sábado, 22 de marzo de 2025

Juan Díaz-Ubierna, un abogado farol en el Burgos de mediados del siglo XIX


Tras varios monográficos dedicados a personas indigentes, pordioseros, pobres de solemnidad, pícaros, humildes jornaleros y desafortunados vecinos embargados hasta los tuétanos, hacemos un hueco en este blog a otro tipo de personajes a los que su situación económica y posición social les hizo destacar sobre la mayor parte de la población de la época. Nos estamos refiriendo a ese tipo de personas que llevaban el "don" por prefijo inexcusable.

Ni que decir tiene que seguir el rastro documental de estas personas resulta mucho más sencillo que hacerlo con el que deja un pobre jornalero o un humilde labrador. Ignoro si las vicisitudes de estas personas "notables" resultarán más o menos interesantes para el posible lector aunque, lo que resulta evidente, es la abundancia de documentación existente sobre aquellas.

Durante las últimas décadas del siglo XIX y, sobre todo, las tres primeras del XX, resultaba más que evidente la continua aparición en la prensa escrita de todas aquellas personas pertenecientes a las familias "bien situadas" de cada provincia; familias bien posicionadas en la vida social, cultural y económica del Burgos de entonces. Se publicaban las pedidas de mano, los matrimonios, los estudios de los vástagos, los donativos y obras pías, los viajes en tren, la participación en actos culturales y, por supuesto, hasta la muerte misma, en forma de esquelas de diversos tamaños, ubicaciones y reiteraciones (aniversarios).

Hoy hablaremos de un joven farol al que la condición económica y social de su familia, en el Huérmeces de principios del siglo XIX, le permitió acceder a unos estudios y formación que, en aquellos tiempos, se encontraban vedados para el resto de la población. Sin duda, nuestro personaje supo aprovechar estas ventajas de salida y, a base de esfuerzo y dedicación, labrarse un buen futuro para él y para los suyos. 

Nos referimos a Juan Díaz-Ubierna Vivanco, nacido en Huérmeces en 1821, en el seno de una familia bien situada (para la época y el lugar); Juan fue el cuarto de los siete hermanos portadores de aquellos -por entonces- nobles apellidos.

Comencemos a contar su historia retrocediendo otros siete años en el tiempo.


PEQUEÑA HISTORIA DE LOS HERMANOS DÍAZ-UBIERNA VIVANCO

En 1814, humeantes aún los rescoldos de la francesada, se celebró una boda en el vecino pueblo de Santibáñez Zarzaguda. Los desposados fueron una joven pellejera de 23 años de edad y un ya no tan joven farol de 36:

  • Melchor Díaz-Ubierna Arce (Hces, 1778)
  • Fidela Vivanco Díez (Santibáñez, 1791)
Además de la aludida diferencia de edad entre los novios, otro importante matiz de la ceremonia era que el novio, Melchor Díaz-Ubierna, era el escribano de la jurisdicción de Haza de Siero, con despacho en Huérmeces, y que abarcaba varios pueblos de los valles de los ríos Úrbel y Ruyales. 

Podríamos decir que un escribano de aquellos tiempos equivaldría a un notario de nuestros días y no nos equivocariamos en mucho. Aparte de percibir sus honorarios, el escribano se relacionaba con personas notables, tanto en el entorno comarcal como en la capital provincial, contactos sociales que le vendrían muy bien en el futuro; a la hora de casar a sus hijos, por ejemplo.

Parece ser que Melchor presentaba, también, una clara querencia carlista, que se manifestó durante la primera guerra civil (1833-1840); cuenta la memoria popular que, en aquellos años, guardias isabelinos se presentaron en Huérmeces para proceder a la detención del escribano faccioso, pero que este salvó el pellejo escondiéndose en un horno.

Melchor, con el paso de los años, acabó convirtiéndose en uno de los mayores contribuyentes de Huérmeces; calificación que dejaba bien a las claras el nivel económico y social de Melchor Díaz-Ubierna.

[en 1862, con el fallecimiento de Melchor Díaz-Ubierna desapareció la escribanía de Huérmeces, asumiendo sus expedientes la notaría de Santibáñez Zarzaguda; durante el último cuarto del siglo XIX, el notario de Santibáñez fue Santiago Fontúrbel]

El caso es que Melchor y Fidela trajeron al mundo a siete hijos durante los catorce años que van desde 1815 a 1829:

  1. Florentín (1815)
  2. Vicenta (1817)
  3. Tomás (1819)
  4. Juan (1821)
  5. Natalio (1824)
  6. Petra (1827)
  7. Emeteria (1829)
Suponemos que Tomás y Petra fallecieron jóvenes, ya que no figuran en el listado de herederos confeccionado a la muerte de su padre, Melchor, en 1862.

Tres de los hermanos Díaz-Ubierna Vivanco ya han aparecido en anteriores monográficos de este blog, alguno de ellos con cierta frecuencia.

Florentín Díaz-Ubierna Vivanco: tuvo a bien hacerse presbítero, lo cual era una garantía de éxito en aquellos píos tiempos. Además de cura párroco y carlistón militante, don Florentín fue administrador de fincas y "rico propietario". De no ser por su condicción religiosa, habría sido un buen partido para muchas mozas de la comarca y más allá. Fue cura beneficiado de Huérmeces durante cuarenta y siete años (1852-1899). Murió con la sotana puesta y, seguramente, muy disconforme con el transcurrir de los tiempos. 

Vicenta Díaz-Ubierna Vivanco: se casó con José Ubierna García, uno de los hijos de Dionisio Ubierna Fernández, "el cadete de Lences". La pareja se estableció en Huérmeces y sacó adelante a varios hijos Ubierna Díaz-Ubierna, cuyas vidas trancurrieron con desiguales devenires.

Natalio Díaz-Ubierna Vivanco: también se casó (en el mismo día y lugar que lo hizo su hermana Vicenta) con uno de los hijos del "cadete de Lences", con Salustiana Ubierna Garcia en este caso. En ambos casos, la boda fue celebrada por su hermano Florentín, en lo que sin duda constituyó un llamativo despliegue farol en tierras burebanas. Natalio y Salustiana se establecieron en Huérmeces y también resultaron prolíficos a la hora de llenar de hijos Díaz-Ubierna Ubierna los padrones y censos del pueblo. Aunque, en este caso, la historia no acabó bien para el propio Natalio. Huyó a Sudamerica, por supuestos motivos económicos, abandonando a su esposa y prole en tierras farolas. Nunca más se supo de él. Embargos y subastas varias amargaron la vida de su esposa Salustiana durante los años 1872-1876. Quizás sobre la cabeza del pobre Natalio levite para siempre el sambenito de "oveja negra" de los Díaz-Ubierna Vivanco.





De los otros dos hermanos Díaz-Ubierna Vivanco, Juan y Emeteria, poco era lo que sabíamos hasta ahora. Al compás de las averiguaciones sobre Juan, también hemos encontrado reseñas que nos hablan de Emeteria, la hermana pequeña. Sus vidas, muy resumidas, nos cuentan que:

Juan Díaz-Ubierna Vivanco: el protagonista de este monográfico, estudió para abogado en la Universidad de Valladolid; ejerció en Burgos y Burgo de Osma; se casó con Josefa Mariscal Espiga, hija de una noble familia de la capital y tuvieron tres hijas, de las que solo una tuvo descendencia. 

Emeteria Díaz-Ubierna Vivanco: se casó en 1852, en Huérmeces, con Eleuterio Gómez González, natural de Burgos; la pareja se estableció en la capital provincial; en las décadas de 1860 y 1879 Eleuterio aparece como "industrial" y elector en su condición de gran contribuyente; en 1890, Eleuterio aparece como "tintorero", con el negocio radicado en la calle de la Puebla nº 9, en compañía de su hijo, Francisco Gómez Díaz-Ubierna, que heredaría la tintorería en 1894, a la muerte o retiro de su padre.

Aparentemente, a cuatro de los cinco hermanos Díaz-Ubierna Vivanco la vida les fue bien, o relativamente bien, dentro del contexto social y económico de la Castilla de aquellos tiempos. Sus longevidades resultaron variadas, aunque fue el presbítero Florentín el que disfrutó de más años de vida (84 años), que para algo tenía que servir el cotidiano diálogo con las alturas y el no menos cotidiano apunte contable de almas, propiedades y dineros.  


JUAN DÍAZ-UBIERNA VIVANCO: UN ABOGADO FAROL EN LA CAPITAL 

Suponemos que Juan, al igual que su hermano mayor, Florentín, destacó desde niño como buen estudiante en la escuela del pueblo aunque, a diferencia de aquel, no encaminó su vida hacia la carrera religiosa, prefiriendo la civil.

El caso es que en 1840, a los 19 años de edad, se encuentra cursando el primer año de jurisprudencia (derecho) en la entonces denominada Universidad Literaria de Valladolid. Los estudios de jurisprudencia  comprendían, por aquellos tiempos, un mínimo de siete cursos, más otros tres de especialización. Evidentemente, pocas familias podían permitirse tales dispendios de tiempo y dinero.


BOP de Valladolid, 23-12-1841; cursantes 2º año jurisprudencia



En 1846 cursó el séptimo año de jurisprudencia en Valladolid. No sabemos si Juan cursó los tres años de especialización. El caso es que la siguiente aparición de su nombre en la literatura oficial no acaece hasta el año 1855, cuando Juan Díaz-Ubierna tenía ya una edad de 34 años. 


Boletín Oficial de Burgos, 20-01-1855: Abogados de Pobres en Burgos


Juan aparece en el listado de los denominados "abogados de pobres" (los que luego serían denominados abogados de oficio) dentro de la Audiencia Territorial de Burgos; Juan Díaz-Ubierna es adscrito a la escribanía de Fernández de Castro, sita en la ciudad de Burgos.

Precisamente en aquel año de 1855 Juan Díaz-Ubierna había contraído matrimonio en Burgos con Josefa Mariscal Espiga, hija de Francisco Mariscal Elvira e Ildefonsa Espiga; los Mariscal Elvira y Mariscal Espiga formaban parte de una de las "nobles familias" del Burgos de aquellos tiempos. 

Francisco Mariscal Elvira fue un abogado, secretario del Ayuntamiento de Burgos y escritor. Su hijo Leandro Mariscal Espiga fue un notable militar y escritor.

Curiosament, Felisa, la primera de las tres hijas que tuvieron Juan Díaz-Ubierna y Josefa Mariscal, no nació en la ciudad de Burgos, lugar en el que residía la familia, sino que lo hizo en Huérmeces, el día 4 de diciembre de 1856. Probablemente, el motivo por el cual Juan y Josefa decidieron que el alumbramiento de su primer hijo se produjera en el pueblo, con preferencia sobre la capital, fuera la grave epidemia de cólera que había afectado a la ciudad de Burgos durante el año anterior (1855) y que aún registraría algún rebrote durante el otoño del año siguiente.

El bautismo fue oficiado por el tío de Felisa, el ya mentado Florentín Díaz-Ubierna. Otro hermano de Juan, Natalio Díaz-Ubierna, realizó las funciones de padrino. Actuó como testigo un vecino del pueblo, Bernardo Díaz Pérez (Hces, 1808), que ejercía de sacristán de la parroquia.

En enero de 1861, la citada Audiencia Territorial de Burgos le nombra "abogado de pobres" para ese año, asignado a la sala Segunda y secretaría de Conde.


BOPBU-17-01-1861: Abogados de pobres en Burgos



En diciembre de 1861 Juan Díaz-Ubierna es nombrado registrador de hipotecas (figura luego denominada registrador de la propiedad) con destino en Burgo de Osma (Soria), dependiente de la Audiencia Territorial de Burgos. La familia Díaz-Ubierna Espiga afronta de esta manera su primer y único traslado domiciliario fuera de la capital burgalesa.

En Burgo de Osma nació, el 27 de enero de 1863, la segunda hija de la pareja, María Candelas. La estancia de Juan y su familia en la villa soriana duró apenas año y medio ya que, en junio de 1863 cesó en su cargo de registrador de la propiedad en Burgo de Osma.

En octubre de 1863, Juan Díaz-Ubierna figura en el listado de electores por la ciudad de Burgos, tal y como sucedía con las personas que disponían de cierto nivel económico, profesional o social. Las elecciones de aquella fecha correspondían a las de diputados a Cortes por el distrito electoral de Burgos.

El retorno a la ciudad de Burgos quizá se debió a razones emocionales, pero lo cierto es que la vida profesional de Juan Díaz-Ubierna experimentó un pronunciado giro, al encaminar su carrera al entonces denominado cuerpo funcionarial de la Administración Civil Provincial. Desconozco si, por entonces, el acceso al mismo se efectuaba por oposición o por concurso de méritos.

El caso es que, en septiembre de 1865, Juan Díaz-Ubierna aparece nombrado oficial de segunda clase dentro del cuerpo de la Administración Civil Provincial con destino en Burgos, con un sueldo de 1200 escudos.

Desconocemos la fecha y lugar de nacimiento de María del Carmen, la última de las tres hijas Díaz-Ubierna Mariscal. Suponemos que nació en la capital burgalesa con posterioridad a aquel septiembre de 1865 en que la familia retornó a su hogar principal.

Mientras tanto, Juan fue ascendiendo, poco a poco, en el escalafón del cuerpo de funcionarios de la Administración Civil Provincial; así, en abril de 1866, es nombrado oficial de primera clase, con un sueldo de 1400 escudos.

No he encontrado posteriores referencias a la carrera profesional de Juan Díaz-Ubierna aunque cabe suponer que aquella discurriría por los trillados caminos que llevaban desde los niveles inferiores a los más altos, dentro del escalafón correspondiente: oficial de segunda (1200 escudos), oficial de primera (1400 escudos), jefe de negociado de tercera (1600 escudos), jefe de negociado de segunda (2000 escudos) y jefe de negociado de primera (2400 escudos). 

Lo que no sabemos es si el jurisconsulto Juan Díaz-Ubierna compaginaba sus labores como funcionario provincial con una posible colaboración en un despacho como letrado particular. Ni siquiera sabemos si tal situación era posible en aquellos tiempos.



Guía General de Burgos (1875-1876)



Juan Díaz-Ubierna falleció en Burgos el día 7 de enero de 1876, a la edad de 54 años. Supoongo que su muerte acaeció de manera repentina, ya que Juan no había formalizado testamento alguno.

De esta manera, siete meses después del deceso, el Boletín Oficial de la Provincia publica, con fecha 2 de agosto de 1876, el carácter "abintestato" del fallecimiento de Juan Díaz-Ubierna, emplazando a todos los posibles herederos del mismo.




Casi tres meses después, el 25 de octubre de 1876, el Boletín Oficial de la Provincia publica una nueva providencia judicial relativa al fallecimiento abintestato de Juan Díaz-Ubierna, en la que el juez manifiesta que se habían presentado como legítimos herederos sus hijos María del Carmen, Felisa y María Candelas.

Su viuda, Josefa Mariscal Espiga, residió en Burgos hasta finales de la primera década del siglo XX. Durante aquellos años participó, junto con su hija Felisa, en diversas colectas y suscripciones, de todo tipo y circunstancia, en ocasiones bajo el epígrafe genérico de "Junta de señoras de la diócesis de Burgos":

  • colectas "pías": pro jubileo sacerdotal del Papa Pío X (1908); pro dignificación de la Procesión del Santo Entierro (1909); pro necesarias obras de la iglesia de San Nicolás de Burgos (1908)
  • colectas "patrióticas": suscripción nacional (1909), por los pobres soldados que luchaban en Melilla; contribución para la suscripción nacional por parte de las clases pasivas (1891)
  • otras colectas: abril de 1899, regalos de boda para los contrayentes en el enlace entre la hija del presidente de la Audiencia Territorial de Burgos y un joven abogado del Ilustre Colegio de Burgos; nos topamos con un listado de regalos que ocupa cuatro columnas y media del Diario de Burgos, todo ello en el depresivo contexto del desastre patrio de 1898 (casi una página entera de las cuatro que tenía el Diario de Burgos de entonces)

Josefa falleció en Madrid en 1912, a los 77 años de edad, de los que casi la mitad lo fueron en su condición de viuda.


Diario de Burgos, 24 de junio de 1912


 

LOS DESCENDIENTES DE JUAN DÍAZ-UBIERNA VIVANCO

Ya he comentado que Juan Díaz-Ubierna y Josefa Mariscal Espiga tuvieron, que sepamos, tres hijas Díaz-Ubierna Mariscal:

  • Felisa (Hces, 1856)
  • María Candelas (Burgo de Osma, 1863)
  • María del Carmen (Burgos, c.1866)
Felisa no se emparejó ni tuvo descendencia. Al fallecer su padre, Felisa residió durante algunos años en la ciudad de Burgos, en compañía de su madre. Años después, Felisa y su madre se trasladaron a Madrid, al domicilio de su hermana Candelas, que se había casado y establecido en la capital del Reino. Y allí falleció Felisa en 1930.

María Candelas contrajo matrimonio con Felipe Cano García (Peñafiel, 1846), procurador de los tribunales en Madrid. Durante la segunda década del siglo XX, la pareja residió en la calle Clavel nº 13, en compañía de Felisa, la hermana mayor de Candelas. No tuvieron descendencia.

María del Carmen contrajo matrimonio con Ramiro Ávila Pezuela (Burgos, 1852), conocido médico tocólogo establecido en la ciudad de Burgos, que prestó sus servicios a la beneficencia municipal. La pareja trajo al mundo a tres hijos Ávila Díaz-Ubierna, todos ellos nacidos en Burgos:

  • María: profesó en las Hijas de la Caridad, prestando durante varios años sus servicios en la Casa de la Caridad de Burgos; falleció en Burgos en 1944, a los 46 años de edad
  • María del Carmen: falleció en Burgos en 1928, a los 32 años de edad, sin descendencia
  • Guillermo: escritor, periodista y publicista, activo colaborador en cabeceras locales como "El Castellano" y "Diario de Burgos"; en 1931 contrajo matrimonio con María Paz Garzón Mendoza; no tuvieron descendencia; Guillermo falleció en 1974, a los 82 años de edad
Con el fallecimiento de Guillermo se puede considerar extinta la rama de descendientes de Juan Díaz-Ubierna Vivanco, natural de Huérmeces, que estudió derecho en Valladolid y se estableció definitivamente en la ciudad de Burgos. 






OTROS POSTS EN LOS QUE APARECEN ALGUNOS DÍAZ-UBIERNA DE HUERMECES





FUENTES 

Casi todos los datos biográficos y profesionales de Juan Díaz-Ubierna y sus descendientes han sido extraídos de la prensa escrita de la época, principalmente del Diario de Burgos, así como de los Boletines Oficiales de las Provincias de Burgos y Valladolid. 

Las fechas de nacimiento y defunción de Tomás Díaz-Ubierna Sarmiento y Melchor Díaz-Ubierna Arce han sido extraídas de los libros parroquiales de Huérmeces, así como la fecha de nacimiento de Juan Díaz-Ubierna Vivanco.

Algunos datos genealógicos de la familia Mariscal Espiga han sido extraídos del sitio web familysearch.org