sábado, 24 de enero de 2026

Elena Varona de la Fuente, 46 años de maestra de párvulos en la misma escuela de Palencia (1909-1955)

 

No es la primera vez -ni será la última- que en este blog se trata de pergeñar la peripecia profesional y vital de un docente o de un grupo de docentes. Por aquí han pasado maestros represaliados en Huérmeces y otros pueblos del entorno, maestros que prestaron sus servicios en Huérmeces o en alguna pequeña aldea de los Páramos, maestros que impulsaron las denominadas conferencias pedagógicas, maestros que aparecían con sus alumnos en históricas fotografías de los años cuarenta y sesenta del pasado siglo...

En la presente entrada trataremos de un caso particular de docente. Una maestra, nacida en Huérmeces en 1885, que prestó sus servicios profesionales durante 46 años en la misma escuela, sita en la ciudad de Palencia.

El Diario Palentino, en su edición del día 22 de febrero de 1955, publica una reseña de llamativo título: "Cuarenta y seis años en la misma escuela. Se jubila la maestra de Párvulos doña Elena Varona".





Comencemos a contar la historia de la longeva docente retrocediendo setenta años en el tiempo, desde aquel día de febrero de 1955 en el que se publicó el destacado titular en la prensa palentina.


ELENA VARONA DE LA FUENTE: FAROLA DE NACIMIENTO

Elena Varona de la Fuente había nacido en Huérmeces el 24 de febrero de 1885 aunque su estancia en nuestro pueblo no debió de ser muy prolongada en el tiempo ya que, al año siguiente, su familia (formada por sus padres y un hermano de tres años) partió camino del siguiente destino profesional del cabeza de familia, Bonifacio Varona Díaz-Ubierna, como registrador de la propiedad en el partido de Sedano.


Censo Electoral Provincia de Burgos 1890: Ayuntamiento de Sedano


El padre de Elena, el referido Bonifacio Varona, falleció a los cinco años de tomar posesión de su plaza en Sedano, dejando viuda y dos hijos de corta edad: Benito (ocho años) y Elena (seis años). Suponemos que a la madre de Elena, María de la Fuente Ibáñez (49 años) le quedó una pequeña pensión -y algunos bienes convertibles- con los que hacer frente a su futuro y al de sus dos hijos.

Al año siguiente al fallecimiento de Bonifacio, encontramos a María solicitando la devolución de la fianza depositada en su día por su difunto marido en su condición de registrador de la propiedad interino del partido de Sedano.

Desconozco si María y sus dos hijos continuaron residiendo en Sedano o si se trasladaron a la capital provincial. El caso es que hacia el año 1903, Elena Varona de la Fuente comenzaría sus estudios de maestra en la Escuela Normal de Burgos. Debió de cursar dichos estudios sin grandes dificultades ya que, tres años más tarde, en 1906 ya se presenta a las oposiciones para maestras de escuelas de niñas con sueldo de 825 pesetas. 

Al año siguiente, en 1907, repite intento opositor, aunque ahora lo hace en la categoría de maestras a las escuelas "auxiliarias" de niñas con sueldo de 1.100 pesetas. Dos años más tarde, durante el primer trimestre de 1909, Elena volvía a participar en las oposiciones a maestras para escuelas de niñas, que se celebraron en Valladolid. Elena pasó todas las pruebas de aquellas oposiciones y quedó en disposición de eligir destino.


El Diario Palentino, 11 de mayo de 1909



A principios de mayo de aquel mismo año de 1909, Elena eligió la escuela "auxiliaria" de párvulos de Palencia, dentro de la categoría de escuelas con sueldo de 825 pesetas. Elena Varona de la Fuente tenía por entonces una edad de 24 años y seguramente no podía ni imaginar que en aquella misma escuela transcurriría la totalidad de su carrera profesional, 46 años, hasta su jubilación en 1955, a los setenta años de edad.


Censo Electoral de la prov. de Palencia 1924: doña Elena aparece domiciliada en la misma calle del colegio (Paseo de los Doctrinos)

Boletín Oficial de la Provincia de Palencia, 27 agosto 1951




EL AMPLIO REPORTAJE DEL DIARIO PALENTINO: 22 DE FEBRERO DE 1955

Ya hemos comentado que el origen del presente post se encuentra en una amplia reseña publicada por el Diario Palentino con motivo de la jubilación de la maestra doña Elena Varona, que permaneció en el mismo destino docente durante la totalidad de su vida profesional.

En una época de carestía papelera (cada ejemplar del Diario Palentino constaba por entonces de ocho páginas, a siete columnas), la reseña relativa a la jubilación de doña Elena ocupaba casi media página, y contenía tres fotografías, algo realmente inusual en aquellos tiempos.



El Diario Palentino, 22 de febrero de 1955 (foto: Payá)



Una de las tres fotografías incluidas en el reportaje lleva por título "los últimos de doña Elena". En la instantánea, la maestra aparece rodeada de sus treinta y cinco párvulos, "los últimos de varias generaciones que, desde hace nueve lustros, pueden empezar su historia diciendo: doña Elena me enseñó las letras en las Escuelas de San Miguel".

El Diario Palentino, 22 de febrero de 1955 (foto: Payá)


En otra de las fotografías incluidas en el reportaje del Diario Palentino aparece doña Elena en su aula, rodeada por las autoridades civiles y docentes de Palencia. El gobernador civil de entonces, Jesús López-Cancio, hace entrega a la homenajeada de un "artístico rosario" mientras que, sobre la mesa, descansan un ramo de flores y otros obsequios entregados a la maestra.

De todas formas, y a juicio del que esto escribe, la auténtica gema de la fotografía aparece a las espaldas de los retratados: escritas sobre el encerado, alcanzamos a leer cuatro líneas de pulcra caligrafía, acompañadas -a su izquierda- por el dibujo de un paraguas abierto. No me puedo resistir a reproducirlas:

el sábado nevó mucho
las calles estaban blancas
la nieve es agua helada
conformando copos

Seguramente, este fue uno de los últimos ejercicios de escritura que doña Elena propuso a sus queridos párvulos. Cuatro versos sin rima alguna, que cuentan lo que pasó y cuándo, las consecuencias -blancas- del evento y el porqué del mismo. Un compendio de buena docencia, sin duda. Y también un lírico epitafio profesional para toda una vida dedicada a la enseñanza.

[entre los días 16 y 19 de febrero de 1955 se registró en España un episodio de precipitaciones generales, que lo fueron en forma de nieve en el Duero, Alto Ebro, Norte y puntos del Centro; a partir del día 19 de febrero se produjo, además, un descenso  notable en las temperaturas; el sábado 19 de febrero cayó sobre Palencia una fuerte nevada, tal y como afirma el encerado de las escuelas del grupo "Jorge Manrique" de Palencia; las fotografías del homenaje a doña Elena fueron tomadas en la mañana del lunes 21 de febrero y publicadas en la edición del diario correspondiente al día siguiente]

Afirmaba la crónica periodística que doña Elena era un mujer "menuda", locuaz, de agradable charla, que únicamente se quejaba de su pérdida de memoria. También comentaba que, en sus 46 años de servicio en la escuela de párvulos de Palencia, no faltó a clase ni un solo día, ni siquiera solicitó el más leve permiso. Un caso único, puntualizaban las autoridades educativas palentinas.

Preguntaba el periodista a doña Elena si nunca deseó volver a su tierra burgalesa. La maestra contaba que al principio llegó con la idea de pasar un tiempo acumulando puntos para poder pedir un buen destino en Burgos, pero que fueron pasando los años, y que se aclimató tan bien a Palencia y tanto a su escuela de párvulos, que ya no pudo irse.

No conocemos la fecha del fallecimiento de Elena Varona de la Fuente. Únicamente sabemos que aún vivía en septiembre de 1970, a los 85 años de edad. Nos alegra pensar que doña Elena pudo disfrutar, al menos, de 15 años de jubilación, bien ganada jubilación.

Elena Varona de la Fuente no se casó ni tuvo descendencia.

Desconozco si, durante su prolongada estancia en Palencia, Elena mantuvo algún tipo de contacto con su pueblo natal, dónde residían al menos seis primos segundos por línea paterna (Dorotea e Íñigo García Villanueva; Prudencio, Cecilia, Eleuterio y Benita Villanueva Varona), así como la numerosa descendencia de éstos. Tampoco sabemos dónde pasó sus últimos años de vida la madre de Elena, María de la Fuente Ibáñez, ni que fue de su hermano Benito.

Fallecidos sus padres y hermanos, lo más probable es que resultaran muy leves los posibles lazos afectivos que pudieran unir a Elena con su pueblo natal.

Por otra parte, no he sido capaz de averiguar si la memoria familiar de Huérmeces guardaba algún recuerdo relativo a la benemérita maestra. 


APUNTES GENEALÓGICOS

Elena fue la última de los al menos cinco hijos que trajo al mundo la pareja formada por Bonifacio Varona Díaz-Ubierna (1822) y María de la Fuente Ibáñez (La Nuez de Arriba, 1842).

Bonifacio Varona Díaz-Ubierna, registrador de la propiedad, se había casado con María, en segundas nupcias, hacia el año 1876. La boda se había celebrado, probablemente, en Madrid, y María era una mujer veinte años más joven que él, ya que subió al altar con 34 años de edad. 

[Bonifacio se había casado en primeras nupcias con Eugenia Montaña, natural del pueblo burebano de Villanueva de Teba (denominada entonces Villanueva del Conde); tuvieron, al menos, tres hijos: Francisco, Francisca y Josefa; desconozco dónde residió la familia Varona Montaña, así como las fechas de la boda, nacimiento de los hijos y viudez de Bonifacio; entre 1855 y 1860 un Bonifacio Varona aparece en la lista de mayores contribuyentes de Castrojeriz, aunque no sabemos si se trata de la misma persona]

En 1866, Bonifacio Varona aparece como vecino de Huérmeces, quizás al enviudar de Eugenia. Ignoro si a nuestro pueblo le acompañó alguno de los hijos de su primer matrimonio, que ya tendrían por entonces una edad claramente post juvenil. 

Como ya señalé, tampoco sabemos el lugar en el que se celebró la boda entre Bonifacio y María. El apunte nupcial no aparece en el libro de casados de Huérmeces ni en el de La Nuez de Arriba. Supongo que se celebró en Madrid, hacia el año 1876, un año antes del nacimiento del primer hijo de la nueva pareja, Mariano, que nació en Madrid, ya que en aquella capital se encontraba destinado profesionalmente su padre.

Bonifacio y María trajeron al mundo a cuatro hijos durante su estancia en Huérmeces. Los dos primeros (una hembra y un varón) murieron al poco de nacer, recibiendo "bautismo de socorro" por parte del médico de turno, por lo que aparecen como "innominado" e "innominada" en los apuntes funerarios correspondientes.

Después llegaron al mundo Benito y Elena, que nacieron en Huérmeces en 1883 y 1885, respectivamente. Bonifacio y María aparecen domiciliados en nuestro pueblo hasta el año 1886, cuando la familia Varona de la Fuente partió hacia el siguiente y definitivo destino de su cabeza de familia, Sedano.




Si observamos el árbol genealógico, comprobamos que los padres y abuelos de Bonifacio eran faroles por tres de sus cuatro costados. Únicamente la abuela por línea materna, Juana Arce Liaño, había nacido fuera del pueblo (Robredo Sobresierra).

María de la Fuente Ibáñez, por su parte, era natural de La Nuez de Arriba, y sus padres y abuelos procedían de la propia Nuez, Acedillo y Montorio. 

No hemos encontrado posteriores referencias de Benito Varona de la Fuente, el hermano de Elena. No sabemos si sobrevivió a su estancia juvenil en Sedano. Lo que sí sabemos es que su nombre aparece en el listado provisional de mozos del reemplazo militar de 1903 por Huérmeces, manifestándose entonces que no se conocía su domicilio.


LA FAMILIA COLATERAL DE BONIFACIO, EL PADRE DE ELENA: LOS TÍOS Y PRIMOS DE HUÉRMECES

Bonifacio Varona Díaz-Ubierna fue el segundo de los siete hijos habidos en el matrimonio formalizado en Huérmeces en 1817 entre Mariano Varona Díaz-Ubierna (1796) y Benita Díaz-Ubierna Arce (1793): María Cruz (1818), Bonifacio (1822), Félix (1824), Clemente (1827), Tomás (1831), Benita (1834) y Dominica (1835). Únicamente tenemos noticias de los dos primeros, el referido Bonifacio y su hermana mayor, María Cruz.

María Cruz Varona Díaz-Ubierna se casó en Huérmeces en 1844 con Eusebio Villanueva Peña (La Nuez de Abajo, 1821) y tuvieron cinco hijos: Francisca (1846), Toribio (1849), Julián (1850), Juan Francisco (1853) y Gabriela (1858). Únicamente Francisca y Julián presentaron continuidad residencial en Huérmeces.

Francisca Villanueva Varona se casó en Huérmeces en 1866 con Marcelino García González (Hces, 1841); tuvieron seis hijos: Dorotea (1867), Julián (1869), Íñigo (1872), Florencio (1875), Teresa (1877) y Juan Francisco (1882). Solo Dorotea e Íñigo se establecieron en Huérmeces.

Dorotea García Villanueva se casó en Huérmeces en 1894 con Dionisio Alonso Alonso (Hces, 1870); tuvieron cinco hijos: Francisca (1895), Justo (1897), Basilia (1899), Andrés (1902) y Jovita (1905), esta última fallecida al poco de nacer.

Íñigo García Villanueva contrajo matrimonio en Huérmeces en 1901 con Juliana Ubierna Fontúrbel (Hces, 1882); tuvieron nueve hijos, de los que únicamente tres sobrevivieron a la infancia: Marcelino (1902), Felisa (1904) y Jaime (1908).

Julián Villanueva Varona se casó en Huérmeces en 1877 con Lucía Varona Ubierna (1852) y tuvieron cinco hijos: Prudencio (1878), Cecilia (1879), Eleuterio (1883), Benita (1885) y María (1887). Los cuatro primeros se establecieron en Huérmeces.

Prudencio Villanueva Varona se casó en Huérmeces en 1908 con Casilda Varona García (1882); seis hijos: Mariano (1908), José (1910), Margarita (1913), Isaías (1914), Maura (1916) y María Luz (1918). Únicamente María Luz se estableció en Huérmeces.

Cecilia Villanueva Varona se casó en Huérmeces en 1901 con Antonio García Villalvilla (1874); tuvieron trece hijos, de los que ocho sobrevivieron a la infancia: Lucio (1903), Félix (1904), Antonio (1912), Lucas (1914), Julio (1915), Natividad (1918), Gloria (1920) y Francisco (1922). Únicamente Lucio y Julio se establecieron en Huérmeces.

Eleuterio Villanueva Varona se casó en Quintanilla de la Mata en 1910 con Rosenda González Girón (1890); tuvieron nueve hijos, de los que siete sobrevivieron a la infancia: Teófilo (1911), María (1912), Epifanio (1914), Amancio (1916), Silvano (1916), Francisco (1918), Víctor (1919), Benedicta (1920) y Fidela (1923). Únicamente Víctor se estableció en Huérmeces.

Benita Villanueva Varona se casó en Huérmeces en 1913 con José Marín Varona (Celada del Camino, 1888); siete hijos: Maura (1914), Felisa (1915), María Asunción (1917), Santiago (1920), Elena (1922), Amadeo (1924) y Florencio (1927). Ninguno de sus hijos se estableció en Huérmeces.


ANEXO I

LAS ESCUELAS DE SAN MIGUEL, LUEGO ESCUELA MUNICIPAL DE PÁRVULOS DE PALENCIA, HOY CEIP "JORGE MANRIQUE"

En septiembre de 1909, cuando una joven Elena Varona de la Fuente (24 años) llegó ilusionada y dispuesta a comenzar el nuevo curso en su primer destino profesional, la "escuela auxiliaria de párvulos" de Palencia, este centro docente tenía ya una edad de 23 años, puesto que había sido inaugurado en 1886, justo un año después de que naciera la propia Elena.

Hoy en día, el colegio ya acumula una solera de 140 años, siempre ocupando el mismo edificio, el mismo solar, en pleno centro de la capital palentina.

El hoy CEIP "Jorge Manrique" tiene su origen en las denominadas "Escuelas de San Miguel", que ocuparon el viejo caserón del Convento de los Doctrinos, situado en el céntrico barrio de San Miguel de la capital palentina.




El caserón de los Doctrinos se encontraba en tan mal estado que, en julio de 1884, la Corporación municipal de Palencia aprobó la construcción de la denominada "Escuela Municipal de Párvulos", en el mismo solar que ocupaban las viejas escuelas de San Miguel. Y es que, en un contexto nacional y local de altas tasas de analfabetismo, la enseñanza infantil adquiría enorme relevancia, tal y como dijo uno de los concejales de la corporación, al afirmar que la nueva escuela de párvulos estaba destinada:

"a contener las mayores horas del día al niño que, desprendido de los brazos de su pobre madre, busca en los albores de la infancia, a la vez que el aire que no puede encontrar en su reducida mansión, los elementos de su educación, base de la vida social para todo hombre honrado."


 


En la cimentación del nuevo edificio se utilizaron las piedras de la vieja muralla de la ciudad de Palencia. Las obras finalizaron dos años después, en septiembre de 1886, aunque no comenzaron su labor docente hasta el curso siguiente. Aunque estaban previstas tres fases, dos laterales de 140 y 120 plazas cada una, y la central, con 300 plazas, finalmente solo se construyó está última.

La escuela Municipal de Párvulos fue el primer colegio público levantado en Palencia, una ciudad en la que hasta entonces la enseñanza se encontraba monopolizada por la Iglesia Católica.

Entre 1981 y 1983, sus instalaciones resultaron muy transformadas, respetando la fachada original del edificio, dando lugar al centro actual, aunque sin solucionar la grave carencia de espacios, problema que se mantiene en la actualidad y que no tiene fácil solución, por la propia situación del centro, en pleno centro histórico de la ciudad de Palencia.


CEIP "Jorge Manrique" (octubre 2010), con la torre de la iglesia de San Miguel al fondo


En la actualidad, se trata de un colegio público (CEIP "Jorge Manrique") con cinco unidades de educación infantil y 12 unidades de primaria. El edificio tiene planta rectangular dejando un patio con soportales en su interior. Otro patio, en la parte de atrás, completa la escasa superficie de los espacios de esparcimiento.


CEIP "Jorge Manrique" (mayo 2025), en la calle Doctrinos, haciendo referencia al viejo convento


A consecuencia de los mencionados problemas de espacio, el centro no dispone de instalaciones deportivas propiamente dichas, por lo que se han habilitado unas canchas en el patio exterior, aunque sin disponer de las medidas deportivas reglamentarias.

Uno de los servicios complementarios del colegio es el comedor escolar, disponiendo de cocina propia. También funciona el programa "Madrugadores" para que los padres puedan dejar a sus hijos en el centro antes del horario lectivo.

En 2016, al CEIP "Jorge Manrique" le fue concedida la Orden Civil de Alfonso X El Sabio, al cumplir 130 años de servicio docente en el mismo edificio (1886-2016). Un longevo centro educativo en el que, sesenta años antes, se había homenajeado a una también longeva docente, la maestra Elena Varona de la Fuente, natural de Huérmeces.





ANEXO II

LA RESEÑA DE "EL DIARIO PALENTINO" DE 22 DE FEBRERO DE 1955

Por el interés de su contenido, así como por el cierto encanto que -a veces- rezuman estas viejas crónicas periodísticas, procedo a la transcripción literal de la extensa reseña, firmada por José María Ruiz de Gopegui.

[solo se han añadido tildes y corregido evidentes erratas de imprenta, manteniéndose los múltiples ejemplos de "laísmo", tan común en esta parte de Castilla, así como el entonces abuso en el uso de mayúsculas]


Doña Elena Varona de la Fuente, maestra nacional, fue destinada a una escuela de párvulos de Palencia en junio de 1909. Ayer, doña Elena, seguía en esa misma escuela y con sus párvulos.

-Mire qué mozo. No tiene más que cinco años.

Con orgullo maternal me ha mostrado a uno de los chicos de su escuela. Es rubio, casi pelirrojo y alto, muy alto y fuerte,

Doña Elena se siente feliz. Yo creo que se ha sentido feliz así, día a día, desde aquel 1909 hasta este 1955 en que, al cumplir los setenta años, se jubila, viviendo con sus niños.

-¿Cómo son los chicos?

-Buenos, buenos

-¿Ahora como en 1909?

-Ahora son muy revoltosos, pero yo creo que antes serían lo mismo.

Me dice "yo creo". Ella, menuda, locuaz, de agradable charla, se queja continuamente de que no tiene memoria.

-Mire, me paran por la calle ya mayores para decirme ¿No se acuerda usted de tal cosa y de tal otra? ¿Sabe quien soy, verdad doña Elena? Y yo les digo siempre que sí, aunque la memoria me falle.

Lo que no falta es el corazón. Por eso está allí, por eso ha estado durante cuarenta y seis años. Por eso ella les dice siempre que sí a sus chicos ya mayores.

Estamos charlando en su aula del Grupo Escolar "Jorge Manrique". Buen escenario. Una clase ordenada, limpia. Los niños no se mueven; están dibujando en sus pizarras. Ni siquiera prestan demasiada atención a Payá, que anda disparando el "flash", que produce cierta inquietud en doña Elena. Esta, protesta levemente, de las fotos, de las preguntas, del homenaje que se le va a rendir dentro de unos momentos. Protesta con humildad de "todo esto, que no se por qué". Don Antonio Fernández, Inspector del Magisterio, que ha sido el introductor, señala:

-Es la única maestra que ha estado cuarenta y seis años en la misma escuela.

-¿Siempre con párvulos?

-Siempre. Aquí vine en 1909 y de aquí me voy el próximo día 24 que es mi cumpleaños. Yo hubiera querido marcharme sin ruido, pero ya ve.

Doña Elena es un caso único de entrega a la vocación. Un caso sublime.

-Pude ir a muy buenos sitios -sigue- pero ni quise dejar mi escuela.

-¿Es palentina?

-No. Soy de Burgos. Cuando me destinaron aquí, naturalmente yo deseaba ir a Burgos. Después cuando pude ya me había aclimatado. Palencia, la Escuela -mi escuela- que era entonces la única de párvulos que había en esta capital, me ataron fuerte.

-¿La produjeron muchas emociones estos cuarenta y seis años?

-Emociones muchas, satisfacciones todas.

-¿Contrariedades?

-Contrariedades no, sustos de estos sí

"Esto" es el homenaje que la alegra, la obsesiona, es verdad, pero también la cohíbe.

-No disfruté de ningún permiso. Estuve hasta lo último para "callandito" marcharme. Ni los chicos lo saben y fíjese lo que estoy hablando.

Doña Elena tiene un recuerdo para la Inspectora-Jefe doña María del Carmen Muñoz Alcoba, y lamenta que su delicado estado de salud la impida estar hoy allí.

La decimos que va a llegar el Gobernador Civil para presidir el sencillo acto de despedida y ella, a la que se había ocultado todo lo preparado, hasta que hemos irrumpido nosotros a cortar su clase -y casi me remuerde la conciencia del tiempo que estoy robando a una maestra que en cuarenta y seis años no disfrutó ni un solo permiso- ella, digo, me explica:

-Ya ve. Medio siglo casi. Y solo un Gobernador Civil vino a ver la escuela. Fue el 16 de junio de 1914. Ahora este, estuvo ya aquí hace diez días interesándose por los problemas escolares, por nuestras cosas, y hoy otra vez y solo por mí. Dios se lo pague.

La clase de doña Elena se ha llenado de pronto. Han venido las niñas del Grupo Escolar, con sus maestras, una representación de los chicos y con ellos otro maestro. Los párvulos -creo- no entienden nada de lo que pasa. Pero ven entrar a nuestro Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, don Jesús López-Cancio, y se ponen de pie. Le saludan con el clásico "Ave María Purísima" y viene uno corriendo a enseñarle sus trabajos en la pizarra, para que nuestra primera autoridad civil, que estuvo hace unos días charlando con ellos, vea que ha progresado.

Acompañan al señor López-Cancio los Inspectores del Magisterio, don Antonio Fernández, don José Sánchez y don Florentino Rodríguez, un representante del Frente de Juventudes y otro de la Sección Femenina, estas dos delegaciones de la Falange que están desarrollando la misión de "España en la Escuela".

Doña Julia Linarejos, directora del Grupo Escolar, lee unas cuartillas de homenaje y de afecto a doña Elena Varona, a la que señala como prototipo de educadoras y agradece la presencia del Excelentísimo Señor Gobernador Civil que ha hecho suyos los afanes de la Escuela.

La niña Adoración Pelayo recita una inspirada poesía de don Antonio Álamo, dedicada a la maestra jubilada, y un coro de niñas del Grupo Escolar, dirigido por la señorita Margarita Ortega, interpreta con mucho acierto varias canciones regionales.

Don Antonio Fernández lee un escrito por el que la Inspección de Enseñanza Primaria, a propuesta de doña Carmen Muñoz Alcoba, acuerda otorgar a doña Elena Varona un voto de gracias.

La mesa de doña Elena se llena de flores y regalos. Dos niñas la ofrecen un ramo y un obsequio que la envía doña Carmen Muñoz; los niños y niñas del Grupo la regalan una pluma estilográfica y otro delicado presente, la Sección Femenina la entrega otro precioso ramo de flores y el señor López-Cancio la dona un artístico Rosario que la homenajeada saca de su estuche y enseña jubilosa, y con los ojos empañados, a los chicos, a sus chicos.

-Mirad, dice, que bonito. Si algo hice, Dios ya me ha pagado.

El Gobernador Civil dice que han ido allí simplemente a estar un rato con doña Elena, que se jubila después de cuarenta y seis años ininterrumpidos, entregados a la enseñanza. "No podíamos pasar por alto la jubilación de doña Elena, dedicada humilde y silenciosamente -como dijo las cuartillas leídas por su compañera de magisterio- a cultivar flores. Esta labor debía tener el reconocimiento de la sociedad".

"En su corazón, señaló, estos hombres del mañana, estos niños llevarán parte de las enseñanzas de doña Elena. En el Rosario que os acabo de entregar -la indicó- con cuentas más que vuestros años de servicio, quiero que al repasar estas, veáis en cada una de ellas, el agradecimiento emocionado de un Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, el agradecimiento de España, a la que represento en este acto".

Doña Elena se levantó llorando. Nos miró a todos y solo dijo:

-Dios se lo pague a todos. Dios es buen pagador y sabrá hacerlo.

Y siguió su clase, Hasta el día 24 en que cumplirá sus setenta años. Con emoción, déjame lector que una vez más antes de terminar esta breve glosa, presente el ejemplo de este nombre: Elena Varona de la Fuente. Cuarenta y seis años, sin faltar un día, con sus párvulos. Forjando hombres.


[José María Ruiz de Gopegui Santoyo (Palencia, 1927) trabajó en El Diario Palentino desde 1948 hasta su jubilación, en 1992. Pasó por todos los departamentos, siendo redactor, redactor jefe y director del periódico (1981-1991); especializado en deportes, escribió sobre atletismo en los gloriosos tiempos de Mariano Haro, intervino en la creación de la Vuelta Ciclista a Palencia, y también destacó por sus crónicas futboleras, que firmaba con el seudónimo de "Yaye"]


FUENTES

-Biblioteca Virtual de Prensa Histórica: El Diario Palentino, Boletín Oficial de la Provincia de Palencia, Diario de Burgos, El Magisterio Español, El Magisterio Salmantino

-Biblioteca Digital de Castilla y León: Boletín Oficial de la Provincia de Burgos (23-07-1865), Censo Electoral de 1890 (Sedano)

-Diputación Provincial de Palencia: Censos electorales de la provincia de Palencia (1890-1955)

-Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: Escuela Española

-Galiciana. Biblioteca Dixital de Galicia: La Región (Orense)

-Euskariana. Hemeroteca Digital Vasca: El Noticiero Bilbaíno

-Gaceta de MadridBoletín Oficial del Estado: GM (24-05-1892), BOE (14-02-1954)

-Archivo Municipal de Huérmeces: Padrón de Cédulas Personales (1886), Padrón de Habitantes (1896)

-Archivo Diocesano de Burgos: Libros parroquiales de Huérmeces: Bautizados VII (1877-1903); Finados VI (1852-1928)

-AEMET: Calendario meteoro-fenológico de 1956

-Proyecto educativo del CEIP "Jorge Manrique" Palencia. Curso 2022-23

-ABC, 16 de noviembre de 2016: CEIP Jorge Manrique: más de cien años de educación en Palencia

-"Génesis de la primera escuela de párvulos en Palencia capital (1857-1910). La insigne figura de D. Vicente Inclán". María Lourdes Espinilla Herrarte y José Luis González Sánchez. Tabanque. Revista Pedagógica 20 (2006-2007) [pp. 136-166] Universidad de Valladolid (2008).


AGRADECIMIENTOS

-A Diego Santa Marina, por proporcionarme los datos genealógicos de María de la Fuente Ibáñez, nacida en La Nuez de Arriba.


2 comentarios:

  1. Juana de Arce y de Liaño fue bautizada en Robredo Sobresierra en 1753. Hija de Francisco y de Juana.
    https://genealogiarioubierna.blogspot.com/2023/12/el-apellido-arce-en-robredo-sobresierra_21.html

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  2. Muchas gracias por el apunte, Héctor. Ya he incorporado el dato al árbol genealógico de Elena Varona de la Fuente.

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