sábado, 3 de octubre de 2026

Esmeraldo Gallo, el hijo del carpintero de Huérmeces que llegó a capitán de infantería en la Marina Republicana


El día 5 de mayo de 1941 era puesto en libertad condicional el que fuera capitán de infantería de Marina durante la II República, Esmeraldo Gallo Pérez, de 25 años de edad, casado y natural de Huérmeces. Las autoridades franquistas le habían mantenido preso durante dos años y tres meses, habiendo pasado por tres centros penitenciarios diferentes, dos de ellos sitos en la ciudad de Barcelona y el tercero, en Ciudad Rodrigo (Salamanca).


Esmeraldo Gallo Pérez (1938)


Estos eran los escasos datos conocidos acerca de Esmeraldo Gallo Pérez, ya que su aparición en boletines oficiales y webs relativas a combatientes republicanos resulta sorprendentemente escasa. Escasos eran también los datos grabados en la memoria familiar aunque dicha carestía se vio de pronto recompensada por nuevos y precisos datos, proporcionados por los propios descendientes de Esmeraldo, encontrados tras una afortunada búsqueda en el universo virtual.


ESMERALDO EN HUÉRMECES

Esmeraldo nació en Huérmeces el 7 de octubre de 1915, en el seno de una familia cuyo patriarca era el histórico carpintero del pueblo, Dámaso Gallo Fernández, que aquí trabajó durante treinta años (1910-1939).


Anuario profesional 1927 (Huérmeces)

[Dámaso Gallo aparece incluido, en su condición de carpintero, en el padrón de Contribución Industrial y de Comercio del año 1928; curiosamente, no lo hace en los correspondientes a los años de 1932 y 1937, aunque sabemos que residió en Huérmeces hasta 1939, por lo que no deja de sorprender esta ausencia como "industrial" sujeto al impuesto correspondiente; quizás, en algunos años, Dámaso ejerciera la profesión de carpintero a tiempo parcial, y figurara como labrador a título principal]


Firma de Dámaso Gallo en el registro fúnebre de uno de sus hijos (1918)


Esmeraldo fue el cuarto de los diez hijos que trajo al mundo la pareja formalizada en Huérmeces el 2 de febrero de 1910 entre el referido Dámaso Gallo Fernández (La Molina de Ubierna, 1884) y María Consuelo Pérez García (Hces, 1886); solo la mitad de sus hijos sobrevivió a la infancia (en negrita):

  1. Laurentina (1911)
  2. Esmeraldo (1912); falleció a los 6 meses
  3. María Ascensión (1914); falleció a los 8 meses
  4. Esmeraldo (1915)
  5. Manuel (1918); falleció a los 5 meses
  6. Manuela (1918); falleció a los 6 meses
  7. María Esther (1920)
  8. Hermógenes (1922)
  9. Aurora (1924); falleció a los 5 meses
  10. Agripina (1927)
Parece claro que el nombre Esmeraldo contaba con gran aprecio por parte de la familia Gallo Pérez, ya que así fue bautizado su primer hijo varón, que falleció al poco de nacer, así como su cuarto hijo, nuestro Esmeraldo. Cabe añadir que ninguno de los dos Esmeraldos nació (ni fue bautizado) el día de la onomástica de dicho santo. Suponemos que entre los ancestros de Dámaso y María Consuelo existió un Esmeraldo de especial consideración y afecto.

[la onomástica de los santos mártires Ciriaco, Largo y Esmeraldo (o Esmaragdo) se celebra el 8 de agosto]

Durante su larga estancia en Huérmeces, Dámaso Gallo y su familiar aparecen domiciliados en dos casas diferentes: una situada en La Plaza nº 10 y otra en Ondovilla nº 8; en esta última aparece también situado el taller en el año 1928.

En 1927, Consuelo, la esposa de Dámaso, sufre una apoplejía (ictus) que la deja inválida y permanentemente postrada en cama. Laurentina, la hija mayor (16 años) se hace cargo de la casa y del cuidado de sus hermanos.

ESMERALDO EN FRANCIA

Ante la dramática situación familiar, Dámaso decide que su hijo mayor, Esmeraldo, parta hacia Rouen (Normandía, Francia), dónde hace tiempo que reside su cuñada María, que ha formado allí su propia familia. Esmeraldo tendría por entonces unos doce años de edad. 

[María Dolores Pérez García (Hces, 1880) era la hermana mayor de María Consuelo, la esposa de Dámaso; de muy joven, María Dolores había partido hacia Francia, dónde se había casado y establecido definitivamente] 

Esmeraldo realizará el viaje en tren, solo, con un billete de ida y un cartón en el que figura anotada su dirección de destino, sin saber una palabra de francés, y a casa de unos tíos a los que no conocía. En la estación le esperan María y Julien, su esposo francés.


Rouen (Normandie)



Esmeraldo encuentra en su nuevo hogar el cariño que nunca tuvo en su familia biológica, integrándose fácilmente en la familia y en la escuela, y aprendiendo francés rápidamente. Encontró en su prima Marie a una hermana y compañera de adolescencia y primera juventud, y supo disfrutar del cariño profesado por la abuela Memé, la madre de Julien.

Sus contactos con su familia biológica en Huérmeces fueron esporádicos, casi siempre en forma de una simple postal. Pero como todo lo bueno acaba, un buen día de 1933, al poco de cumplir los dieciocho años, recibió una carta por la que era llamado a cumplir el servicio militar en España.

Tuvo entonces que decidir entre regresar a España a cumplir con sus deberes militares o permanecer en Rouen, a riesgo cierto de ser declarado desertor por las autoridades militares de la II República Española.

Finalmente, y muy a su pesar, decidió regresar a España a cumplir con la patria.

ESMERALDO EN LA MARINA

A finales de 1933, tras presentarse ante las autoridades reclutadoras, Esmeraldo es destinado a la base naval de Cartagena (conocida como "El Arsenal"), la entonces más importante de la Marina de Guerra de la República. A partir de entonces, Cartagena sería una constante en la vida de Esmeraldo, ya que allí entablaría amistades que resultarían claves en su vida y allí había nacido la que pocos años más tarde se convertiría en su esposa.
 


El Arsenal de Cartagena, hacia el año 1900


Durante los doce meses que trascurrieron mientras prestaba sus servicios a la patria, Esmeraldo acabó por enamorarse de la dinámica vida en la Armada, quedándose en la Academia Militar para iniciar su carrera en la Marina.

En Cartagena conoció a Juan López y Antonio Conesa, con los que acabará forjando una profunda amistad. En febrero de 1936, durante unos días de permiso, viajó a Barcelona con Antonio Conesa, que tenía una tía que residía en la Ciudad Condal. En aquel viaje conocería a la que dos años y medio más tarde se convertiría en su esposa: Francisca Conesa Alcaraz, a la que todos llamaban Paquita.

En junio de 1936, Esmeraldo contrajo el sarampión, por lo que fue enviado a recuperarse en su hogar familiar, en Huérmeces. A finales de mes regresó a Cartagena.

A principios de julio de 1936 le tocaba disfrutar del permiso que le correspondía como miembro de la Marina aunque, al enterarse de que la madre de su amigo Juan López se encontraba gravemente enferma en Cádiz, le propuso a aquel un cambio de permiso para que pudiera desplazarse a la ciudad andaluza.

La superioridad concedió el cambio y de esta manera tan azarosa la rebelión militar del 18 de julio sorprendió a Esmeraldo en Cartagena, en lugar de hacerlo en Huérmeces, a dónde quizás se hubiera trasladado a disfrutar parte de su permiso en compañía de su familia. Lo mismo podría decirse de su amigo Juan López, a quien el 18 de julio le sorprendió en zona nacional, ya que Cádiz cayó rápidamente en poder de las fuerzas golpistas, en lugar de hacerlo en Cartagena, que quedó bajo el dominio de la República.


LA GUERRA DE ESMERALDO

Al iniciarse la guerra, la mayor parte de la flota de la Marina permaneció leal al gobierno de la República, después de que las tripulaciones se amotinaran contra sus mandos, que mayoritariamente estaban comprometidos con el golpe, y procedieran a su arresto. Los marineros amotinados formaron comités, que intentaron gobernar los buques lo mejor que pudieron, ante la escasez de mandos de alta graduación que continuaron siendo fieles a la República.

Uno de aquellos buques que permanecieron fieles a la República era el destructor "Churruca", cuya base se encontraba en Cartagena. Y en dicho buque se encontraba destinado Esmeraldo en agosto de 1937, en calidad de teniente de navío. El "Churruca" tenía como misión fundamental la de realizar labores de bloqueo del Estrecho de Gibraltar.

El 12 de agosto de 1937, cuando el "Churruca" y el "Alcalá Galiano" se encontraban en el golfo de Cartagena, se produjo el ataque por parte del "Jalea", un submarino "legionario" italiano. 


El destructor "Churruca", en tiempos de la II República


[El "Churruca" fue uno de los buques de guerra más modernos de la Marina Republicana, y formaba parte de una exitosa "1ª serie" de destructores. Fue construido en los astilleros de Cartagena y botado en 1929 (otro destructor también denominado "Churruca" fue botado en 1925 y vendido a la Argentina en 1927). El "Churruca" continuó sirviendo a la Marina franquista y fue desguazado en 1957]

Uno de los torpedos disparados por el "Jalea" hizo blanco en el "Churruca", ocasionándole graves daños, aunque pudo regresar al puerto de Cartagena remolcado por el "Alcalá Galiano". El ataque se saldó con la muerte de cuatro marineros republicanos, resultando heridos otros ocho. Esmeraldo salió ileso del evento.

Cuenta la memoria familiar que, cuando se produjo el ataque contra el "Churruca", la noticia que transmitieron las autoridades rebeldes fue que el barco había sido hundido, falleciendo toda su tripulación.

Cuando esta nueva llegó a Huérmeces, en forma de radiado parte de guerra, el padre de Esmeraldo, Dámaso, se encontraba en una de las tabernas del pueblo, y no pudo evitar el exclamar una frase altisonante, y lógicamente contraria a los responsables de la muerte de su hijo.

En la taberna, alguien debió de tomar nota de la misma, acabando por llegar a oídos del párroco del pueblo, con las consecuencias previsibles, que se materializarían año y medio más tarde, en forma de informe negativo sobre el joven Esmeraldo, a quién el cura apenas conocía.


"Jalea" y "Jantina", sumergibles gemelos de la Regia Marina Italiana


[el "Jalea", submarino de la Regia Marina Italiana, había sido construido en los astilleros de Muggiano (La Spezia), siendo botado en 1932. En diciembre de 1936 fue enviado por Mussolini para participar -clandestinamente- en la guerra civil española, en misiones contra la marina mercante y los buques de guerra de la República Española. Por la acción contra el "Churruca", fue condecorado su entonces comandante, Silvio Garino. Dos años más tarde, en 1940, el "Jalea" comenzó a participar en la II Guerra Mundial. Fue desguazado en 1948]

Las reparaciones del "Churruca" se prolongaron durante casi todo el resto de la guerra civil, por lo que Esmeraldo fue destinado a la Infantería de Marina, con el cargo de comandante del Puesto de Defensa de Costas, sito en la localidad de S'Agaró, en la Costa Brava.



S'Agaró, en fecha indeterminada


El nuevo destino de S'Agaró, mucho más tranquilo y cercano a Barcelona, le deparó a Esmeraldo la posibilidad de incrementar las visitas a su prometida, Paquita. Sin embargo, en la fase final de la Batalla del Ebro (junio-noviembre 1938), Esmeraldo recibió la orden de salir con sus tropas hacia el cruento frente del Ebro.

Tuvo suerte de que una bala le atravesara limpiamente una pierna cuando se encontraba cerca de Vilafranca del Penedès, lo que ocasionó su ingreso en un hospital militar, no pudiendo llegar nunca al Ebro, larga batalla en la que murieron unos 14000 soldados de ambos bandos.

Esmeraldo y Paquita contrajeron matrimonio civil en Barcelona el 13 de diciembre de 1938, aunque previamente se las habían apañado para celebrar, a escondidas de las autoridades republicanas, una discreta ceremonia religiosa, oficiada por el correspondiente sacerdote.


DOS AÑOS EN LAS CÁRCELES DEL NUEVO RÉGIMEN

Capturada Barcelona por las tropas golpistas el 26 de enero de 1939, Esmeraldo se vio obligado a presentarse ante las nuevas autoridades, como todos los militares que lucharon al lado del gobierno legítimo de la República.


La Vanguardia, 12 de marzo de 1939



Tras presentarse ante las nuevas autoridades, Esmeraldo fue conducido a la Cárcel Modelo de Barcelona, dónde ingresó el día 2 de febrero de 1939, para permanecer allí interno durante un largo y penoso año.

Le habían insinuado que, gracias a su graduación militar, tenía la posibilidad de pedir traslado al penal del castillo de Montjuic, aunque Esmeraldo no se fiaba del todo, ya que eran de dominio público las ejecuciones de presos republicanos que se estaban produciendo en dicho castillo.


Presos republicanos en el castillo de Montjuic (1939)


Finalmente, y más que nada para escapar de las pésimas condiciones en las que se encontraba en la Modelo, solicita el traslado al penal del castillo de Montjuic, dónde ingresó el 3 de febrero de 1940. Las condiciones del preso variaron considerablemente, al ser tratado con cierta consideración y educación.

Allí también se lleva la alegría de oír su nombre pronunciado por su viejo amigo, Juan López, aquel por el que cambió su permiso para que pudiera visitar a su madre enferma en Cádiz. Llegó así la hora de que su amigo intentarla devolverle el favor. Y a fe que lo hizo.

Durante la estancia en el castillo de Montjuic, a Esmeraldo le asignaron un trabajo de intendencia, lo que implicaba frecuentes salidas del presidio. Incluso le estaba permitido recibir visitas de su esposa, que solía acudir con comida, compartida con Esmeraldo en los propios jardines del castillo.

Esmeraldo no estuvo mucho tiempo en el penal del castillo de Montjuic, ya que a los pocos meses salió a juicio su caso, resultando bien parado del mismo, hasta el punto de obtener una sentencia absolutoria, gracias sobre todo a los buenos informes emitidos por diversas personas y entidades, entre las que destacó Cruz Roja.

No obstante, la memoria familiar recuerda que existió un informe que no resultó del todo favorable para Esmeraldo. Es entonces cuando surge en el relato el nombre de un siniestro personaje que no podía faltar a la cita de cualquier acontecimiento relacionado con la posguerra farola: el ínclito párroco Félix López Hidalgo, más conocido como "don Félix", todopoderoso cura que rigió los designios de la iglesia del pueblo durante más de treinta larguísimos años (1926-1957).



La iglesia de Huérmeces, en los tiempos de "don Félix" (años cincuenta)


"Don Félix" informó negativamente sobre Esmeraldo a pesar de que el cura únicamente había coincidido con dicho joven durante las pocas semanas que duró su convalecencia farola del sarampión, en junio de 1936 (contagiado mientras se encontraba destinado en el Arsenal de Cartagena).

El presbítero no tuvo ningún empacho en poner, negro sobre blanco, que Esmeraldo era "ya desde chico, un poco rojillo". Suponemos que fue el ya comentado "incidente verbal de la taberna" el causante de dicho informe negativo, aunque vaya usted a saber cuales fueron las verdaderas motivaciones del párroco. Afortunadamente, y en esta ocasión, los opiniones del cura no fueron tenidas muy en cuenta por las autoridades militares de la época.

[siempre conviene recordar que, durante la guerra y la posguerra, "don Félix" emitió informes, generalmente negativos, sobre diversas personas nacidas o domiciliadas en Huérmeces. El caso más sangrante fue el sufrido por el entonces maestro del pueblo, Emilio García Amo, a quien los viperinos informes del cura ocasionaron un despiadado destierro, obligándolo a partir hacia la escuela de Boada de Roa junto con su esposa e hijo de corta edad; más tarde, ya en las décadas de los años cuarenta y cincuenta, presionó a varias mujeres jóvenes del pueblo para que mantuvieran siempre una actitud pía, generosa (económicamente) y obediente para con sus designios, si es que no querían que informara negativamente sobre ellas, amenaza dirigida sobre todo a aquellas que ya se encontraban "en capilla", próximas a contraer matrimonio con varones naturales de los pueblos de alrededor, normalmente miembros del ejército, policía armada o guardia de Franco; a juicio de quien esto escribe, el principal problema del cura Félix era su desmedido amor por el dinero, muy por encima del amor al prójimo y muy por debajo de las virtudes esenciales de un buen sacerdote católico]

A pesar de la sentencia absolutoria, cuando Esmeraldo bajaba por las escaleras del Palacio de Justicia, legalmente libre, observó cómo unos furgones estaban esperando a todos los que se encontraban en sus circunstancias. Tras ser introducido en uno de aquellos siniestros furgones, Esmeraldo fue trasladado a la Prisión Central Especial de Sancti Spiritus, sita en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Recordemos que en aquellos años existía una justicia oficial y otra oficiosa (la real), mucho más despiadada que la primera.

Este centro penitenciario fue habilitado por el gobierno franquista tras la guerra civil, aprovechando las instalaciones de un cuartel del Ejército que, a su vez, había aprovechado los edificios del antiguo convento de las religiosas isabelinas (siglo XVI), abandonado tras las desamortizaciones del siglo XIX.

Esta "Prisión Central Especial" funcionó activamente durante los primeros años de la posguerra, albergando a combatientes republicanos y presos políticos. Especialmente activo resultó en 1941, cuando registró un intenso trasiego de presos y papeles, actividad relacionada con la tramitación de libertades condicionales y conmutaciones de destierros. Los presos allí destinados sufrieron unas extremas condiciones de hacinamiento y represión.


Primero convento, luego cuartel y, puntualmente, cárcel de Sancti Spíritus (Ciudad Rodrigo)



En Sancti Spiritus (nombre curioso para un penal), pasó Esmeraldo los meses más duros de su cautiverio. Sufriendo un hambre sempiterno y atroz, los presos sobrevivieron gracias a las peladuras de patatas que les lanzaban los lugareños y con las que los presos cocinaban algo parecido a unas sopas. No sabemos el número exacto de meses que Esmeraldo pasó en aquel terrible penal, aunque creemos que se acercaría a los ocho o diez meses, casi un año de su joven vida. 

El 5 de mayo de 1941 le fue concedida a Esmeraldo la libertad condicional, mientras se encontraba cumpliendo condena en Ciudad Rodrigo. La Orden se publicó en el BOE a los cuatro días.








SU FAMILIA SE TRASLADA DE HUÉRMECES A SANTIBÁÑEZ ZARZAGUDA

En 1939, recién finalizada la guerra, y mientras su hijo Esmeraldo lidiaba con las exigencias y penitencias impuestas por el nuevo régimen, Dámaso y su familia (esposa y cuatro hijos) abandonaron Huérmeces (tras 30 años de trabajo en él) y se establecieron en la villa vecina de Santibáñez Zarzaguda, dónde el patriarca continuó ejerciendo como carpintero el resto de su vida. Su esposa, María Consuelo, inválida desde 1927, falleció al poco de establecerse en la villa pellejera. 

En 1946, aparecen formando parte de la familia Gallo Pérez, en Santibáñez, el padre, Dámaso, y cuatro de sus cinco hijos:

  • Dámaso Gallo Fernández, de 64 años, viudo, carpintero
  • Laurentina Gallo Pérez, de 32 años, viuda
  • Esther Gallo Pérez, de 25 años, casada con un vecino del pueblo
  • Hermógenes Gallo Pérez, de 23 años, soltero, carpintero
  • Agripina Gallo Pérez, de 19 años, soltera

En aquellos mismos años cuarenta , a 600 km al noroeste de Santibáñez, Esmeraldo, tras conseguir la libertad condicional, trataba de retornar a la vida civil.


LA VIDA DESPUÉS DE LA GUERRA: LA VUELTA AL TRABAJO DE LA MADERA

Aunque no resultó sencillo el retorno a la vida civil, poco a poco, y gracias a los desvelos de su esposa Paquita y a los contactos que ella poseía en Barcelona, Esmeraldo consigue trabajo en una ebanistería, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos en la carpintería de Huérmeces, cuando ayudó puntualmente a su padre Dámaso.

En aquellos mismos años, las autoridades militares ofrecieron a Esmeraldo la posibilidad de reingreso en la Marina, aunque partiendo casi desde cero, con la graduación de sargento. Para un marino que había logrado el grado de capitán no parecía una oferta muy apetecible, por lo que acabó rechazándola.

El buen carácter y mejor hacer de Esmeraldo ocasionan que el propietario de la ebanistería fuera profesando una cierta admiración y respeto por las cualidades de su empleado. Su jefe no tenía descendencia, únicamente un sobrino, Camilo, con pocas luces, por lo que al cabo de un tiempo decidió retirarse y dejar el negocio, a partes iguales, en manos de Esmeraldo y el citado Camilo. 


En la calle Aldana nº 4 se encontraba el desaparecido taller de ebanistería de Esmeraldo, que ocupaba toda la planta baja


Poco después, Esmeraldo compró a Camilo su parte del negocio y se conviertió en propietario único de un taller de ebanistería que acabó por dar trabajo a catorce empleados. El taller trabajaba, casi en exclusiva, para Muebles La Fábrica y Muebles La Favorita, dos empresas importantes en el sector del mueble. El taller de Esmeraldo se especializó en la fabricación de muebles de dormitorio.

Mientras tanto, Esmeraldo y Paquita, tras trece años de matrimonio, consiguen por fin la tan ansiada descendencia, materializada en una hija de nombre Araceli, nacida en 1951. 

Durante la década de los cincuenta, la familia Gallo Conesa realizó con cierta frecuencia viajes estivales a Santibáñez, Miñón y Huérmeces, visitando a sus parientes en dichos pueblos. Laurentina y Esther, hermanas de Esmeraldo, residían en Miñón y Santibáñez, respectivamente; Esperanza, tía de Esmeraldo por línea materna, residía en Huérmeces.

Durante aquellos viajes a tierras burgalesas, muchas fueron las fotografías tomadas por Esmeraldo, quien siempre iba cargado con su cámara de fotos Beau Brownie (Kodak), hoy en día considerada todo un clásico en la fotografía popular de la primera mitad del siglo XX.


La Beau Brownie (Kodak) de Esmeraldo, una reliquia familiar


[La línea Brownie fue una serie de cámaras simples y económicas fabricadas por Eastman Kodak durante buena parte del siglo XX, constituyendo un rotundo éxito de ventas para la compañía asentada en Rochester (New York). Eran cámaras denominadas boxcameras por su forma de caja. La Beau Brownie fue fabricada entre 1930 y 1933, y se hizo muy popular por su menor tamaño que las Brownie convencionales. En concreto, la nº 2, que fue la utilizada por Esmeraldo, tenía unas dimensiones de 5,7 x 8,3 cm, y utilizaba carretes de película 120, en blanco y negro, claro. En cuanto a diseño exterior, se caracterizaban por un frente focal en un esmaltado a dos tonos, en un estilo geométrico a lo art decó, y se encontraban disponibles en cinco combinaciones de colores]



Esmeraldo y Paquita. Santibáñez (c.1945) [foto: familia Gallo Conesa]


De esa época data una valiosa fotografía tomada en Santibáñez Zarzaguda hacia el año 1945, con la iglesia al fondo, en la que aparecen Esmeraldo y Paquita provistos de sendas bicicletas. Desconocemos al autor de la instantánea, aunque probablemente fuera alguien del entorno familiar.


Araceli, trillando en una era de Santibáñez (1959) [foto: familia Gallo Conesa]


También resulta preciada otra fotografía, en este caso de 1959, en la que aparece Araceli trillando en una era de Santibáñez, manejando con maña la ijada sobre la pareja de bueyes. Suponemos que Araceli era también diestra en el manejo del caldero situado a sus pies, por la suma importancia del evento a evitar.

[recibía el nombre de ijada el largo palo de avellano que, con una longitud de entre metro y medio y dos metros, y provisto de una punta (algo limada) clavada en su extremo, servía para estimular y obligar a realizar ciertos giros o cambios de velocidades, pinchando a los animales (generalmente, bueyes) en los cuartos traseros, durante el desarrollo de las faenas, especialmente durante la trilla; esta palabra se utilizaba tanto en Burgos como en Cantabria]


En 1954 encontramos a Esmeraldo entre los adjudicatarios de la primera promoción de viviendas de la denominada "Ciudad Jardín Viviendas del Congreso", que comprendía ocho bloques de cuatro plantas, situados a ambos costados de la plaza del Congrés. Esmeraldo contaba por entonces con una edad de 39 años, casado y con una hija de tres años.

En 1981 su nombre figura entre los presentes en un acto de entrega de una medalla a la alcaldesa de Blanes por parte de la Asociación de Aviadores de la República, por las gestiones realizadas por dicha edil en favor de los mutilados de guerra que residían en dicha población. Por diversas razones, Blanes siempre estuvo muy ligado a la familia Gallo Conesa.

En 1983 Esmeraldo Gallo aparece en la relación de aviadores y militares republicanos que habían recurrido al Tribunal Constitucional para el oportuno reconocimiento de sus derechos. Ya desde los años inmediatamente posteriores a la muerte de Franco se habían producido varias iniciativas en este sentido.

Hacia el año 1986, el gobierno de Felipe González reconoció a Esmeraldo (y a otros tantos en su situación) el grado de sargento, aunque aquel lo rechazó por no considerarlo un reconocimiento justo. Más tarde, el gobierno le reconoció el grado de teniente, que acabó por aceptar, junto con la exigua pensión correspondiente a dicho grado.

Por aquellos años, cumplidos ya los setenta años, Esmeraldo decidió jubilarse, tras una larga y fructífera carrera profesional como ebanista. No obstante, nunca olvidó los años pasados en la Marina que, de alguna manera, también contribuyeron a modelar su carácter y principios.

Hacia el año 1988, Esmeraldo realizó el que sería el último de sus viajes a su tierra natal, en compañía siempre de su esposa. Visitaron Burgos, Santibáñez, Huérmeces, Miñón y Villafría, lugares en los que aún residían descendientes de la familia Gallo Pérez o ya solo lo hacían recuerdos de otros tiempos.

Esmeraldo Gallo Pérez falleció en Blanes en 1994, a los 78 años de edad. Su esposa, Francisca Conesa Alcaraz, Paquita, falleció en Barcelona en 2009, a los 95 años. Ambos reposan en el cementerio de Blanes, lugar de referencia para la familia Gallo Conesa.

Su hija Araceli, junto con su esposo y descendencia, residen en la actualidad en la ciudad de Barcelona.





[durante su cautiverio en el castillo de Montjuic (1940), Esmeraldo labró una pequeña caja de madera, poniendo a prueba sus habilidades como ebanista; en el elaborado frontal incrustó posteriormente dos fotografías, la de su esposa y la suya; en la tapa, sus iniciales (E y G) y un ancla, símbolo marinero por excelencia; la cajita constituye hoy en día uno de los legados sentimentales más preciados para la familia Gallo Conesa]

Cuentan las personas que conocieron a Esmeraldo que éste era, ante todo, una buena persona. Buen carpintero, buen marino cuando tocó, buen esposo y padre, pero sobre todo un buen ser humano para con sus semejantes. Nunca albergó resentimiento ni amargura por los años pasados en presidio, aunque no le gustaba hablar mucho de los tiempos de la guerra y sus consecuencias.


APUNTES GENEALÓGICOS

Los padres de Esmeraldo, Dámaso Gallo Fernández y María Consuelo Pérez García, eran naturales de La Molina de Ubierna y Huérmeces, respectivamente.

[como simple curiosidad, cabe comentar que Dámaso Gallo Fernández aparece en la literatura oficial en enero de 1903, cuando contaba con 19 años de edad, por haberse fugado -en su condición de criado- de la casa de su "amo", Julián del Olmo González, en La Molina de Ubierna; curiosos tiempos aquellos, de amos y criados, de arriba y abajo]


Boletín Oficial Prov. Burgos, 2 enero 1903


Los abuelos paternos, Cecilio Gallo Alonso y Luisa Fernández Tubilleja, eran naturales de Quintanajuar y Escóbados de Arriba, respectivamente. Cecilio fue maestro en La Molina de Ubierna durante muchos años, aunque previamente estuvo destinado en Valdenoceda, dónde nacería al menos uno de sus hijos.

Los abuelos maternos, Ezequiel Pérez Díez y Francisca García Carcedo, eran naturales de Huérmeces y Nidáguila, respectivamente. Ezequiel fue molinero durante varios años en el periodo de entre siglos; en 1899 aparece como titular del molino de Berlanga (Fuente la Hoz).

El apellido Gallo que portaba la rama paterna de Esmeraldo procedía de Cernégula, en la persona de su bisabuelo Juan de la Cruz Gallo.





Dámaso tuvo, al menos, cuatro hermanos, todos ellos nacidos en La Molina de Ubierna salvo la mayor: Mª Encarnación (Valdenoceda, 1879), Lorindo (1881), Álvaro (1887) y Juan (1889). Qué sepamos, todos fallecieron de muy niños.


LOS CUATRO HERMANOS DE ESMERALDO

Los cinco hijos de Dámaso y María Consuelo tomaron rumbos bien diferentes aunque fue nuestro Esmeraldo el que más lejos llegó, geográficamente hablando. Los cuatro hermanos de Esmeraldo vivieron siempre en Burgos y alrededores, siendo Santibáñez Zarzaguda el lugar dónde se establecieron, al menos temporalmente, varios de ellos. Miñón, Castrillo de Rucios, Villafría y la ciudad de Burgos figuran también entre los variados destinos de los hermanos Gallo Pérez.

Laurentina Gallo Pérez (Hces, 1911): se casó y enviudó pronto, por lo que en 1946 aparece domiciliada en Santibáñez Zarzaguda, compartiendo domicilio con su padre y hermanos. Pocos años después se casó, en segundas nupcias, con Ángel Peña González (Santibáñez, 1898), alcalde de Miñón durante mucho tiempo. Ángel falleció en Burgos en 1980, a los 82 años. Laurentina, trece años más joven que Ángel, le sobreviviría varios años.

María Esther Gallo Pérez (Hces, 1920): se estableció en Santibáñez, dónde se casó con el sastre local Salvador Porras Gómez (Santibáñez, 1912). Tuvieron dos hijos: Purificación y Juan José. La pareja se trasladó a la ciudad de Burgos, dónde Esther falleció en 1977, a los 57 años de edad, víctima de un atropello automovilista. Su hijo Juan José, guardia civil, falleció en 1988, a los 38 años, víctima de un accidente de tráfico.

Hermógenes Gallo Pérez (Hces, 1922): aparece en 1946 trabajando en Santibáñez Zarzaguda, en el taller de carpintería de su padre Dámaso. No tenemos posteriores referencias suyas, salvo que aún vivía en 1977, a la muerte de su hermana Esther.

Agripina Gallo Pérez (Hces, 1927): se casó hacia el año 1949 con Laureano Arce Montero (Quintanilla Sobresierra, 1924), peón caminero, y la pareja se estableció en Castrillo de Rucios, dónde trajeron tres hijos al mundo: Natividad, Consuelo y Luis. Posteriormente, la familia Arce Gallo se trasladó a Villafría. Agripina falleció en Burgos en 1983, a los 57 años de edad.


ESMERALDO EN LA MEMORIA FAMILIAR

Durante muchos años, la familia Gallo Conesa mantuvo una estrecha amistad con otra familia que, procedente de Huérmeces, también se había establecido en la ciudad de Barcelona, los Varona Villanueva.

Mis tío-abuelos, José Varona García (Hces, 1921) y Fidela Villanueva González (Hces, 1923) se establecieron en Barcelona en la segunda mitad de los años cuarenta. Supongo que su relación con la familia de Esmeraldo Gallo nació en aquellos primeros años, seguramente debido al hecho común de Huérmeces como lugar de origen de buena parte de ambas familias. 

La esposa de Esmeraldo, Francisca Conesa Alcaraz, llegó a ser madrina de alguno de los hijos de José y Fidela. Por otra parte, los hijos de ambas familias también mantuvieron una estrecha amistad durante la infancia.

Los años fueron pasando, los hijos fueron creciendo, emparejándose y multiplicándose y, al mismo tiempo, diluyéndose antiguas amistades, como suele suceder en todo tiempo y lugar.

Cuando logré contactar con Araceli, la hija de Esmeraldo, para alegría y solaz de todos, los hijos de José y Fidela no recordaban el origen farol de aquel, suponiendo que, sencillamente, los Gallo Conesa eran parte del círculo de amistades de sus padres.

Algo parecido sucedía con alguno de los descendientes de la familia Miguel Pérez, también originaria de Huérmeces y establecida en la ciudad de Barcelona en aquellos años. Los padres, Joaquín y Regina, conocían el origen farol de Esmeraldo, aunque no así todos sus hijos.



Cómoda de dormitorio


Como dije con anterioridad, Esmeraldo fabricó los muebles de la habitación principal de la familia Miguel Pérez en Barcelona, muebles que hoy en día se encuentran en la casa familiar de Huérmeces, en un ciertamente poético viaje de retorno a los orígenes geográficos, profesionales y sentimentales de la familia Gallo Pérez.



Detalle de la ornamentación del cabecero


De sus viajes infantiles a Huérmeces, Araceli aún recuerda a la tía Esperanza, que vivía en la misma casa (Calle de Hondovilla nº 8) en la que se ubicó el taller de carpintería del abuelo Dámaso durante los años veinte y treinta del pasado siglo. 

[En la memoria popular de Huérmeces aún persiste el recuerdo de que dicha casa perteneció a Hipólito y Esperanza, y que en ella se alojaron como pupilos las maestras y maestros solteros que desfilaron por Huérmeces en los años treinta y cuarenta del pasado siglo: Sabina Varona Villabriga y Emilio García Amo, entre otros]

Araceli recuerda también el susto que les dio a sus padres un buen día, al obligarles a realizar una angustiosa búsqueda por todo el pueblo mientras ella pasaba unas horas en animada plática con las "señoritas" Casilda y María Dolores, que por entonces residían en la casa nº 10 de la calle Hondovilla, la denominada "casa del señor Diego", contigua a la casa de la tía Esperanza.

[Casilda (1930) y María Dolores Girón Díez (1934) eran las hijas más jóvenes de la pareja formada en 1908 por Diego Girón del Cerro (1881-1956) y Saturia Díez Martínez (1888-1955); tras el fallecimiento de sus padres, Casilda y Lola continuaron residiendo en Huérmeces hasta bien entrada la década de 1960; Casilda se casó en Burgos en 1962 con Isaac Arce García (San Martín de Ubierna) y la pareja se estableció en Vizcaya, trayendo tres hijas al mundo; Casilda falleció en Bilbao en 2024, a los 93 años; Lola permaneció en el pueblo (junto con su hermano Emilio) hasta 1967, estableciéndose en Vizcaya, no tuvo descendencia y falleció en Bilbao en 2019, a los 84 años; de los 14 hijos que trajeron al mundo Diego y Saturia, solo siete sobrevivieron a la infancia: Teresa (1913), Felicitas (1918), María Carmen (1924), Orencio (1927), Emilio (1929) y las citadas Casilda y Lola; Teresa fue la única que se estableció en Huérmeces, casándose en 1935 con Emilio García Martínez; la "casa del señor Diego" pertenece hoy en día a la familia Aubá, radicada en la capital provincial]


Calle Hondovilla: la casa nº 8 al fondo, a la derecha, hoy protegida por una alta tapia; la casa nº 10, la situada al fondo, es la "casa del señor Diego"


[Esperanza Pérez Pérez (Hces, 1877-Burgos, 1959) era tía de Esmeraldo por línea materna; hija de Bonifacio Pérez Díez (Hces, 1847; zapatero) y Francisca Pérez Díez (Hces, 1850); Esperanza se casó en dos ocasiones: la primera en 1901, con Feliciano Mansilla Marcos (Mansilla, 1876; zapatero), con el que trajo cuatro hijos al mundo (Cayetano, Eugenia, Facundo y Daniel), todos ellos fallecidos muy jóvenes; las segundas nupcias, en 1928, con Hipólito Ortega Pérez (Hces, 1875), con el que lógicamente no tuvo descendencia, ya que se casaron con unas edades de 53 y 51 años, respectivamente; hoy en día la casa de Ondovilla 8 pertenece a los descendientes de Valeriano Díez Díez y Rosario Gutiérrez Varona]


Calle de la Plaza, casas nº 10 y 11, hoy en el recinto perteneciente a la "casa de Mariano, el juez"


Según los padrones de población de la época, la familia Gallo Pérez residió también en la casa nº 10 de la calle de la Plaza, probablemente una de las dos pequeñas viviendas que existían entre las casas hoy denominadas de "Mariano el Juez" y de "Jesús Varona". Tales casas formaban parte del antiguo hospital para pobres y enfermos, que funcionó en Huérmeces hasta mediados o finales del siglo XIX, y que luego se utilizaron como dos viviendas más dentro del caserío de Huérmeces.

[en una de aquellas dos casas residió temporalmente, en los años cuarenta, el mencionado vecino de Huérmeces, Valeriano Díez, natural de Castrillo de Rucios, tras contraer matrimonio con Rosario Gutiérrez]


AGRADECIMIENTOS

A Araceli Gallo Conesa, hija de Esmeraldo y Paquita, nieta de Dámaso y Consuelo, bisnieta de Cecilio y Luisa; sin su generosa colaboración este post habría resultado lamentablemente incompleto e inconexo.

A Marina Villanueva Varona, por ayudarnos a identificar a los menores retratados en la espléndida fotografía de 1957.


OTRAS FUENTES

-Banc de Memòria Democràtica: Esmeraldo Gallo Pérez

-Archivo Diocesano de Burgos: libros de bautizados, casados y finados de la parroquia de San Juan Bautista de Huérmeces; libros de bautizados de la parroquia de La Molina de Ubierna

-Biblioteca Digital de Castilla y León: 
  • Censos electorales de la provincia de Burgos de los años 1930, 1936 y 1946
  • Boletín oficial de la provincia de Burgos: 02-01-1903, 02-06-1903, 12-11-1919, 12-07-1924, 08-09-1964
-Biblioteca Virtual de Prensa Histórica: 
  • Diario de Burgos: 04-12-1977, 13-08-1980, 09-08-1983, 06-06-1988, 04-06-1990
-Archivo Municipal de Huérmeces: padrones de población de los años 1924, 1930 y 1935

-Boletín Oficial del Estado: 09-05-1941, 09-08-1983

-Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona:
  • Diario de Barcelona: 01-11-1967, 21-08-1981
-La Vanguardia Española: 12-03-1939

-El Correo (Bilbao): Esquelas: 17-01-2019. 17-01-2014

-Jo vaig viure al barri del Congrés Eucarístic de Barcelona (facebook), 06-02-2022 (Els primers habitants del barri)

-Las palabras y el contexto. El habla de Las Loras de Burgos y su entorno. José María y Desiderio Fernández Manjón. Vision Libros. Madrid (2013) [p. 188]

ANEXO

UNA FOTOGRAFÍA DE ÉPOCA

Ya hemos comentado que, durante la década de los años cincuenta, la familia Gallo Conesa realizó varios viajes desde Barcelona a Huérmeces, Santibáñez Zarzaguda y Miñón, al objeto de visitar a los parientes establecidos en dichos pueblos.


Huérmeces, verano de 1957 (Fotografía: familia Gallo Conesa)


En uno de aquellos viajes estivales, Esmeraldo realizó una bonita fotografía, datada en 1957, en la que aparecen retratados siete menores, posando delante de la iglesia neoclásica de San Juan Bautista de Huérmeces. En orden cronológico, de mayor a menor edad, estos son los siete menores retratados:

1. Raquel Villanueva Varona (1944) [13 años]; hija de Epifanio y Constantina

2. Elisa Varona Alonso (1946) [11 años]; hija de Narciso y Leonila

3. María Ángeles Ortega Hidalgo (1948) [9 años]; hija de Máximo y Carmen

4. Adoración Ortega Hidalgo (1949) [8 años]; hija de Máximo y Carmen

5. Marina Villanueva Varona (1950) [7 años]; hija de Víctor y Petra

6. Araceli Gallo Conesa (Barcelona, 1951) [6 años]; hija de Esmeraldo y Paquita

7. Miguel Ángel Miguel Pérez (Barcelona, 1954) [3 años]; hijo de Joaquín y Regina

Con el paso de los años, dos de aquellas niñas se establecieron definitivamente en Madrid; otras dos lo hicieron en Barcelona; y la otra, en Pamplona; dos de aquellos menores (Araceli y Miguel Ángel) habían nacido en Barcelona, dónde hacía años que se habían afincado sus padres, aunque una parte de los veranos la pasaban en Santibáñez y Huérmeces, respectivamente.

Tres de aquellas niñas eran primas hermanas (Raquel, Elisa, y Marina).

Puede observarse cómo aún no se encontraba rematada la pared de piedra situada a la izquierda de la portalada de acceso al recinto de la iglesia. También se aprecia la copa de algún árbol situado dentro de dicho recinto.

Una fotografía de aquella época, en la que también aparece alguno de los menores retratados en ésta fotografía de 1957, puede contemplarse en: 



sábado, 19 de septiembre de 2026

Examen a un maestro farol: Ignacio Díaz de Tudanca (1788)


"Un obstáculo grande se opone en España a que se plantee rápidamente y bien toda clase de enseñanza, particularmente la secundaria y la primaria; es la falta de maestros; para aquélla apenas existen, y los que hay para la primaria son, por lo general, tan malos, que causa asombro el ver su ignorancia."

(Antonio Gil de Zárate, "De la instrucción pública en España desde 1834")



Hubo un tiempo en el que no existían estudios de magisterio propiamente dichos. Los maestros de primeras letras sabían leer, escribir, contar, rezar y poco más. Algunos eran más ilustrados que otros, pero el nivel general era lamentablemente bajo. Las dotes pedagógicas brillaban por su ausencia. La letra con sangre entra era el mantra docente por excelencia. Y todo ello sin olvidar otro dicho popular que no resultaría menos cierto durante un tiempo: pasar más hambre que un maestro de escuela.

Maestros poco formados, escasamente considerados y mal pagados. Aulas insuficientes, mal conservadas y peor dotadas. Ese era el patético panorama de la enseñanza primaria (o de primeras letras) en la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX.


Aguafuerte de la serie "Los Caprichos" de Goya (1799)


En este paupérrimo contexto educativo presentamos un interesante documento guardado en el Archivo Municipal de Burgos, datado en 1788 y relativo al examen al que fue sometido el maestro de primeras letras Ignacio Díaz de Tudanca, vecino y natural del lugar de Huermezes.

Ignacio había nacido en Huérmeces en 1757, por lo que en el momento de verse obligado a realizar el examen de maestro de primeras letras tenía una edad de 31 años. Sabemos también que estaba casado, así como que tenía cinco hijos pequeños, de edades comprendidas entre los dos y los nueve años.

También sabemos que en aquel año de 1788 se encontraba ejerciendo su oficio de maestro de primeras letras en el lugar de Marmellar de Arriba, sito a unos 14 kilómetros al sur de Huérmeces, en la ruta hacia Burgos. 


Expediente del examen del maestro Ignacio Díaz de Tudanca (1788)


Los maestros de aquellos años finales del siglo XVIII se encontraban amparados bajo una institución gremial denominada Hermandad de San Casiano, nacida en 1642 en la Villa y Corte de Madrid. La enseñanza de primeras letras era considerada un "arte", al igual que otros muchos artes y oficios de tradición gremial y artesana.

El maestro tradicional del Antiguo Régimen era un maestro sin formación específica, y que solo realizaba un aprendizaje gremial previo a su colocación. Siempre controlados por la referida Hermandad de San Casiano, los maestros no recibían formación teórica y sistemática de su profesión, y eran siempre inspeccionados por los representantes de la Iglesia.

Aquellos maestros sabían leer, escribir, algo de aritmética y, sobre todo, debían conocer sobradamente la Doctrina Cristiana, siguiendo la obra dogmática de aquellos tiempos, el denominado "Catecismo de Astete".


Catecismo de Astete, versión Menéndez de Luarca (1787)


[Gaspar de Astete (Coca de Alba, 1537-Burgos, 1601) fue un jesuita, teólogo y catequista del siglo XVI, famoso sobre todo por ser el autor de la obra de referencia titulada "Doctrina Cristiana y documentos de crianza", más conocida como "Catequismo de la Doctrina Cristiana" o "Catecismo del padre Astete", cuya primera edición conservada data de 1599, aunque se sabe que existieron otras anteriores (1586 y 1593), hoy perdidas. Se trata de una obra que compendiaba, de forma breve y sencilla, todo lo que un cristiano debía saber y cumplir para salvarse; gracias a una estructura clara, en forma de preguntas y respuestas, permitía su uso corriente, teniendo en cuenta que iba dirigido a una población mayoritariamente analfabeta o semi analfabeta. A lo largo de su dilatada vigencia, sufrió varios añadidos y modificaciones, entre los que destacan la realizada en 1787 por Gabriel Menéndez de Luarca, en 1886 por Benito Sanz y Forés (arzobispo de Valladolid), y en 1913 por Daniel Llorente. En el siglo XIX fue traducida al catalán, euskera, italiano y lenguas nativas de Filipinas]

Aquellos maestros del Antiguo Régimen eran, ante todo, "calígrafos y pendolistas, que estaban en condiciones de repetir muy bien textos escritos, pero no se podía estar seguro de cuáles eran sus conocimientos gramaticales ni si sabían utilizar adecuadamente las reglas ortográficas".

[pendolista: persona que escribe con una caligrafía excelente y muy cuidada]

Los aspirantes a maestro de primeras letras tenían que reunir una serie de condiciones para acceder al puesto: ser hidalgo, cristiano viejo, no tener mezcla de sangre de moro, turco o judío, disfrutar de buenas costumbres y no haber sido penitenciado por el Santo Oficio ni ser converso reciente, tener limpieza de linaje, no haber ejercido oficios mecánicos y no haber sufrido la pena de infamia.

Una Real Provisión de Carlos III de 11 de julio de 1771 mandaba que los candidatos a maestro debían presentar informes positivos de tres testigos que confirmaran sus buenas condiciones de vida, costumbres y limpieza de sangre, con la certificación de la Justicia correspondiente.

La realidad de la enseñanza de primeras letras (la hoy denominada enseñanza primaria), sobre todo en las pequeñas poblaciones, era que estaba en manos de maestros asombrosamente ignorantes que, en muchas ocasiones, compaginaban el "arte de la enseñanza" con las labores de sacristán, barbero o zapatero.

A finales de aquel siglo XVIII comenzaron a realizarse tímidos intentos por cambiar esta situación; así, en 1774, los hermanos mayores de la Hermandad de San Casiano presentaron unos estatutos por los cuales esta institución gremial se transformaba en Colegio Académico del noble arte de primeras letras, aunque no recibieron la aprobación legal hasta el año 1780. 

Dicho Colegio Académico instituía la obligación de celebrar "continuos ejercicios para la mayor instrucción y adelantamiento" de los maestros. Los exámenes consistían en ejercicios de lectura, escritura y aritmética. Se daba especial importancia al conocimientos de los diferentes "tipos" de letra: romanilla, bastarda, grifa, redonda, de molde, de coro o bula, manuscrita antigua, etc. Se exigía un buen deletreo de las cartillas y conocimientos ortográficos básicos. En aritmética, las cuatro reglas fundamentales en enteros y quebrados.


DILIGENCIAS PRACTICADAS PARA EL EXAMEN DEL MAESTRO DE PRIMERAS LETRAS DE IGNACIO DÍAZ DE TUDANCA, VECINO DEL LUGAR DE HUÉRMECES

1. ESCRITO DE SOLICITUD DE EXAMEN (4 de agosto de 1788)

Ignacio Díaz de Tudanca comienza su escrito exponiendo su limpieza de sangre, buena vida y costumbres, al provenir de unos padres y abuelos paternos y maternos que cumplían con dichas premisas, ya que:

"han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos y otra secta opuesta y repugnante a nuestra Santa Fe Católica y si el de haber obtenido los oficios honoríficos de la República, los de la paterna por ser del estado noble [y los maternos por el estado General de Hombres Buenos o pecheros] en cuya posesión han estado y están, por cuyo motivo y el de hallarme examinado de maestro de primeras letras [...] deseando por este medio unirme a los Hermanos de la Hermandad de San Casiano, me es necesario preceda la citada información para con ella siendo cierto presentarla en la capital de la ciudad de Burgos, a dónde nuevamente debo ser examinado y para practicarlo según se previene por Real Orden."

 


Para que corroborasen las afirmaciones del candidato a maestro, éste presenta la declaración efectuada por tres testigos, todos ellos vecinos de Huérmeces:

  • Francisco Díaz-Ubierna Crespo (Hces, 1721) [67 años en 1788]: casado en Huérmeces en 1743 con Antonia Sarmiento Díez (1722); ocho hijos


  • Ignacio Varona Ubierna (Ruyales, 1739) [49 años]: casado en primeras nupcias en Huérmeces en 1760 con María Teresa Pozas Güemes (1738); cuatro hijos; casado en segundas nupcias en Ubierna en 1768 con Manuela Cerro Medina (Ubierna, 1746); cuatro hijos


  • Simón Crespo Díaz-Ubierna (Hces, 1750) [38 años]; primero de los tres hijos que tuvo la pareja formada en Huérmeces en 1749 por Agustín Crespo Alonso-Arce y Rosa Díaz-Ubierna López



Los tres afirmaron conocer al pretendiente a maestro Ignacio Díaz de Tudanca, coincidiendo en el hecho de que sus ascendientes paternos eran hidalgos, y todos ellos cristianos viejos, de sangre limpia y buenas costumbres, y sin antecedentes penales (no haber sido castigados por el Santo Oficio). También afirmaron que el pretendiente a maestro ejerce al presente su oficio en el lugar de Marmellar de Arriba.

En el escrito aparecen las certificaciones y firmas correspondientes de los tres principales actores a nivel municipal (del Común): el Alcalde Mayor de Haza de Siero, el Procurador Síndico General del Común (el representante de los intereses del Común en los pleitos y asuntos jurídicos en los que se vea incurso aquel) y el escribano de la jurisdicción de Haza de Siero.

-Alcalde Mayor en la Jurisdicción de Haza de Siero:

  • Francisco Varona Alonso (Ubierna, 1749-1830): avecindado en Ubierna, aunque casado en 1771 con María Díaz-Ubierna Sarmiento (Hces, 1754-Ubierna, 1812); catorce hijos entre 1773 y 1795, todos nacidos en Ubierna


[no deja de sorprender el hecho de que una persona nacida y avecindada en Ubierna fuera nombrada Alcalde Mayor de Haza de Siero. Esta plaza solía adjudicarse, normalmente, a hidalgos avecindados en Huérmeces o en Ruyales. Francisco Varona Alonso era hidalgo, y había sido admitido en la Hermandad de Hijosdalgo de Ubierna tras casarse con la farola María Díaz-Ubierna Sarmiento, y había asistido a trece juntas de la Hermandad celebradas entre 1773 y 1786]

-Procurador Síndico general del Común de Huérmeces:
  • Pablo Díaz de Villalvilla Mata (1737) [51 años]: hijo de Pedro Díaz-Villalvilla y María Mata Díez-Agustín, casados en Huérmeces en 1728
[no aparece su firma en el escrito, aunque consta tanto su citación en la causa como el correspondiente darse por citado]

-Escribano en la Jurisdicción de Haza de Siero:

  • José Fontúrbel Güemes (1757) [31 años], casado en Huérmeces en 1780 con Ángela Infante Serna (Bustillo); sin descendencia



2. LICENCIA OTORGADA POR EL JUEZ ECLESIÁSTICO DEL ARZOBISPADO DE BURGOS (20 de septiembre de 1786) [suponemos que figura 1786 por error, y que se refiere al año 1788]

"Nos los Provisores en todo el Arzobispado de Burgos, por el Ilustrísimo señor don José Javier Rodríguez de Arellano, Arzobispo de dicho Arzobispado del Consejo de Su Majestad. Por la presente damos licencia a Ignacio Tudanca, vecino del lugar de Huérmeces para que sin incurrir en pena alguna pueda poner escuela pública en cualquier pueblo de los de este Arzobispado, dónde más bien se le proporciones, enseñando a los muchachos que a ella concurriesen, en leer, escribir, contar, doctrina cristiana, y toda buena educación y crianza, por cuya razón se le guarden los honores y le contribuyan con los emolumentos que le sean debidos y pertenecientes, mediante, que por certificación dada por el cura de dicho lugar, y por examen que ha precedido, se nos ha hecho constar ser de buena vida y costumbres, y tener la idoneidad necesaria para ejercer dicho ministerio, en cuya vista expedimos la presente. Dada en Burgos a veinte de septiembre de mil setecientos ochenta y seis."

Firman el escrito el Licenciado Valdivielso y el escribano de turno, Teodoro de Yarto, vecino de Burgos, por mandato de los señores provisores. Los provisores eran una especie de jueces eclesiásticos, nombrados al efecto por el obispo o arzobispo correspondiente. 




[en aquel lejano 1788 el arzobispo de Burgos era José Javier Rodríguez de Arellano (Sangüesa, 1704-Burgos, 1791), que lo fue durante veintiocho años (1764-1791)]


3. ESCRITO DE IGNACIO DÍAZ DE TUDANCA SOLICITANDO SU APROBACIÓN POR PARTE DE LOS MAESTROS TITULARES DE LA CIUDAD DE BURGOS (sin fecha)

Una vez obtenida la licencia correspondiente, emitida por el juez eclesiástico, el maestro Ignacio Díaz de Tudanca se dirige al "intendente" (máxima autoridad política y administrativa de la ciudad de Burgos), solicitando se le examine, por parte de los maestros titulares de dicha ciudad, en el "arte de la enseñanza", adjuntando los escritos y certificaciones correspondientes, una vez confeccionados por la justicia del lugar de Huérmeces. 

Aunque no está fechado, suponemos que data  de septiembre de 1788.  



"Ignacio Díaz de Tudanca, vecino del lugar de Huermezes, y maestro en el [de] Marmellar de Arriba, de primeras letras: con el debido respeto hace presente a V.S. se halla examinado, por el Juez Eclesiástico, y desea ser aprobado por los maestros titulares de esta ciudad, y para ello presenta la información que se hizo para la justicia del mencionado lugar de Huermezes. A V.S. suplica se sirva mandar a los referidos maestros de primeras letras le examinen en el arte que profesan y hecho que sea lo pongan por diligencia en este memorial, para hacérsele presente a V.S. y con su permiso pretender ejercer este arte de enseñanza en el pueblo que se halle por conveniente. Así lo espero de la benignidad de V.S. cuya vida prospere Dios en su mayor grandeza."


4. RESOLUCIÓN POR LA QUE SE LE DECLARA AL MAESTRO IGNACIO DÍAZ DE TUDANCA APTO PARA EJERCER EN PEQUEÑOS PUEBLOS (26 de septiembre de 1788)

"Burgos 23 de septiembre de 1788. Mediante presentarse por esta parte la auténtica atestiguación del Ordinario eclesiástico de esta ciudad y su Arzobispado de haber sido examinado y aprobado en Doctrina Cristiana, como también la información de buena vida y costumbres y limpieza de sangre, procédase al examen que solicita ante su Señoría y los dos señores caballeros diputados del Ayuntamiento de esta M.N. y M.M.L. ciudad, con asistencia de los dos maestros de primaras letras establecidos en esta capital, con aprobación del Real y Supremo Consejo de Castilla, sobre la pericia del arte de leer, escribir y contar, según se manada por Real Provisión de los mismos señores de 11 de julio de 1771, finalizándose las diligencias de lo que en este actos resulte, se traiga el expediente para proveer lo demás que en justicia corresponda."




"Diligencia de examen. En la ciudad de Burgos a 26 de septiembre de 1788, en consecuencia de lo que se manda por el Decreto antecedente a presencia de los señores Don Pedro Nicolás del Valle, del Consejo de S.M., alcalde honorario de la Real Chancillería de Valladolid, alcalde mayor de esta dicha ciudad
[Burgos], su alfoz y jurisdicción, y corregidor interino de ella por indisposición del señor propietario, el Conde de Villariezo, y Don Francisco Melgosa, regidores perpetuos del Ayuntamiento de esta dicha ciudad, y caballeros examinadores de oficios que son en este presente año, y asistencia de Don Manuel de Vizcaya, maestro de primeras letras establecido en esta capital, con aprobación del Supremo Consejo de Castilla, en testimonio de mi el infrascrito escribano de Ayuntamiento, se ha examinado en el arte de leer, escribir y contar, haciéndole escribir a su presencia muestras de las diferentes letras, y extender ejemplares de las cinco cuentas, consiguiente a lo que se previene y manda en la Real Provisión expedida por los señores de dicho Real y Supremo Consejo con fecha de 11 de julio del año pasado de 1771: a Ignacio Díaz de Tudanca, vecino del lugar de Huérmezes, y por el referido maestro se ha manifestado le halla hábil y suficiente para el ejercicio de maestro de primeras letras, así en leer como en escribir y contar, para que le pueda ejercer en pueblos de cortas dotaciones pero no en las crecidas y de mucho concurso de escolares. Con lo cual se concluyó este acto de examen que firmaron dichos señores y el citado maestro de primeras letras, y en fe de todo yo el escribano.

 



[Pedro Nicolás del Valle (firma como "Valle") era en 1788 alcalde mayor de Burgos y miembro del Real Consejo de Castilla; en 1794 se le concederían honores de alcalde de Casa y Corte y en 1811 se le nombraría ministro del Consejo de Hacienda. El Conde de Villariezo era en aquel año Francisco María de Cañas y Riaño (VI Conde, 1778-1790), que falleció dos años después, a los 18 años de edad; era regidor perpetuo del Ayto de la ciudad de Burgos. Francisco de Melgosa (firma como "Melgosa") era también regidor perpetuo del Ayto de la ciudad de Burgos. Manuel de Vizcaya era maestro de primeras letras en la ciudad de Burgos. El escribano era Rafael Antonio Pérez]

Con fecha 27 de septiembre de 1788 se le comunicó a Ignacio Díaz de Tudanca que había resultado declarado apto para el ejercicio de maestro de primeras letras, aunque únicamente en escuelas sitas en pueblos pequeños, siempre dentro de los pertenecientes al Arzobispado de Burgos. Desconocemos si a Ignacio le satisfizo aquella resolución o la consideró injusta para sus verdaderos méritos.

 

5. DOS HOJAS DE EXAMEN

Completan el expediente dos hojas correspondientes al examen sufrido por el maestro Ignacio Díaz de Tudanca: un ejercicio caligráfico y varios ejercicios aritméticos simples.





APUNTES GENEALÓGICOS

Ignacio Díaz de Tudanca González fue el segundo de los cinco hijos que trajo al mundo la pareja formada en 1754, en Huérmeces, por Juan Díaz de Tudanca Ubierna (1728) y Martina González García (Borcos, Las Hormazas):

  1. Catalina (1754)
  2. Ignacio (1757)
  3. Francisca (1760)
  4. María (1765)
  5. Francisco (1769)
Su padre y sus abuelos paternos eran naturales de Huérmeces, dónde los apellidos Díaz de Tudanca y Ubierna se habían enraizado hacía tiempo.

Su madre y sus abuelos maternos, por el contrario, procedían del vecino pueblo de Las Hormazas; en concreto, de su barrio de Borcos.

Su hermano menor, Francisco Díaz de Tudanca González, acabaría convirtiéndose en presbítero, siendo cura beneficiado de Huérmeces durante dieciséis años (1808-1824). Fallecería en su pueblo natal en 1845, a la edad de 76 años.

Su hermana intermedia, Francisca Díaz de Tudanca González, se casaría en 1782, en Huérmeces, con Carlos Calle Fuentes (1757), trayendo seis hijos al mundo entre 1784 y 1799, todos ellos nacidos en nuestro pueblo.

No hemos encontrado posteriores referencias de sus otras dos hermanas, Catalina y María, aunque ignoramos si sobrevivieron a la infancia o se establecieron en otro lugar.





Ignacio se casó en 1777, en Huérmeces, con Manuela Ornilla Huidobro (1756), con la que trajo diez hijos al mundo, todos ellos nacidos en nuestro pueblo:
  1. María (1778)
  2. Marcos (1780)
  3. José (1783)
  4. Juan (1785)
  5. María (1786)
  6. Casimiro (1790)
  7. Victoriano (1792)
  8. Teresa (1795)
  9. Marcelino (1799)
  10. Mateo (1802)
Puede sorprender el hecho de que, mientras Ignacio ejercía de maestro por diversos pueblos del entorno de Huérmeces, su mujer se encontrara permanentemente establecida en nuestro pueblo, ya que aquí nacieron todos sus hijos.

En 1788, el año del examen de Ignacio, la pareja ya contaba con una prole de cinco hijos (si es que todos ellos habían sobrevivido a la infancia). Suponemos que, como en otros casos conocidos, Ignacio volvería al hogar familiar los viernes por la tarde (o sábados por la mañana), a lomos de una caballería, para retornar a su escuela en la madrugada de los lunes. Dura vida la del maestro en aquellos tiempos. Y no menos dura la de esposa de maestro.

No hemos encontrado posteriores referencias de ninguno de los hijos de Ignacio y Manuela, lo cual no tiene significado alguno, dadas las tempranas fechas de sus nacimientos, en el sentido de que fueron muy anteriores a la existencia del Boletín Oficial de la Provincia de Burgos y del Diario de Burgos.

[el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos no comenzó a ofrecer datos de interés hasta los primeros años de la década de 1860; el Diario de Burgos, por su parte, nació en 1890]


FUENTES

-Archivo Municipal de Burgos. Catálogo en línea: Diligencias practicadas para el examen de maestro de primeras letras de Ignacio Díaz de Tudanca, vecino del lugar de Huérmeces. Escribanía del Ayuntamiento, 27 de septiembre de 1788.

-Archivo Diocesano de Burgos: libros parroquiales de Huérmeces: Bautizados III (1730-1781); Bautizados IV (1781-1825); Casados II (1680-1741); Casados III (1743-1785)

-Genealogía Río Ubierna (Héctor Hernando Arce): El apellido "Barona" en Ubierna. Línea 1

-Maestros y educadores españoles en el siglo XVIII. Olegario Negrín Fajardo. Cuadernos de estudios del siglo XVIII, nº 15 (2005)

-Hubo una vez unos maestros ignorantes. Los maestros de primeras letras y el movimiento ilustrado de las academias. Miguel A. Pereyra. Revista de Educación, número extraordinario (1988)


AGRADECIMIENTOS

A Ignacio Pérez, vecino de Las Hormazas que, como en tantas otras ocasiones, me ha proporcionado el interesante documento que ha dado origen a este post