Este verano se cumplen noventa años del inicio de la guerra civil española, conflicto fratricida que abarcó la totalidad del país, aunque en algunas regiones, provincias, comarcas o municipios se sufrió más que en otros.
En el entorno de Huérmeces, lejos del frente, se produjeron graves represalias contra personas de ideología izquierdista en pueblos como Santibáñez Zarzaguda o Quintanajuar, con el ingreso en prisión de varios de sus vecinos.
Para relatar hechos sangrientos nos tenemos que alejar algo más, hacia la entonces comarca judicial de Villadiego. En Castromorca, por ejemplo, se originó uno de los sucesos más terribles sufridos en esta parte de la provincia. Acaeció durante la noche del 10 de agosto de 1936, la noche de San Lorenzo.
En algunos países europeos se recoge la tradición que afirma que la noche de San Lorenzo constituye una de esas "noches mágicas" en las que todo sueño o anhelo es posible, gracias al benéfico influjo de las perseidas, esa lluvia de estrellas fugaces conocida como "lágrimas de San Lorenzo" en los países de tradición católica.
La noche de San Lorenzo suele ser proclive a la visita a eras y prados, tendiéndose en el suelo y alzando la mirada al cielo para contemplar la segura traza de alguna estrella fugaz, con la consiguiente petición de deseos, algunos incluso alcanzables.
Sin embargo, hace noventa años, la noche del lunes 10 de agosto de 1936, el santo de la parrilla tuvo razones más que evidentes para derramar lágrimas a mares, por lo menos en este rincón de la vieja Iberia.
Aunque los tristes acontecimientos se desataron en un paraje denominado Vallesdó, junto al mojón kilométrico 7 de la carretera que desciende desde Pedrosa del Páramo a Canizar de Argaño, el origen de los mismos se encontraba en un pueblo situado a ocho kilómetros en dirección a Villadiego, Castromorca, dónde residían las tres personas que en aquel paraje fueron asesinadas.
En 1936, Castromorca era un pueblo de unos 164 habitantes, perteneciente al municipio de Olmos de la Picaza, y situado a apenas 2,5 km al sudeste de Villadiego. Un pueblo que se encontraba totalmente inmerso en la órbita social, económica y política de Villadiego.
En Castromorca residían unas pocas personas que se habían "significado" políticamente a favor de las izquierdas, a favor de la República. En las elecciones de febrero de 1936, el voto favorable al Frente Popular había resultado relativamente importante (17%) dentro de un entorno comarcal de evidentes tendencias conservadoras.
[en las elecciones de febrero de 1936, el Frente Popular apenas alcanzó el 8% de los votos en los pequeños pueblos de la comarca aunque, en Villadiego, los apoyos a la izquierda alcanzaron la sorprendente cifra del 35%]
Cuando llegó el golpe militar del 18 de julio de 1936, llegó también el momento para que aquellas personas adeptas al mismo se tomaran cumplida venganza de antiguos o recientes rencores, despechos, envidias y afrentas.
En Castromorca fueron varios los vecinos que sufrieron prisión durante aquellos meses, con los consiguientes abusos sobre sus familiares y propiedades. Aún así, el escarnio mayor se produjo con tres personas de variadas edades y condiciones, que fueron asesinadas en descampado durante la cruenta noche del 10 de agosto de 1936: un anciano de 69 años, viudo; su hijo de 34 años, casado, con dos hijos y esperando al tercero; y una joven de 22 años, soltera, y cuyos familiares directos (padres y un hermano mayor) se encontraban en prisión.
Sus nombres: Demetrio, Elidio y Evarista; los tres naturales y vecinos de Castromorca; los tres pertenecientes a humildes familias de labradores y jornaleros.
[en Castromorca se produjo otro asesinato durante los primeros meses de la guerra: el 9 de octubre de 1936, fue apaleado hasta la muerte, en la subida hacia Olmos, el maestro salmantino de Castromorca, Lucas Muñoz Martín, de 25 años, que había sido destinado a las escuelas del pueblo en abril de aquel mismo año; el pecado del docente había sido que su certificado de maestro estaba firmado, en 1932, por el entonces Director General de Primera Enseñanza, Rodolfo Llopis; Lucas había finalizado en aquel año sus estudios en la Escuela Normal de Maestros de Salamanca]
A. LAS VÍCTIMAS
I. EL PADRE
Demetrio Arce García (Castromorca, 1878)
Se había casado en 1901 con Guadalupe García Martín (1878); tuvieron diez hijos (cinco varones y cinco mujeres) entre 1902 y 1921. Elidio era el primogénito.
El 10 de agosto de 1936, Demetrio tenía una edad de 57 años. Había enviudado dos años antes. Convivían en el hogar familiar otros dos hijos menores, Antonia (14 años) y Florentino (9 años). En el pueblo residían también dos hijos casados, Anastasia y el referido Elidio.
En Castromorca, Demetrio era considerado por el cura Victorino Barriuso como una persona de pésima condición religiosa, ya que no iba a misa. Además, era el padre de Elidio, concejal izquierdoso.
Se da la surrealista circunstancia de que Demetrio fue acusado, por el referido cura de Castromorca, de haber organizado una reunión ilegal el 16 de agosto junto con su hijo Elidio y otro vecino del pueblo, Patricio Fernández Martín (que se encontraba en prisión desde el 20 de julio). Para la fecha del 16 de agosto, Demetrio llevaba seis días muerto y enterrado en la cuneta de la carretera de Pedrosa del Páramo.
Por esta falsa denuncia del cura, en el juzgado de Villadiego se les abrió a los tres vecinos de Castromorca la causa 22/36, por reunión ilegal. Nunca más a propósito puede afirmarse aquello de que la justicia es ciega.
II. EL HIJO
Elidio Arce García (Castromorca, 1902)
Elidio, el primogénito de Demetrio y Guadalupe, tenía 34 años en agosto de 1936. Estaba casado con Patrocinio Barriuso Fuente (Humada, 1908), y habían tenido dos hijos: José Luis (1929) y Teodomiro (1933), y esperaban otro.
Elidio era concejal, por el Frente Popular, en el ayuntamiento de Olmos de la Picaza. Según el referido cura de Castromorca, Elidio era -al igual que su padre- persona de pésima condición religiosa, por lo que también resultó acusado por el cura de celebrar una reunión ilegal el 16 de agosto de 1936, cuando ya llevaba seis días muerto.
Cuando Elidio fue asesinado, su hijo José Luis tenía seis años (no sabemos si vivía su hijo Teodomiro, que tendría entonces 3 años). Su mujer, Patrocinio, se encontraba embarazada de siete meses, por lo que su hijo Pedro nació dos meses después de muerto su padre.
Este último hijo de Elidio y Patrocinio, Pedro Arce Barriuso, se estableció en Sarón (Cantabria), dónde regentó un negocio de muebles. Falleció en Santander en 2007, a los 70 años de edad; tuvo dos hijos.
Hace unos veinte años, Pedro realizó un testimonio a un memorialista de Burgos sobre los sucesos de la noche del 10 de agosto de 1936, según lo que su madre, Patrocinio, le había contado. En el mismo, se identifica a las personas que aquella noche fueron a buscar a su casa a su padre Elidio y a su abuelo Demetrio: dos falangistas locales (de Olmos y Castromorca) y un chófer de Villadiego. La "niña" Evarista ya se encontraba en el interior del coche cuando los presuntos asesinos llegaron a la casa de los Rupérez.
III. LA NIÑA
Evarista Rupérez Izquierdo (Castromorca, 1913)
Era la quinta hija del matrimonio formado por Marceliano Rupérez Martín (Castromorca, 1868) y Sergia Izquierdo García (Castromorca, 1887).
Parece ser que Sergia era una persona que no escondía sus simpatías por las izquierdas, además de ser una mujer de fuerte carácter, que se negó siempre a alzar el brazo al estilo fascista. Todo esto, durante las primeras semanas de la guerra, trajo consigo funestas consecuencias, tanto para ella como para su esposo, su hijo y, sobre todo, su hija pequeña.
De tal manera que, en agosto de 1936, los padres de Evarista, Marceliano y Sergia, y su hermano Alejandro, se encontraban presos en la cárcel de Villadiego. Cuando los asesinos fueron a buscarla a la casa familiar, en la noche de San Lorenzo, poca resistencia pudieron encontrar. La engañaron contándole que la llevarían a Villadiego a ver a sus padres.
Evarista únicamente llevaba encima un ligero kimono, y los valientes captores no permitieron que se pusiera nada más encima, en un intento por añadir mayor escarnio y humillación a su criminal actuación.
En agosto de 1936, Evarista tenía 22 años de edad. Parece ser que, tiempo antes, no había accedido a las pretensiones amorosas del tristemente famoso "Leros", un falangista de Villadiego. Ese pudo ser el motivo por el que Evarista fue asesinada la noche del 10 de agosto, junto con Demetrio y Elidio. Otras fuentes hablan de la entonces novia del "Leros" como posible instigadora del crimen, por un asunto de celos.
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| Iglesia y torre de Olmos de la Picaza, entonces cabeza municipal (vista desde el camino del cementerio) |
B. LOS PRESUNTOS IMPLICADOS, DIRECTOS E INDIRECTOS
En un suceso como este, con ya noventa años de antigüedad, me parece llamativo el hecho de que se pueda hablar de personas con nombre y apellidos en el caso de las víctimas y no suela hacerse lo mismo con los nombres de los presuntos implicados en la muerte de aquellas.
Para referirse a los presuntos implicados, sobre todo en el caso de sucesos violentos con resultado de muerte, suelen utilizarse iniciales, motes y simples nombres de pila, pero casi nunca el nombre y los dos apellidos completos.
Y eso es así porque, gentilmente, los investigadores de estos lamentables sucesos suelen mostrar con los descendientes de los presuntos asesinos mucho mayor miramiento y sensibilidad que la que mostraron aquellos al acabar con la vida de sus convecinos.
Qué sepamos, únicamente dos de los cinco presuntos implicados tuvieron descendencia: los dos jefes locales de falange en Castromorca y Olmos. Damos por sentado que los dos curas, presuntos inductores, no la tuvieron, por lo menos oficialmente. Cómo tampoco la tuvo el falangista de Villadiego, el tristemente famoso "Leros". Por lo tanto, usaremos nombre y apellidos completos únicamente para estos tres últimos casos.
I. EL FALANGISTA DE CASTROMORCA
Respondía al nombre de A.M.C., nacido en Castromorca y fallecido en su pueblo natal en 1980, a los 77 años de edad. Sus restos reposan en el cementerio del pueblo, en contra de lo sucedido con sus presuntas víctimas, cuyos restos aún no han sido encontrados.
En los años 1937 y 1964 se vio implicado en varios sucesos violentos, alguno de ellos con resultado de muerte. En 1937, en plena guerra, fue formalmente acusado en el juzgado de Villadiego de agresión a un hermano, de parricidio frustrado, y de coacción y uso ilegal de arma de fuego, todo ello por asuntos de herencias. En 1964 estuvo implicado en la muerte de un familiar, aunque le salvó la autoinculpación de una hija. Violencia en tiempos de guerra, violencia en tiempos de paz, violencia en todo tiempo y lugar.
II. EL FALANGISTA DE OLMOS
Respondía al apelativo de "el zurdo de Olmos", natural de dicho pueblo y fallecido allí mismo en 1977, a los 84 años de edad. Sus restos reposan en el cementerio de Olmos y, al igual que en el caso de su camarada de Castromorca, los familiares de sus presuntas víctimas aún esperan que los restos de los suyos sean encontrados.
Era el jefe local de Acción Ciudadana. Camisa vieja de Falange, fue condecorado por el régimen en dos ocasiones: en 1958 con la Orden de Cisneros y en 1960 con la medalla de la Vieja Guardia de FET y de las JONS.
III. EL FALANGISTA DE VILLADIEGO
Pedro Escudero Ibáñez, alias "el Leros". Su nombre aparece como miembro de la Junta Local de Falange Española de Villadiego, en un listado de detenidos en abril de 1936, durante los últimos meses de la II República. Al igual que su hermano Félix, aparece como participante en alguna prueba ciclista en la comarca de Villadiego.
A este personaje se le asigna el papel de despechado en sus supuestas proposiciones amorosas sobre la joven Evarista Rupérez Izquierdo, asesinada la noche del 10 de agosto de 1936.
No figura en el censo electoral de 1936 (quizás no tenía los 23 años cumplidos) ni en censos posteriores. Sabemos que se suicidó pocos años después, en el Cementerio Viejo de Burgos, acosado por las deudas en su condición de jugador empedernido.
[un hermano suyo, Félix Escudero Ibáñez (Melgosa de Villadiego, 1912), también apodado "el Leros", falleció el 17 de enero de 1937, a los 24 años de edad, en una supuesta acción bélica acaecida en Cubillos del Rojo (Valdebezana); en realidad, le fusilaron los suyos, por ladrón; su viuda, Avelina, pasó a residir en Coculina y acabó ingresada en el manicomio de Oña; no tuvieron descendencia]
IV. EL PÁRROCO DE CASTROMORCA
Victorino Barriuso Pérez (Olmillos de Sasamón, 1894-1973) se ordenó sacerdote en 1919, y dijo su primera misa en su pueblo natal. Llegó a Castromorca en 1926, y allí estuvo destinado, como mínimo, hasta 1953.
Responsable directo, por falsa denuncia, del asesinato de los Arce García y de la entrada en prisión de los Rupérez Izquierdo. De Elidio Arce afirmó que tenía "pésima condición religiosa"; de Demetrio Arce, que "no iba a misa, fusilable"; de Moisés Carpintero, que era "ateo, uno del infinito rebaño que creyeron en las más descabelladas utopías".
Además, acusó falsamente a varios vecinos de reunirse la noche del 18 de julio con el fin de preparar el incendio de edificios pertenecientes a personas de derechas, y de planear la quema de la iglesia al día siguiente, domingo. Ningún vecino quiso refrendar semejante aberración, lo que también ocasionó problemas a más de uno.
Este cura, en cartas dirigidas a los jueces militares, se quejaba de que los informes delatores por él emitidos sobre sus convecinos, habían trascendido a los interesados, incumpliéndose la promesa de total discreción que aquellos jueces le habían hecho, y ocasionando así graves problemas a su labor pastoral. No debió de ser tan grande su problemática pastoral, ya que permaneció en el pueblo hasta -como mínimo- bien entrada la década de 1950.
Falleció en su pueblo natal, a los 78 años de edad, mucho tiempo después de los hechos de la noche del 10 de agosto de 1936. Ignoramos si lo hizo en paz con su cristiana conciencia.
V. EL "CURÓN" DE VILLADIEGO
Manuel Arroyo Revuelta (Villadiego, 1872-1957) fue ordenado sacerdote en 1895 y celebró su primera misa en el convento de las Agustinas de Villadiego. Entre 1898 y 1901 figura como ecónomo de Las Hormazas. Entre 1903 y 1904, como ecónomo de Villanoño.
Es en 1905 cuando alcanza, por fin, su tan ansiado destino en su villa natal, Villadiego. En 1930, este cura aparece como sexto mayor contribuyente de la villa. Por lo que parece, "el Curón" no solo era presbítero, ya que también reunía la condición de rico propietario.
En Villadiego se mantuvo hasta su fallecimiento, en 1957, a la avanzada edad de 84 años. Rico en propiedades y en remordimientos, quiero suponer.
En el triple asesinato de la noche de San Lorenzo de 1936, fue el coche del "Curón" (con su chófer correspondiente) el utilizado para transportar a víctimas y verdugos desde Castromorca hasta el paraje de La Solana/Vallesdó de Pedrosa del Páramo. No deja de resultar llamativo el hecho de que un "pastor de almas" ceda su coche para la ejecución de personas "descarriadas". Una peculiar forma de proselitismo, sin duda.
[conviene aclarar que uno de los chóferes mecánicos que había en Villadiego, Eliseo Alzórriz Elizalde, se negó siempre a participar en aquellos viajes "a la caza de rojos"; cosa que quizás no puedan decir otros chóferes de Villadiego como "El Chato", "El Garduño" o "El Perverso"]
C. LOS TESTIGOS DIRECTOS O INDIRECTOS
I. EL PASTOR
Un pastor de Pedrosa del Páramo, cuyo nombre no se recuerda
Fue el único testigo directo de los hechos, aunque la oscuridad de la noche y la distancia a la que se encontraba no le permitió reconocer a nadie. Vio la llegada del coche y oyó los disparos y gritos de las victimas mientras se encontraba con su rebaño en el refugio del altillo cercano al lugar del crimen. El refugio sigue existiendo hoy en día.
Cuando habló con las personas que enterraron a las víctimas, el pastor pidió que no se le involucrara en el asunto, ya que él no había podido identificar a ninguno de los autores del crimen.
[En el censo electoral de Pedrosa del Páramo del año 1936 aparecen cuatro pastores: José Ibáñez González (49 años), Quintín Pérez Pérez (38), Vicente Alonso del Río (62) y Nicasio Citores Albilla (39); de todas formas, no todos los pastores aparecían en los censos electorales ya que, muchos de ellos, prestaban sus servicios en cada pueblo por tiempo muy limitado]
II. EL MUCHACHO
Alejandro Tapia Sadornil, (Pedrosa del Páramo, 1922)
En agosto de 1936, Alejandro tenía 14 años de edad, y vivía en Pedrosa del Páramo con sus padres, Misael y Eudosia, de 56 y 55 años, respectivamente. Su hermano, Mariano, de 19 años, se encontraba -probablemente- sirviendo a la patria.
Su testimonio resultó de suma importancia para determinar, décadas después, el emplazamiento aproximado del lugar en el que habían sido apresuradamente enterradas las tres personas asesinadas la noche del 10 de agosto de 1936.
Años después de los hechos, ya residiendo en Burgos, Alejandro relata que "yendo de madrugada con un criado a trabajar las tierras de su padre, vieron junto a un mojón de la carretera, en la cuneta que forma el desagüe de las tierras, los cadáveres de tres personas. Dos hombres y una mujer, totalmente empapados de sangre y horriblemente desfigurados. Al acercarse vieron que del altillo salió de una tenada un pastor que al verles sacó las ovejas y se marchaba, pero el criado pudo hablar con él y le contó que un coche se había detenido y matado a las tres personas, que una mujer gritaba mucho y que se oyeron muchos disparos."
Alejandro, lógicamente impactado por lo que sus ojos habían visto, subió rápidamente al pueblo para avisar a su padre y a los demás vecinos, mientras el criado se quedó allí con los cadáveres.
De Pedrosa bajó mucha gente y al observar los cuerpos los reconocieron claramente como vecinos de Castromorca. Alejandro fue a hablar con el cura de Pedrosa, Ángel Martín Alegre (Ibeas de Juarros, 1908), para organizar un cristiano entierro. El presbítero no quiso saber nada de "aquellos perros rojos, que no podían ser enterrados en sagrado".
Los vecinos, ante la miserable respuesta del cura, decidieron enterrar a los tres cuerpos allí mismo, a metro y medio de la cuneta de la carretera, en una de las fincas de labor limítrofes con aquella.
Alejandro no intervino en el enterramiento porque su padre le envió a buscar al médico del pueblo, Antolín Lucio Fernández (Montorio, 1875), que vivía en Villegas. Este galeno, cuando se enteró de que los muertos habían sido asesinados por disparos, no quiso saber nada del asunto, ya que eran tiempos difíciles.
Alejandro finalizó asegurando que todas las personas que participaron en el apresurado enterramiento ya habían fallecido hacía tiempo. También recuerda que, durante años, de vez en cuando aparecían ramos de flores sobre el lugar. Y es que los tres asesinados tenían parientes en varios pueblos del entorno, aparte del Castromorca natal.
D. LOS FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS Y EL TESTIMONIO DE ALGUNO DE ELLOS
I. LOS FAMILIARES DE DEMETRIO Y ELIDIO
En 2006 mantuvo una entrevista con Mauro Torres Carretero, en la que detalló los pormenores acerca de los asesinatos del 10 de agosto de 1936, según lo que le había contado en su día su madre, Patrocinio.
-José Luis Arce Barriuso (Castromorca, 1929): hermano del anterior, tenía 6 años cuando fueron asesinados su padre y su abuelo. Ya fallecido; dos hijas: Teresa y María José. Desconozco dónde se estableció.
-Patrocinio Barriuso Fuente (Humada, 1908): esposa de Elidio y nuera de Demetrio. En agosto de 1936 tenía 28 años y dos hijos de corta edad, y se encontraba en avanzado estado de gestación del que sería su tercer hijo. Parece ser que no mantenía buenas relaciones con Braulia, también natural de Humada, y esposa del preboste falangista local.
Tras el asesinato de su esposo y de su suegro, Patrocinio fue sometida a toda clase de vejaciones. Al día siguiente del crimen, visitaron su casa unos falangistas de Villadiego (los "Potencias", el "Cucharón" y Alipio) y se llevaron ropa, muebles, granos y la beldadora que acababan de comprar (máquina que acabó en poder del entonces alcalde falangista de Villadiego).
En octubre, dos meses después de los hechos, las mieses de sus tierras aún no habían sido recogidas, por lo que se supone que se perdió la cosecha. Les acabaron por quitar las tierras, aunque no la casa. También la amenazaron de muerte en repetidas ocasiones, haciendo que su vida en el pueblo resultara un auténtico infierno. No le quedó otra que irse, con sus pequeños hijos, a Humada, dónde residían sus padres y varios hermanos.
-Elena Arce García (Castromorca, 1903): hermana de Elidio e hija de Demetrio. En 1936 residía en Cañizar de Amaya, ya que había contraído matrimonio en 1925 con Donato Nogales Frías. Tuvieron ocho hijos. Años más tarde se establecieron en Cardeñadijo. Elena Arce García falleció en Burgos en 1994, a los noventa años de edad.
II. LOS FAMILIARES DE EVARISTA
-Marceliano Rupérez Martín (Castromorca, 1866): padre de Evarista; tenía 69 años cuando su hija fue asesinada; él se encontraba preso en la cárcel de Villadiego desde el 20 de julio, falsamente acusado de reunión ilegal (se le acusó de preparar la noche del 18 de julio, junto con su mujer Sergia y el vecino Aureliano López Rupérez, el incendio de edificios de personas de derechas); falleció con anterioridad al año 1946.
-Sergia Izquierdo García, (Castromorca, 1873): madre de Evarista; tenía 52 años cuando asesinaron a su hija; al igual que su marido, se encontraba presa en Villadiego desde el 20 de julio; en 1946 aún vivía en Castromorca, ya viuda, junto a su hijo Alejandro y alguno de los presuntos asesinos e inductores del asesinato de su hija Evarista.
Parece ser que Sergia era persona de carácter, e izquierdista declarada, que no disimulaba su desagrado hacia las nuevas autoridades. Siempre se negó a realizar el saludo brazo en alto.
-Alejandro Rupérez Izquierdo (Castromorca, 1910): hermano de Evarista; tenía 26 años cuando asesinaron a su hermana; en 1946 seguía viviendo en Castromorca, junto a su madre, ya viuda, y alguno de los presuntos asesinos.
Alejandro era pintor y parece ser que había ejecutado el pintado de una capilla de la iglesia de Castromorca, por encargo del entonces párroco del pueblo, Victorino Barriuso. El clérigo no quedó muy satisfecho con el resultado del trabajo y se negó a pagar a Alejandro. Se supone que, a partir de ese momento, las relaciones entre Alejandro y el cura no resultaron nada amistosas.
En 1945, nueve años después del asesinato de Evarista, el jefe local de Falange (A.M.C.) solicitó que se excluyera a Alejandro del censo electoral que se estaba conformando aquel año. Resulta sorprendente que ciertos personajes continuaran persiguiendo, superada la guerra, a alguno de sus convecinos, más aún cuando se trataba de personas que habían perdido a algún familiar como consecuencia de palabras o hechos cometidos por ellos mismos. De todas formas, la petición del preboste falangista fue desestimada por la autoridades. Vamos, que su solicitud no fue apoyada ni por "los suyos".
A pesar de todo, Alejandro pudo formar una familia y llegó a viejo. Falleció en Burgos en 1990, a los ochenta años de edad.
-Angelita López Rupérez (Villorejo, 1933-Bilbao, 2023): sobrina de Evarista y de Alejandro; hija de Nicolás López Simón (Villorejo, 1905) y Salvadora Rupérez Izquierdo (Castromorca, 1909) [su madre era hermana de Evarista y Alejandro].
Sus padres, Nicolás y Salvadora, abandonaron Villorejo después de la guerra, y se establecieron inicialmente en Baracaldo (Vizcaya). Angelita, casada con Ramón Barquín Solana, se estableció en Bilbao.
En 2007, Angelita mantuvo una conversación telefónica con Mauro Torres Carretero, durante la cual contó algunos pormenores de la familia Rupérez Izquierdo: que fue su padre el que compró en Burgos el kimono de flores que llevaba Evarista cuando fue asesinada; que su tío Alejandro era pintor y que había pintado el altar mayor de la iglesia de Castromorca, hecho que le originó problemas con el párroco local; que su abuela Sergia era una mujer de carácter, y muy de izquierdas; que a sus abuelos les quitaron las tierras y las cosechas, aunque no la casa; que otra tía, Basilia, se fue a vivir a Villadiego y no tuvo descendencia; que nunca supieron por qué ni dónde mataron a su tía Evarista.
-Basilia Rupérez Izquierdo (Castromorca, 1905-Burgos, 1968): hermana de Evarista, 30 años en 1936, soltera. En aquellos años vivía en Quintanilla Somuñó, trabajando como modista, en compañía de su tía paterna Petra Rupérez Martín, esposa de Balbino López Puente, maestro del pueblo. Cuando Petra enviudó, tía y sobrina se trasladaron a Villadiego. En 1963 se le concedió a Basilia una pensión de invalidez. Falleció en Burgos en 1968, a los 63 años de edad.
E. EL KIMONO DE FLORES
Un buen día de mediados de los años treinta, Nicolás López Simón, vecino de Villorejo, se desplazó a Burgos con un carro de ajos, al objeto de proceder a su venta. Aprovechó el viaje para realizar algunas compras, entre ellas un kimono con flores para su cuñada Evarista, una joven veinteañera que vivía en el cercano Castromorca, pueblo natal de su mujer, Salvadora Rupérez Izquierdo, que deseaba regalárselo a su hermana pequeña.
Este kimono de flores era la única prenda de vestir que portaba Evarista cuando, meses más tarde, fue asesinada por falangistas en la carretera de Pedrosa del Páramo a Cañizar de Argaño. Alguna de las personas que procedieron a su enterramiento afirmó que el kimono estaba hecho jirones, por lo que resulta probable que Evarista fuera violada antes de su muerte.
F. LA FOSA DE LA SOLANA (VALLESDÓ)
En su día, testigos del apresurado enterramiento de las tres personas asesinadas, relataron que el lugar en el que aparecieron los cadáveres se encontraba a la altura del kilómetro 7 de la carretera BU-627 (de Villanueva de Argaño a Villadiego), en el tramo entre Pedrosa del Páramo y Cañizar de Argaño. En la cuneta izquierda según se baja de Pedrosa a Cañizar. Y allí mismo, a metro y medio de la cuneta, se procedió a su enterramiento, en una de las fincas limítrofes.
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| El km 7 se encuentra al inicio de la recta, justo dónde aparecen unos chopos. La fosa, en la alargada finca de la izquierda |
El paraje se denomina La Solana (Vallesdó), y allí convergen la carretera y el arroyo que baja desde la fuente homónima. Hoy en día, una parcela de 2 hectáreas incluye la porción de tierra en la que fueron realizados los enterramientos de los asesinados el 10 de agosto de 1936. En aquellos tiempos, antes de la concentración parcelaria de mediados de los años setenta, siete parcelas ocupaban el paraje.
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| La finca en la que se enclava la fosa, vista desde la caseta de pastor (finca alargada entre el grupo de árboles y el árbol solitario de la derecha) |
Fernando Alcalde Miguel, el entonces dueño de la parcela dónde se produjo la inhumación, contaba que cuando araban la tierra, los bueyes mugían y se negaban a avanzar al llegar a la altura de la fosa. También contaba que, durante algunos años, aparecían de vez en cuando ramos de flores en el lugar.
Evarista, la joven allí asesinada, tenía una hermana (Salvadora, Castromorca, 1909) que residía en el cercano pueblo de Villorejo (situado a apenas 3 km al este del paraje), casada con Nicolás López Simón (Villorejo, 1905). Queremos suponer que era ella la que colocaba aquellas flores en la fosa en que yacía su joven hermana, antes de que su familia emigrara a Vizcaya. O quizás fuera su hermano Alejandro, que residiría en Castromorca durante el resto de la década de los treinta y por lo menos la primera mitad de los cuarenta, el que realizara aquellas esporádicas ofrendas florales.
Hoy en día, noventa años después del triple asesinato, aún sigue en pie la caseta desde la que un anónimo pastor fue único testigo -auditivo nada más- de los hechos. Aún en un espléndido día primaveral, no deja de resultar siniestra la vista desde la referida caseta, sobre todo cuando diriges tus ojos hacia las inmediaciones del kilómetro 7 de la carretera que recorre el fondo del vallejo de Vallesdó.
A pesar de los esfuerzos realizados por familiares y personas comprometidas con la recuperación de la memoria histórica, en los tres sondeos realizados entre 2008 y 2011 no pudo encontrarse resto alguno de los allí asesinados en la noche del 10 de agosto de 1936.
La tesis más plausible pudiera ser la que afirma que, durante los contundentes trabajos de concentración parcelaria, realizados a mediados de los años setenta, se removió tal cantidad de tierra en la eliminación de lindes y explanación de parcelas resultantes que es muy posible que los restos de los enterrados se movieran de lugar, no dándose cuenta nadie de tal circunstancia.
FUENTES
La mayor parte del contenido de la presente entrada ha sido extraído del espléndido sitio web Represión Franquista en Burgos, administrado por Mauro Torres Carretero:
- Represión en los pueblos de la provincia de Burgos: Villadiego y pedanías
-Mapa de fosas comunes de la Guerra Civil y la Dictadura Franquista en Castilla y León (Universidad de Burgos y Junta de Castilla y León): Mapa de fosas en CyL
-las fechas de fallecimiento de alguna de las personas que aparecen en este post han sido extraídas de la prensa digitalizada
-calendario de pared año 1936: todocoleccion.net
[curiosamente, en este calendario solo quedan las hojas de julio a diciembre, faltando las del resto del año; seguramente, la casa en la que colgaba quedó abandonada o dañada al inicio de la guerra; también puede ser que, sin tal abandono o ruina, a sus moradores no les quedaran ánimos ni ilusiones para ir quitando las hojas del calendario de un año tan desgraciado como aquel]











