sábado, 30 de mayo de 2026

Los chicos del maíz: Huérmeces, agosto de 1960


Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que se cultivaba maíz en esta parte de Castilla. No servía cualquier tierra, por supuesto, pero se cultivaba maíz, en secano, y con relativo éxito.

También hubo un tiempo en el que, para la chavalería que había emigrado y parte de la que aún no lo había hecho, los veraneos en el pueblo duraban todo el verano: de mediados de junio a mediados de septiembre.


Fotografía: Regina Pérez Alonso (agosto de 1960)


Siempre he considerado que ésta de los "los chicos del maíz" es una fotografía de película, valga la redundancia. Está tomada en agosto de 1960, al atardecer de un caluroso día de verano.

En la fotografía aparecen cinco menores, con edades comprendidas entre los cinco y los quince años. Dos de ellos ya no habían nacido en el pueblo, aunque sí lo habían hecho sus padres; los demás, aunque habían nacido en Huérmeces, ya residían en la capital provincial o estaban a punto o muy cerca de abandonar su pueblo natal, camino de destinos intermedios en su periplo vital.

Tres de ellos se establecieron definitivamente en la ciudad de Barcelona. Otra, primero lo hizo en Burgos para luego pasar a residir en Pamplona. Y otra encaminó su vida hacia la vocación religiosa, pasando por destinos diversos y distantes: Rabé de las Calzadas, San Sebastián, Valladolid, Santander y la República del Chad.

La fotografía fue realizada en las cercanías del paraje denominado "El Rinconcillo", allí dónde todavía existía un lavadero de ropa, a la vera del cauce molinar de "Los Sabares", que abastecía de agua motriz a tres molinos. En aquellos tiempos era habitual que los chavales acompañaran a sus madres a hacer la colada, ayudando en ocasiones a transportar la ropa o a tenderla en las eras. 

Las "frescas" tierras situadas a la vera del Úrbel eran las más adecuadas para aquellos cultivos más exigentes en humedad edáfica, entre los que se encontraba el maíz, la alfalfa o la patata.

En la fotografía, los chicos del maíz son, en orden cronológico, los siguientes:

  • Raquel Villanueva Varona, 15 años, hija de Epifanio y Constantina
  • Gloria Varona Varona, 14 años, hija de Jesús y Eliecer
  • Marina Villanueva Varona, 10 años, hija de Víctor y Petra
  • Miguel Ángel Miguel Pérez, 6 años, hijo de Joaquín y Regina
  • Ana María Miguel Pérez, 5 años, hija de Joaquín y Regina

Las tres primeras eran primas hermanas entre sí. Los dos hermanos, más pequeños, también eran primos de aquéllas. Como en cualquier otro pequeño pueblo de la zona, casi todos estaban emparentados entre sí, de una manera directa o colateral.

Esta espléndida fotografía nos servirá de excusa para realizar otro tipo de fotografía, la del Huérmeces de 1960, la de un pequeño mundo que se encontraba en trance de desaparición.


HUÉRMECES 1960: UNA CIERTA ESTRUCTURA SOCIAL

En 1960, vivían en Huérmeces 293 personas, noventa de ellas menores de 18 años. A la escuela asistían unos cuarenta niños. Había tres bares abiertos y misa diaria en la iglesia.

El colectivo más importante era el de pastores de ganado. En el pueblo residían seis familias de pastores, cuyos 34 miembros suponían el 12% de la población de Huérmeces, y una parte importante de la población escolar.

El 70% de los habitantes de Huérmeces (201 de 293) habían nacido en el pueblo. Los 92 habitantes restantes habían nacido en un total de 56 localidades diferentes, destacando las más cercanas a nuestro pueblo: Montorio (10), Santibáñez (7), La Nuez de Arriba (3), Ros (3), Ruyales (3), Castrillo de Rucios (2), Pedrosa de Río Úrbel (2), Quintanilla Pedro Abarca (2), Ubierna (2), Úrbel del Castillo (2), Celada de la Torre (1), Coculina (1), Fuente Úrbel (1), Las Hormazas (1), Lodoso (1), La Nuez de Abajo (1), Quintanilla Sobresierra (1), Quintanilla Vivar (1), Las Rebolledas (1) y San Martín de Ubierna (1).

En la capital provincial habían nacido tres personas: el médico, Luis Salinas, su asistente doméstica, María Ascensión, y una familiar del cura Alejandro, María Concepción, que también realizaba funciones domésticas.

En localidades algo más alejadas, destacan las pertenecientes a la comarca de Villadiego: Castromorca (1), Icedo (1), Pedrosa del Páramo (3), Quintanilla de la Presa (1), Los Valcárceres (1), Villadiego (1), Villamartín de Villadiego (1), Villahernando (1), Villalibado (1), Villanoño (2) y Villanueva de Puerta (1). Varios eran personas pertenecientes a familias de pastores. De Villanueva de Puerta procedía el carpintero, Benjamín. De Villahernando, Laurentino. De Villalibado, Rosario. De Villanoño, Lucía y Genara.

De la comarca Bureba-Ebro y aledaños: Altable (1), Castil de Peones (1), Pradoluengo (1). De Altable procedía Gloria, la esposa del secretario.  

De las comarcas norteñas: Barrio Panizares (1), Hoyos del Tozo (1), Quintanas de Valdelucio (1), Mozuelos de Sedano (1), San Andrés de Montearados (1), Tubilla del Agua (2). De este último pueblo procedían Librada, la esposa del carpintero, y la madre de ésta, Eugenia.

De las comarcas situadas al sur y oeste de la capital provincial: Los Ausines (1), Boada de Roa (2), Castrillo Solarana (1), Celada del Camino (1), Isar (1), Pineda de la Sierra (2), Pinilla de los Moros (1), Revilla del Campo (1), Roa (1). El párroco procedía de Los Ausines; el secretario, de Castrillo Solarana. 

Por último, aparecían siete empadronados nacidos en localidades pertenecientes a otras provincias: Polientes (Cantabria), Villaescusa de Ebro (Cantabria), Valiñas (Orense), Paderne (Orense), Pozancos (Palencia), Villodre (Palencia) y Sestao (Vizcaya); un molinero, un tratante de ganado, los dueños de un negocio de mercería, la esposa de un pastor, un trabajador del molino de Retuerta y el maestro del pueblo.  

Uno de los jóvenes empadronados en el pueblo se encontraba realizando el servicio militar: Rogelio García Ubierna.

Otros jóvenes empadronados se encontraban estudiando fuera (César Javier García Girón) o en sus primeros destinos profesionales (Isidoro García, María Jesús García Girón, Fernando Serna, Jesús Montero, Orencio Girón), aunque regresaban a casa durante las vacaciones navideñas, fechas en las que se cumplimentaban los correspondientes padrones de población. 

En el pueblo residían diez viudas (Agustina, Emilia, Eugenia, Genara, Juana, Hermenegilda, Josefa, María, Rosario y Rosenda) y cinco viudos (Antonino, Bernardo, Lázaro, Miguel y Millán).

La estructura demográfica y socio-económica del pueblo permitía aún la persistencia de variados oficios y comercios:

  • pastores (6): Sabino Pérez, Gregorio Santamaría, Jerónimo Blanco, Alejandro Cuende, Rufino Martínez y Donaciano Esteban
  • molineros (3): Agapito Barrios, Aquileo García y Joaquín García
  • taberneros (3): Felisa Arnáiz, Rosario Gutiérrez y Joaquín García
  • transportistas (2): Ángel Valladolid y Valeriano Díez
  • tratante (1): Gil Montero
  • sastre (1): Mariano Crespo
  • mercería (1): Delfín Rodríguez Guerra
  • zapatero (1): Lorenzo Güemes
  • modista (1): Lucila Infante
  • herrero (1): Dionisio Alcalde Calzada
  • carpintero (1): Benjamín Humada
  • carnicero (1): Santos Ubierna
[quizás a algunos nos pueda sorprender la existencia de una mercería en el Huérmeces de 1960, pero así fue durante, al menos, siete años (1954-1960); Delfín Rodríguez Guerra y su esposa, Rosa Pérez Gil, orensanos ambos, residieron en la casa nº 5 de la calle de la Solana, y en sus bajos mantuvieron un negocio de mercería; Delfín poseía una motocicleta, con la que se desplazaba a Burgos y a otros pueblos del entorno; con anterioridad a Huérmeces, habían residido en Santibáñez, dónde nació su hija, Sara]

Por otra parte, también persistían diversos cargos oficiales:
  • médico: Luis Salinas Mendizábal
  • maestro: Emilio García Amo
  • maestra: Victoria Arce Alonso
  • secretario: Cipriano Ramos Castrillo
  • cartero: Fidel Alonso Díez
En 1960 se oficiaron tres bodas en la iglesia de Huérmeces, una de las cuales sería la última que se celebrara entre labradores residentes en el pueblo. Las otras dos tuvieron como novias a una hija del molinero Aquileo y a una hija de Emiliano Ortega, el que fuera pastor de Huérmeces durante los años cuarenta y cincuenta.

Ninguna de las tres parejas se estableció definitivamente en Huérmeces. Sus destinos finales fueron los habituales en aquellos años: Bilbao, Burgos y Madrid.

Durante aquel 1960 nacieron tres criaturas en Huérmeces. Dos eran hijos de sendas parejas de pastores y el otro lo era de una pareja de labradores. El último nacimiento en Huérmeces se produciría cinco años más tarde, en agosto de 1965.

[a partir de 1966 todos los hijos de residentes en Huérmeces nacieron en el hospital de Burgos]

En 1960 falleció una sola persona en Huérmeces: una mujer de 74 años de edad.

El alcalde era Maximiliano Crespo Díaz-Ubierna (Hces, 1928-1974) y el cura, Alejandro García González (Los Ausines, 1934-Burgos, 2020).

Rugían por caminos y carreteras los motores de una moto Ossa (José Marín), una Montesa (Delfín Rodríguez), un automóvil Seat-600 (Luis Salinas), dos camiones (Emilio Valladolid y Valeriano Díez) y un tractor Lanz (Maximiliano Crespo).


CAMBIO DE ERA: DEL POLICULTIVO AGROGANADERO AL MONOCULTIVO CERALISTA

Quince años más tarde, en agosto de 1975, ya nadie cultivaba maíz en Huérmeces. Las necesidades de forraje y pienso para el ganado habían decrecido al mismo ritmo que lo había hecho la cabaña ganadera, sobre todo en cuanto a ganado de labor. La pareja de bueyes y las mulas habían sido reemplazados por los muchos caballos de un tractor. 

Cultivos como yeros, alholvas, esparceta y maíz habían dejado paso a un monocultivo cerealista. 

En el pueblo vivían 120 personas, poco más de un tercio de las que lo hacían en 1960. Residían apenas seis niños en edad escolar por lo que, desde junio de 1973, la escuela ya estaba cerrada. Aún resistían dos bares abiertos. La misa era ahora semanal, y gracias. No se celebró boda alguna. Falleció un vecino de 75 años de edad.

El parque de tractores se había incrementado notablemente, al pasar del único existente en 1960 a los nueve existentes en 1975: Avelino, Daniel, Fidel, Ismael, Javier, Jesús, Lorenzo, Mauro y Ramiro. 


Fotografía: Diputación Provincial de Burgos, fondo Virgilio Soto (10 agosto 1975)


En una bonita fotografía de agosto de 1975, realizada por el reconocido fotógrafo burgalés Virgilio Soto, aún aparecen parvas y montones de cereal en las eras, aún puede contemplarse algún carro tradicional en buen uso, con los iniestos bien puestos.

La fotografía fue realizada desde la era de José Alonso Villalvilla, que ya había abandonado Huérmeces hacía apenas cuatro años, en compañía de su esposa, Mónica, y de su hijo pequeño, José Enrique.

En agosto de 1975, el alcalde de Huérmeces era Avelino Bárcena Villalvilla (Hces, 1923-2007), y el cura, Santos Cidad Muñoz (Villahizán de Treviño, 1925-Burgos, 2006).

En contra de lo sucedido con el Palacio de Arriba (adquirido por Belén Landáburu a finales de la década de los sesenta), el Palacio de Abajo aún se encontraba deshabitado, y en mal estado de conservación. Faltaban aún cuatro años para que lo adquirieran sus penúltimos dueños, Eloy López Díez y María Luisa García Urruchi.


Fotografía: Diputación Provincial de Burgos, fondo Virgilio Soto (10 agosto 1975)


Y mientras tanto, la vida seguía. Los pueblos se despoblaban y las ciudades se superpoblaban. Los municipios rurales se fusionaban. Los bares se jubilaban. Las ermitas se hundían. Las iglesias se quedaban huérfanas de parroquianos.

Los veranos siguientes verían desaparecer totalmente parvas y trillos, carros y ubios, bueyes y mulas, leguminosas y forrajeras.


[Los entonces municipios de Quintanilla Pedro Abarca y Huérmeces se fusionaron en marzo de 1978]

[Virgilio Soto Cornejo (Burgos, 1919-2004) fue un conocido fotógrafo burgalés, que ejerció su oficio entre los años 1941 y 1995; en 2023 su familia cedió su legado fotográfico (más de 17.000 fotos) al Archivo Provincial de la Diputación, que lo digitalizó, constituyendo el denominado "Fondo Virgilio Soto", de acceso libre en la web institucional]



LOS CHICOS DEL MAÍZ

Children of the Corn es un relato corto escrito por Stephen King y publicado en 1977. Basada en él, se estrenó en 1984 una película de igual título, dirigida por Fritz Kiersch, protagonizada por Peter Horton y Linda Hamilton, y hoy en día convertida en una película de culto dentro del género de terror.




El argumento del relato no puede resultar más  inquietante: en Gatlin, un perdido pueblo de Nebraska, únicamente moran niños y jóvenes, ya que una entidad demoníaca ejerce una poderosa influencia sobre aquellos, instándolos a asesinar a todos los adultos mediante brutales rituales, para asegurarse así el éxito de la cosecha de maíz, fundamental para la supervivencia de la joven comunidad.




La pirámide de población de Gatlin era, pues, bien diferente de la existente en los pueblos de la comarca del Úrbel en aquellos mismos años.

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