Los monjes sabían escoger los paisajes más hermosos para establecer en ellos sus monasterios y es indudable que los cistercienses tenían cierta predilección por los amenos valles
Debo reconocer que, si despertó en mi el interés por la vida tradicional de Quintanajuar, se debió al hecho innegable y triste de que caminaba hacia su desaparición
Orencio González Carballeda, "Quintanajuar (mi pueblo)"
Quintanajuar es solo un recuerdo. Un recuerdo balizado por las ruinas de una iglesia y su torre, los altos muros semiderruidos de un cementerio, los restos de un palomar, las cuevas eremíticas de la Peña de San Martín y, un poco más alejados, los paredones de un también arruinado colmenar.
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| La torre de Quintanajuar asoma, con la tapia del cementerio a la izquierda y el Alto las Cruces al fondo |
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| La torre de la iglesia asoma tímidamente, según se acerca el caminante por el camino de La Cabañuela |
Y es que el paraje reunía todas las condiciones para albergar un asentamiento humano: un suave vallejo orientado al sureste, protegido del frío por las alturas circundantes; suficientemente rico en aguas y pródigo en rojizas tierras con buenas aptitudes agronómicas y pastoriles; punto de enlace entre el valle del Ubierna y el áspero páramo de Masa; en suma, un buen sitio para vivir.
Hoy en día, el antiguo término de Quintanajuar (14 km2) se encuentra dividido en dos propiedades principales: una explotación agropecuaria que ocupa la mitad nororiental del término, incluido el paraje en el que se asentaba el pueblo; y una explotación ganadera que ocupa la mitad suroccidental, donde pasta la conocida ganadería de bravo de Antonio Bañuelos y sus "toros del frío".
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| MTN50-Hoja 167 (1955) Límites del antiguo término de Quintanajuar con los términos colindantes |
QUINTANAJUAR: ONCE SIGLOS DE HISTORIA
I. LOS ORÍGENES EREMÍTICOS
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| A la izquierda, Peña de San Martín, desde el camino de Sedano; al fondo, sombreada, la iglesia |
Se trata de cavidades de escaso desarrollo, aptas para poco más que para dormir y guarecerse de las inclemencias meteorológicas. Orientadas al oeste y al suroeste, necesitarían de algún tipo de cerramiento para que sus moradores soportaran los temporales lluviosos del ábrego.
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| Cavidades de la Peña de San Martín; a la izquierda, antiguo camino de Quintanajuar a Sedano |
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| Cavidades de la Peña de San Martín |
Resulta sencillo imaginar la labor asistencial que realizarían aquellos eremitas, otorgando refugio y ayuda a los viandantes en los días más duros del invierno; recordemos que el lugar se encontraba al lado de un transitado camino y a la entrada de una estrecha vaguada que comunicaba el valle del Homino con el páramo.
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| La Peña de San Martín, a tiro de piedra desde la iglesia de Quintanajuar |
[las tierras comprendidas entre Cernégula, Quintanajuar, La Cabañuela y Hontomín constituyen un buen ejemplo de "captura hidrológica por erosión remontante"; de esta manera, el río Homino, afluente del Oca (Cuenca del Ebro), captura aguas del Ubierna, afluente del Arlanzón (Cuenca del Duero); el río Homino profundiza su cabecera a una velocidad mayor que el Ubierna la suya, debido a la mayor pendiente y caudal existente en aquella]
II. LA CONSOLIDACIÓN POBLACIONAL: EL CONVENTO DE MONJES BERNARDOS (CISTERCIENSES)
Las primeras donaciones de Alfonso VII se produjeron en 1139 y 1142, cuando entrega al monje eremita Cristóbal ciertos bienes (entre ellos, una iglesia en ruinas) para que pudieran seguir practicando su santa vida. En 1150, el rey reinicia sus donaciones y confirmaciones, haciéndolo ahora a favor de los "hermanos" Martín y Juan, quizás los eremitas más perseverantes. Nuevas donaciones hacen referencia a la iglesia de Santa María, sin mencionar a monasterio alguno.
Habría que deducir que la comunidad monástica comienza a dar sus primeros pasos serios a partir de aquel 1150. Existe un vacío documental hasta 1170, cuando aparece citado por vez primera el Abad don Martín, posiblemente aquel eremita "hermano" de Juan que aparece en 1150. Es entonces cuando se produce la primera alusión a la regla de San Bernardo.
[las primeras referencias documentales de Quintanajuar datan, pues, de los años 1139, 1142 y 1150, y aparecen en el cartulario de Santa María de Rioseco, en diplomas por los que Alfonso VII dona diversos bienes a algunos monjes del lugar: Quintana Sueri (04-09-1139), Quintana Suarii (04-09-1142), Quintana Suar (14-02-1150) y Quintana Suuar (14-02-1150), con el significado de Quintana de Suar o Suario, nombre propio que aparece en la onomástica astur como Suarius]
Se supone que aquel primer templo monasterial fue siempre un edificio humilde y hasta pobre, ya que continuó siendo una simple ermita hasta el siglo XVII, cuando alcanzó la categoría de parroquia. Lo mismo podría decirse del resto de las construcciones que lo rodearon.
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| Escudo cisterciense del "convento" de Quintanajuar |
[Orencio González Carballeda realizó un dibujo del escudo en piedra de la Congregación Cisterciense de Castilla (Congregación de San Bernardo), que se encontraba incrustado sobre el dintel de la puerta de acceso al "convento" de Quintanajuar; hacia 1973, los entonces dueños del lugar, Herederos de Nazario González Zorita, decidieron arrancarlo de su emplazamiento original para trasplantarlo al chalet de La Cabañuela; en cierta medida, se impidió así su desaparición definitiva, vistos los efectos del incendio de 1978]
De todas formas, la documentación deja claros los deseos de Alfonso VII de fundar un monasterio cisterciense, así como la finalidad repobladora y colonizadora en una zona que años antes había quedado asolada por una supuesta plaga de garrapatas, que acabó con el ganado, sustento principal del lugar.
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| Blasón de la Congregación de Castilla (Monasterio de Montesión, Toledo) |
La existencia del monasterio de Quintanajuar se prolongó durante más de treinta años, ya que hacia 1184 los monjes se habían trasladado a San Cipriano de Montes de Oca, ya en tiempos de Alfonso VIII. Allí estuvieron otros veinte años, acuciados por la excesiva soledad, el áspero clima, la lejanía de sus propiedades más importantes y la existencia de monasterios cistercienses cercanos (Herrera y Bujedo).
A principios del siglo XIII, los monjes se trasladan a Rioseco "El Viejo" para, pocos años después, instalarse definitivamente en el cercano Santa María de Rioseco. De esta manera, Quintanajuar quedó reducido a un simple priorato del Monasterio de Rioseco.
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| Escudo de la Congregación de Castilla |
Rioseco nunca se desprendió del priorato de Quintanajuar ya que, además de ser considerado la cuna fundacional del monasterio consolidado a orillas del Ebro, constituía un importante proveedor de ganados, madera, cereales y vino, por lo que siempre gozó de gran aprecio y consideración entre los monjes de Santa María de Rioseco, en el lejano valle de Manzanedo.
Los pastizales de Quintanajuar podían sostener fácilmente a unas 6000 cabezas de ganado ovino; los montes de Las Cabañuelas, Monte Espinoso, La Dehesilla y el monte comunero con Cernégula proporcionaban leña de encina y madera de roble; para la molienda de los granos se utilizaba un molino que el monasterio tenía en Abajas.
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| Escudo Congregación de Castilla, Montesión (Toledo) |
Quintanajuar tardó varios siglos en convertirse en un enorme coto redondo; partiendo de las donaciones reales, acudió siempre que pudo a la adquisición de granjas y lugares del entorno: Acio, Las Cabañuelas, Monte Espinoso, Cañucar y Cernégula.
En el libro Becerro de las Behetrías (1352) no se cita a Quintanajuar porque el pueblo era considerado un simple barrio de Masa y Cernégula.
En los tiempos medievales, Quintanajuar estaba incluido en el alfoz de Ubierna, formando parte de la relación de 28 lugares que lo conformaban. En el Becerro, si viniera consignado, lo haría dentro de la Merindad de Burgos con Ubierna.
- Bartolomé Beato, alcalde pedáneo, pechero
- Tomás de Melgosa, procurador síndico general, pechero
- Domingo Melgosa, empadronador, pechero
- Lucas de Melgosa, pechero
- Manuel Ibáñez, empadronador, pechero
- Santiago Melgosa, pechero
- Andrés Sáez, pechero
- Tomás de Melgosa menor, pechero
- Pedro Casaval, pechero
- Andrés Beato, pechero
- Francisco García, pechero
- Roque Pérez, pechero
- Vicente Gallo, hijodalgo notorio; y sus hijos Eusebio, Francisco y Pedro Gallo
- Martín Gallo, hijodalgo notorio; y sus hijos Dionisio, Bernardo y Martín Gallo
La población del lugar rondaría, pues, las sesenta almas.
QUINTANAJUAR EN EL CATASTRO DE ENSENADA
El día 18 de mayo de 1752 se presentó en Quintanajuar el juez subdelegado de la Única Contribución, don José de Lazcano, ante el que comparecieron cuatro vecinos notorios del pueblo: Juan Beato, regidor que administraba justicia; Juan Melgosa y Martín Gallo, nombrados peritos por dicho regidor; y el reverendo padre fray Nicolás de Araújo, monje profeso del Monasterio de Nuestra Señora de Rioseco, Orden del Císter, hábito de Nuestro Padre San Bernardo y prior de este referido lugar Quintanajuar y sus granjas, y que hace oficio de cura en él.
VI. QUINTANAJUAR EN EL SIGLO XX
DE CERNÉGULA A MASA
A la caída del Antiguo Régimen, hacia el año 1833, Quintanajuar pasó de ser un lugar de abadengo a constituir un ayuntamiento independiente, aunque por poco tiempo. En 1857 ya aparece englobado en el municipio de Cernégula. La circunstancia geográfica de encontrarse equidistante de Cernégula y Masa, determinó que Quintanajuar acabara por pertenecer, consecutivamente, a ambos ayuntamientos. Así, en 1926, Quintanajuar dejó de formar parte del municipio de Cernégula para pasar a hacerlo del de Masa.
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| BOPBU 18 diciembre 1926 |
Desconozco los motivos que impulsaron a los vecinos de Quintanajuar a solicitar la segregación del lugar con respecto al municipio de Cernégula para agregarse al de Masa. A golpe de mapa, parece obvio que el camino que une Quintanajuar con Cernégula resulta más cómodo y corto (1 km menos) que el que lo hace con Masa, ya que en este último caso se necesita salvar las alturas de Las Cruces, que se interponen entre ambos pueblos.
Quizás antiguos conflictos originados por el uso comunero de algunos pastizales tuvieran algo que ver con aquel ansia segregador.
EL NUEVO PROPIETARIO ÚNICO: JOSÉ MURO LARA
En los alrededores de Huérmeces, Quintanajuar fue -junto con Santibáñez Zarzaguda- uno de los pueblos más afectados por la guerra civil. Hasta el punto de que el evento bélico contribuyó a la temprana desaparición del pueblo, acelerando un proceso que quizás no tenía remedio.
Parece ser que alguien cercano al entonces propietario, José Muro Lara, denunció las "tendencias izquierdosas" de una buena parte de los renteros de Quintanajuar, que quizás se habían limitado a realizar alguna visita a la Casa del Pueblo de la capital provincial, más que nada por informarse de sus posibles derechos como trabajadores de tierra ajena.
Sometidos a juicio, a cinco de ellos se les incautaron sus bienes: Julián Melgosa García (42), Lorenzo Laredo Melgosa (56), Víctor Carballeda Beato [Carballeda González, por error] (55), Antonio Gallo Crespo (38) y Benigno García Melgosa (55). Además, se les impusieron multas que oscilaron entre las 100 y las 1500 pesetas.
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| BOPBU, 16 marzo 1937 |
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| Recreación pictórica de una fotografía de 1950, realizada por Orencio González Carballeda |
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| Diario de Burgos, 21 septiembre 1978 |
Una vez puestas a salvo las instalaciones de La Cabañuela y de la fábrica de Explosivos Río Tinto, nadie hizo nada por intentar salvar las casas de Quintanajuar, despobladas desde 1965. Solo la iglesia se salvó -dicen que milagrosamente- del fuego.
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| Vuelo Iryda (Noviembre 1977): Quintanajuar, abandonado, diez meses antes del fatal incendio |
Fue entonces cuando el dueño del lugar, el citado Félix Ormaechea, aprovechó la ocasión que se le presentaba para derribar todos los restos de las casas arruinadas; no respetó ni el antiguo edificio del convento, anexo a la iglesia.
Con las piedras derribadas se levantó una presa para que recogiera las aguas procedentes de la antigua fuente del pueblo, al objeto de que sirviera de abrevadero para el ganado. Los restos de las casas del pueblo también sirvieron para arreglar los caminos del término, tan necesitados de ello. Suponemos que también se produjo alguna comercialización de las piedras mejor labradas, siempre bien cotizadas.
[no deja de tener su ironía el hecho de que, mientras algunos pueblos de España desaparecieron en aquellos tiempos bajo las aguas de un pantano, Quintanajuar lo hiciera reconvertidos sus restos en la presa de una pequeña balsa, y ello tras sufrir un pavoroso y consentido incendio; el trío ibérico de aquellos tiempos: fuego, piqueta y agua]
[Quintanajuar y sus granjas han tenido una relación estrecha con el fuego: en 1891, ardieron dos casas en La Cabañuela (Carlos Beato García y Patricio Carballeda Crespo); en 1909 se quemaron totalmente los tejados de dos casas de Quintanajuar (Andrés Beato García y Clemente Beato Gallo); en 1931 ardieron totalmente la casa y los garajes contiguos de La Cabañuela, propiedad del vecino de Madrid José Muro Lara]
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| Vuelo Nacional (9 marzo 1985): Quintanajuar, desaparecido; solo quedan iglesia, cementerio y palomar |
La iglesia, en estado de ruina, quedó al albur de vándalos y saqueadores. Hasta la pila de agua bendita fue arrancada de la pared en la que se encontraba incrustada. De los retablos y mobiliario, mejor ni hablar. Supongo que las campanas habían sido retiradas con anterioridad, bajo los designios del arzobispado.
EL ÚLTIMO DESMEMBRAMIENTO DE QUINTANAJUAR
Tras la desaparición del pueblo en el incendio de 1978, el señor Ormaechea procedió a la venta, por lotes, de la enorme finca de La Cabañuela.
- la porción oriental de la finca, comprendida entre la carretera Burgos-Villarcayo y las mojoneras de Lermilla y Abajas, fue adquirida por dos vecinos de Sargentes de la Lora
- la porción central de la finca, que comprende tanto la granja de La Cabañuela como varias parcelas agrícolas de gran extensión y el solar de Quintanajuar y sus alrededores, más el monte de encina de La Dehesilla y Tistierna, fue adquirida por dos hermanos procedentes de Villafruela, que la dedican a producción cerealista, principalmente
- la porción occidental de la finca, que comprende el monte de roble de Monte Espinoso, Las Cruces, los alrededores de Fuente Fresnos y la zona situada justo al sur de La Cabañuela, fue adquirida por otro propietario que, a su vez, la vendió en 1993 a Antonio Bañuelos, industrial peletero y aficionado taurino, con la intención de criar toros de lidia, los denominados "toros del frío"
Estas dos últimas porciones disponen de sus propios caminos, que parten de La Cabañuela, dónde el criador de toros ha levantado un pequeño complejo taurino justo al sur del antiguo poblado. Toda la finca dónde pasta el ganado de lidia se halla convenientemente cercada.
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| Enorme finca de Tistierna, entre el monte de la Dehesilla y la carretera de Masa |
En el paraje de Tistierna puede admirarse una enorme finca de 55 hectáreas, dedicada al cultivo de cereal, con alguna mata de salguera dispersa, ocupando las zonas más húmedas.
Entre la iglesia de Quintanajuar y la raya con Cernégula también abundan las grandes fincas cerealistas que suelen presentar, en días primaverales, un aspecto imponente. Un auténtico mar de trigos y cebadas, mecido por el sempiterno viento de estos lares.
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| La iglesia, rodeada de trigos y cebadas; al fondo, a la izquierda, la leve Peña de las Eras |
Para acceder al antiguo solar de Quintanajuar es necesario solicitar permiso en La Cabañuela, ya que el lugar no deja de ser una propiedad privada. No suelen poner pegas a la solicitud de acceso, al contrario de lo que sucedía en los años setenta del pasado siglo con sus entonces dueños.
ANEXOS
I. HUÉRMECES Y QUINTANAJUAR
Hasta dónde sabemos, dos fueron las bodas habidas entre personas nacidas en Huérmeces y Quintanajuar. Ninguna de las dos se celebró en nuestro pueblo, ya que ambas novias eran naturales del desaparecido poblado.
-BODA 1: QUINTANAJUAR (1867)
- Mariano Alonso Díaz-Tudanca (Hces, 1835): 32 años
- Quirina Melgosa Beato (Quintanajuar, 1848): 19 años
-BODA 2: CERNÉGULA (1950)
- Serafín Ubierna Varona (Hces, 1916): 34 años
- Avelina Laredo García (Quintanajuar, 1923): 27 años
-EL NEXO CURIOSO: RAMIRO Y EL LOBO (1956)
Otra conexión entre Huérmeces y Quintanajuar se materializa en la persona de Ramiro Juarros Fernández. Aunque nacido en Masa (1931), Ramiro residió en Huérmeces durante ocho años de su adolescencia y juventud. Sus padres, Baldomero y Encarnación, pastores, llegaron a Huérmeces en 1942 y aquí trabajaron hasta 1950, cuando Ramiro tenía una edad de 19 años.
En 1956, Ramiro aparece en una reseña publicada en el Diario de Burgos en su edición del 1 de marzo, haciendo referencia al peligroso encuentro entre un "fiero lobo" y el citado Ramiro, por entonces un joven de 24 años que trabajaba en la granja de La Cabañuela. De este episodio ya hablamos en un antiguo post Lobos, nieve y humanos: Huérmeces (1953), La Cabañuela (1956)
II. EL LIBRO DE QUINTANAJUAR
III. QUINTANAJUAR Y EL APELLIDO CARBALLEDA
Carballeda es un apellido de claras resonancias gallegas. Una carballeda no es sino un bosque de carballos, la denominación gallega del roble común o albar (Quercus robur), también denominado cajiga en Cantabria.
Si consultamos la base de datos del INE, comprobaremos que el apellido Carballeda tiene una clara querencia gallega, sobre todo por la provincia de Orense. Fuera de Galicia, es la provincia de Burgos la de mayor importancia relativa para este apellido.
Actualmente, casi 1000 personas portan en España Carballeda como apellido paterno o materno. De esas 1000, unas 500 residen en Galicia. De las otras 500 que residen fuera de Galicia, destacan por su importancia relativa las 40 que residen en la provincia de Burgos. Lógicamente, en cifras absolutas, hay más Carballedas en Madrid, Cataluña y el País Vasco.
CARBALLEDAS EN LA PROVINCIA DE BURGOS
El apellido tiene cierta arraigo en la provincia desde, al menos, finales del siglo XIX, aunque siempre en cifras demográficas modestas.
En los censos electorales de 1890-1905 de la provincia de Burgos (censos masculinos para mayores de 25 años) aparecen 16 electores portadores del apellido Carballeda (considerando primer y segundo), distribuidos por ocho municipios:
- Merindad de Castilla la Vieja (5)
- Valle de Manzanedo (4)
- Cernégula (2, residentes en Quintanajuar)
- Zuñeda (2)
- Briviesca (1)
- Quintanarruz (1)
- Quintanilla Sobresierra (1)
- Burgos (1).
Aunque en aquellos censos solo aparece un Carballeda residente en la ciudad de Burgos, sabemos que había alguno más.
En el censo electoral de 1936 de la provincia de Burgos (censo universal para mayores de 22 años), aparecen 20 electores Carballeda, distribuidos por cuatro municipios:
- Burgos (7, casi todos procedentes de Quintanajuar)
- Masa (7, todos ellos residentes en Quintanajuar)
- Zuñeda (3)
- Ubierna (2)
- Castrillo de la Vega (1)
[hasta 1926 Quintanajuar perteneció al municipio de Cernégula; a partir de entonces, lo hizo al de Masa]
En el censo electoral de 1946 de la provincia de Burgos (universal para mayores de 22 años), aparecen 23 electores Carballeda, distribuidos por cuatro municipios:
- Burgos (12, casi todos procedentes de Quintanajuar)
- Masa (5, todos residentes en Quintanajuar)
- Ubierna (5, tres de ellos procedentes de Quintanajuar)
- Zuñeda (1)
En aquellos tiempos previos al éxodo rural, queda patente la preponderancia del apellido Carballeda en La Bureba, Merindades y zonas aledañas. Y dentro de estas zonas, resalta la importancia del apellido Carballeda en el Quintanajuar de los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Casi todos aquellos Carballeda de Quintanajuar acabaron por establecerse en la ciudad de Burgos y algunos pueblos cercanos (Ubierna).
Fusionando los datos del Censo Electoral de 1935 (universal para mayores de 22 años), con los datos padronales recogidos en el libro de Orencio González Carballeda, comprobamos que el pueblo estaba conformado entonces por un total de 14 vecinos, todos labradores (renteros), con sus correspondientes esposas, y los hijos mayores de 22 años.
Además, moraban en Quintanajuar las familias correspondientes a dos pastores, un guarda de caza y un maestro. Los maestros y maestras, normalmente jóvenes y solteros, se alojaban en alguna de las casas de los renteros, ya que no existía vivienda para los docentes. En los años treinta, las maestras solían alojarse en casa de Crispín González Ibáñez, el padre de Orencio.
Figuraban empadronados unos ochenta hijos menores de edad (30 de ellos en edad escolar, entre 6 y 12 años) y unos doce hijos varones mayores de edad, alguno de los cuales se encontraba cumpliendo con las obligaciones militares de la época.
Por todo lo anterior, la población total del lugar de Quintanajuar en 1935 alcanzaba la cifra de 120 habitantes, con diecisiete casas abiertas.
- Lázaro Beato Gallo (49) y Salvadora González Fernández (29); 7 hijos: Clementina, Manuel, Candelas, Rosario, Jesús, Constantina y Nieves
- Víctor Carballeda Beato (47) y Saturnina Melgosa García (50): 3 hijos: Vicente, Candelas y Aurelio
- Valeriano Carballeda González (45) e Isabel Olmo Melgosa (41); 9 hijos: Néstor, Valeriano, Maximiliano, Concepción, Horacio, Lorenza, Pablo, Cristina y Rosa
- Vicente Carballeda Melgosa (30), hijo de Víctor y Saturnina
- Aurelio Carballeda Melgosa (25), hijo de Víctor y Saturnina
- Antonio Gallo Crespo (32) y Maximina García San Llorente (33); 5 hijos: José, Mercedes, Vicente, Saturnino y Valeriana
- Benigno García Melgosa (49) y Bonifacia del Olmo Pérez (48); 5 hijos: Urbano, Francisca, Jesús, Heraclio y Casilda
- Romualdo García Melgosa (43) y Trinidad Melgosa García (44); 3 hijos: Concepción, Leonor y Benigno
- Antonino González Crespo (84), padre de Crispín
- Crispín González Ibáñez (48) y Emilia Carballeda González (42); 6 hijos: Valentina, Orencio, Isabel, Amalia, Emiliano y Araceli
- Lorenzo Laredo Melgosa (53) y Tomasa García López (45); 8 hijos: Dolores, Martina, Ana, Ángel, Avelina, Josefa, Bernardino y Domingo.
- Ana Laredo García (24), hija de Lorenzo y Tomasa
- Martina Laredo García (25), hija de Lorenzo y Tomasa
- Inocencio Melgosa Carballeda (41) y Paula Alonso Fernández (39); 8 hijos: Carmen, Avelino, Baldomero, Martín, Visitación, Cristóbal, Lucía y Ángel
- Valentín Melgosa Carballeda (26), hermano de Inocencio
- Julián Melgosa García (43) y Teodosia García Melgosa (39); 7 hijos: Florencio, Casilda, Luisa, María, Teresa, Eutiquia y Jaime
- Nicolás Melgosa García (47) y Catalina García Melgosa (40): 6 hijos: Teresa, Piedad, Albino, Aurelia, Silvina y Gonzalo
- Vicente Melgosa Laredo (72), viudo, padre de Julián y Nicolás
- Silverio Moradillo Campo (57) y Luzdivina Olmo Melgosa (43); 6 hijos: Pablo, Eliseo, Laurentino, Aurora, Eloy y Ángeles
- Baudilio Moradillo Arroyo (30), hijo de Julio y Eleuteria; luego se casaría con Clementina Beato Melgosa (20), siendo la última familia en abandonar el pueblo en 1965
- Julio Moradillo Campo (56) y Eleuteria Arroyo Melgosa (53); 4 hijos: Baudilio, Encarnación, Matías y Pilar
- Jonás Olmo Melgosa (39) y Juliana Santillana Beato (38); 9 hijos: Encarnación, Isaac, César, David, Sebastián, Fortunato, Emilia, Ascensión y Cándida
Orencio González Carballeda confeccionó un detallado plano con la disposición de las diecisiete viviendas habitadas, así como de la ubicación de tenadas, pajares, cocheras, escuela-taberna, horno-legiero, potro herradero e iglesia.
V. ALGUNOS MAESTROS, MAESTRAS Y CURAS DE QUINTANAJUAR
MAESTROS Y MAESTRAS
Durante cinco años (1926-1931), Francisco López Zorrilla ocupó la plaza de maestro de Quintanajuar, aunque residía en Quintanarruz (dónde su esposa Juliana Azpizua Díez era maestra), desplazándose diariamente, a caballo, para salvar los 11 km de malos caminos que separaban ambos pueblos. En ocasiones, narraba a sus alumnos los frecuentes encuentros con lobos en su diario periplo. Fue uno de los maestros que más tiempo ocupó la plaza de Quintanajuar, por lo menos en tiempos recientes.
[Francisco López Zorrilla nació en Medina de Pomar en 1883; se jubiló en 1953, al cumplir los 70 años; además de Quintanajuar, sirvió en Caleruega (1918); falleció hacia el año 1961, a los 77 años de edad]
Tras aquel docente viajero, la escuela de Quintanajuar fue ocupada por varios interinos, que apenas aguantaban un curso completo en el puesto. En 1936, el maestro de Quintanajuar era el vallisoletano Melchor Sangrador de Santiago. Este maestro también se vio incurso en el correspondiente proceso depurador del magisterio nacional, siendo sustituido en su plaza en septiembre de 1936, aunque posteriormente su caso fue revisado y se procedió a su rehabilitación (1941).
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| El edificio de la escuela (1973) Foto: Libro de Orencio Glez. Carballeda |
Después de la guerra civil, desfilaron por la escuela de Quintanajuar varias jóvenes maestras interinas que, por la ausencia de casa para el maestro, se alojaban en la vivienda de un vecino, Crispín González Ibáñez (el padre de Orencio). Una de las maestras que más tiempo ocupó la plaza de Quintanajuar se llamaba María Moral García, que allí estuvo entre febrero de 1937 y octubre de 1939. Cuando llegó al pueblo, tenía una edad de 23 años.
[uno de los últimos nombres de maestra de Quintanajuar que aparecen en la prensa y en el boletín oficial de la provincia es el de Elisa Alonso Martínez, nombrada interina en septiembre de 1961; la escuela de Quintanajuar se suprimió oficialmente en julio de 1965]
CURAS
Desde el año 1926, Martín Fernández Rodríguez era el cura párroco de Cernégula y sirviente de Quintanajuar. Martín residía en Cernégula y atendía a las necesidades espirituales de los vecinos de Quintanajuar únicamente en domingos y festivos, así como en las ocasiones especiales en que fuera requerido (bautizos, comuniones, bodas y funerales).
Le sustituyó provisionalmente Gumersindo González-Pedroso Torres, aunque desconocemos el número de años que se mantuvo en el puesto.
A partir de la década de 1940, la iglesia de Quintanajuar pasó a depender de la parroquia de Masa y el cura encargado de servirla fue Luis Gallo Arnáiz, siendo este el último cura que ofició misa en la iglesia del pueblo, hasta su despoblamiento en diciembre de 1965.
[Martín Fernández Rodríguez nació en Gredilla de Sedano en 1889 y se ordenó sacerdote en Burgos en 1916; falleció en Cernégula en 1938, a los 49 años de edad]
[Gumersindo González-Pedroso Torres nació en Cerezo de Río Tirón en 1902; fue párroco de Pesquera de Ebro durante muchos años (al menos desde 1955), falleciendo en 1972, a los 69 años de edad]
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| Procesión del Rosario (1950): campanas volteando y pendón ondeando (Libro de Orencio Glez. Carballeda) |
VII. UN CEMENTERIO, DOS CORRALES, DOS COLMENARES, UN PALOMAR Y UN BARRIO DESAPARECIDO
Son varias las construcciones de piedra que aún perduran, aunque arruinadas, en los términos de Quintanajuar. Desde el camposanto hasta un barrio desaparecido, pasando por construcciones relacionadas con el importante aprovechamiento ganadero antaño existente en estas tierras (ganado ovino, colmenas y pichones).
Estas construcciones de piedra, de calidad variopinta, constituyen un claro testimonio de un esplendor rural ya desaparecido. Salpicadas aquí y allá, sus muros van cediendo al paso del tiempo cronológico y al embate del tiempo meteorológico, engullidas por una vigorosa vegetación leñosa, entre la que destaca la encina o carraspa.
Si observamos los primeros mapas topográficos realizados en la zona (1911) observaremos que todas ellas aparecen claramente represntadas, en forma de pequeños cuadrados dibujados en tinta roja. Hoy en día, en una fotografía aérea o satelital, resulta difícil -o imposible- distinguir su contorno, intuir su ubicación.
Hubo más, pero estas siete son las construcciones más representativas que hubo en el antiguo término de Quintanajuar:
1. Cementerio
Situado a unos 200 metros al este de la iglesia, junto al antiguo camino de La Cabañuela, allí dónde confluye con el camino de Abajas, y muy cerca de las últimas casas del pueblo, hoy desaparecidas.
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| Muro norte del cementerio, antes de su colapso parcial |
Se trata de un alto cercado de planta cuadrada, con unas dimensiones de 10 metros de lado. Hoy en día, su interior se halla completamente invadido por la vegetación leñosa, no resultando reconocibles cruces, lápidas ni ningún otro elemento funerario.
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| Puerta de acceso al cementerio (muro oeste), vista primaveral desde el interior del recinto |
Su muro septentrional, el que limita con el camino de acceso al pueblo, ha colapsado recientemente, empujado por raíces y ramas de los frondosos castaños de indias que allí crecen, y quedando al aire su pétreas tripas.
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| Puerta de acceso al cementerio, desde el exterior del recinto, en su facies otoñal |
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| El cementerio en 1973, cuando el pueblo llevaba 8 años abandonado. Foto: Libro de Orencio Glez. Carballeda |
2. Corral de Peralejos
Situado muy cerca de la raya con Cernégula, a unos 2 km al norte de Quintanajuar, Vallejillo arriba, muy cerca del antigua camino de Sedano. Tenía una forma rectangular, y unas dimensiones relativamente grandes, de 22x14 metros. Hoy en día se encuentra parcialmente invadido por la vegetación, resultando irreconocibles varias secciones de sus muros.
3. Corrales de la Casa del Monte
Situados a poco más de un kilómetro al sur del pueblo, muy cerca del camino que conducía a las casas de Monte Espinoso. Disponía de una pequeña casa, con dos corrales anexos, ambos de forma cuadrada, el mayor con unas dimensiones de unos 18 metros de lado. Hoy en día se encuentra muy desdibujado y está dentro de los terrenos por los que campa la ganadería brava de Antonio Bañuelos.
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| Casa del Monte y sus corrales. Vuelo Iryda (noviembre de 1977) |
En tiempos pasados, el mantenimiento de la Casa del Monte le suponía al prior de Quintanajuar continuos gastos, sobre todo en forma de reiterados retejados.
4. Colmenar del Vallejillo
Situado a menos de un kilómetro al norte del pueblo, por el viejo camino de Sedano que remonta el Vallejillo. El cercado de piedra, realizado en una buena labor de cantería, presenta unas dimensiones de 40x30 metros; en el centro, la hornillera, con sus dujos y piqueras orientados al sur-suroeste.
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| Puerta de acceso al recinto del colmenar, con cargadero de madera |
A unos 400 metros al oeste se encontraba la Fuente del Fresno, proporcionando agua a las abejas, elemento fundamental para el buen desarrollo de las colmenas.
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| Muro norte de la hornillera, con sus dos ventanas, que proporcionaban luz al apicultor |
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| Los dujos u hornillas, dispuestos horizontalmente, orientados al sur-suroeste |
Supongo que este colmenar es al que se refiere Orencio Carballeda en su libro, cuando lo cita como la "hornillera de Silverio".
[Silverio Moradillo Campo, histórico vecino nacido en Quintanajuar en 1877]
5. Colmenar de Los Barranquillos
Desconozco si este colmenar era del tipo hornillera o si se trataba únicamente de un cercado de piedra dentro del cual se disponían los correspondientes "dujos", en vertical y con una tapa en su extremo superior. No he encontrado resto alguno del cercado que pudo tener. Únicamente aparece en un mapa topográfico de 1911, situado a menos de un kilómetro al sureste del colmenar del Vallejillo (o de Silverio).
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| Planimetría (1911) del entonces término municipal de Cernégula, que incluía a Quintanajuar |
Según el mapa de 1911, el colmenar se encontraba junto a la confluencia de los caminos de Quintanajuar a La Marota y Cernégula, en un claro entonces existente en el hoy denso monte de encina que allí medra.
6. Palomar del Conde de Encinas
Afirma la memoria popular que esta curiosa construcción fue levantada en tiempos del Conde de Encinas, ya bien cumplido el primer tercio del siglo XIX.
[de todas formas, diversos documentos de los siglos XVII y XVIII ya hablan de la existencia de un palomar en Quintanajuar, aunque podría se que no se refiriera necesariamente al mismo]
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| Fachada de la iglesia y, al fondo, el palomar. Foto: Quintanajuar, pueblo en el olvido (facebook) |
Su sección circular, así como curiosa estructura, aparentemente dispuesta en tres cuerpos, le otorgan un notable valor etnológico. Desgraciadamente, se encuentra en avanzado estado de ruina, habiendo colapsado ya una buena parte del edificio.
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| El Palomar (1942). Foto: Libro de Orencio Glez. Carballeda |
7. Casas de Monte Espinoso
Hoy nada se vislumbra, en fotografía aérea o satelital, de alguna de las casas, corrales, tejar y colmenar que antaño allí existieron. Monte Espinoso era, junto con La Cabañuela, uno de los dos "barrios" o "granjas" con que contaba Quintanajuar en tiempos no muy remotos.
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| Minuta MTN50, hoja 167 (1955) |
En un mapa de 1955 aún aparecen representadas todas aquellas construcciones, aunque ya nadie vivía en el antiguo poblado, barrio o granja. Hoy en día, forma parte de la finca de ganado bravo de Antonio Bañuelos.
OTRAS CONSTRUCCIONES
EL POZO
Hubieron otros elementos constructivos que sirvieron durante mucho tiempo a los vecinos de Quintanajuar, entre los que cabe mencionar el pozo que existía en pleno centro del pueblo, entre la casilla del guarda y la vivienda del tío Vicente, que formaba parte del denominado "convento". Dicho pozo tubo que ser clausurado por problemas de salubridad, al encontrarse muy cerca de las cuadras del citado tío Vicente. Durante sus últimos años de uso, era el vecino Romaldo (Romualdo) el que se encargaba de las periódicas labores de limpieza del pozo, bajando a su fondo atado por una simple cuerda, y con un caldero atado a otra, para izar toda la porquería que se hubiera acumulado desde la última limpieza.
[Vicente Melgosa Laredo (Quintanajuar, 1864), el "tío Vicente", era el padre de Inocencio Melgosa Carballeda (Quintanajuar, 1892), uno de los catorce históricos vecinos de mediados de los años treinta; Romualdo García Melgosa (Quintanajuar, 1894] era otro de los históricos vecinos de aquellos años]
LA VENTA DE QUINTANAJUAR
Quintanajuar tuvo una "venta", otorgando comida y alojamiento a algún viajero cansado o extraviado, sobre todo en los antaño rudos inviernos castellanos. No sabemos dónde se encontraba dicho establecimiento, si en una de las viviendas del pueblo o en otra completamente apartada del mismo.
En un documento de 1588, relativo al apeo y amojonamiento entre los términos de Quintanajuar y Hontomín, aparece una curiosa mención a "la venta que está comenzando a edificar Francisco Porres, vecino del lugar de Hontomín". Por los parajes relacionados en el documento, todo parece indicar que la citada venta se encontraba en las proximidades de La Cabañuela.
LA ERMITA DE SAN MARTÍN
También existió una ermita bajo la advocación de San Martín. Supongo que estaría ubicada en las inmediaciones de la eremítica Peña de San Martín, a 250 metros al norte del pueblo.
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| Diccionario de Miñano (1826) |
VIII. LA IGLESIA DE QUINTANAJUAR
La iglesia de Quintanajuar siempre fue humilde. Por no tener, no tenía torre- campanario ni sacristía. Recordemos que no adquirió la categoría de iglesia hasta el año 1677, cuando el arzobispo de Burgos autorizó la colocación de la correspondiente pila bautismal.
Hoy nos ha llegado un edificio de una sola nave, de aparente corte renacentista, con unas dimensiones de 16 metros de largo por 8 metros de ancho. Su cabecera es rectangular, con contrafuertes en las esquinas y aleros moldurados. Sobre una buena parte de su muro meridional se encontraba adosado el edificio conocido como "convento", en el que residía el prior y su servidumbre, y que disponía de acceso directo a la iglesia.
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| La iglesia, en su portada septentrional, desde el camino del Vallejillo o de Sedano |
En 1686, ya convertida en parroquia, se hizo la puerta de la iglesia y se abrió una ventana debajo del coro. En 1710 se trajeron desde Rioseco los dos retablos que servirían de colaterales, con sus santos correspondientes.
En 1752 se levantó toda la iglesia y se echaron maderas nuevas. En 1758 se retejó toda la iglesia.
En 1785 se encargaron las más importantes obras ejecutadas en la iglesia desde los tiempos renacentistas. Se levantó la sacristía, aunque en una atípica ubicación, ya que se dispuso adosada al testero de la cabecera, para lo que hubo que practicar una puerta en la misma.
Para edificar la sacristía se trajo cal en piedra desde Montorio, y yeso desde Poza. La obra fue realizada por un maestro cantero y dos oficiales, que tardaron un mes en finalizarla. En el dintel de la ventana, sin embargo, reza la fecha de 1787.
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| Inscripción en el dintel de la ventana de la sacristía (AÑO DE JHS 1787) |
Se hizo un nuevo retablo mayor que, realizado en Coscurita, hizo necesario el pago de los portes correspondientes (100 reales). También se colocó en el altar un frontal de madera entallado.
Aquel mismo año se hizo un retablo para el altar que está enfrente del de Nuestra Señora (la Virgen del Rosario) y se embaldosó la iglesia con piedra labrada. Este nuevo altar colateral se hizo con algunas piezas del antiguo retablo mayor y otras de nuevo corte.
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| Al fondo, presbiterio y puerta de acceso a la sacristía |
En aquel mismo año se realizaron importantes reformas en la casa ("convento"), que supusieron un gasto considerable: 4670 reales.
[Coscurita es un pueblo de la provincia de Soria, comarca de Almazán; Cuzcurrita de Río Tirón es un pueblo de La Rioja, comarca de Haro; Cuzcurrita de Juarros es un pueblo de la provincia de Burgos, situado a apenas 15 km al sureste de la capital; supongo que el retablo mayor de Quintanajuar se realizó en este último pueblo, más que nada por la excesiva lejanía de los otros dos candidatos]
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| A la izqda. puerta de acceso desde el convento al coro y a la iglesia; a la dcha. puerta principal |
La torre campanario no se levantó hasta el año 1894, y se construyó sobre la propia sacristía. En la cumbrera de su tejado a cuatro aguas se disponía la correspondiente veleta, en metal. Cuenta Orencio que la veleta consistía en la silueta de un león rampante, aunque los vecinos decían que más bien parecía un "perrillo", y así la denominaban siempre.
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| Derribado el "convento" quedó al aire la puerta de comunicación con la iglesia, a la altura del coro |
De esta manera, la torre también ocupa una orientación claramente atípica, al situarse adosada a la cabecera de la iglesia, mirando al este. A la torre se accedía por una escalera de piedra, exterior, adosada a la cabecera de la iglesia, y salvando de esta manera la disposición de la sacristía, situada justo debajo de la torre.
El pórtico de la iglesia se levantó en la misma fecha que la torre, y consistía en una simple, aunque espaciosa, tejavana. Hoy solo queda la pared occidental, realizada en modesta mampostería.
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| Entrada a la iglesia, por su muro septentrional, y restos del pórtico |
En 1971, seis años después de la despoblación absoluta de Quintanajuar, aún colgaban las dos campanas en la torre. En 1976, sin embargo, la torre aparece descampanada. Ignoramos cuando se descolgaron y lo que fue de ellas. Supongo que el arzobispado dispondría su recolocación en otra iglesia de la diócesis, o su refundición, si es que se encontraban en mal estado.
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| La torre, aún campanada (1971). Foto: Libro de Orencio Glez. Carballeda |
Su advocación aparece en algunos escritos como "Nuestra Señora" y en otros como "Virgen del Rosario". La fiesta patronal del pueblo se celebraba el 7 de octubre, día de la Virgen del Rosario.
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| Foto: Emiliano Nebreda Perdiguero |
IX. UNA ESPLÉNDIDA FOTOGRAFÍA (1940)
En el libro de Orencio vienen recogidas un buen número de fotografías, alguna de ellas perteneciente al ámbito familiar. En casi todas aparecen, como telón de fondo, edificios y rincones emblemáticos de Quintanajuar: el palomar, la escuela, el convento, la iglesia, parte de las dos alineaciones de viviendas de los renteros, el cementerio, la Peña de San Martín, etc.
En algunos casos, las fotografías fueron tomadas con motivo de alguna celebración local, principalmente la fiesta y procesión de la Virgen del Rosario; también abundan las fotos estivales, cuando el tiempo mejoraba y la familia se reunía, volviendo a casa los que se encontraban trabajando o estudiando fuera del pueblo.
Sin embargo, y a juicio de quien esto escribe, una fotografía destaca sobre todas. Fue realizada en un atardecer cualquiera de 1940, desde una posición dominante sobre el pueblo. Y ahí radica su principal mérito, ya que aparece casi la totalidad del caserío de Quintanajuar, luciendo en todo su esplendor.
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| Quintanajuar desde la Peña de las Eras (1940). Foto: Libro de Orencio González Carballeda |
Por la vestimenta de las seis personas que aparecen en la fotografía (cuatro mujeres y dos niñas), suponemos que la foto se realizó en verano o, al menos, en un día de buen tiempo. Puede ser que se tratara, incluso, del 7 de octubre, el día de la fiesta patronal.
La fotografía está tomada, según afirma el propio Orencio en su libro, desde la denominada "Peña de las Eras", lugar en cuyas inmediaciones se trillaba en aquellos tiempos. Un lugar ligeramente elevado, bien ventilado, ideal para las tareas de trillado y, sobre todo, de beldado.
En la fotografía aparecen la iglesia y el convento anexo, conformando un romántico y abrigado rincón (el "rincón del convento"); la humilde casilla de los guardas de caza; la escuela-taberna-casa del concejo, con su estante de tiestos; una de las alineaciones de viviendas y parte de la otra; los pajares; un carro a su vera; parte de la huerta del convento; y destacando a la izquierda de la instantánea, en medio de un cercado, un moral de buenas dimensiones. Junto a la casilla de los guardas también se aprecia un tilo de pequeño porte, así como otro arbolito más a su derecha.
En la puerta de la escuela aparecen dos personas, una sentada y la otra de pie. Hay que tener en cuenta que el edificio de la escuela también servía, en ocasiones puntuales, como casa del concejo y como taberna.
Nada puedo contar acerca de la identidad de las cuatro mujeres y dos niñas que aparecen en la fotografía salvo que, aparentemente, posan orgullosas de su pueblo, de sus casas, de sus calles, de sus árboles, ajenas completamente al hecho de que, apenas treinta y ocho años después, nada de todo aquello existiría, salvo la ruinosa iglesia y su torre.
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| Vuelo Iryda (nov. 1977): en rojo, abajo, la Peña de las Eras, dónde se tomó la fotografía de 1940 |
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| Quintanajuar, desde la Peña de las Eras (sin fecha) (Foto: Quintanajuar, pueblo en el olvido, facebook) |
X. LISTADO DE PRIORES DE QUINTANAJUAR Y SUS GRANJAS
Orencio González Carballeda ha recopilado el listado completo de sesenta y dos priores de Quintanajuar y sus granjas, desde mediados del siglo XVI (1559) hasta finalizado el primer tercio del XIX (1835). Eran monjes del Monasterio de Santa María de Rioseco los que ocupaban el cargo, nombrados por su abad, siendo relevados cada cuatro o cinco años, salvo muerte o incapacidad.
Fray Martín de Salinas era prior de Quintanajuar en 1588, cuando su nombre aparece en un documento relativo al apeo y amojonamiento entre el priorato de Quintanajuar y el término de Hontomín. Fray Martín fue prior durante tres años (1588-1591).
[a título de curiosidad cabe añadir que un tal Francisco de Güérmeces era uno de los tres vecinos de Hontomín nombrado apeador por los regidores de dicho lugar]
Fray Félix González era prior de Quintanajuar en 1626, cuando su nombre aparece consignado en dos documentos de apeo y amojonamiento entre el priorato de Quintanajuar y el concejo y vecinos de los lugares de Masa y Quintanilla Sobresierra. Fray Félix ocupó el cargo durante cinco años (1621-1626).
[también como mera curiosidad, cabe añadir que el escribano que dio fe de los referidos documentos de apeo y amojonamiento fue Juan Pérez de Ubierna, escribano del Rey Nuestro Señor, vecino del lugar de Huérmeces]
Fray Anastasio García era prior de Quintanajuar en 1677, cuando el entonces arzobispo de Burgos, Enrique de Peralta, concedió permiso para la colocación de pila bautismal en la iglesia del lugar, pasando así a adquirir la categoría de parroquia. Fray Anastasio ocupó el cargo de prior durante cinco años (1675-1680).
Fray Ignacio Collado era el prior que aparece en un documento de 1715, relativo al apeo y amojonamiento entre el priorato de Quintanajuar y la villa de Abajas. Fray Ignacio fue prior en dos ocasiones, la primera durante cinco años (1702-1707) y la segunda durante poco más de un año (1714-1715).
Fray Nicolás de Araújo era el "monje profeso del Monasterio de Nuestra Señora de Rioseco, Orden del Císter, hábito de Nuestro Padre San Bernardo y prior de este referido lugar Quintanajuar y sus granjas, y que hace oficio de cura en él", que participó en las respuestas generales del Catastro de Ensenada (1752). Fray Nicolás se mantuvo en el cargo durante seis años (1750-1756).
Fray Justo de Tafalla aparece como prior de Quintanajuar en un documento de 1767, relativo a los gastos ocasionados por el pleito entablado entre el Monasterio de Rioseco y los vecinos de Masa, por los repartimientos que estos hacen a los granjeros de Quintanajuar. Curiosamente, este fraile no aparece en la relación de priores elaborada por Orencio González Carballeda.
-Quintanajuar (mi pueblo). Orencio González Carballeda. Burgos (2007). Libro autoeditado por el autor
-Monasterio Cisterciense de Santa María de Rioseco. Valle de Manzanedo-Villarcayo. Historia y Cartulario. Inocencio Cadiñanos Bardeci. Asociación Amigos de Villarcayo (2002)
-El patrimonio heráldico de la Congregación Cisterciense de Castilla. José Ignacio Rodríguez. Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Madrid (2017)
-Gran propiedad rústica en Burgos. José Luis Moreno Peña. Caja de Ahorros Municipal de Burgos. Burgos (1992)
-Biblioteca Virtual de Castilla y León: Diario de Burgos (22-09-1936; 21-09-1978); Boletín Oficial de la Provincia de Burgos (13-10-1885; 18-12-1926; 16-01-1931; 24-09-1936; 16-03-1937; 14-12-1939; 03-04-1941; 11-04-1967; 21-09-1978); Censos electorales de la provincia de Burgos 1890-1905, 1936 y 1946.
-Archivo Diocesano de Burgos: libros parroquiales de Quintanajuar: Libros de bautizados I (1702-1797) y II (1878-1925); Libros de Casados I (1710-1848) y II (1915-1925); Libro Índice de Casados (1852-1889)
[faltan los libros de bautizados correspondientes al periodo 1797-1878; también los libros de casados 1848-1862 y 1889-1915; y los libros de finados 1889-1894]
-fototeca.cnig.es: vuelos Americano (16-08-1956), IRYDA (noviembre 1977); vuelo Nacional (09-03-1985); vuelos PNOA (24-06-2009)
-centrodedescargas.cnig.es: planimetrías del término municipal de Cernégula (1911); MTN50-H167 (1955, 1960); MTN25-H167-II (1996, 2009)
-Quintanajuar, pueblo en el olvido (facebook)
-Cernégula, pueblo de las brujas (facebook)
| La iglesia de Quintanajuar, con la única y fiel compañía de su vieja amiga, la Peña de San Martín |





























































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