sábado, 21 de marzo de 2026

Ponciano Fernández Cortés, el más longevo maestro que las escuelas de Huérmeces han visto (1855-1886)

 

Ponciano Fernández Cortés fue un maestro que ejerció su profesión en nuestro pueblo durante, al menos, treinta y un años (1855-1886).

No resulta sencillo rastrear el periplo profesional de un maestro burgalés durante los años anteriores a 1891 (año en el que nació el Diario de Burgos) y, menos aún, anteriores a 1860, cuando los contenidos del boletín oficial de la provincia eran muy limitados.

Sabemos que Ponciano nació en Sedano hacia el año 1825, y que estudió para maestro elemental en la Escuela Normal de Burgos, habiendo obtenido la calificación de sobresaliente en los exámenes de 1845-1846, correspondientes al primer curso de formación.


Escuela de pueblo en 1848. Albert Anker (1896). Museo de Arte de Basilea


En 1852, con 27 años de edad, aparece como maestro de Sedano, figurando en el listado de maestros que merecían una mención honorífica "por el estado sumamente satisfactorio en que se halla la enseñanza de los niños de los respectivos pueblos". El listado honorífico había sido elaborado por la Comisión Superior de Instrucción Primaria de la provincia de Burgos.

Aunque no conocemos la fecha exacta de la llegada de Ponciano a Huérmeces, lo que sí sabemos es que aquí nacieron seis de sus ocho hijos Fernández Bárcena, fruto de su matrimonio con Venancia Bárcena Díaz, natural de Castellanos de Bureba:

  1. Isabel (3 julio 1855)
  2. Casilda (5 marzo 1858)
  3. Francisco (25 junio 1860) [falleció a los seis años y medio, de difteria]
  4. José (27 agosto 1862)
  5. Eduardo (31 agosto 1866)
  6. Aurora (23 mayo 1868) [falleció al mes de su nacimiento]
Supongo que Ponciano y Venancia se casaron en Sedano (no aparecen en el libro de casados de Castellanos de Bureba), y sabemos que tuvieron al menos otros dos hijos más (Escolástica y Florentina) en alguno de los posibles destinos docentes anteriores a Huérmeces (probablemente, en Sedano). El caso es que, en 1855, año de nacimiento de su hija Isabel, Ponciano ya se encontraba destinado en la escuela de Huérmeces.

En su condición de maestro, Ponciano figura en todos los listados de electores por Huérmeces, publicados en el boletín provincial a partir del año 1865, y en ellos permanece durante las dos décadas siguientes.


BOPBU-11-08-1865: listado de electores por Huérmeces



Ponciano obtuvo en propiedad la plaza de Huérmeces en el año 1860, por lo que fue acumulando suficiente antigüedad para poder concursar a otra plaza de categoría superior.

En 1880 aparece en un listado de maestros aspirantes a seis plazas vacantes de maestro de primera enseñanza (tres en la categoría de antigüedad y otras tres en la de mérito). Ponciano figura con el número 11 (de 24 aspirantes) en la categoría de antigüedad.


BOPBU-20-02-1880: maestros  aspirantes a vacantes


Quizás Ponciano había decidido cambiar de aires, una vez acumulados años suficientes como maestro en propiedad, buscando una buena plaza en una localidad de mayor tamaño que Huérmeces o más cercana a la capital provincial. Además, parece ser que el Ayuntamiento de Huérmeces le adeudaba ciertas cantidades de dinero. 

Durante aquellos años era relativamente habitual que los Ayuntamientos adeudaran haberes a los maestros de la localidad. Estos impagos contribuían a hacer aún más penosa la labor de los docentes que, además de mal pagados, en ocasiones eran alojados en viviendas deficientemente mantenidas por el municipio.

En el caso de Ponciano, en 1882 el Ayuntamiento de Huérmeces le debía 902 pesetas (mucho dinero) en concepto de retribuciones correspondientes a años anteriores a 1874. En concepto de alquiler de vivienda no existía deuda por la sencilla razón de que el ayuntamiento de Huérmeces proporcionaba vivienda al maestro y su familia.


BOPBU, 8 septiembre 1882: cantidades adeudadas por los Aytos a diversos maestros de la provincia


En la relación de ayuntamientos morosos aparecen un total de 104 corporaciones, con 141 maestros afectados. El Ayuntamiento de Huérmeces es uno de los que mayores cantidades adeudan a algún docente (otros ayuntamientos muy morosos son Quintanilla Sobresierra, Merindad de Castilla la Vieja, Pinilla Trasmonte, Castrojeriz, Sedano, Torresandino, Aldeas de Medina y Arenillas de Río Pisuerga).

En 1883, encontramos a Ponciano en el listado correspondiente al escalafón de maestros y maestras de la provincia de Burgos. Aparece entre los maestros de escuelas de tercera clase, siendo el número 35 de un total de 90 maestros (clasificados por el número total de años de servicio). Ponciano acumula 29 años y 6 meses de servicios totales (interinidades y en propiedad).


BOPBU-08-11-1883: Escalafón de maestros de tercera clase


Sin embargo, Ponciano no pudo cumplir con sus aspiraciones de traslado, ya que la muerte le sorprendió en Huérmeces a los 60 años de edad. Sucedió el día 4 de enero de 1886, y fue consecuencia de un fuerte catarro bronquial. Ponciano murió, pues, con los dedos manchados de tiza, ejerciendo de "maestro de niños", o de "maestro de instrucción primaria", como sería denominada más tarde esta vocacional profesión.



Ponciano recibió un entierro de quinta clase y fue inhumado en el cementerio del pueblo. Dejó viuda a Venancia y huérfanos de padre a seis hijos: Escolástica, Florentina, Isabel, Casilda, José y Eduardo.

Y como la literatura oficial no atiende ni a duelos ni a otras sensibilidades humanas, a escasas semanas del fallecimiento de Ponciano el boletín provincial publicaba una fría reseña que anunciaba la vacante originada en las escuelas de Huérmeces, añadiendo que debería proveerse por concurso libre.


BOPBU, 11 febrero 1886: escuelas vacantes

 
Y abundando aún más en el asunto, unos meses más tarde se publicaría el listado de alteraciones producidas en el censo electoral de la provincia. En el capítulo de bajas por fallecimiento aparecía el finado maestro de Huérmeces.


BOPBU-05-12-1886: alteraciones del censo electoral


Suponemos que Venancia, la viuda de Ponciano, se trasladaría a residir a la capital provincial, dónde ya lo hacía -al menos- su hija Isabel. Venancia Bárcena Díaz falleció en Burgos en febrero de 1887, apenas un año después de que lo hiciera su esposo Ponciano. Venancia tenía 58 años de edad.

Aunque Ponciano y su familia residieron en la denominada casa del maestro (Calle Real 24) durante su larga estancia en Huérmeces, parece ser que adquirieron una vivienda en el barrio de Mercado, la cual aparece en 1893 a nombre de "Herederos de Ponciano Fernández", con razón social en Burgos.


LA BODA EN HUÉRMECES DE SU HIJA, ISABEL FERNÁNDEZ BÁRCENA

Supongo que uno de los días más felices en los muchos años de estancia de Ponciano y Venancia en nuestro pueblo debió de ser el 18 de enero de 1879, cuando su hija Isabel se casó en la iglesia de Huérmeces.

El novio, Nicolás, era natural de la localidad alcarreña de Armallones (Alto Tajo), aunque desde hacía algún tiempo trabajaba de escribiente en el Gobierno Militar de Burgos. 
  • Nicolás Embid Molina (Armallones, 1852-Aracena, 1923)
  • Isabel Fernández Bárcena (Hces, 1855-Burgos, 1912)
La pareja, por razones obvias, pasó a residir en Burgos, ciudad en la que Nicolás desarrollaría la práctica totalidad de su carrera funcionarial, dentro del Cuerpo Auxiliar de Oficinas Militares.

Nicolás e Isabel sacaron adelante a cuatro hijas, todas ellas nacidas en Burgos:
  • Elisa
  • Elvira
  • Rosario
  • Flora
La pareja residía en la casa nº 2 de la calle de San Lesmes.

Isabel Fernández Bárcena falleció en Burgos en 1912, a los 57 años de edad.

Nicolás, por su parte, había pasado a la condición de retirado en 1910, siendo oficial segundo del Cuerpo Auxiliar de Oficinas Militares. Su pensión mensual alcanzaba el importe de 187,50 pesetas.

En 1914, Nicolás figura nombrado como adjunto de los juzgados municipales de Burgos. En 1919, abandona la ciudad de Burgos camino de Aracena (Huelva), dónde residía su hija Elvira. En su viaje le acompañan sus dos hijas que aún no se habían emparejado, Elisa y Flora.

Su hija Elvira se había caso con Antonio Pérez Tello, y la pareja se había establecido en la citada localidad onubense. Su hija Rosario se había casado con Fernando Alonso, maestro del barrio de Villatoro.

Nicolás falleció en Aracena en 1923, a los 71 años de edad. Un año antes había fallecido su yerno Antonio Pérez Tello, a los 38 años de edad.

Aquel mismo año de 1923, les fue concedida a tres de sus cuatro hijas la correspondiente pensión de orfandad: a Elisa y Flora, en su condición de solteras, a Elvira, en su condición de viuda. 


LA CARRERA MILITAR DE OTRO HIJO DE PONCIANO: JOSÉ FERNÁNDEZ BÁRCENA

En 1896 aparece en el Diario de Burgos la noticia relativa a la concesión de la cruz roja al mérito militar al segundo teniente del batallón de Galicia, José Fernández Bárcena, por méritos adquiridos en la guerra de Cuba.

José Fernández Bárcena había nacido en Huérmeces en 1862, por lo que en 1896 contaría con una edad de 34 años. 

Tras volver con vida de la guerra de Cuba, José fue destinado en 1901 a la zona de Burgos, como primer teniente del Regimiento de San Marcial. En 1903, le fue concedido el retiro, con el empleo honorífico de capitán. Contaba por entonces con una edad de 41 años.

No he encontrado posteriores referencias relativas a José Fernández Bárcena.


ESCOLÁSTICA FERNÁNDEZ BÁRCENA: LA HIJA MAESTRA DE PONCIANO

Era relativamente frecuente que alguno de los hijos del maestro o la maestra siguiera los pasos profesionales de sus padres. En el caso de Ponciano, fue su primogénita, Escolástica, la que se decantó por los estudios docentes.

Escolástica habría nacido en Sedano hacia el año 1850. Estudió en la Escuela Normal de Burgos y obtuvo el título superior de maestra de primera enseñanza en 1872. 

En 1876 aparece como maestra en Quintanar de la Sierra. En 1886 aparece destinada en la escuela de niñas de Aranda de Duero, ciudad en la que trascurriría el resto de la carrera profesional de Escolástica.

Escolástica Fernández Bárcena falleció en Aranda de Duero en 1902, a los 51 años de edad. Al igual que su padre, Escolática falleció encontrándose en activo, ejerciendo su labor hasta el último día.


Y aquí acaba la pequeña historia de Don Ponciano, el más longevo maestro de las escuelas de Huérmeces; pequeña historia que se prolongó en la de sus hijos Isabel, José y Escolástica, y en la de sus nietas Elisa, Elvira, Rosario y Flora. Una historia que viajó de Huérmeces a Burgos, de Burgos a Aracena, de Burgos a Cuba, ida y vuelta, de Burgos a Aranda de Duero, y vaya usted a saber cuántos otros viajes más se han perdido en las brumas del tiempo, lejos del alcance de la literatura periodística y oficial de aquellos tiempos, y fuera también del alcance de la literatura virtual de este siglo XXI.


APUNTES GENEALÓGICOS

Tanto Ponciano como su esposa Venancia descendían de familias establecidas en la porción septentrional de la provincia de Burgos. Los padres de Ponciano, Manuel y Martina, eran naturales de Aguas Cándidas y Madrid de las Caderechas, respectivamente. Los padres de Venancia, Francisco y Juana, eran naturales de Castellanos de Bureba y Villaescusa del Butrón, respectivamente.

Ponciano y Venancia se casaron, probablemente en Sedano, hacia el año 1850.




Venancia fue la primera de los siete hijos que tuvo la pareja formada por Francisco Bárcena Ojeda y Juana Díaz Ruiz: Venancia (1829), Nicolás Bibiano (1831), Prudencia (1834), Gregoria Georgia (1836), Balbina María (1839), Pedro (1842) y Vicente Antonio (1844). 



EPÍLOGO: UN MAESTRO LONGEVO, AUNQUE NO MUY APRECIADO POR LAS AUTORIDADES MUNICIPALES

La historia de Ponciano podría haber finalizado con lo escrito hasta ahora si no nos hubiera dado por consultar las actas de la Junta Local de Instrucción Primaria del periodo 1878-1886, que se corresponden con los últimos ocho años de estancia de Ponciano en las escuelas de Huérmeces.

Ahora, a la imagen de un Ponciano que dedicó más de media vida a enseñar letras y números a los niños de Huérmeces, le hace contrapeso otra menos favorable, la de un maestro que -parece ser- no ejercía convenientemente sus labores docentes, hasta el punto de "tener abandonados" a sus alumnos. Al menos eso es lo que afirman diversos documentos elaborados por los diferentes miembros de la citada Junta Local de Instrucción Primaria, formada por alcalde, el cura párroco y varios padres de familia, vecinos del pueblo.

De las muchas actas existentes en aquel periodo de nueve años (1878-1886) tomamos como ejemplo el contenido de alguna de ellas (la Junta solía reunirse en sesión con una periodicidad mensual, y realizaba una visita-inspección a la escuela con carácter semestral):

1. Acta primera de la Junta Local de Instrucción Primaria (1 enero 1878)

Se limita a consignar la visita realizada a las escuelas del pueblo por parte de los señores miembros de la Junta Local, afirmando que no hay nada comentar al respecto. Entre los siete firmantes encontramos al entonces alcalde, Simón Villalvilla Güemes (38 años de edad), al cura párroco, Florentín Díaz-Ubierna Vivanco (62), al secretario, Felipe Gallo Espinosa (44), y a cuatro vecinos, padres de familia con hijos en edad escolar: Mariano Hidalgo Montero (32), Vicente Alonso Valderrama (34), Justo Villalvilla Girón (51) y Lorenzo Ubierna Arribas (38).





2. Acta de la sesión del día 19 de abril de 1879

En ella se recogen las impresiones sacadas en la visita semestral cursada a la escuela por parte de los miembros de la Junta Local: "se ha observado muy poca educación en los niños, por parte del Maestro, debe de consentir, y muy atrasados en lectura y escritura"




Firman el acta los mismos miembros que lo hicieron en el acta inaugural de la Junta, de enero de 1878.

3. Acta de la sesión del día 4 de diciembre de 1880

La propia extensión del acta (cuatro páginas) ya barruntaba un contenido jugoso. Y así es, ya que el asunto resultaba ser las importantes cantidades que el Ayuntamiento debía al maestro en concepto de retribuciones (en concreto, por los dos años anteriores). Ponciano había cursado una queja a las autoridades provinciales y el Gobernador había requerido al Ayuntamiento información al respecto.





Parece ser que las retribuciones pagadas por el Ayuntamiento consistían en 10 reales por cada niño no pobre que asistiera a la escuela ("retribución a dinero"). También parece ser que el maestro había cobrado a algún vecino ciertas cantidades en grano ("retribución a grano"), a pesar de lo exiguas que habían resultado las últimas cosechas, por lo que el Ayuntamiento considera que no se le debe cantidad alguna al maestro.

Desconozco si al final el maestro cobró las cantidades que presuntamente le debía el Ayuntamiento de Huérmeces. Lo que parece claro es que las relaciones entre Ponciano y los miembros de la corporación no eran las mejores.

Firman el acta el entonces alcalde, Antonio Díaz-Ubierna Varona (50), el cura Florentín Díaz-Ubierna Vivanco (65), el secretario Felipe Gallo Espinosa (47), y nueve vecinos: Florentín Ubierna Díaz-Ubierna (31), Cándido Alonso Hidalgo (32), Mariano Hidalgo Montero (35), Antonio García González (36), Vicente Alonso Valderrama (37), Simón Villalvilla Güemes (41), Felipe Girón Varona (42), Vicente Arribas Arce (48) y Justo Villalvilla Girón (54). 

4. Acta de la sesión del día 20 de diciembre de 1880

Lo más destacable vuelve a ser el presunto incumplimiento de los deberes docentes por parte del maestro Ponciano: "indagado si en realidad permanecía o no en la escuela en las horas de enseñanza el Maestro, y en efecto tener probado que los tiene a los niños en un completo abandono, y esta es la causa del atraso en que se encuentra la enseñanza, a lo que los señores de la Junta acordaron se le reprendiera." Nada se dice del asunto de las retribuciones supuestamente debidas.

Firman el alcalde, Antonio Díaz-Ubierna, el cura, el secretario y cuatro vecinos.

5. Acta de la sesión del día 22 de mayo de 1881

Este acta es consecuencia de la Visita Ordinaria de Inspección cursada a las escuelas de Huérmeces por el entonces inspector de primera enseñanza de la provincia de Burgos, Ramón Luis Sánchez.





[Ramón Luis Sánchez fue inspector de primera enseñanza de la provincia de Burgos durante dos años, 1880 y 1881; en 1874 aparece en Canarias; en 1875 aparece nombrado para una plaza en Puerto Rico, aunque finalmente tomó posesión como inspector en la provincia de Santander; en 1878, en Segovia y Ávila; en 1881, en Almería; en 1882, en Teruel; en 1886 en Vizcaya; falleció en 1891, siendo maestro de la escuela de Mijares (Ávila)]

Resulta sorprendente el contenido del acta en cuanto a lo que se consideró más relevante durante la visita del citado inspector:

  • el "hermoso local" dónde se encuentran las escuelas
  • el "buen surtido de material y menaje" que en él hay
  • el crecido número de faltas de asistencia que se observan en el libro correspondiente, por lo que "no puede exigirse al maestro la responsabilidad que debiera en el estado en que se hallan los alumnos"
  • por dicho motivo, se encomienda a los señores de la Junta Local que insistan en el celo de los padres en cuanto a la asistencia obligada de sus hijos a la escuela
  • en cuanto al pago de retribuciones atrasadas al señor Maestro, la Junta manifestó que dichas cantidades ya se "hallan consignadas y aprobadas en el presupuesto municipal" 
  • se acepta que el Maestro cobre al año 10 reales por cada alumno matriculado no pobre, y que dichas cantidades se recojan en una lista clara y específica, que deberá ser cotejada y conformada por la Junta Local de Primera Enseñanza
  • en cuanto a la puerta de comunicación que tiene el maestro entre su casa y la escuela, y al objeto de "evitar quejas y disgustos nada agradables para la enseñanza", se ordena su tapiado inmediato
Firman el acta el citado inspector Ramón Luis Sánchez, el alcalde Antonio Díaz-Ubierna, el maestro Ponciano Fernández, el cura Florentín Díaz-Ubierna, el secretario Felipe Gallo y los vecinos Felipe Girón, Cándido Alonso, Justo Villalvilla, Mariano Hidalgo, Antonio García González, Florentín Ubierna y Simón Villalvilla.





6. Acta de la sesión del día 31 de enero de 1884

En la correspondiente visita semestral ordinaria a la escuela, efectuada por los señores de la Junta Local, bajo la presencia del alcalde, se destaca lo siguiente: 

"se han hallado los niños de todas las secciones atrasados en todas las asignaturas, excepto en aritmética, que se hallan algo más adelantados"

A estas alturas uno ya duda de si el maestro era realmente tan negligente como afirman los señores de la Junta Local o si existía algún conflicto soterrado entre el maestro y alguno de los miembros de la misma, quizás con el cura párroco, el eterno Florentín Díaz-Ubierna. Nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero no conviene olvidar la importancia del cura párroco en cuanto a observador y censor de las actitudes y aptitudes de los docentes de la época. Si el maestro no era un pulcro cumplidor de los fastos y ceremonias religiosas ya tenía un enemigo seguro, el cura, y un destino probable, el Infierno.





Firman este acta el entonces alcalde Eusebio Girón Arribas (40), el cura Florentín Díaz-Ubierna (68), el secretario Felipe Gallo (50) y los vecinos Modesto García Mata (43), Justo Villalvilla Girón (57), Pedro Díez Alonso (38) y Dionisio Alonso Espinosa (58).

7. Acta de la sesión del día 20 de julio de 1885

Lo más destacado de su contenido se recoge en la frase siguiente: "el local de la escuela tiene capacidad para cien niños y no asisten más de cuarenta, y el resto no lo harán hasta la recolección"

Por vez primera, y siguiendo las recomendaciones efectuadas por el inspector en su visita de cuatro años antes (20 mayo 1881), la Junta Local de Primera Enseñanza se hace eco del grave problema que sufrían las escuelas rurales en aquellos años: el absentismo escolar, sobre todo durante las labores de recolección de la cosecha.

8. Acta de la sesión del día 27 de enero de 1886

A pesar de que el maestro Ponciano Fernández Cortés había fallecido en Huérmeces el día 4 de enero, tras más de tres décadas de estancia en las escuelas del pueblo, no se hace mención alguna al suceso en este primer acta del año, dejando en evidencia las pésimas relaciones entre los señores de la Junta Local y el finado docente.





En el acta se hace referencia al escrito del Gobernador, de fecha 22 de enero, por el que comunicaba al Ayuntamiento el nombramiento como maestro interino de la escuela de Huérmeces a Francisco Esteban y Esteban. Se añade que, una vez presente en el pueblo el nuevo maestro, se le dio posesión de la escuela bajo "la fórmula de abrir y cerrar la puerta", siguiendo el ritual acostumbrado en aquellos tiempos.

El acta está firmada por el nuevo alcalde, Mariano Hidalgo Montero (40), el cura Florentín Díaz-Ubierna Vivanco (70), el secretario Felipe Gallo (52), y los padres de familia: Julián García Girón (34), Justo Villalvilla Girón (59), Pedro Díez Alonso (40) y Dionisio Alonso Espinosa (60).


Y DESPUÉS DE PONCIANO, TRES INTERINOS EN AÑO Y MEDIO

Como era habitual, el maestro interino Francisco Esteban y Esteban duró poco en el cargo y así, en mayo de aquel mismo año de 1886, se nombra a un nuevo maestro interino, Pedro Seco Fernández, que aquí estuvo hasta abril de 1887, fecha en la que aparece nombrado un nuevo interino, Anastasio Gauna Villamor, que apenas estuvo tres meses en Huérmeces.

Estos continuos cambios de maestro no eran buenos para los alumnos ni para la escuela, y así queda plasmado en alguna de las actas de la Junta Local de aquellos meses: "la escuela se encuentra en todas las asignaturas con retraso", "no haber orden en la escuela", "el libro de matrícula se halla en blanco en las edades..." (acta de 8 de noviembre de 1886)

No fue hasta julio de 1887 cuando tomó posesión un nuevo docente que ya se mantuvo varios años en el cargo, Gregorio Rojas Cabria, maestro de Huérmeces durante siete años (1887-1894). Gregorio tomó posesión de la escuela realizando el rito aludido anteriormente: "abriendo y cerrando la puerta de la escuela".

Había transcurrido año y medio desde la muerte de Ponciano Fernández Cortés y daba la impresión de que a la escuela de Huérmeces llegaba, por fin, cierta estabilidad en la ocupación de la mesa entarimada. 

En las actas de aquellos años solo hemos encontrado pequeñas referencias en cuanto al uso preferente de carbón para alimentar la estufa de la escuela, así como al horario lectivo vigente: de 8 a 11 de la mañana, y de 2 a 5 de la tarde. También, en diciembre de 1890, se hace referencia a la larga enfermedad del maestro (Gregorio Rojas), y a la necesidad de nombrar un sustituto. Ya no he tenido tiempo para consultar más actas de la Junta Local de Primera Enseñanza. Lo dejaremos para otra visita al Archivo Municipal. Quién sabe qué nuevas sorpresas nos depararán estos documentos, insulsos en apariencia, pero cargados de pólvora -administrativa- en ocasiones.


[En cuanto a alguno de los miembros de la Junta Local de Instrucción Primaria, cabe añadir que el cura Florentín Díaz-Ubierna Vivanco falleció en 1899, trece años después de que lo hiciera el maestro Ponciano. Si éste fue el maestro más longevo de Huérmeces, Florentín también lo fue en cuanto a cura párroco de la parroquia del pueblo, al regir sus destinos durante 47 años (1852-1899). Y lo mismo puede decirse del secretario Felipe Gallo Espinosa, también fallecido en 1899, después de ejercer como secretario municipal durante treinta años (1870-1899). En cuanto a los alcaldes, recordar que, en aquellos tiempos, apenas duraban dos años en el cargo, al menos hasta la llegada de Julián Díaz-Ubierna García en 1897, que ocupó la silla consistorial durante dieciséis años]


FUENTES

-Archivo Diocesano de Burgos
  • Libros parroquiales de Huérmeces: Libro de Bautizados VI (1852-1876); Libro de Casados VI (1852-1924); Libro de Finados VII (1881-1915)
  • Libros parroquiales de Castellanos de Bureba: Libro de Bautizados (1750-1858); Libro de Casados (1769-1858); Libro de Difuntos (1734-1858)
-Registro Civil de Huérmeces:
  • Libro de Matrimonios I (1871-1883)
-Archivo Municipal de Huérmeces:
  • Padrón de Cedulas Personales de 1886
  • Actas de las sesiones de la Junta Local de Instrucción Primaria 1878-1890
-Biblioteca Digital de Castilla y León: Diario de Burgos, Boletín Oficial de Burgos, Boletín Oficial de la Provincia de Burgos

-Biblioteca Virtual de Prensa Histórica: El Papa Moscas, El Magisterio Balear

-Hemeroteca Virtual de Defensa: Diario Oficial del Ministerio de la Guerra


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