sábado, 11 de julio de 2026

El largo viaje nupcial de Ángel Sáiz: 1900 km caminando de Crespos a Roma (verano de 1850)


En tierras de Arreba existe un bonito pueblo que, acostado sobre las pindias laderas del páramo de Bricia, lleva Crespos por nombre. Posee una de las iglesias románicas más antiguas de todo el norte burgalés, ya que se encontraba levantada en 1143, por lo que puede leerse en una inscripción realizada en un sillar de su fachada principal.

El caserío del pueblo, formado por unas quince viviendas cuidadosamente rehabilitadas (y únicamente una arruinada) cabe ser considerado como un lugar "de cuento": espacios cuidadosamente ajardinados, y siempre limpios, sin apenas presencia de viales hormigonados, con abundancia de sombra proporcionada por árboles ...




En una de las casas de la zona alta del pueblo, dotada de su correspondiente solana, puede contemplarse aún una inscripción realizada en el momento de su construcción; escrita con pintura negra, en letras de molde, parcialmente tapada por el inevitable cableado, podemos leer:

HIZOSE A COSTA DE ANGEL Y TERESA SAIZ. AÑO DE 1857




A poco curioso que seas resulta imposible no hacerte una serie de preguntas: ¿Quiénes fueron Ángel y Teresa Sáiz?, ¿Dónde y cuándo nacieron?, ¿Disfrutaron de una vida longeva o murieron jóvenes?, ¿Tuvieron hijos?, ¿Vieron mundo o residieron siempre en Crespos? ...

Y es que la memoria popular de Crespos guarda al respecto una curiosa historia, que reza así: Ángel Sáiz viajó a Roma, caminando, porque quería casarse con su prima, Teresa, y necesitada la dispensa papal correspondiente.

Sin poner en duda la veracidad de la misma, y durante un par de semanas de este tórrido arranque de verano, surge el deseo de bucear en archivos físicos y virtuales, a la búsqueda de documentos que refrenden o contradigan en parte el contenido de la leyenda. Y una vez más, la realidad de los hechos documentados no defrauda, más bien al contrario, añade contenido extra a lo recogido por la memoria familiar y popular.


ÁNGEL Y TERESA, PRIMOS SEGUNDOS ... Y CUÑADOS

A mediados del siglo XIX, Crespos era una pequeña aldea perteneciente al municipio denominado Valle de Hoz de Arreba, conformado por un total de dieciséis poblaciones. Aunque Crespos siempre fue una localidad de escasa entidad demográfica, el valle se encontraba muy poblado, alcanzando cifras que hoy sorprenderían: 2000 habitantes para las dieciséis poblaciones aludidas.

Aunque en el Diccionario de Madoz (1852) se afirma que en Crespos residían 7 vecinos (26 almas), lo cierto es que su población estaría por entonces más cercana a los 50-60 habitantes, o lo que es lo mismo, unos 14 vecinos. Los dos pueblos más cercanos, Población y Arreba, también eran de reducido tamaño y con fuertes vínculos familiares entre los tres.

En lugares de tan escasa población eran relativamente frecuentes los matrimonios entre parientes, siendo necesarias las correspondientes dispensas, emitidas por la Iglesia de Roma.

En aquel contexto surge el amor entre dos jóvenes de Crespos y Arreba: Ángel y Teresa (bueno, él ya no tan joven, 34 años). Nada nuevo bajo el sol aunque entre ambos se interpusiera un inconveniente: el de un primer grado de afinidadtercero de consanguinidad, ya que eran cuñados y primos segundos.

Y es que Ángel había contraído sus primeras nupcias, en Arreba, en 1847, con Águeda Sáiz Estrada (hermana mayor de Teresa). El novio tenía entonces 31 años; la novia, 23. La pareja trajo al mundo a dos hijos: Águeda (1848) y Faustino (1849). Ángel trabajaba como cantero, moviéndose entre Crespos y los numerosos pueblos del entorno.

Durante el segundo parto, Águeda falleció. Su hija homónima murió a las tres semanas de fallecer su madre, cuando contaba tan solo con año y medio de edad. De tal manera que Ángel quedó viudo a los 33 años, y con un niño recién nacido (Faustino) a su cargo. Un panorama poco deseable para un varón de aquellos tiempos.

[no he encontrado posteriores referencias de Faustino Sáiz Sáiz, por lo que supongo que no sobrevivió a la infancia; en 1885, cuando falleció su padre Ángel, no se hace referencia testamentaria alguna a la existencia de un hijo procedente de su primer matrimonio]

Fue entonces cuando surgió el amor -o la necesidad combinada con el amor- entre el viudo y su cuñada Teresa, cinco años más joven que su fallecida hermana Águeda. 

El asunto del impedimento por primer grado de afinidad y tercero de consanguinidad tenía fácil arreglo, sobre todo si disponías de suficiente dinero para afrontar los gastos de la dispensa papal. El Arzobispado de Burgos realizaba las gestiones oportunas con la Santa Sede, por lo que no estabas en absoluto obligado a acudir en persona a Roma para conseguir tal dispensa. 

El caso es que, en ocasiones, el novio realizaba el largo y tortuoso viaje, acompañado de un poder otorgado por la novia, al objeto de que la boda se celebrara -por poderes- en la Ciudad Santa del Catolicismo.

[ya desde el Concilio de Trento (1545-1563) no era obligatorio acudir a Roma para obtener la dispensa papal, ya que trámite podía realizarse a través de los cauces obispales de turno]

Desconozco los motivos que entonces impulsaban a algunos novios a afrontar los costes y peligros que, en aquellos tiempos, suponía un viaje tan largo. Quizás Ángel Sáiz era persona de fuertes convicciones religiosas y le pareció una ocasión oportuna para realizar una especie de peregrinación a la Ciudad Eterna (que la pobre no estaba pasando por sus mejores momentos). También pudieron influir cuestiones de prestigio social, algo de lo que presumir ante familiares y vecinos.

[en 1850, cuando Ángel Sáiz viajó a Roma, los aires revolucionarios soplaban por toda la península itálica, dentro de una fuerte corriente impulsora de la unidad nacional; en noviembre de 1848, el papa Pío IX había tenido que abandonar temporalmente Roma, a la que no pudo volver hasta abril de 1850, una vez abolida la efímera República Romana (abril-julio 1849)]

Casi preferiríamos creer que lo que realmente movía a aquellas personas a realizar aquel peligroso viaje eran consideraciones más románticas: demostrar que el amor podía con todo, no entendiendo de instancias ni distancias, no dejándose amedrentar por caudalosos ríos, malvados bandoleros, pindias cordilleras ni estirados prelados. 

Pensemos pues que, con el impulso propio de un enamorado (y buen cristiano), Ángel Sáiz decidió acudir en persona a Roma en busca de un papelito que le permitiera casarse con Teresa aunque, a diferencia de otros casos conocidos, quiso hacerlo a pie, añadiendo más épica al asunto.

[es muy probable que, antes de partir hacia la Ciudad Eterna, Ángel Sáiz realizara testamento, ya que tenía un hijo de apenas un año de edad (Faustino), fruto de su primer matrimonio con Águeda Sáiz]

Ángel Sáiz viajó a Roma caminando, gastando en el trayecto dos o tres meses de su vida, y a punto estaría incluso de gastar la vida misma. Obtuvo el dichoso papelito y volvió, sano y salvo, a su Crespos natal, dónde le esperaría, nerviosa y preocupada, su querida cuñada, prima segunda y ya segunda esposa, Teresa Sáiz.

El apunte nupcial correspondiente, tal y como figura en el libro de casados de la parroquia de Crespos, no nos permite constatar las fechas del viaje de ida a Roma por parte de Ángel, aunque sí que lo hace con el viaje de vuelta. El escueto apunte nupcial de Ángel y Teresa reza así:


En el lugar de Crespos, a cuatro de noviembre de mil ochocientos y cincuenta; yo, D. Gerónimo Robredo, presbítero cura en él, certifico, doy fe, velé y renové los consentimientos de Teresa Sáiz, poderdante aparece del documento prefijado y contraído en Roma el dos de octubre del mismo año, la que en presencia de los testigos dijo daba y dio y de nuevo ratificaba su consentimiento a todos los que fueron presentes, Paulino Sáiz, Saturnino Ruiz y otros, y para que conste lo firmo en Crespos dicho día mes y año expresados [firmas de D. Gerónimo Robredo y Paulino Sáiz]





[Gerónimo Robredo fue cura beneficiado en Crespos y en las iglesias unidas de Arreba, Población y la granja de Perros durante, al menos, treinta y cuatro años, (1829-1863); Paulino Sáiz (Crespos, 1821) era el hermano menor de Ángel]


EL PAPELITO DE MARRAS

Adherido a la partida nupcial, figura la correspondiente partida del matrimonio celebrado en la famosa iglesia de San Agustín de Roma, previa dispensa otorgada por el Sumo Pontífice. Se trata de un documento cumplimentado a doble cara, en formato apaisado.




El anverso del documento, manuscrito en su mayor parte (excepto el encabezamiento y el pie de firma y fecha, que figura en caracteres de imprenta), dice así, en lengua latina:

Ven. Ecclesia parochialis S. Augustini de UrbeEgo infrascriptus Parochus praefatae Ecclesiae testor, in Codice Matrimoniorum sequens gestrum legi; videlicet Anno Domini 1850 die secunda Octobris.

[Venerable iglesia parroquial de San Agustín de la ciudad (de Roma): Yo, el abajo firmante párroco de la citada iglesia, doy fe de haber leído en el Libro de Matrimonios el siguiente acto, a saber; en el año de Nuestro Señor de 1850, el día dos de octubre]

Previa Sumni Pontificis dispensationes super primo affinitatis et tertio consanguinitatis gradibus a me infro Parochus nominados afficiente pro veritatis inquisitione et post veri notitiano pro esus ad implemento Esmo Dn Card. Urbis Vicario  [...] impertita dispensatis

[Con la dispensa del Sumo Pontífice sobre el primer grado de afinidad y el tercer grado de consanguinidad, y habiendo procedido yo, el párroco abajo firmante, a la investigación de la verdad, y tras constatarla, por mandato de Su Eminencia el Cardenal Vicario de la Ciudad (...) la absolución de cualquier censura o pena eclesiástica (...) habiendo realizado las preguntas del Ritual, yo, el párroco abajo firmante, uní en matrimonio a]

Angelo Sainz fil. Raphaeles vid. def. Agathe Sainz, Burgen Dioec. Roma ad presens commoranti; et Theresia fil Marco supra Dioec absen vigore procure representati Dna Marianna Ladolce Rome degenti.

[Ángel Sáinz, hijo de  Rafael, viudo de la difunta Ágata (Águeda) Sáinz, de la diócesis de Burgos, presente en Roma; y Teresa, hija de Marcos, de la citada diócesis, ausente, representada en virtud de un poder por la señora Marianna Ladolce, residente en Roma]

[...] per verba de presenti audito contrabenus consensa de [...] Ecclesia Sacristia ante aram tivo Thomas de Villanova dicatione coram testibus Fray Aloysio Ascensio, [...] dominici e Genestano [...] diócesis, et Dn Cesare Petrucci, fil Joannis, afirmo [...] Ritum Sancta Ecclesia in matrimonium consunti, Ego Fr. Angelus Antonio Lombardi, parochus in Sti Augustini Ecclesia Urbis supra [...] delegatum.

[Habiéndose escuchado el consentimiento mutuo, expresado con palabras de presente, ... en la sacristía de esta iglesia ante el altar dedicado a Santo Tomás de Villanueva, en presencia de los testigos Fray Aloisio Ascensio (Luis Asensi) y el señor Cesare Petrucci, hijo de Gianni, Yo, el hermano Angelo Antonio Lombardi, párroco de la iglesia de San Agustín de la Ciudad (de Roma), especialmente delegado para ello, los uní en matrimonio siguiendo el Ritual de la Santa Madre Iglesia]

[NOTA 1: Santo Tomás de Villanueva fue un fraile agustino español, que llegó a ser arzobispo de Valencia a mediados del siglo XVI; tenía fama de buen predicador, de estilo sobrio y sencillo; repudiaba el lujo y fue un ejemplo de sobriedad personal, practicando una caridad positivista] 

Datum Romae ex Paroecia S. Augustini hac die 3 mensis Octobris anni 1850. Fray Angelus Antonius Lombardi Parochus in Sti. Augustini Ecclesia Urbis.

[Dado en Roma, desde la parroquia de San Agustín, a día 3 del mes de octubre del año 1850. Firma autógrafa al final: Fr. Ángel Antonio Lombardi, párroco de la iglesia de San Agustín de la Ciudad]

El reverso del documento contiene las legalizaciones oficiales de las firmas realizadas por las autoridades, para de esta forma otorgar validez internacional al documento. 



En la zona superior de la página aparece el texto latino por el que Giuseppe Canali, Patriarca de Constantinopla y Vicegerente de Roma, certifica la autenticidad de la firma del párroco de la iglesia de San Agustín, el tantas veces mentado Fray Ángelo Antonio Lombardi.

En la zona inferior se encuentra la legalización y autentificación de firmas realizada por la Delegación Diplomática española en Roma. Escrita en español y firmada por el Primer Secretario de la Embajada de España en la Corte de Roma, V. González de Armas, certifica la legitimidad y autenticidad de la firma de Monseñor Giuseppe Canali.

[El infraescrito Primer Secretario de la Embajada de S.M.C. en esta villa certifica: que la firma que antecede es del Mgs Canali, vicegerente del vicariato, es legítima y verdadera. Roma 8 de octubre de 1850. Firma: V. González de Armas]

[NOTA 1: Monseñor Giuseppe Canali (1781-1851) fue un destacado prelado de la curia romana, y Patriarca de Constantinopla, que ejerció como Vicegerente del Vicariato de Roma entre 1842 y 1851]


Venerable Iglesia de San Agustín en la ciudad de Roma


[NOTA 2: Como en otros casos similares, la boda por poderes se celebró en la venerable iglesia parroquial de San Agustín, en Roma, la iglesia de la Orden de los Agustinos, sobre la que recaía el cuasi monopolio en la gestión de la bulas papales. Durante el siglo XIX muchos fueron los novios ibéricos que pasaron por allí con el poder notarial de procuración de la novia, al objeto de contraer un matrimonio por poderes, una vez conseguida la bula papal. Ya lo vimos en un post anterior en este mismo blog: La boda de dos faroles en Roma (1865)]

[NOTA 3: la traducción al castellano del documento latino ha sido realizada por un conocido de la familia Sáiz Vallejo]

No podemos saber, pues, cuanto tiempo le tomó a Ángel realizar el periplo pedestre de ida, de Crespos a Roma, aunque la partida nupcial nos permite conocer cuánto tardó en realizar el viaje de vuelta: si la legalización de las firmas de la boda romana tiene fecha de 8 de octubre y la partida nupcial tiene fecha de 4 de noviembre, podemos afirmar que Ángel tardó menos de un mes en realizar el trayecto entre Roma y Crespos, por lo que este viaje de vuelta lo realizó en barco, y con el empleo de algún que otro carromato o diligencia para el trayecto entre el puerto de Barcelona y las tierras de Arreba.


LA VIDA DESPUÉS DE UN VIAJE A ROMA

Una vez llegado a su pueblo natal, supongo que con gran satisfacción de familiares, vecinos y, sobre todo, de su nueva esposa, Ángel les detallaría a todos la relación de sus peripecias viajeras, previamente incluso a la propia consumación del matrimonio celebrado por poderes en Roma. Tiempo habría para dichos menesteres.

Y ya lo creo que lo hubo. Ángel y Teresa tuvieron ocho hijos entre 1851 y 1869, de los que todos ellos sobrevivieron a la infancia (un gran logro en unos tiempos de altísima mortalidad infantil):

  1. Ángel (1851): vivía en 1885; falleció antes de 1890
  2. Francisca (1853): vivía en 1885; falleció antes de 1913
  3. Balbina (1852): se estableció en Población de Arreba, vivía en 1936
  4. Julián (1859): se estableció en Arreba, vivía en 1936
  5. Joaquín (1861): se estableció en Crespos, vivía en 1936
  6. Dominica (1863): falleció hacia 1900 en Crespos, sin descendencia
  7. Emilia (1866): se estableció en Crespos, falleció en 1949 (83 años)
  8. María (1869): vivía en 1885; falleció antes de 1913

Ángel y Teresa podían presumir sobradamente, aparte de la sufrida obtención del papelito romano, de haber sacado adelante a la totalidad de su numerosa prole.

Como mera curiosidad apuntamos que, en aquellos años, Ángel Sáiz aparece incluido en el listado de vecinos con licencia de armas.


BOBU, 4 noviembre 1856: licencias de armas concedidas en octubre


Ángel y Teresa Sáiz debían de gozar de una posición económica relativamente desahogada en el Crespos de la segunda mitad del XIX. Así parece indicarlo una reseña oficial de 1873, por la que se infiere que Ángel Saiz padre pagó la redención en metálico para que su primogénito Ángel Sáiz Sáiz se librara de cumplir el servicio militar. La entonces importante cantidad a pagar (2.500 pesetas = 10.000 reales) no estaba al alcance de cualquiera.


BOPBU-27-02-1873


Ángel falleció en Crespos en 1885, a los 69 años de edad, tras treinta y cinco años de matrimonio con Teresa. Ésta le sobrevivió casi treinta años, ya que falleció en Crespos en 1913, a los 83 años de edad (Ángel era trece años mayor que Teresa).

Supongo que Teresa, durante esos casi treinta años de viudez, conservó orgullosa la historia de un marido que, por amor, arriesgó su vida para obtener el permiso papal para casarse con ella.




La casa levantada en 1857, con los nombres de Ángel y Teresa grabados en el dintel de una ventana frontal, ya no pertenece a los descendientes de la familia Sáiz Sáiz, aunque sí lo hace la situada justo enfrente.


APUNTES GENEALÓGICOS

I. LOS ASCENDIENTES DE ÁNGEL Y TERESA SÁIZ

Ángel era el tercero de los siete hijos que tuvo la pareja formalizada en Campino hacia el año 1810 por Rafael Sáinz González (Crespos, 1784) e Inocencia Gómez Sedano (Campino); los siete hijos Sáinz (Sáiz) Gómez nacieron en Crespos:

  1. Manuela (1811)
  2. Ana (1814)
  3. Ángel (1816)
  4. Sisebuto (1818): falleció en 1846, a los 28 años
  5. Francisco (1820): falleció en la infancia
  6. Paulino (1821)
  7. Tomás (1824): falleció en la infancia

Por su parte, Teresa era la tercera (y Águeda, la primera) de los nueve hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en Población en 1822 por Marcos Sáinz Bustamante (Arreba, 1800) y Bernarda Estrada Fernández (Población, 1802); los nueve hijos Sáinz (Sáiz) Estrada nacieron en Arreba:

  1. Águeda (1824): primera esposa de Ángel, fallecida en 1849, a los 25 años
  2. Martina (1827)
  3. Teresa (1829): segunda esposa de Ángel
  4. Luciana (1832)
  5. Plácido (1834)
  6. María Pilar (1837)
  7. María Rosario (1839)
  8. Salvadora (1841)
  9. María Socorro (1845)



Ángel y Teresa eran primos segundos, ya que el abuelo paterno de Ángel, Pedro Sáiz Ruiz-Bustamante, era hermano del abuelo paterno de Teresa, Agustín Sáiz Ruiz-Bustamante. Ambos eran naturales de Arreba, y sus padres fueron Blas Sáinz Campos y María Ruiz-Bustamante, naturales de Arreba y Ailanes, respectivamente. 


II. LOS DESCENDIENTES DE ÁNGEL Y TERESA SÁIZ

Recordemos que ocho fueron los hijos de Ángel y Teresa, y que todos ellos sobrevivieron a la infancia. Los ocho se establecieron en Crespos o en otros pueblos cercanos (Arreba, Población).

1. Ángel Sáiz Saiz (Crespos, 1851)

Se libró de cumplir con la patria (Reemplazo de 1872) porque su padre pagó la redención en metálico correspondiente. Sabemos que aún vivía en 1885, a la muerte de su padre; sin embargo, ya no lo hacía en 1913, a la muerte de su madre. Por otra parte, ya no aparece (o no lo he encontrado) en el censo electoral de 1890. Desconocemos dónde se estableció y si tuvo descendencia.

2. Francisca Sáiz Sáiz (Crespos, 1853)

Lo mismo podemos decir en el caso de Francisca. Vivía en 1885 pero ya no lo hacía en 1913.

3. Balbina Sáiz Sáiz (Crespos, 1856 - Población, 1937-1945)

Se casó con Miguel Ruiz Pérez (Población, 1880) y se establecieron en Población de Arreba. Miguel aportó dos hijos de su anterior matrimonio: Daniel (1908) y Valentín Ruiz Pérez (1918). Balbina falleció entre 1937 y 1945.

4. Julián Sáiz Sáiz (Crespos, 1859 - Arreba, 1937-1945)

Se casó con Sotera Sáiz y tuvieron tres hijos: Águeda (1893), Herminio (1898) y Cirila Sáiz Sáiz (1907). Julián falleció entre 1937 y 1945.

5. Joaquín Sáiz Sáiz (Crespos, 1861 - Crespos, 1937-1945)

Se casó con María Sáiz Martínez (1867) y se establecieron en Crespos. Encontramos referencias de dos hijos: Rogelio (1890) y Donato Sáiz Sáiz (1893). El primero se estableció en Población de Arreba; el segundo, en Bricia. Joaquín falleció en Crespos entre 1937 y 1945.

6. Dominica Sáiz Sáiz (Crespos, 1863 - c.1903)

Se casó con Pedro Sáiz Fernández (Población, 1875) y no tuvieron descendencia. Dominica falleció hacia 1903, a los cuarenta años de edad.

7. Emilia Sáiz Sáiz (Crespos, 1866-1949)

Siguiendo los pasos de su suegro Ángel, Pedro Sáiz Fernández se casó en 1904, en segundas nupcias, con su cuñada, Emilia; se establecieron en Crespos y tuvieron tres hijos: Antonio (1904), Jacinto (1907) y Manuel Sáiz Sáiz (1909). No tenemos constancia de que Pedro tuviera que viajar a Roma (y menos aún, caminando) para obtener la correspondiente dispensa papal.

Antonio emigró a Francia, dónde trabajó como zapatero y se casó con una mujer francesa. Jacinto fue caminero en Crespos durante buena parte de su vida. Manuel emigró a Vizcaya (Portugalete) a principios de los años cuarenta y allí se estableció. 

Emilia falleció en Crespos en 1949, a los 82 años de edad. Pedro lo hizo en 1960, a los 85 años de edad. 

[En el censo electoral de 1946, Emilia aparece domiciliada en Crespos como Emilia Sáinz Sáinz; una vez más, el asunto de los apellidos mutantes complica la vida a los infelices genealogistas del siglo XXI]

Su hijo Jacinto y su esposa, Susana Gallego Gutiérrez, fueron la penúltima pareja que residió en Crespos todo el año, al abandonar el pueblo en 1973.

En la actualidad, un nieto de Emilia (y bisnieto de Ángel y Teresa), José María Sáiz Vallejo, tiene casa abierta en Crespos, dónde reside durante una parte del año.

8. María Sáiz Sáiz (Crespos, 1869)

Al igual que en el caso de sus hermanos Ángel y Francisca, solo sabemos que aún vivía en 1885, a la muerte de su padre, y que ya no lo hacía en 1913, a la muerte de su madre. Desconocemos dónde se estableció y si tuvo descendencia.

Tal y como sucedió en otros muchos pueblos del norte burgalés, parte de los descendientes de Ángel y Teresa Sáiz residen en la actualidad en Vizcaya.


ANEXOS

I. CRESPOS, UNA PEQUEÑA ALDEA EN LAS TIERRAS DE ARREBA

Los orígenes de la aldea de Crespos se sitúan en los tiempos altomedievales (s. IX-X). Así lo atestiguan los enterramientos antropomorfos excavados en terrenos rocosos de los términos de Santillán y El Otero. La iglesia parroquial posee una inscripción en su entrada que data su existencia ya en el año 1143. 


"El 5 de las calendas de mayo Pascasio plantó el huerto era de 1181"


La cercanía del castillo de Arreba (a apenas 2,5 km al oeste) asegura su inclusión en el alfoz homónimo.

En el Becerro de las Behetrías (1352), Crespos aparece incluido en la Merindad de Castilla Vieja, y el lugar pertenece a doña María, esposa de Diego Pérez Sarmiento.


Libro Becerro: Crespos en el epígrafe 155 de la Merindad de Castilla Vieja (página 432)



En el Catastro de Ensenada, Crespos figura como lugar de señorío del Marquesado de Cilleruelo, dentro del Valle de la Hoz de Arreba y Zamanzas, en el Partido de Laredo de la provincia de Burgos.




Aparece con una población de seis vecinos, cinco viudas y dos habitantes. En total, unas 50 almas. El caserío estaba conformado por 10 casas habitables y 2 inhabitables. A kilómetro y medio al norte del pueblo, existían dos molinos harineros -uno de ellos arruinado- que se servían de las aguas del arroyo de Las Pisas, que bajaba desde Villanueva de Carrales. Se cultivaban cereales, leguminosas y árboles frutales de todo tipo. Existían trece colmenas. Ganados de todo tipo. 

Una tienda de quincallería (Jacinto Álvarez). Un tejedor de lino (Blas Martínez). Dos alfareros (Mateo Zamanillo e Ignacio González). Dos labradores a tiempo completo (Francisco Antonio Díez y José García). Un pastor (Antonio Díez), que vive con su abuela (Ángela de la Fuente). El cura beneficiado (Matías del Amo) tiene su residencia en el vecino pueblo de Munilla.


Diccionario de Miñano (1826)



En el Diccionario de Miñano (1826), Crespos aparece con una población de 12 vecinos (45 habitantes). Incluido en Hoz de Arreba. Provincia y partido de Santander. 

Como sucede con otros muchos lugares, los datos demográficos de Crespos en el Diccionario de Madoz (1850), 7 vecinos (26 almas), no tienen fiabilidad alguna. En aquellos años, Crespos y el municipio de Hoz de Arreba se encontraban incluidos en el partido de Sedano.

En las estadísticas del Arzobispado de Burgos de 1863 y 1872, la población de Crespos alcanza los 14-15 vecinos (69-80 almas)

En los censos electorales de 1890-1905 el número de electores por Crespos (hombres mayores de 25 años) oscila entre los 17 y los 10.

En 1894 (Indicador Gral. Industria y Comercio de Burgos), Crespos aparece con una población de 60 habitantes.


Planimetría de Crespos (1925), por entonces incluido en el Valle de Hoz de Arreba, luego en el Valle de Manzanedo

En el censo electoral de 1935 aparecen en Crespos un total de 34 electores (18 varones y 16 mujeres con 23 años cumplidos); los menores de 30 años son apenas cuatro, ya que los mozos se encontraban sirviendo a la patria y las mozas sirviendo a los ricos en Vizcaya o en la capital provincial; la media de edades de los varones incluidos en el censo alcanza los 47 años; la media de la mujeres, 57 años.




Los apellidos más comunes: Díaz, Diego, Estrada, Fernández, Íñiguez, Pérez, Ruiz y Sáiz. Aparecen dos de los hijos de Ángel y Teresa: Joaquín Sáiz Sáiz (75 años) y Emilia Sáiz Sáiz (68); y dos de sus nietos: Jacinto Sáiz Sáiz (30) y Manuel Sáiz Sáiz (27).

[En 1930, el municipio de Valle de Hoz de Arreba, al que pertenecía Crespos, se fusionó con el de Valle de Valdebezana (Gaceta de Madrid, 26-09-1930); año y medio más tarde, cinco localidades (Arreba, Crespos, Cidad, Población y Vallejo) se segregaron de Valle de Valdebezana y pasaron a formar parte del municipio de Valle de Manzanedo (Gaceta de Madrid, 30-03-1932)]


MTN50, hoja 109 (1936)

En Crespos nunca hubo escuela, y los niños en edad escolar debían trasladarse diariamente a Población de Arreba, pueblo distante kilómetro y medio, con una pequeña subida por medio.


Fotografía: Rowanwindwhistler (2021)


Crespos tenía iglesia, y muy antigua (en 1143 ya existía), aunque carecía de cura residente. Ya en los tiempos del Catastro de Ensenada (1752), los servicios religiosos eran prestados por el cura de Mundilla, Matías del Amo. A mediados del siglo XIX, era el cura de Población de Arreba, Gerónimo Robredo, el que prestaba sus servicios a la iglesia unida de Crespos, aunque en años anteriores lo había hecho en su condición de cura beneficiado en la iglesias unidas de Arreba, Población y la granja de Perros.


Minuta Hoja 109 (1955): a alguien se le ocurrió, en el Servicio Geográfico del Ejército, borrar la "s" final de Crespos, originando un error reiterado en algunas obras geográficas y cartográficas posteriores


Ya en los primeros años sesenta del pasado siglo, era Paterno Nebreda Lozano, el joven cura que servía desde Arreba, a los pueblos de Población, Crespos y Munilla. Para oficiar las misas en el pueblo, llegaba siempre a lomos de su Lambretta.

[Paterno Nebreda Lozano fue después primer director de la Escuela Oficial de Idiomas de Burgos durante veinte años (1982-2002)]

La red eléctrica no llegó a Crespos hasta 1953. Del mismo día de inauguración del servicio eléctrico (5 agosto 1953) existe una magnífica fotografía, realizada en la portada de la iglesia parroquial, en la que aparece algún histórico vecino de Crespos.


Crespos: miércoles, 5 de agosto de 1953; inauguración "de la luz"

En el centro de la fotografía aparece, con un niño de crespos cabellos en brazos, Jacinto Sáiz Sáiz, caminero, uno de los últimos vecinos que residió en el pueblo antes de su total despoblación.


II. LOS ÚLTIMOS DE CRESPOS Y SUS REPOBLADORES

La penúltima pareja de vecinos que residieron en Crespos durante todo el año fue la formada por Jacinto Sáinz Sáinz (1907), de profesión caminero, y su esposa Susana Gallego Gutiérrez (1919), que abandonaron el pueblo en 1973, camino de la capital provincial.

Y la última, la formada por Eliseo Díaz Íñiguez (1922) y su esposa Guadalupe Díaz Fernández (1921), que continuaron residiendo allí durante durante todo el año hasta 1988, cuando decidieron pasar los inviernos en Villarcayo.

A partir de entonces, y durante unos diez años, Crespos quedó completamente abandonado en los inviernos. Eliseo y Guadalupe volvían al pueblo durante los meses suaves del año.

En 1997 se abrió el Hotel Rural La Gándara, pasando Crespos a estar de nuevo habitado durante todo el año. Este alojamiento, regentado por una pareja, Javier e Isabel, fue uno de los pioneros del turismo rural en Las Merindades. La apertura del hotel rural animó las visitas al pueblo y algunos se decidieron a arreglar sus casas, surgiendo la asociación "El Hayadal".

Hoy en día, y tal y como se afirma en un reciente artículo del Diario de Burgos, Crespos es un pueblo de cuento. De cuento y de leyenda, la del vecino que viajó a Roma a pie porque quería casarse con su prima (que en realidad era su cuñada).


III. EL TOPÓNIMO CRESPOS

En los Diccionarios de Miñano y Madoz aparecen otros cinco lugares denominados Crespos en España; también existe un Crespos en Portugal:

  • Crespos: lugar de la provincia de Ávila, sexmo de Covaleda; 68 vecinos (395 habitantes); parroquia aneja a la de Pascualgrande. Drena el término el río Zapardiel. Hoy es un municipio de 463 habitantes, que incluye a los pueblos de Chaherrero y Pascualgrande. Comarca de La Moraña

Crespos (Ávila): estación de ferrocarril


  • San Juan de Crespos: lugar de la provincia de Orense, jurisdicción de Milmanda; 203 vecinos (790 habitantes); situada cerca de Puente Deva, cerca del Miño y la raya con Portugal; el lugar es drenado por el riachuelo homónimo, y sus aguas mueven varios molinos. Hoy es una parroquia formada por 21 aldeadas, que pertenece al municipio de Padrenda y tiene una población de 370 habitantes

San Xoan de Crespos (Ourense)

  • Crespos: despoblado de la provincia de Toledo, partido de Talavera, término judicial de Cerralbos; estaba situado a unos 5 km al norte de Los Cerralbos, dónde hoy existe la denominada Labranza de los Crespos.
  • Crespos: aldea gallega en la provincia de Santiago, jurisdicción de Muros; era una de las que componían la parroquia de San Miguel de Valladares; hoy es una de las 14 aldeas que forman la parroquia de San Miguel de Valladares, en el municipio de Outes, provincia de La Coruña.
  • Crespos: aldea gallega en la provincia de Santiago, jurisdicción de Trasdeza; una de las que componían la parroquia de Breija; hoy es una de las cinco aldeas que pertenecen a la parroquia de Santiago de Breixa, en el municipio pontevedrés de Silleda. También denominada Castro-Crespos
  • Crespos: freguesía portuguesa perteneciente al municipio de Braga; en 2013 se unió a la freguesía  de Pousada, con una población conjunta de 1235 habitantes. No muy lejos de la raya con España en la provincia de Orense

Crespos, Braga (Portugal)


IV. DE CRESPOS A ROMA EN 1850: 1900 KILÓMETROS CAMINANDO DURANTE DOS O TRES MESES

La memoria familiar y popular de Crespos afirma que Ángel tardó varios meses en alcanzar las colinas de Roma. Y que para llegar a la santa ciudad tuvo que sortear todo tipo de peligros, aventuras, calamidades y sobresaltos.

Unos 1900 kilómetros separan Crespos de Roma. Caminando, a una media de unos 20-25 km diarios, serían necesarios unos 75-90 días para completar el viaje. Casi tres meses de periplo, y eso si no surgían imprevistos de importancia, que sin duda surgirían. 




Aunque ya existía la ruta que atravesaba la frontera franco-española por Irún, supongo que Ángel preferiría la que discurría por el valle del Ebro camino de Cataluña, para pasar al país vecino a través de El Portús. De esta manera, algo más del primer tercio del recorrido transcurriría por territorio nacional.

El posible recorrido de Ángel Sáiz pudo haber sido el siguiente (en kilometrajes parciales y totales): 



Cabe suponer las dificultades del viaje que realizó Ángel Sáiz en aquellos revolucionarios años. Aparte de las lógicas dificultades idiomáticas, no eran buenos tiempos para viajar por aquellas tierras, inmersas en lo que luego sería conocido como proceso de unificación italiana.

Lo que hoy en día supondría atravesar tres países (España, Francia e Italia), a mediados del siglo XIX acarrearía hacerlo por un mínimo de siete estados diferentes: España, Francia, Reino de Cerdeña, Ducado de Módena, Ducado de Lucca, Gran Ducado de Toscana y Estados Pontificios. Y los cinco últimos inmersos en luchas centrífugas y centrípetas de gran calado.


Mapa de la Unificación Italiana


Tras atravesar la frontera entre Francia y el Reino de Cerdeña, Ángel Sáiz continuaría su periplo por Módena, Luca y Toscana, hasta alcanzar los Estados Pontificios, todavía convulsionados por la efímera vida de la República Romana (abril-julio 1849).

Suponemos que Ángel Sáiz partió de Crespos a principios de junio de 1850, ya que llegó a la ciudad de Roma a finales de septiembre de 1850. El papa Pío IX había retornado a la Ciudad Eterna en abril de aquel mismo años, tras abandonarla en noviembre de 1848, a consecuencia del proceso revolucionario que desembocaría en la proclamación de la referida República Romana.

Ángel Sáiz se casó por poderes en la reverenda iglesia de San Agustín de Roma el 2 de octubre de 1850 y las firmas del documento matrimonial se autentificaron el 8 de octubre. El camino de vuelta a su querida tierra arrebana lo realizó lo más rápido posible, a la que llegó a últimos de octubre o primeros de noviembre. 

[un viaje de algo menos de un mes de duración supondría la utilización de alguno de los barcos que por entonces unían Barcelona con el puerto romano de Civitavecchia]

A su regreso a Crespos, y durante los treinta y cinco años que le quedaran de existencia, Ángel narraría reiteradamente a sus familiares y convecinos las emocionantes experiencias vividas durante aquel azaroso viaje estival de 1850, su particular año en que vivió peligrosamente.

Siete años después del viaje a Roma, Ángel y Teresa tenían una casa nueva, haciendo honor a la profesión de aquél. En la nueva casa nacieron cinco de los ocho hijos que trajeron al mundo. En la nueva casa vivieron buenos y malos momentos. En su solana disfrutaron de las tibias mañanas invernales y se secaron ristras de ajos. En su patio se extendieron flores de manzanilla. 

En la nueva casa murieron Ángel y Teresa. Él, en 1885; ella, en 1913.

Cuenta José Simón que cuándo se le preguntaba a su tío Eliseo Díaz Íñiguez (Crespos, 1922) acerca de lo meritorio de la empresa acometida por Ángel en 1850, aquel le quitaba importancia al asunto de la enorme distancia recorrida caminando, afirmando que, al fin y al cabo, de Crespos a Cataluña era simplemente seguir el curso del Ebro y luego, "tras pasar los Pirineos, todo cuesta abajo hasta Roma".


El ábside de la iglesia de Crespos mira hacia el este, justo hacia Roma


AGRADECIMIENTOS

A José María Sáiz, bisnieto de Ángel y Teresa; a Beatriz Ortega y a todos los vecinos de Crespos que han colaborado en la realización del presente post.


FUENTES

Archivo Diocesano de Burgos: libros parroquiales de las iglesias de:

  • Crespos: libro III de bautizados, casados y finados (1783-1851); libro IV de finados (1852-1913)
  • Arreba y su unida de Población: libro de bautizados (1797-1851); libro de casados (1757-1850)
[la copia digitalizada de la partida matrimonial de Ángel y Teresa Sáiz, extendida en Roma el 2 de octubre de 1850, ha sido proporcionada por los familiares de aquéllos]

Radio Valdivielso, el poder de lo pequeño (facebook): 

  • "Dispensa papal y matrimonio por poderes: el viaje a Roma de los novios valdivielsanos (pero no de las novias) entre 1856 y 1864", Irene Garmilla (18 de mayo de 2025)
Censos electorales de la provincia de Burgos:
  • Valle de Hoz de Arreba (1890-1908)
  • Valle de Valdebezana (1930)
  • Valle de Manzanedo (1932, 1936 y 1946)

Instituto Geográfico Nacional. Centro Nacional de Información Geográfica. 

  • Mapa General de España (1862). Francisco Coello 
  • MTN50, hoja 109 (Villarcayo): 1936, 1955
  • Planimetría de T.M. de Valle de Hoz de Arreba (1925)
Diario de Burgos:
  • 15-08-1896: graves daños por las recientes tormentas en los términos de Crespos, Perros, Bezana, Cilleruelo, Arreba y Población
  • 26-08-1902: concurso de curatos, Mamés Fernández Díaz a la parroquia de Población y su anexa de Crespos
  • 03-06-1911: aparece muerto en Cilleruelo de Bezana el vecino de Crespos León Serna, de 58 años, viudo; León había salido de Bricia para Crespos a las nueve de la noche, pero se despeñó en el término de Las Canalejas
  • 28-10-1913: fallece en Burgos Luisa Serna Díez, de 68 años, natural de Crespos
  • 26-05-1915: aparece muerto en Santa Cruz de Andino el vecino de Crespos Saturnino Sáinz Martínez, de 63 años, mendigo
  • 24-04-1947: fallece en Burgos Lorenzo Bustamante Ruiz, de 86 años, natural de Crespos
  • 06-08-1953: llegada de la luz a Crespos
  • 29-11-1973: comienza la tramitación de la disolución de la ELM de Crespos, aunque no llegó a efectuarse
  • 23-08-1974: grave incendio originado en el término Perros, que se extiende a Crespos y otros pueblos del valle
  • 12-12-1976: sondeos petrolíferos en Crespos
  • 29-09-1977: la iglesia de Crespos necesita ayuda
  • 16-09-2019: Crespos, un pueblo de cuento
Boletín Oficial de la provincia de Burgos
  • 04-11-1856: licencias de armas concedidas en octubre
  • 27-02-1873: mozos por los que se ha abonado la redención en metálico
  • 27-11-1968: la Junta Vecinal de Crespos subasta 63 hayas maderables del "Monte Albor"; tasación: 71.000 pesetas; el presidente de la junta vecinal era Eliseo Díaz Íñiguez
Gaceta de Madrid (BOE): 
  • 26-09-1930: fusión de los municipios de Valle de Hoz de Arreba y Valle de Valdebezana
  • 30-03-1932: Arreba, Crespos, Cidad, Población y Vallejo se segregan de Valle de Valdebezana y se agregan a Manzanedo

Página de genealogía geneanet.org 
  • árbol de arreba (Marta Estrada Ruiz)
  • árbol de gruizss
La 8 Burgos, RTVCYL:
  • Un paseo por la provincia: Crespos (18-02-2022)

BANDA SONORA

Nada más apropiado como trasfondo musical de la historia de Ángel y Teresa que una vieja canción sesentera, perpetrada por una banda yanqui poco conocida por estos lares, y de efímera existencia. 

The Spiral Starecase fue una banda que gozó de cierta popularidad en los Estados Unidos de América a finales de los años sesenta del pasado siglo, gracias a un exitoso tema, "More Today Than Yesterday", que vendió un millón de discos en unas pocas semanas del año 1969.

El origen del grupo se remonta a 1964, cuando el alma máter del mismo, Pat Upton, se encontraba sirviendo en la base aérea de Sacramento (California), de la USA Air Force. 




Los "Spiral Starecase" han pasado a la historia musical como uno más en la extensa lista de bandas "one hit wonder" (de un solo éxito) ya que, tras aquel arrollador y melifluo tema, nunca más alcanzaron lista de éxitos alguna. Es más, la vida del grupo fue corta, ya que alcanzó todo lo que duró la resaca de su "More Today Than Yesterday", en concreto hasta finales de 1970.

Dice la leyenda que Pat Upton, que ya tenía buscado el título desde hacía algún tiempo, escribió la canción en la habitación de un motel de Las Vegas, la ciudad de los casamientos rápidos, sencillos y baratos (¡Ay, si el pobre Ángel Sáiz levantara la cabeza!). No se me ocurre lugar más apropiado para componer una canción de letras banales acompañadas por melodías pegadizas e hiperventilados toques de saxo.




Hoy, cincuenta y siete años después de aquel éxito, tres de los cinco miembros fundadores de la banda están muertos. El vocalista, Pat Upton, falleció en 2016, a los 75 años de edad, no sin antes dejar claro que él, en contra de lo que afirma el título de la canción, había ganado mucho dinero, aunque hoy menos que ayer y más que mañana, a lo largo de su casi monográfica carrera musical.

Los cinco miembros fundadores de The Spiral Starecase fueron: 

  • Pat Upton: guitarra y solista (Alabama, 1940-2016)
  • Harvey Kaye: teclados (New York, 1938-Las Vegas, 2008)
  • Dick Lopes: saxo (hoy en día es propietario de una peluquería en Sacramento, California)
  • Bobby Raymond: bajo (falleció en 1984)
  • Vinnie Parello: batería (vive en el sur de California, retirado)

"More Today Than Yesterday" continúa sonando hoy en día en las emisoras de radio de la América profunda y, de vez en cuando, se cuela incluso en alguna emisora "retro" europea porque, al fin y al cabo, es la gente de ya cierta edad la que escucha la radio en nuestros días.



sábado, 27 de junio de 2026

La boda de un enigmático personaje: Pedro Bories Colombo (Huérmeces, 1809)


El día 26 de diciembre de 1809 se celebró una boda en la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces. Nada nuevo bajo el Sol de aquellos tiempos, cuando lo habitual era que se celebraban unas 3 o 4 bodas al año en nuestro pueblo. La peculiaridad de esta ceremonia nupcial radica en la rareza de los apellidos del contrayente: Pedro Bories Colombo.




Apellidos nada comunes en las tierras del Úrbel, ni en las tierras burgalesas, ni siquiera en España. El apunte nupcial nos cuenta algunas cosas más del contrayente: 25 años de edad, natural de la ciudad de Roma, vecino de Aguilar, e hijo de Jacinto Bories y Antonia Colombo, vecinos de Roma; añade que estaba domiciliado "desde hace diez años en este Reino de España". Nada se dice acerca de su profesión o estatus social, aunque este último se le supone.

He buscado datos acerca de esta persona de apellidos foráneos, pero no he sido capaz de encontrar nada. En principio creí que pudiera tratarse de algún militar, teniendo en cuenta que en 1809 el país se encontraba en los primeros tiempos de la francesada, durante los cuales Huérmeces adquirió cierta importancia estratégica, por encontrarse enclavado en plena ruta de Burgos a Aguilar y Reinosa, con frecuente trasiego de tropas de uno y otro bando. Finalmente, nada he podido constatar al respecto.

Así que nos tendremos que contentar con los abundantes datos que hemos encontrado relativos a su esposa, María Candelas García Álvarez, natural de Huérmeces, que contrajo matrimonio (en sus segundas nupcias) con Pedro Bories en aquel diciembre de 1809. 



 

MARÍA CANDELAS GARCÍA ÁLVAREZ, LA ESPOSA DE BORIES

María Candelas García Álvarez fue la cuarta de los siete hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en Huérmeces en 1777 por Pedro García Martínez (Hces, 1756) y Bárbara Álvarez Angulo (Miñón):

  1. Ramón (1778)
  2. Gregoria /1781)
  3. Simón (1782)
  4. María Candelas (1784)
  5. Rafael (1787)
  6. Tomás (1791)
  7. Josefa (1795)

María Candelas se habría casado en PRIMERAS NUPCIAS, hacia el año 1804, con Manuel Montero Pérez-Aguilar (c.1775), vecino de Burgos. La boda no se celebró en Huérmeces, contraviniendo la costumbre de casarse en el pueblo de la novia. María Candelas enviudó pronto, aunque pudo traer al mundo a una única hija, Francisca Montero García, nacida -probablemente- en Burgos hacia el año 1806.

De tal manera que cuando, el 26 de diciembre de 1809, María Candelas contrajo matrimonio en SEGUNDAS NUPCIAS (ahora sí, la boda se celebró en Huérmeces) con el enigmático Pedro Bories Colombo, la novia seguía siendo una mujer joven, de 25 años de edad.

Suponemos que la pareja (y Francisca, la hija del primer matrimonio de María Candelas) pasó a residir en Aguilar de Campoo, lugar en el que Pedro se encontraba avecindado, aunque no hemos encontrado referencia alguna al repecto. No sabemos cuántos hijos tuvieron, aunque hemos encontrado referencias de una hija: María Bories García, nacida hacia 1810.

Por diversas noticias posteriores, todo parece indicar que María Candelas también enviudó pronto de Pedro Bories; se convirtió así en una viuda joven, por segunda vez en pocos años, y con al menos dos niñas a su cargo.


EL PLEITO DE MARÍA CANDELAS POR LOS DERECHOS DE SU HIJA FRANCISCA MONTERO

En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid aparece un curioso documento que, datado entre 1818 y 1819, lleva por título "Pleito litigado de María Candelas García, vecina de Huérmeces, con Pedro Guerra y otros consortes, vecinos de Ros, Las Celadas y Santibáñez, en la jurisdicción de Castrojeriz, sobre la rendición de cuentas de la primera en la curaduría de su hija Francisca Montero"




Este pleito fue entablado por María Candelas contra los fiadores de los bienes incluidos en un mayorazgo de su hija Francisca Montero, obtenido a la muerte de su tía, la referida Florentina Rodríguez-Ubierna Varona.

El mayorazgo que había recaído en su hija Francisca Montero procedía de Florentina Rodríguez-Ubierna Varona, nacida en Huérmeces en 1777 y esposa del teniente coronel José Ramón Bustillo Orna, natural de Villarcayo; cuando Florentina Rodríguez-Ubierna falleció, sin hijos, en 1818, el mayorazgo pasó a su resobrina Francisca Montero, que era menor de edad, ya que su padre Manuel Montero Pérez-Aguilar había fallecido en 1807.

Fue entonces cuando su madre, la citada María Candelas García (viuda de Manuel Montero), pasó a ejercer la función de tutora y curadora de los bienes de su hija, nombrando fiadores a Pedro Guerra y otros seis vecinos de Ros, Las Celadas y Santibáñez Zarzaguda.

El pleito se originó al discrepar María Candelas en las cuentas del mayorazgo presentadas por los siete fiadores aludidos; María Candelas solicitó a la Real Chancillería de Valladolid una especie de certificación de su condición de "viuda honesta", a la que los fiadores contestaron aduciendo Mª Candelas no era viuda, porque se había casado en segundas nupcias con el tal Pedro Bories (Boris, Bureis, "de nación italiano"), vecino de Roma y que no presentaba arraigo en la zona.

Afortunadamente, para los intereses del presente post, en uno de los documentos incluidos en el Pleito se afirma que María Candela García era, en abril de 1818, vecina de Huérmecesviuda en segundas nupcias de Don Pedro Bories

En aquella fecha tan temprana, cuando María Candelas tenía 34 años de edad, había enviudado dos veces, había retornado a Huérmeces con sus -al menos- dos hijas habidas en sus dos matrimonios, y se había visto inmersa en un pleito que no le acarreó más que desgracias y disgustos.

Aunque el pleito no concluyó con sentencia firme alguna, sabemos que María Candelas consiguió su certificación de "viuda honesta", aunque también sufrió el embargo de todos sus bienes y un gasto considerable en el desarrollo del procedimiento judicial. 

En uno de los documentos del Pleito, María Candelas manifiesta sus temores hacia el alcalde pedáneo de Huérmeces, Juan de Ubierna, enemigo declarado de ella, así como hacia el ínclito escribano Melchor Díaz de Ubierna (un viejo conocido de este blog), primo del citado alcalde y estrechamente relacionado con Anselmo Montero Pérez de Aguilar, cuñado de María Candelas, y enemistado con ella por el asunto del mayorazgo que obtuvo su hija, Francisca Montero. 

[Manuel Montero Pérez-Aguilar era el primogénito de José Montero Rodríguez-Ubierna y María Teresa Pérez-Aguilar Guilarte; debido a que José Montero había fallecido en 1808 y su hijo Manuel Montero en 1807, a la muerte de Florentina Rodríguez-Ubierna Varona (1818) recayó en su resobrina Francisca Montero García (en su condición de familiar más directo) el mayorazgo del que ella era titular]

Ver entrada anterior: La historia de amor de Florentina Rodríguez de Ubierna

No sabemos ni dónde ni cuando nació María Bories, aunque suponemos que lo haría en Aguilar alrededor del año 1810. Lo que sí sabemos es que falleció en Huérmeces en 1841, en su condición de moza soltera.

En cuanto a Francisca Montero, la hija cuyo mayorazgo originó el pleito de 1818-1819, sabemos que contrajo matrimonio en Huérmeces, en 1826, con Manuel Rozas Pérez, natural de Virtus. En nuestro pueblo trajeron al mundo a un hijo, Nicasio María Rozas Montero, nacido a finales de aquel mismo año de 1826. No sabemos si Francisca y Nicasio se establecieron definitivamente en Huérmeces o sí, lo que parece más probable, partieron hacia otro destino.


Partida funeraria de María Candelas García, viuda de Pedro Bories [pobre]


El epílogo de esta historia no puede resultar más triste: María Candelas García, viuda de Pedro Bories, falleció en Huérmeces en 1863, a los 79 años de edad. Su partida funeraria nos dice que no otorgó testamento, que recibió un "entierro de pobre", con asistencia de los hermanos de las cofradías de Nuestra Señora, de las Ánimas y de la Vera Cruz, de las que ella misma era hermana; y que a su muerte dejó una única hija viva, la referida Francisca Montero, habida en su primer matrimonio con el vecino de Burgos Manuel Montero Pérez de Aguilar.

No cabe ninguna duda de lo azarosa y tortuosa que resultó ser la vida de María Candelas García: se casó muy joven, en primeras nupcias, con un vecino de Burgos, con el que tuvo una hija; enviudó pronto y se casó, en segundas, con un personaje presuntamente notable, natural nada menos que de "la corte de Roma"; se trasladó a vivir a Aguilar de Campoo, tuvo una hija con su segundo marido; enviudó pronto por segunda vez; se trasladó a vivir a Huérmeces con sus dos hijas; entabló un pleito con los fiadores de la primera, lo que le ocasionó embargos y disgustos; casó a la hija habida en su primer matrimonio (Francisca) y enterró a la hija habida en su segundo (María); y, por fin, a la avanzada edad de 79 años, falleció en Huérmeces, pobre y presumiblemente sola.

[No he podido constatar que en el momento de su fallecimiento, en diciembre de 1863, María Candelas viviera sola en Huérmeces o lo hiciera en compañía de su única hija superviviente, la citada Francisca Montero García, casada con un natural de Virtus, y presumiblemente establecida en aquel pueblo]


ANEXOS

I. LA PARTIDA NUPCIAL DE PEDRO BORIES Y MARÍA CANDELAS GARCÍA

El apunte nupcial, realizado Manuel Martín Varona, cura beneficiado de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces en aquel día 26 de diciembre de 1809, nos da algunas pistas sobre la presunta relevancia social del novio, Pedro Bories Colombo. 

Comenzando por el tratamiento de "don" dado al propio Pedro (y a su esposa, claro) y que queda patente en el mismo encabezamiento de la partida.




En sus datos de filiación (edad, naturaleza, vecindad, nombre y vecindad de los padres) aparece de nuevo el tratamiento de don para sus padres, así como su vecindad en "la corte de Roma". 

También se consigna la preceptiva realización de la lectura de las tres canónicas moniciones, tanto en Huérmeces como en la villa de Aguilar de Campoo, lugar de residencia de don Pedro. La certificación de las realizadas en Aguilar aparece firmada por don Antonio Mantilla, "canónigo y cura párroco de la insigne colegial y parroquial de dicha villa"; también se cita la "licencia expresa de los señores Provisores dada en Burgos por testimonio de Inocencio Moragas".




Aunque, sin duda, resulta ser el capítulo de testigos firmantes el más clarificador al respecto de la relevancia del contrayente. Firman la partida nupcial de Pedro Bories y María Candelas García las cinco personas siguientes:

  • Manuel Martín Varona, cura beneficiado de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces, en su calidad de oficiante
  • Pedro Bories, en su calidad de contrayente
  • Feliciano Lomillo (Hces, 1743-1818) vecino del pueblo y sacristán de la parroquia durante mucho tiempo, en su calidad de testigo
  • Ángel Mínguez Barajas, alcalde mayor de la Jurisdicción de Haza de Siero, en su calidad de testigo 
  • María de la Vara, esposa del citado alcalde mayor, en su calidad de testigo

Resulta ser la presencia como testigos del alcalde mayor de Haza de Siero y su esposa la que deja a las claras la relevancia social del novio. Ángel Mínguez Barajas era un abogado residente en Madrid, que cursó sus estudios de Bachiller en leyes por la Universidad de Alcalá de Henares (1779-1783) y que aprobó los exámenes para abogado en 1789. 

Posteriormente, en fecha indeterminada, el licenciado don Ángel Mínguez Barajas fue nombrado alcalde mayor de la Jurisdicción de Haza de Siero por el Duque de Medinaceli, su legítimo titular. Desconozco si aquel lejano año de 1809 el citado alcalde mayor de Haza de Siero residía en Huérmeces, tal y como estaba estipulado en el cargo.

El caso es que, tanto si residía en Huérmeces como si lo hacía en Madrid, don Ángel Mínguez Barajas -y señora- acudieron a la boda de don Pedro Bories, y dejaron estampada su firma en la partida nupcial correspondiente, para posterior deleite de estudiosos y curiosos de la historia local.

[Parece ser que, en años posteriores, el mentado Ángel Mínguez Barajas hizo evidente dejación de sus funciones como alcalde mayor de Haza de Siero -suponemos que ya ejercidas desde Madrid- quedando el cargo en manos del alcalde ordinario de Huérmeces, lo que ocasionó no pocos quebraderos de cabeza en pleitos emprendidos por vecinos de alguno de los pueblos que conformaban la citada jurisdicción]


Sería de justicia que este post llevara por título algo así como "La azarosa vida de María Candelas García, dos veces viuda, una vez rica, finalmente pobre" aunque me decanté por el definitivo porque el motivo fundamental para fijarme en el apunte nupcial de 1809 fue el exotismo de los apellidos del contrayente.

Dicho lo dicho, quedan por responder varias cuestiones de importancia: ¿Quién fue Pedro Bories Colombo?, ¿a qué se dedicaba?, ¿dónde conoció a María Candelas?, ¿cuándo y dónde murió?.

Quizás algún día lo sepamos.


II. DOS DOCUMENTOS DEL PLEITO DE 1818-1819

Por el posible interés de su contenido, transcribo a continuación parte del texto de dos de los documentos que conforman el citado Pleito. Se han añadido tildes y pausas, corregido grafías y eliminado mayúsculas innecesarias.




En la villa de Castrojeriz [Castro Xeriz] a diez de abril de 1818, ante mi el escribano y testigos pareció doña María Candelas García, (viuda) y vecina del lugar de Huérmeces, de esta jurisdicción, viuda que quedó de don Manuel Montero, y madre legítima de doña Francisca Montero, menor de edad, y viuda en segundas nupcias de don Pedro Boris (sic), y dijo: que como tal tutora y curadora de la citada su hija, la corresponde la posesión real del vínculo o mayorazgo que gozó doña Florentina Rodríguez de Ubierna, última poseedora, como hija de don Manuel Montero, varón mayor, y de quien por el ministerio de la ley se ha trasferido la citada posesión, pero como la otorgante tiene justos recelos de que el alcalde pedáneo de Huérmeces, Juan de Ubierna, es un enemigo capital de la exponente, el escribano Melchor Díaz de Ubierna, que es el único de dicho pueblo, es primo de dicho juez, está relacionado estrechamente con don Anselmo Montero, su cuñado y menor que su esposo don Manuel, también enemigo y perseguidor de la que representa, no se atreve a exponer ante aquella justicia, porque cree no ser oída y con probabilidad asegura ser abatidas, para que no se estime ni experimente este mal hacia sí y a su hija, se acoge a la protección de los señores presidente y oidores de la Real Chancillería de Valladolid a fin de que manden librar su Real Provisión para que aquella justicia pedánea no la veje ni moleste con ningún recurso que se la promueva...




Valentín Calvo Antón, en nombre de doña María Candelas García, viuda, vecina del lugar de Huérmeces, jurisdicción de la villa de Castrojeriz, digo: que habiendo quedado en dicho estado por el fallecimiento de Don Manuel Montero, por ministerio de la ley quedo por tutora y curadora de su hija Doña Francisca Montero, en quien recayeron todos los derechos correspondientes al citado Don Manuel, entre los cuales se numera cierta vinculación que anteriormente gozó Doña Florentina Gutiérrez de Ubierna, y a causa de recelarse que la justicia de aquel pueblo, como parientes que eran de la mencionada Doña Florentina, la habían de molestar y perseguir con injustos recursos y demandas sobre la sucesión y posesión de dicho vínculo recurrió y yo en su nombre en el mes de abril del año pasado solicitando se la librase la correspondiente Real Provisión de viuda honesta; lo que en efecto se estimó y a su consecuencia se la despachó la que en debida forma con sus diligencias presentó y juró de las cuales resulta haber sido según de ella aparece cumplimentada de la Justicia de Castrojeriz y requerido el alcalde de dicha villa de Huérmeces: desde el mes de mayo del año anterior han tenido sufrimiento las justicias del mencionado pueblo y no han molestado de manera alguna a la Doña María Candelas, pero ya la emulación no ley ha podido por más tiempo prestar sufrimiento y así es que a instancia de un tal Pedro Guerra, fiador que se titula de la mencionada Doña María cerca de la posesión y rendimientos de dicha vinculación se ha proveído auto por la misma Justicia, mandando que la viuda dé cuenta de la administración de ella, embargándola sus bienes y exhortando a los colonos arrendatarios de los de la vinculación para que no paguen a la referida sus rentas o productos, reteniéndolos en su poder a ley de depósito hasta que por aquel tribunal otra cosa se provea [...] la arbitrariedad de la Justicia de Castrojeriz es demasiado escandalosa, la inobediencia a los Reales preceptos de este supremo tribunal demasiadamente visibles y las extorsiones que esta miserable viuda sufre son y han sido extraordinariamente considerables [...] reponiendo las cosas al estado que tenían cuando fue requerida con la Real Provisión de Viuda Honesta, remita los autos que se expresan con emplazamiento en forma. En la Real Chancillería de Valladolid a octubre quince de 1819.


En septiembre de 1819, María Candelas García sufrió el embargo de parte de sus bienes, cuya relación se resumen en el cuadro siguiente:



Dos vecinos del pueblo hicieron de depositarios de los bienes embargados:

  • Rafael García Álvarez (1787): casado en 1809 con Benita Pérez Puente (Las Celadas)
  • Fernando Arroyo Álvarez (Fuente Úrbel): casado en 1787 con Isabel García Martínez (1765)
Otros tres vecinos hicieron de testigos:
  • Clemente Díaz-Villalvilla Díaz-Ubierna (1774): casado en 1798 con María Díaz-Tudanca González
  • Carlos de la Calle Fuentes (1757): casado en 1782 con Francisca Díaz-Tudanca González
  • Lorenzo Díaz-Tudanca Ornilla (1794): casado en 1817 con Francisca García Ornilla

III. EL APELLIDO BORIES

Según lo encontrado en alguna web especializada en genealogía, el apellido Bories procede de Francia, concretamente de los departamentos situados en el cuadrante sudoriental del país. Desde esa zona, se expandió por el resto de Francia y por los países limítrofes, especialmente Bélgica y Alemania.

En España existieron Bories en Cataluña, quizás por razones de mera cercanía a aquel núcleo original. En el siglo XIX también existieron Bories en Italia, Roma incluida.

Según la base de datos del INE, hoy en día no existen en España personas apellidadas Bories.

En Chile vivió un Bories que ha pasado a la historia: Carlos Bories, gobernador de Magallanes entre 1898 y 1904, y cuya labor resultó fundamental para el desarrollo de la región. Puso nombre al primer buque-factoría ballenero bajo bandera chilena, el "Gobernador Bories", que procesó ballenas antárticas entre 1906 y 1914. También puso nombre a una localidad de la región magallánica, Puerto Bories, en la que se encuentran las instalaciones industriales conocidas como "Frigorífico Bories", declaradas Monumento Histórico Nacional por el gobierno de Chile en 1996, y que resultaron vitales para el desarrollo de la ganadería ovina en la Patagonia chilena


IV. EL APELLIDO COLOMBO

Fue uno de los apellidos más comunes en Italia. Era el apellido que se otorgaba a los niños abandonados, especialmente en Lombardía (apellido equivalente al Expósito castellano). El término Colombo hace referencia a la paloma, ave relacionada con el Espíritu Santo en las culturas cristianas.

El apellido Colombo era también muy común en las regiones de Francia limítrofes con Italia.

Hoy en día existen en España 885 personas que portan Colombo como apellido paterno, y 450 lo hacen como materno. El apellido tiene cierta importancia relativa en la provincia de Cáceres.


FUENTES

Archivo Diocesano de Burgos: libros parroquiales de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces: libro de bautizados III (1730-1781); libro de bautizados IV (1781-1851); libro de casados IV (1785-1825); libro de casados V (1826-1851); libro de finados V (1826-1851); libro de finados VI (1852-1880)

Archivo de la Real Chancillería de Valladolid: Signatura PL CIVILES, MORENO (OLV), CAJA 58,5; "Pleito litigado de María Candelas García, vecina de Huérmeces, con Pedro García [sic] y otros consortes, vecinos de Ros, en la jurisdicción de Castrojeriz, sobre la rendición de cuentas de la primera en la curaduría de su hija Francisca Montero". Fechas 1818-1819. (94 páginas). PARES-Pleito María Candelas García