francisca García Ornilla (1799)
  6. Antonia (1797), casada en 1820 con Crisantos García Ornilla (1795)
  7. Rafaela (1799), casada con Francisco, futuro presbítero
  8. Inés (1802), casada en 1823 con Manuel Güemes Espinosa (1801)


FUENTES

Archivo Diocesano de BurgosLibros parroquiales de Huérmeces:
  • Libro de Bautizados III (1730-1781)
  • Libro de Bautizados IV (1781-1825)
  • Libro de Bautizados V (1825-1851)
  • Libro de Bautizados VI (1852-1876)
  • Libro de Casados III (1743-1785)
  • Libro de Casados IV (1785-1826)
  • Libro de Casados V (1826-1851)
  • Libro de Finados V (1826-1851)
  • Libro de Finados VI (1852-1880)
  • Libro de Finados VII (1881-1915)
Biblioteca Digital de Castilla y León:
  • Diario de Burgos: 02-03-1879 (fallecimiento de Paulino Martínez González), 28-11-1911 (jubilación de Diego Martínez González), 28-07-1916 (fallecimiento de Diego Martínez González)
  • Boletín Oficial de la Provincia de Burgos: 26-08-1874 (Reclamación Ayto de Huérmeces sobre Diego Martínez González, declarado soldado), 19-12-1882 (Paulino Martínez González, elector por Burgos) 
  • Censos Electorales de la Provincia de Burgos, años 1890-1900, 1936 y 1946


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