sábado, 31 de octubre de 2026

Agustín Alonso Fernández: se apagó el farol de Madagascar


El pasado domingo, 18 de octubre, fallecía en Madrid Agustín Alonso Fernández, a la edad de 82 años, cincuenta y uno de los cuales transcurrieron mientras desarrollaba su meritoria labor misionera en Madagascar.

Tal y como afirma la reseña escrita por otro paúl, Celestino Fernández:

"Hablar o escribir sobre el Padre Agustín Alonso es situarse en la Misión de Madagascar, en la región del Androy, y encontrarse con un misionero de los pies a la cabeza. Toda la andadura sacerdotal y vicenciana del Padre Agustín está vertebrada y entretejida por su vocación misionera, por su conciencia evangelizadora, por su inculturación malgache y por su labor constante, continua y plena en la llamada "isla roja". Su vida fue Madagascar y sin la Misión de Madagascar no se puede entender su sentido de vivir."   

"A veces, podía parecer ingenuo y soñador, pero era su genuina manera de ser persona de paz, de cercanía y de bondad, con dos actitudes fundamentales: la humildad y la sencillez. Y, hablando con él, siempre saqué la conclusión de estar ante un misionero con las ideas muy claras sobre la evangelización y la misión."


Agustín Alonso (Huérmeces, 1944-Madrid, 2026). Foto: Familia Alonso (2017)



Agustín nació en Huérmeces el 10 de enero de 1944, siendo el segundo de los seis hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en 1941, en Huérmeces, entre José Alonso Villalvilla (Hces, 1915) y Mónica Fernández Crespo (Ubierna, 1914).

Siendo aún un niño, Agustín salió de Huérmeces para estudiar en el colegio de los paúles en la localidad jienense de Andújar, cercana a Córdoba, ciudad en la que residía sor Teófila Fernández Crespo (Ubierna, 1909), tía de Agustín por línea materna.

Agustín completó sus estudios humanísticos en el Colegio Apostólico de Limpias, cursando estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de Hortaleza, en Madrid.


Agustín (dcha.) y su hermano Julián, en Hortaleza (1965)


Agustín había ingresado en la Congregación de la Misión el 18 de septiembre de 1960 y se ordenó sacerdote el 23 de junio de 1968, en Santa Marta de Tormes (Salamanca). Ofició su primera misa en la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces el 30 de junio de 1968, en la misma ceremonia en la que recibió la primera comunión su hermano pequeño, José Enrique.


Diario de Burgos, 11 julio 1968



Para entonces ya tenía más que clara su vocación misionera, así como el destino geográfico en el que ejercería su labor misionera: Madagascar.

En octubre de 1965 habían llegado al Androy malgache los primeros misioneros paúles españoles, respondiendo a un llamado de sus hermanos franceses, que no daban abasto con la enorme región a ellos asignada. El 24 de septiembre de 1965 habían partido del puerto de Marsella un grupo de seis misioneros paúles españoles, cuatro padres (Manuel Coello, Julio Herrero, Manuel Garrido y José Luis Cuesta) y dos hermanos (Francisco Martínez y Clemente López).

De edades y procedencias variadas (dos gallegos, un palentino y un santanderino), aquel grupo de pioneros paúles tuvo que bregar con múltiples dificultades desde su arribada al puerto de Tamatave (Toamasina), en la costa nororiental de la isla. Durante los primeros meses de estancia en la isla, fueron destinados, en periodo de formación, a la misión francesa de Ambositra, situada en la zona de Fort Dauphin.

Antes de viajar a su destino en Madagascar, Agustín tuvo que pasar un año en París, estudiando francés y malgache. Agustín formó parte del quinto viaje (expedición) de paúles españoles a Madagascar.  Partió del puerto de Marsella en octubre de 1969 y llegó a Madagascar a principios de 1970, tras un azaroso y largo viaje en barco (tres meses en lugar de tres semanas), con el Canal de Suez cerrado al tráfico marítimo debido al conflicto árabe-israelí.

Su primer destino en el Androy fue Bekily, un distrito situado en el norte de la región. Allí permaneció durante seis años (1970-1976).

En el verano de 1974, cuando Agustín iba a realizar el primer viaje de "vacaciones" a España, para reencontrarse con sus padres y hermanos, dispersos ya por varios lugares de la geografía nacional, le llegó la triste noticia del fallecimiento de su madre, Mónica, en Huérmeces, punto de encuentro familiar.

Agustín, durante todas sus visitas trienales, trabajó en la difusión y búsqueda de financiación para los diversos proyectos de desarrollo por él dirigidos.

En su visita correspondiente al verano de 1983, Agustín coincidió en la celebración de las fiestas de San Lorenzo, con otros cinco paúles faroles, dispersos por diversos destinos nacionales y extranjeros.

En aquellos años, la llegada estival al pueblo de alguno de sus hijos misioneros aún constituía todo un acontecimiento. Se oficiaba una misa concelebrada y las familias y vecinos agasajaban a los religiosos. Hoy en día, la puntual visita de algún -ya anciano- misionero o misionera, pasa prácticamente desapercibida, fuera de estricto ámbito familiar. 


Diario de Burgos, 17 agosto 1983


Durante sus cincuenta y un años de estancia en Madagascar, Agustín ha prestado sus servicios como misionero en todos y cada uno de los cinco distritos en los que se encuentra hoy dividido el Androy:
  • Bekily (1970-1976) (2008-2017)
  • Antanimora (1976-1980)
  • Tsihombé (1980-1994)
  • Beloha (1994-2008)
  • Ambovombe (2017-2021)
Durante estos años, Agustín ha recibido dos visitas familiares. A principios de la década de los ochenta viajó a Madagascar su hermano Julián, junto con su esposa. Agustín se encontraba destinado por entonces en el distrito de Tsihombé.

En el verano de 2017, cuando Agustín se encontraba destinado en Bekily, viajaron sus sobrinos José Enrique y María. De este último viaje, ambos guardan buenos recuerdos y una nutrida colección de fotografías, que han tenido la amabilidad de compartir con nosotros.













En los últimos años de su estancia en Madagascar, Agustín centró los objetivos de los proyectos por él dirigidos en la construcción de escuelas. Diversas ONGs como Manos Unidas, Cáritas o Covide-Amve, colaboraron en la recaudación de los fondos necesarios para su desarrollo.

En septiembre de 2021, Agustín hubo de regresar a España, en principio provisionalmente aunque luego resultó ser definitivamente. Agustín se encontraba enfermo y agotado por los últimos años de estancia en la isla, que había estado sometida a una implacable sequía y a las consiguientes hambrunas.

Durante estos años de estancia en España, Agustín se encontraba alojado en la casa central de los paúles en García de Paredes (Madrid).

Según opinión generalizada de todos los que le conocieron y trataron con él, Agustín Alonso fue un auténtico misionero, únicamente preocupado por conseguir financiación y medios para sus gentes malgaches, en un intento por aliviar las penosas condiciones en las que vivían los habitantes de la isla.

Nada me puede parecer más apropiado, como colofón al presente monográfico sobre el misionero Agustín Alonso, que las palabras escritas por su sobrina María:


"De pequeña, para mí mi tío era ese hombre que aparecía cada tres años, me daba algún coscorrón y me hablaba de Dios. Hasta que un verano fui con mi hermano a su misión en Madagascar y descubrí a otro tío: uno que me mimó mucho y que me decía que tenía que compensarme por todos los años que no había podido estar con nosotros. Me acuerdo de muchas de sus frases, como "la mejor vacuna es pasar la enfermedad", que nos decía mientras nos tomábamos religiosamente el Malarone cada día. O cuando yo me preocupaba por ir a la casa de los tuberculosos sin mascarilla y él, por supuesto, iba el primero. Estuviera en Madagascar, en Sevilla o en Madrid, siempre estaba pensando en cómo mejorar la vida de la gente. Y siempre me decía que lo importante era tener un propósito en la vida. Creo que por eso le hacía tanta ilusión que yo me hiciera médica y encontrara mi propia misión."

(María Alonso, Palma de Mallorca, 24 de octubre de 2026)



APUNTES GENEALÓGICOS DE AGUSTÍN ALONSO FERNÁNDEZ

Los padres de Agustín, José y Mónica, procedían de Huérmeces y Ubierna, respectivamente. Trabajaron como labradores en Huérmeces hasta comienzos de la década de 1970, cuando se trasladaron a la ciudad de Córdoba.

Sus abuelos paternos, Eugenio y Elisa, procedían de Huérmeces. Sus abuelos maternos, Zacarías y Martina, lo hacían de Ubierna.

Eugenio fue labrador y cartero en Huérmeces, hasta que en 1940 un rayo acabó con su vida. Zacarías fue panadero en Ubierna hasta mediada la década de los años treinta, cuando se trasladó a la ciudad de Burgos, tras haber contraído matrimonio en segundas nupcias.





Sus bisabuelos paternos, Julián y Gregoria, Simón y Felisa, eran naturales de Huérmeces. Sus bisabuelos maternos, Clemente y Bonifacia, Francisco y Petra, eran naturales de Ubierna, excepto Bonifacia, que lo era de Huérmeces..

Julián fue carretero, primero en Los Tremellos y luego en Huérmeces; Simón, labrador en Huérmeces; Clemente y Francisco, labradores en Ubierna.

Sus tatarabuelos procedían de Huérmeces (9/16), San Martín de Ubierna (2/16), Espinosilla de San Bartolomé, Quintanaortuño, Santovenia de Oca, Castrillo de Rucios y Arcos de la Llana.

Dos de los tatarabuelos por línea materna, Lázaro Díez Cerro (San Martín, 1830) y Manuela Díez Cerro (San Martín, 1823), eran hermanos, por lo que la boda entre sus hijos, Francisco Crespo Díez y Petra Díez González, requirió de la previa dispensa papal.

El apellido Alonso procede de Ruyales del Páramo, en la persona de Facundo Alonso Arce, allí nacido en 1780. Se casó en Huérmeces en 1799 con Gertrudis Espinosa Fontúrbel (Hces, 1780) y en nuestro pueblo se estableció la pareja. Tuvieron once hijos, el segundo de los cuales, Mariano Alonso Espinosa (1801), fue el tatarabuelo de Agustín.

Por su parte, y hasta dónde sabemos, el apellido Fernández procede de Quintanaortuño, en la persona de Cirilo Fernández Güemes, tatarabuelo de Agustín por línea materna. Cirilo y su esposa, Juana Gómez (Santovenia de Oca) se establecieron en Ubierna.

Un hermano, tres cuñadas y nueve sobrinos constituyen hoy en día los familiares más cercanos de Agustín Alonso Fernández. Residen en Córdoba, Sevilla, Baleares, Cantabria y Madrid.


AGRADECIMIENTOS

A José Enrique Alonso Fernández, hermano de Agustín; a sus sobrinos, José Enrique y María, por compartir fotografías y vivencias de su viaje a Madagascar en 2017.


ANEXOS

I. APÉNDICE FOTOGRÁFICO

La última vez que visité a Agustín en Madrid, hace unos tres años, me prestó una treintena de fotografías para que las digitalizara. Ese lote de imágenes fue una de las escasas pertenencias materiales con las que Agustín arribó definitivamente a España.

Parte de ese lote de fotografías, correspondiente a los últimos años de su estancia en Madagascar, merece ser incluido en el presente post, a modo de recordatorio de un farol que pasó gran parte de su vida en una isla situada a más de 8500 kilómetros al sudeste de su Huérmeces natal.


Agustín Alonso; primera comunión en Ambovombé

Aldea en el Androy

Niños y jóvenes en el Androy

Niños con su catequista malgache en el Androy

Tumba familiar en el Androy

Tumba familiar (moderna) en el Androy


En Madagascar, las tumbas son más importantes que las propias viviendas de los vivos. Las familias invierten sus ahorros en su construcción y en los fastos funerarios correspondientes. En el sur de la isla, se trata de espectaculares monumentos, decorados con los cráneos de los cebúes sacrificados en los funerales y con los "aloalo", unos postes verticales de madera, decorados con patrones geométricos, formas simbólicas y fuguras talladas en la parte superior, que cuentan la vida, profesión y logros del difunto.

En la cultura malgache, el culto a los muertos es algo más que una costumbre. Los muertos no desaparecen sino que se convierten en antepasados protectores ("razana"). Así surge el "Famadihana" (regreso de la muerte o "giro de los huesos"), ceremonia celebrada periódicamente (cada 5-7 años), durante la temporada de junio a octubre (estación "seca" o "fría" dentro de un clima subdesértico) y que consiste en extraer los cuerpos de los mausoleos, procediendo a su limpieza y envolviéndolos en nuevas mortajas de seda ("lambas"). La ceremonia se acompaña de abundante comida y bebida, constituyendo un acto alegre y de reunión familiar, similar a nuestra navidad, con retorno al hogar familiar de las personas que salieron de él hacia lugares más o menos remotos.


Los populares lémures de cola anillada (hira o maky)


El lémur de cola anillada (Lemur catta) habita los bosques de ribera y matorrales espinosos de la porción sudoccidental de la isla. Se trata de un lémur omnívoro, terrestre y diurno, en contra de muchos de sus congéneres. Al igual que éstos, se encuentra en peligro por la propia desaparición de su hábitat, aunque se reproduce fácilmente en cautividad, siendo especie abundante en zoológicos de todo el mundo. Es uno de los primates más vocales, utilizando numerosas vocalizaciones como llamadas de cohesión del grupo y de alarma. Vive unos 16-19 años en la naturaleza y unos 27 en cautividad.


Internado en Ambovombé

Cosecha de higos chumbos en el Androy


En el sur de Madagascar, los frutos de la chumbera (Opuntia ficus-indica), conocidos por nosotros con el nombre de higos chumbos, vienen desempeñando un papel crítico como recurso de supervivencia frente a las graves sequías y hambrunas sufridas por la región. Las dos últimas sequías (2015-2017 y 2019-2021) dan fe de este aprovechamiento de emergencia.



Tormenta de arena en el Androy

Pozo de agua en Ambovombé

Cebúes, en labores de acarreo de agua (Androy)


La isla de Madagascar es uno de los lugares del mundo más expuesto al cambio climático (y dentro de la isla, destaca el Androy como más perjudicado). Su agricultura depende totalmente de las lluvias estacionales, cuyo régimen ha variado considerablemente en los últimos años. Se ha constatado un aumento en las temperaturas, una estación seca más larga (grandes sequías en el Androy 2015-2017 y 2019-2021) y unos ciclones tropicales cada vez más intensos y devastadores (Gafilo 2004, Indiala 2007, Enawo 2017, Batsirai 2022, Emnati 2022, Freddy 2023). El Androy, en concreto, ha visto como sus cosechas disminuían un 60% durante las últimas grandes sequías. La disminución de los arrecifes coralinos y la deforestación no harán sino empeorar la situación de la isla, sobre todo en su extremo sur. 


Construcción de una escuela en el Androy

Construcción de una capilla en el Androy

Catequista con niños y primero comulgantes en el Androy

Escolares en Bekily

Sor Ángela, preparando material sanitario en el Androy


Ángela Martínez de Toda Terrero, Hija de la Caridad, natural de la localidad riojana de Badarán (comarca de Nájera), llegó a Madagascar en 1970, y en la isla desarrolló su labor misionera durante cincuenta y dos años, hasta 2022, cuando fue destinada a la Casa Margarita Naseau, en Pozuelo de Alarcón (Madrid).


II. MISIONEROS PAÚLES ESPAÑOLES EN EL ANDROY MALGACHE

En 2016, aún prestaban sus servicios en el Androy malgache seis misioneros paúles españoles, así como varias misioneras  de las Hijas de la Caridad. Hoy en día, diez años después, ya no queda ningún paúl español en el Androy. Cinco de aquellos últimos paúles españoles han fallecido a lo largo del periodo 2017-2026.

De esta irremediable manera, se puede considerar cerrada la era de los misioneros paúles españoles en el Androy de Madagascar, que ha durado sesenta años (1965-2024). La actuación queda ahora en manos de religiosos nativos, que han estado trabajando codo con codo con los españoles.

Muchos han sido los misioneros paúles españoles que trabajaron en el Androy malgache durante esos sesenta años; a continuación, relacionamos a los que más tiempo pasaron en la gran isla del Índico (en orden cronológico por fecha de nacimiento):

Manuel Coello Coello (Orense?, 1918-Madrid, 2003): formó parte del primer grupo de paúles españoles (cuatro padres y dos hermanos) que arribaron a Madagascar el 15 de octubre de 1965, tras un viaje de tres semanas desde Marsella; era el de mayor edad de aquellos pioneros (47 años en 1965); estuvo en Beraketa (1966-1977), Ambovombé (1977-1980) y Bekily (1980-1999). En 1999, cuando ya contaba con una edad de 81 años, regresó a España. Falleció en la casa central de García de Paredes en 2003, a los 85 años de edad. Antes de acudir a Madagascar, estuvo destinado, como profesor, en el seminario menor de Orense (1947-1949), y en las escuelas apostólicas de Villafranca del Bierzo (1949-1958) y Las Rehoyas, Las Palmas de Gran Canaria (1958-1964).  

Jerónimo Cuevas (Rioseco, Cantabria, 1928-Madrid, 2026): llegó a Madagascar en la tercera expedición de paúles españoles (1967) y en la gran isla estuvo destinado quince años, hasta 1982. Antes del periplo malgache estuvo en las escuelas de Baracaldo, Limpias, Teruel y Las Palmas. Después de Madagascar, en Madrid, Andújar, Fiñana (Almería), Valdemoro (Madrid) y, finalmente, diez años en la casa central de García de Paredes, dónde falleció a los 98 años de edad. Fue el más longevo de los paúles españoles que pasaron por Madagascar.


Jerónimo Cuevas (1928-2026). Misioneros Paúles España


José Luis Cuesta Villa (Santander, 1932-Ambovombe, 2017): otro de los integrantes del viaje fundacional de 1965; en el Androy prestó sus servicios durante 52 años, y allí falleció en 2017, a los 84 años de edad. Qué sepamos, fue el único de los paúles españoles que falleció en tierras malgaches.

José Luis Iparaguirre (1934): formó parte de la segunda expedición de paúles españoles a Madagascar (1966); estuvo solo diez años en la isla, destinado en Ambovombé (1967-1970) y Tsihombé (1970-1976). No vuelve a aparecer en el elenco de la Congregación de la Misión; desconocemos si dicha ausencia se debió al fallecimiento del religioso o al abandono de la orden. 

Julio Herrero Calzada (Cevico de la Torre, Palencia, 1935-Madrid, 2004): otro de los integrantes del grupo de paúles españoles de 1965; solo estuvo cinco años en tierras malgaches (Tsihombé, 1965-19709; en 1970 aparece destinado en el colegio de los paúles en Limpias, dónde permaneció hasta 1996; falleció en Madrid en 2004, a los 68 años de edad.

Manuel Garrido Rivada (Arnuide, Orense, 1937-Madrid, 2024): también integrante del viaje fundacional de 1965; prestó sus servicios en el Androy malgache durante nada menos que 59 años. Falleció en Madrid a los 86 años de edad.


Manuel Garrido y Agustín Alonso, Madrid (2023) Covide-Amve


Fermín Maroto Fuente (Tapia de Villadiego, 1942-Madrid, 2024): llegó a Madagascar en 1967; tras 57 años en la isla, falleció en Madrid a los 81 años de edad.


Fermín Maroto, C.M. (1942-2024) Covide-Amve


Agustín Alonso Fernández (Huérmeces, 1944-Madrid, 2026): llegó a Madagascar en la quinta expedición de paúles españoles (1970). En la gran isla del Índico transcurrió la totalidad de su carrera misionera, 51 años. Falleció en Madrid a los 82 años de edad.


Agustín Alonso (1944-2026). Familia Alonso (2017)



Ángel Santamaría Tobar (Tardajos, 1946): llegó a Madagascar en 1973, siendo Tsihombé su primer destino; en 2011, tras 37 años en la isla, partió rumbo a Melilla, dónde prestó sus servicios religiosos durante diez años; cuatro años en La Coruña (2021-2024); en la actualidad, destinado en la diócesis de La Coruña.



Ángel Santamaría Tobar (1946). Pueblo de Dios (RTVE)



Gonzalo Calvo Calvo (1946): llegó a Madagascar en 1975 y allí estuvo destinado durante 24 años, hasta 1998, cuando retornó a España, siendo destinado a Limpias; más tarde, estuvo destinado como sacerdote en El Puche, Almería (2000), Tardajos (2013) y Andújar (2019-2020), entre otros lugares. 

José María López de la Fuente (1947): estuvo destinado en Madagascar, al menos, en el periodo 1977-1992, en Beraketa y Tsihombé. Posteriormente, ocupó diversos destinos en las diócesis de Málaga, Ávila y Madrid.

Antonio Ruiz Cueto (León, 1948-Madrid, 2023): llegó a Madagascar en 1975, siendo Bekily su primer destino. Los últimos años de su estancia en la isla transcurrieron en Ambovombé. Falleció a los 74 años de edad, tras 48 años de servicios misioneros en el Androy.


Antonio Ruiz Cueto, C.M. (1948-2023) Diario de León



Marcelino Mayor Rodríguez (Hornillos del Camino, 1957): llegó a Madagascar en 1988, destinado en Beraketa (1988-1994) y Ambovombé (1994-2010). En los últimos quince años, ha prestado sus servicios religiosos en diversos destinos de la Archidiócesis de Madrid.


Marcelino Mayor (1957). Pueblo de Dios (RTVE)


No obstante la completa desaparición de la presencia de paúles españoles en Madagascar, aún se escuchan ecos de la lengua castellana en aquellas tierras. Proceden del paúl argentino Pedro Opeka (hijo de eslovenos que huyeron, en 1948, de la Yugoslavia de Tito), que se estableció en la isla malgache en 1975. Allí lleva 51 años, realizando una meritoria labor desde la capital del país, Antananarivo.


El Padre Opeka, en el enorme basurero de Antananarivo


A Pedro Opeka, el padre Opeka, se le conoce popularmente por los apelativos de "el albañil de Dios" y "el apóstol de la basura". Condecorado con la Legión de Honor en 2008. Propuesto para el Nobel de la Paz en varias ocasiones y por diversos países (Francia, Eslovenia, Mónaco y Argentina). Misionero de gran carisma, hoy tiene una edad de 78 años.


III. MADAGASCAR, LA GRAN ISLA DEL ÍNDICO

A pesar de que Madagascar se encuentra a tan solo 400 km al este del continente africano, fueron los indonesios los primeros colonizadores de la isla (siglo IV), cuyo territorio más cercano (isla de Siberut) está a unos 5500 km al este de Madagascar. Por ello, los actuales malgaches presentan rasgos asiáticos, costumbres típicas de Asia suroriental y una lengua perteneciente al tronco malayo-polinesio. También llegó con ellos el cebú, animal domestico común en el suroeste asiático.






[los actuales billetes malgaches presentan atractivos diseños, lo que les convierte en un "souvenir" muy apreciado por los visitantes de la isla; la equivalencia de la moneda malgache se sitúa en torno a los 5000 ariary por euro]

Madagascar es la cuarta isla más grande del mundo. Su extensión (587.000 km2) es claramente superior a la de España (506.000 km2). Su población actual ronda los 30 millones de habitantes.

Los primeros europeos en instalarse en la isla fueron los portugueses (Diogo Soares, siglo XVI), aunque se convertiría en colonia francesa a finales del siglo XIX. Madagascar consiguió su independencia, en forma de República Malgache, en 1960.

La iglesia católica en Madagascar tiene sus orígenes en las misiones jesuitas de 1844. La primera iglesia se levantó en 1857. Actualmente, el 70% de la población se declara cristiana: católicos (34%), presbiteranos (18%), luteranos (14%) y anglicanos (4%). También existe una importante minoría musulmana (15%) en las provincias noroccidentales. Otra minoría relevante es la hinduista, originada en las emigraciones procedentes del Gujarat a finales del siglo XIX.





IV. EL ANDROY: EL EXTREMO POBRE DE LA ISLA

Hasta 2004, el Androy ("tierra de las espinas") pertenecía a la antigua provincia suroccidental de Toliaria. A partir de entonces, el Androy pasó a ser una de las 22 nuevas regiones de la isla.

El Androy tiene una superficie de 22.000 km2 (similar a la de la provincia de Badajoz), y una población de un millón de habitantes, habiendo doblado la misma en un plazo de 30 años (1996-2026).




El Androy es, mayormente, una llanura subdesértica; solo al norte se rompe la monotonía de las tierras llanas, rojizas y arenosas, al aparecer pequeñas montañas. Llueve unos 30-40 días al año, con una pluviometría anual de unos 350 mm.

Un único río de importancia recorre el Androy, el Manambovo, aunque durante nueve meses al año su cauce está seco, cubierto de arena. Las corrientes subterráneas de agua son casi inexistentes o se encuentran a profundidades inasequibles, lo que dificulta sobremanera la construcción de pozos.

El ganado bovino (cebúes) es abundante, constituyendo un verdadero azote para la escasa vegetación del Androy. Aunque constituye la principal riqueza de sus gentes, son sacrificados sin mesura durante las celebraciones parejas al culto a los muertos.

Androy está dividida en cinco distritos; de norte a sur y de oeste a este: Bekily, Antanimora, Beloha, Tsihombe y Ambovombe. Este ha sido el territorio sobre el que ha desarrollado su labor el padre paúl Agustín Alonso Fernández durante 52 años.



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